lunes 21 de julio de 2008

Página Póetica

CLAMOR DEL CIELO


De una voz que no clama en el desierto,
va e l eco repitiendo los sonidos,
para que se despierten los dormidos
en los brazos del mal y el desacierto.

Es una voz potente y vigorosa
que a l corazón inspira confianza,
que promete del Cielo la esperanza
de una vida más bella y venturosa.

Es la voz del glorioso Espiritismo,
que brota de las tumbas de los muertos
para que nuestros pasos sean ciertos
al caminar del mundo en el abismo.

Su voz es de esperanza y de consuelo,
sinónimo del bien y del amor,
mensajera divina del Señor,
que clama por nosotros desde el Cielo.

¡Escucha, Humanidad! ...,¿oyes su acento?,
¿percibes de sus notas inmortales
los arpegios divinos. celestiales,
que a través de la Vida lleva el viento?

¡Ella clama por ti!... Dios la ha enviado
para que te levantes del abismo,
del mal y del error, del ateísmo,
en que la negación te ha sepultado.

Despierta; Humanidad, de tu letargo,
de tu sueño de oprobio y de ignorancia,
y deja los pañales de la infancia
para del porvenir hacerte cargo.

Es hora de que vuelvas a la Vida,
de que pongas en Dios tu confianza
y dejes de vagar sin esperanza,
por la incredulidad y el mal vencida.

Aleja de tu mente el esperpento
del vacío insondable de la nada,
y del Cielo responde a la llamada,
de la inmortalidad al dulce acento.

Reconoce que el alma es inmortal
y que Dios es el centro de la Vida,
si quieres del dolor ser redimida
y dejar de ser víctima del mal.

La voz del mas alla te llama al bien,
al seno del amor y la verdad.
Responde a su clamor, Humanidad,
y busca en tus pilares tu sostén.

Avanza hacia la luz del porvenir
con confianza en Dios, con paso cierto,
por la voz que no clama en el desierto
dejándote llevar y conducir.

¡Avanza, humanidad!...No te demores
no te detengas tus pasos en el mal,
y del bien y el amor universal
abraza los principios redentores.

Amortaja las sombras del pasado
con la luz del radiante porvenir
para poder en paz con Dios vivir
y dejar de abismarte en el pecado.

Cuanto más te demores en el mal,
cuanto más te resistas al a luz,
mayor harás el peso de tu cruz,
más triste y doloroso tu final.

Eternamente en sombras vagarás
si reniegas del bien y del amor;
si del Cielo desoyes el clamor
y por la Vida a ciegas, sin Dios vas.

JOSE MARTINEZ
Publicado en: Amor paz y Caridad - Nº 16 noviembre 1983

miércoles 9 de julio de 2008

RECORDANDO EL PASADO

Los Primeros y Los Últimos



Es una ley tan equitativa, tan justa, la que regula todas las cosas en cualquier orden que quieran considerarse, que no queda impune la más ligera desviación del curso recto trazado por la Sabiduría infinita, ni sin compensación la obediencia por el individuo a los secretos del Soberano Hacedor.

Todo busca su equilibrio, porque en él reside la armonía y en la armonía la belleza, la sublimidad más alta que haya soñado jamás criatura humana.

De ahí la necesidad de la reencarnación.

El espíritu, chispa pura, emanada de la Perfección absoluta, tiene necesidad imperiosa de volver a ella, y sublimado todo lo impuro que halla a su paso en su evolución, se impregna de ciertas impurezas que ha de ir expeliendo en el curso de su viaje; pero con tanta fuerza se le adhieren aquellas, que en ocasiones le hacen olvidar su origen, y tropieza y cae, para volver a levantarse y caer de nuevo, hasta que por fin llega a imponerse su naturaleza divina, y sobre la materia, triunfante se enseñorea, habiendo dejado rastro luminoso a su paso y dejos de pureza que santifica cuanto ha estado en su contacto. De este modo todo progresa, todo busca su equilibrio, hallado ya por el Espíritu que ha triunfado.

En sucesivas encarnaciones el alma humana sostiene lucha tenaz con la materia, buscando equilibrarse, pero no lo consigue hasta haber pasado por todas las experiencias marcadas en el Código Divino, y sufrido la correspondiente sanción de ese mismo Código.

Cuando el Espíritu, seducido o contaminado por la materia que representa las vanidades del mundo, quiere levantarse por sobre lo demás, dando pábulo al sentimiento de grandezas terrenas, de goces groseros, entonces tiene que experimentar las penalidades y privaciones consiguientes a una existencia modesta y miserable. De ahí que el emperador de ayer sea el pordiosero de hoy: que el que sembró la desolación y el luto, tenga a su vez que ser objeto de vilipendio, de persecución y de muerte; que el que abuso de su inteligencia para el mal, renazca idiota, etc. etc. . La ley tiende a equilibrarlo todo, no cesa en su acción y para obrar no nos consulta.

Los primeros serán los últimos, bien lo dijo Jesús. Esto es lo justo.

Para no caer en esa decepción, para no sufrir esos altos y bajos que tanto hacen sufrir al espíritu y tanto tiempo le hacen perder, hay un remedio, un remedio infalible: trabajar sin descanso, tanto como nos permitan nuestros medios, nuestras facultades y nuestras fuerzas; en cultivar nuestra inteligencia, en elevar nuestro Yo; en hacer bien al prójimo, con humildad y amor, considerándose el administrador, no el propietario de sus bienes, y el servidor de todos.


ANGEL AGUAROD



Extraído de la “REVISTA DE ESTUDIOS PSICOLOGICOS”; año XXX nº 1 – Barcelona, julio de 1899

miércoles 2 de julio de 2008

LEYES UNIVERSALES




LEY DE EVOLUCIÓN Y PROGRESO (II)




Para intentar aclarar el porqué de infinidad de circunstancias que se nos presentan en la vida diaria, vamos a comentar los diferentes mundos en los que el espíritu tiene que vivir como persona.

Los mundos son creados para que el espíritu pueda aprender a través de las experiencias que realiza con la materia, como la lucha en la vida diaria, los problemas que se nos presentan de continuo, el trabajo, el trato con las personas, las corrientes ideológicas, etc., son sus primeras lecciones espirituales. O sea, los mundos físicos son, ante todo, escuelas de perfeccionamiento espiritual y el primer curso de estas escuelas, es destinado a aprender qué es el Amor. Hasta que los espíritus encarnados no aprendan a vivir teniendo por fundamento en sus actos de cada día “el amor que predicó Jesús”, no pasarán a formar parte de las humanidades que pueblan otros mundos más avanzados en donde todo es armonía y felicidad.

¿Qué hay que entender por Amor? La emoción de amor, es el tronco del cual, como ramas, parten todas las virtudes. La honradez, la sinceridad, la bondad, la misericordia, la humildad, la sencillez, etc., son aspectos del Amor.

Los mundos, como cualquier otra cosa en el Universo, también progresan; todo tiende a perfeccionarse, de ahí que existan mundos hostiles, planetas inhóspitos y primarios, y planetas paradisíacos. Los mundos pueden dividirse por su grado de perfeccionamiento en cinco clases, que son: Mundos primitivos, mundos de expiación y prueba, mundos de Regeneración, mundos Felices y mundos Divinos o Espirituales.


MUNDOS PRIMITIVOS

Mundos primitivos son aquellos mundos recién creados en los que el ambiente es bastante hostil, exuberante, salvaje, poblados en general por especies animales y humanas muy primitivas. Por ejemplo, cuando nuestra tierra estaba habitada por animales enormes antidiluvianos.

En estos mundos, la vida transcurre por lo general en una lucha continua por la sobrevivencia entre los hombres que los habitan y los animales y el medio ambiente. Las personas que viven en estos mundos son por lo general hombres de las cavernas y los espíritus que se ven forzados a encarnar allí son espíritus que prácticamente comienzan su ciclo evolutivo en la materia. Cada espíritu, según su grado de adelanto espiritual, está obligado a tomar cuerpo para progresar en un mundo más o menos perfeccionado. Esto, además de ser lógico, es también necesario, pues es precisamente el trabajo y la lucha por la sobrevivencia y por crearse una existencia más cómoda en el ambiente en que se vive, el medio del que se vale nuestro espíritu para desenvolver esos atributos que trae latentes en sí mismo, como sabiduría, voluntad, etc.


MUNDOS DE EXPIACIÓN Y PRUEBA


Los mundos evolucionan en ciclos predeterminados, no como el hombre, que hace uso de su voluntad y de su libre albedrío para evolucionar más o menos rápido.

Si tomamos como ejemplo nuestro planeta, hubo un tiempo en el que siendo la tierra un planeta primario, sirvió de planeta receptor de espíritus, que fueron exiliados de otros mundos a consecuencia de quedar a la izquierda del Cristo, en la selección de un Juicio Final. Estos espíritus, debido a las múltiples existencias que ya habían vivido, traían ya de otros mundos el intelecto más avanzado, y fue entonces, gracias a estos espíritus, que comenzó a surgir en nuestra humanidad de la era primaria, los primeros indicios de las artes, las ciencias, las letras, etc. . La etapa de expiación y prueba, aquí en nuestro planeta, podemos medirla desde este lejano pasado, hasta el juicio final que dentro de muy pocos años se verificará aquí entre nuestra humanidad.

Ahora ya en plena era espacial y atómica, el hombre en el que no haya madurado el Amor hacia sus semejantes, se habrá convertido en un ser demasiado peligroso, por disponer de unos medios de destrucción enormes, como bien sabemos todos; y es por esto que urge pronto también una selección entre los buenos y los malos, para que no acarreen una destrucción planetaria y de consecuencias cósmicas.

El espíritu de la persona actúa como una archivadora electrónica, en donde quedan retenidos todos los sucesos y experiencias que la persona vive en sus diferentes vidas. Esto es lo que forma su conciencia espiritual; y es de esta fuente de información o experiencias, de la que se sirve nuestro espíritu para plasmar en la mente, en el momento oportuno, el pensamiento o la idea conveniente para guiar a la persona, o sea, es nuestra voz de la conciencia que nos avisa de continuo y nos incita a obrar bien, aunque la mayoría de las veces no la queramos escuchar.

La persona primitiva, al estar falta de experiencias, comete errores continuamente, por no tener una conciencia suficientemente amplia o documentada y perjudica a los demás y a sí mismo. Por esto, en esta fase primaria de la evolución del hombre, los males y los defectos son el fruto de su ignorancia espiritual. Luego, más adelante, cuando el hombre es consciente de todo esto, comete menos errores; pero también tiene mucha más responsabilidad de sus actos ante Dios, porque su conciencia le avisa con más insistencia y exactitud, por estar más desarrollada en lo que debe y lo que no debe de hacer.

De todas formas, los errores se pagan todos. Dios no castiga ni toma represalias contra nadie, pero ha establecido una Ley, que es la Ley de Acción y Consecuencias, que vigila y reajusta todo acto negativo, para que nada se incline a degenerar, sino que todo evolucione y se perfeccione. Esta Ley la vemos manifestarse de continuo en estos planetas todavía poco evolucionados, como el nuestro, en la forma de sufrimientos, enfermedades y toda clase de males, a través de los cuales las personas pagamos los abusos, perjuicios y sufrimientos causados a otras personas, en actos que hemos cometido, por lo general, en otras existencias anteriores. Y repetimos, no como represalias o castigos de Dios hacia nosotros, sino como lecciones que nuestro espíritu tiene que asimilar, para obrar siempre en perfecta armonía con las leyes de Evolución y Progreso general, que rigen tanto la materia como el espíritu (la materia se entiende no como finalidad en sí misma, sino como medio de progreso y manifestación del espíritu) “CON LA VARA CON QUE MIDÁIS SERÉIS MEDIDOS”.


MUNDOS DE REGENERACIÓN

Dentro de muy pocos años, nuestra tierra va a pasar de ser un planeta de expiación y prueba a ser un planeta de regeneración. Como ya de tiempo inmemorial nos vienen indicando a través de profecías, llegará un momento en el que tanto nosotros los vivos, como aquellos llamados muertos (que son los habitantes del astral), serán sometidos a juicio. Esto es el consabido Juicio Final o la separación de las ovejas blancas y las ovejas negras nombradas por Jesús.

Como hemos dicho anteriormente, los planetas evolucionan o suben de graduación, en ciclos de tiempo predeterminado, en cambio, el hombre progresa haciendo uso de su fuerza de voluntad y de su libre albedrío. Esto da lugar a que llegado el tiempo de un determinado planeta que tiene que subir de categoría, existan muchas personas que no merecen continuar en el planeta, por no haber progresado lo suficiente espiritualmente y no estar preparadas para vivir, según las nuevas normas que deberán regir a la humanidad del planeta.

Entonces, a través de la selección del Juicio Final, son enviados a reencarnar a otro planeta de categoría inferior, en consonancia con sus impulsos y tendencias todavía bastante negativas. Esta selección es necesaria, pues de otra forma, llegado un momento como el que nuestra humanidad a pasos agigantados se está acercando, en el que todo será degeneración, los pocos buenos que hubieran no podrían resistir largo tiempo en un ambiente tan saturado de influencias negativas y serían muy pocos los que lograran salvarse.

Los mundos de regeneración son aquellos cuyas humanidades las forman espíritus que viven según la ética del evangelio de Jesús, y por consiguiente, son mundos en donde reina la paz, la armonía y el progreso material y espiritual es continuo. Es evidente que las personas peligrosas debido a sus tendencias bélicas, engañosas, crueles, egoístas, etc., no pueden formar parte de las humanidades de dichos mundos, pues pronto las convertirían en un caos como en el que actualmente está sumido nuestra tierra, por las guerras, tensión de toda clase, inseguridad... Nuestra tierra en el tercer milenio entrará a pertenecer a la categoría de los mundos de Regeneración y aquellos que en la selección del Juicio Final queden a la derecha del Cristo serán los escogidos para habitarla. El próximo ciclo que comenzará entonces para la humanidad de la tierra será para desenvolver la fuerza de voluntad y las facultades psíquicas y mentales, pero siempre en una convivencia pacífica fundamentada en la enseñanza de las verdades eternas del espíritu.

Para entonces la tierra tendrá la posición que tenía antes del hundimiento de la Atlántica y los polos serán habitables, pues el eje de la tierra se está verticalizando ya progresivamente, y en esas tierras purificadas, debido a permanecer miles de años bajo los hielos, se levantarán grandes civilizaciones. A partir también de la próxima era, la humanidad de nuestro planeta tendrá contactos oficiales con humanidades de otros mundos.

Los mundos de regeneración son ya verdaderos paraísos, en donde sus humanidades viven amándose y respetándose unos a otros, como grandes familias universales; donde no existen intereses particulares, donde todos trabajan y aportan el fruto de su trabajo voluntariamente a la sociedad, recibiendo del estado todo lo necesario, conscientes de que el trabajo, tanto manual como mental, es el principal medio de progreso espiritual; disponen también, debido a su avance científico, de más de la mitad del año libres para dedicarlo a lo que uno quiera.

MUNDOS FELICES

Después de esta presentación y forma maravillosa de realizar la vida en los mundos de regeneración, qué decir entonces de los “Mundos Felices”, en donde sus humanidades viven bajo las mismas bases morales del evangelio de Jesús, pero todavía mucho más avanzados técnica y científicamente, siendo el trabajo cada vez menos manual y más mental y con más tiempo para emplear, en el arte, la música, la filosofía y todo aquello que canaliza el progreso del espíritu.

Ampliando, diremos todavía, que la forma del cuerpo es siempre como en todas partes, la forma humana pero embellecida, perfeccionada y sobre todo purificada. El cuerpo, en estos mundos, es menos denso que aquí en la tierra y no está sujeto a necesidades físicas, ni a las enfermedades. Los sentidos, más perfeccionados, tienen percepciones más agudas; la ligereza específica de los cuerpos hace la locomoción rápida y fácil. La poca resistencia que ofrece la materia a los espíritus ya muy avanzados, hace que el desarrollo de los cuerpos sea rápido y la infancia corta o casi nula; la vida, exenta de cuidados y de congojas, es mucho más larga que aquí en la tierra. En principio la longevidad está proporcionada al grado de adelanto de los mundos. La muerte no tiene ninguno de los horrores de la descomposición; lejos de ser un motivo de espanto, es considerada como una transformación feliz, porque allí no existe la duda sobre el porvenir. Durante la vida, no estando el alma encerrada en una materia tan densa, irradia y goza de una lucidez que la pone en un estado casi permanente de emancipación y permite la libre transmisión del pensamiento.

Allí, no hay privilegios de ninguna clase; la superioridad moral e intelectual es la única que establece la diferencia de condición y da la supremacía. La autoridad es siempre respetada, porque sólo la ostenta aquel de más mérito moral e intelectual, y porque, debido a su evolución, siempre la ejerce con justicia. El hombre no procura elevarse sobre el hombre, sino sobre sí mismo, perfeccionándose.


MUNDOS DIVINOS O ESPIRITUALES


Muy poco podemos decir sobre estos mundos, en donde sus humanidades viven prácticamente ya en espíritu, gozando intensamente las emociones de amor.
SEBASTIAN DE ARAUCO

viernes 27 de junio de 2008

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO



¿POR QUE ESTA DESACREDITADO EL ESPIRITISMO EN ESPAÑA?


La ponencia que se presenta es un análisis “constructivo” ante un problema que tenemos planteado todos los espíritas españoles. Hablar hoy de espiritismo en España, es un riesgo que se debe de saber valorar adecuadamente para afrontarlo con responsabilidad, por cuanto el ideal espírita está rodeado de un halo de misterio y fantasía, que ha propiciado un gran desprestigio para la doctrina.

¿Qué motivaciones pueden existir para tal descrédito? En el desarrollo de esta exposición, reflejaremos algunos de los aspectos que han conducido a que se presente tan pobre ima­gen, con la esperanza y firme deseo de que sepamos reorganizar nuestras ideas y ofrezcamos el ideal espírita, con toda la digni­dad y respeto que merece.

Para llegar a esta feliz realización, es necesario que adop­temos una actitud de reflexión, prudencia y responsabilidad.

REFLEXION, por cuanto hemos de poner en orden nuestras ideas, para tener una certeza absoluta de que es aque­llo que debemos de enseñar y compartir.

PRUDENCIA, para saber en cada situación cuál debe de ser nuestra forma de actuar.

RESPONSABILIDAD, por cuanto va a depender mucho de nuestra actitud y comportamiento, que el espiritismo resur­ja con fuerza, pudiendo ofrecer ese contenido filosófico moral que tanto beneficio puede producir.

En la actualidad, muchos ojos se paran a observarnos y muchas mentes a estudiarnos. Unos nos criticarán, cosa que ni nos extraña ni nos desanima; pero existen otros que espe­ran a alguien que les marque un camino. ¡Aquí debemos de intervenir los espíritas ofreciendo nuestra doctrina con humil­dad y sencillez!

DESARROLLO DEL TEMA

Dos son los factores más importantes que inciden sobre la problemática actual del espiritismo: por una parte todo el entorno social, y por otra, los espíritas en sí.

Al encontrarnos en esta circunstancia, creemos que es necesario un acto de auténtica sinceridad por nuestra parte, deteniéndonos a analizar cuál es el estado actual del espiritis­mo. Debemos de saber valorar cuáles son nuestros logros y conquistas, pero también, cuáles nuestras negligencias y errores.

No cabe la menor duda que estos años de obligado silen­cio han conseguido disociar las ideas, separar los grupos, ahu­yentar los seguidores. Esta situación ha creado la cara y la cruz de la moneda: la primera, en cuanto se ha podido man­tener la idea espírita, a pesar de todas las grandísimas dificul­tades con que ha contado su subsistencia; la segunda, la con­figura esa formación aislada, independiente, carente de muchas nociones elementales básicas, que ha determinado un espiritis­mo un tanto heterogéneo al tener incorporados rituales y ten­dencias de otras ideas, que el espiritismo en su profundidad tiene ampliamente superadas.

"Divide y vencerás", reza un refrán. Todas aquellas ideolo­gías que han comprendido que el espiritismo es una doctrina arrolladora que aclara las ideas, convence a los escépticos y ayu­da a los decididos, se han preocupado de desacreditar sus idea­les y de falsear sus conceptos. De esta forma y contando con mucho tiempo, han creado la idea del miedo y del temor en las personas, consiguiendo un rechazo innato por parte de la sociedad, ante la sola idea de considerar la posible comunica­ción con el "más allá".

Este lastre que arrastramos los espiritas nos esta perjudi­cando, por cuanto que en este resurgir de inquietudes que se está produciendo en los tiempos actuales, otras corrientes es­piritualistas menos castigadas, están consiguiendo numerosos seguidores. No obstante, deberemos de reconocer, que esta inclinación manifiesta hacia otras ramas espiritualistas que se observa, no es sólo como consecuencia de los aciertos que dichas tendencias producen en su salida a la luz pública, sino de los desaciertos que los propios espiritas estamos llevando a cabo, al no comprender los tiempos en que vivimos.

¿Cómo se encuentra el espiritismo en España? ¿Cuáles son los motivos por los que no está bien visto y aceptado?

Estas y otras reflexiones, intentaremos dilucidarlas a lo largo de esta ponencia.

Quizás sea conveniente hacer una breve reseña de las raíces profundas que tiene el espiritismo en España, para que podamos comprender la responsabilidad que en estos momen­tos recae sobre nosotros.

Una cosa parece clara: hemos de conseguir colocar al es­piritismo por encima de las cotas que alcanzó en sus momen­tos de esplendor aquí en España, y no por presunción, sino por obligación. Venimos comprometidos con una tarea difí­cil, pero no fue menor la que desarrollaron nuestros anteceso­res para implantar y extender el espiritismo en nuestra patria. Debemos de mirar hacia atrás y aprender de todo aquel traba­jo realizado, pero sobre todo, reconocer y valorar como lo hicieron.

España en los comienzos del espiritismo fue cuna de insignes precursores de esta idea, que sembraron con su saber hacer y estar, la semilla del entendimiento común, del respeto a las ideologías y de la fraternidad entre todos los humanos. Ellos le dieron empuje, realce, forma y conjunción. Ellos trans­mitieron la doctrina a otros puntos de la Tierra para que allí fructificara. Pero sobre todo, dejaron constancia efectiva de lo que se puede conseguir luchando, viviendo y sintiendo por este ideal. Fue como un legado que nos dejaron para que lo supiéramos guardar y nutrirnos de él en momentos de penu­ria y que tendríamos que enseñar más tarde, enriquecido por la experiencia de una larga espera.

Ahora llega el momento de mostrar en qué nivel se en­cuentra el espiritismo y para ese fin, entendemos que hemos de ser honrados y honestos con nosotros mismos, para poder merecer la credibilidad de la sociedad. Desde nuestro punto de vista, esto se puede conseguir denunciando aquellas faltas nuestras, conociendo los aspectos por donde se hayan podido confundir nuestros conocimientos ideológicos y proclamando con firmeza lo que es y lo que no es espiritismo.


¿COMO SE ENCUENTRA ACTUALMENTE EL ESPI­RITISMO EN ESPAÑA?
Basta echar una breve mirada a nues­tro alrededor, para observar que se encuentra en unos niveles muy por debajo de sus posibilidades y necesidades.

Varias son las circunstancias que han concurrido para que nos encontremos en la situación actual. Ambientes polí­ticos y sociales no han permitido ciertamente, el desenvol­vimiento normal y apetecido. Nos hemos visto obligados a recluirnos, aislarnos en círculos muy reducidos y silenciar toda nuestra labor. Ahora bien, internamente se ha mante­nido intacta la ilusión, añoranza y deseo de que llegara un día en el que nuevamente pudiéramos sembrar la semilla espírita.

Hecha esta observación, debemos de puntualizar, que sería muy cómodo por nuestra parte, echarle toda la culpa de nuestras desdichas a determinadas circunstancias sociales que hemos atravesado, máxime conociendo que no existen las casualidades. Eso sería tanto como justificar nuestros errores, ignorar nuestras debilidades y poner un velo oscuro ante nues­tros ojos que nos impida ver el camino a recorrer.

Es por tanto necesario ser realistas y sinceros, para buscar en nosotros los errores y hallar las soluciones. Debemos de per­catarnos del grado de responsabilidad que podamos tener frente a las situaciones planteadas, para que observando y reconocien­do el error, procuremos encontrar la línea que nos armonice y equilibre espiritualmente.

No debemos de olvidar que los espiritistas venimos a dar luz y no a crear confusión, y mucho ha podido depender de nuestra actitud y comportamiento, el criterio e imagen que del espiritismo se tiene.


¿CUALES SON LOS MOTIVOS POR LOS QUE EL ESPIRITISMO NO ESTA BIEN VISTO Y ACEPTADO?

A falta de un adoctrinamiento correcto y amplio, bien consolidado por la doctrina y fundamentado sobre todo en su código moral, la idea espírita se ha ido difuminando en el tiem­po. Frente a la idea de, amor, fraternidad, servicio, ayuda, hu­mildad, desinterés, etc., se viene ofreciendo las de... comercio, fanatismo, fantasía, egocentrismo y otras.

El espiritismo viene a ayudar, pero nunca ignoremos ni olvidemos, que debemos de sembrar en un campo ya cultivado por tendencias y conformismos ancestrales. Por lo tanto, nues­tra lucha debe de ser más obstinada y ejemplar, porque no es fácil cambiar la mentalidad de las personas y mucho menos de la sociedad. Nadie cambia por cambiar; debe de encontrar una motivación, un aliciente que le impulse y que al propio tiempo le convenza.

Esto nuestra doctrina lo posee, pues tiene ciencia que de­muestra, filosofía que enseña a razonar y moral que convence.

Aquella persona con inquietudes espirituales, será capaz de interesarse y luego adaptarse al espiritismo, si se lo sabemos mostrar adecuadamente, comprendiendo y respetando sus prin­cipios y no existiendo en nuestro ánimo imposición ni premura alguna. Dará el paso, siempre que vea por su razón la infinita Justicia de Dios y sienta en su corazón la llama del amor.

¿Nos ajustamos los espíritus por ventura a estas reglas éticas? Desgraciadamente, muy poco.

Destaquemos brevemente y sin ánimo de señalar a nadie, alguno de los aspectos por donde se crea la mala imagen que del espiritismo se tiene y comprenderemos el por qué no existe interés en conocer la doctrina espírita.


FANTASIA Y AFÁN DE PROTAGONISMO

Este es uno de los aspectos por donde se critica y deteriora la imagen del espiritismo.

Es fácil encontrar dentro del campo espírita una clara ten­dencia por parte de determinadas personas, a asumir unas su­puestas encarnaciones de personajes famosos. Recordemos, que esos mismos personajes que ellos pretenden haber sido, fueron en sus existencias en la Tierra sencillos y trabajadores, sintién­dose responsables de haber efectuado escasa labor espiritual; no hacían ostentación de sus encarnaciones y demostraban un empeño tenaz por corregir sus imperfecciones y progresar en el amor.

También se observa la circunstancia del uso y abuso del nombre de determinadas protecciones. Nos aferramos a sus títulos pomposos, prescindiendo de la observación y análisis de sus recomendaciones, para ver si efectivamente pueden co­rresponder a su naturaleza espiritual.

Ante esta ostentación de nombres y escaso fruto moral, es lógico que exista una cierta prevención, recelo y rechazo por parte de la sociedad española hacia el espiritismo.

Siempre se ha necesitado de las buenas obras para con­vencer, pero en estos momentos de confusión por la multitud de ideas similares, es preciso un gran ejemplo y una clara con­ducta moral, ausente de fantasías e ilusiones vanas, para poder atraer y convencer a las personas.

Existen en nuestra doctrina unos postulados claros res­pecto de: quiénes somos; por qué venimos; qué objetivos trae­mos y qué porvenir nos espera. Basta conocer por tanto, unas elementales nociones de la Reencarnación y de la Ley de Causa y Efecto, para admitir que somos espíritus endeudados y ne­cesitados de un urgente progreso espiritual, que venimos a conseguir mediante una vida de sencillez y altruismo.

¡NO ES MAS GRANDE EL QUE LO DICE, SINO EL QUE LO DEMUESTRA!
A.S.L.

sábado 21 de junio de 2008

MORAL ESPÍRITA

NORMAS DE CONDUCTA PARA LA BUENA CONVIVENCIA


El espirita no es espirita por casualidad, y tiene un deber ineludible, un deber que debe poner a la práctica si desea vestirse con un ropaje de luz. Este deber consiste en inteligenciarse, y sobre todo debe aprender a amar, de lo contrario contraerá una gran deuda con las Leyes Divinas, porque no podrá alegar ignorancia.

La humildad engrandece el alma y eleva los buenos pensamientos al grado del amor puro y noble. El espirita debe cultivar su alma con la semilla del amor para que florezcan bellas flores de colores inimaginables que darán luminosidad y libertad a su alma para recorrer los espacios infinitos.

El espirita debe aprender a convivir con sus hermanos, y para ello debe ser tolerante y dispensar sus faltas, puesto que cada cual tiene sus propias ideas y obra según sabe, es cierto que la caridad obliga a esclarecer el error, pero se hará con humildad y con amor, pues la indulgencia atrae la calma y eleva, mientras que el rigor desanima, aleja e irrita. La autoridad de la censura está en razón de la autoridad moral, y ésta es legítima cuando se apoya en el ejemplo que ella da del bien.

El espirita nunca debe dejarse dominar por el amor propio, porque es un mal consejero e impulsa a la violencia. Cuando nos enojamos con las personas de nuestro entorno porque no obran como nosotros esperamos y muchas veces exigimos, olvidamos fácilmente que lo que nos molesta de quienes nos rodean no es sino el reflejo de nosotros mismos, y si desencadenan nuestra cólera o desvelan nuestros puntos débiles no podemos hacerles responsables de nuestro enfado. Si ante una postura exigente o impaciente mostramos un sentimiento de amor, de tolerancia, pacificaremos cualquier actitud negativa.

Hemos de concienciarnos de que la cólera expresa el deseo de dominar una situación en la que se nos escapa el control de los acontecimientos, es causa del ego, de la «personalidad» que está sujeta a los deseos materializados.

¡Espirita! El amor transforma la ira en sonrisa, el amor enriquece la vida y borra todo resquemor, el amor provoca el altruismo, la piedad y la dulzura, el amor es la fuerza más poderosa que existe, del amor nacen todas las virtudes.

No podremos jamás asimilar un conocimiento superior si no aprendemos a convivir respetándonos y siendo tolerantes ante las faltas de los demás. La ofuscación es muestra de ignorancia, de egoísmo y de orgullo. Siendo dóciles no tendremos motivo de ofuscación. El espirita debe ser condescendiente, tolerante, humilde para poder convivir con todos aquellos que están en su entorno, sin dejarse arrastrar por los convencionalismos. La verdadera unidad está en un respeto mutuo y benévolo.

Fijémonos bien que las pasiones no son el espíritu; el espíritu sonríe cuando sus pasiones son maltratadas, por ello es un deber mostrarse agradecido con aquellos que nos muestran la verdad, porque son ellos los que nos ayudan a descubrir flaquezas del alma. El espirita estudia y practica el Espiritismo, se estudia a sí mismo y potencia lo que quiere llegar a ser; a veces puede resultar un trabajo arduo, pero sin dificultad no hay progreso, pues no hemos venido a la Tierra para ser felices, sino para perfeccionarnos, aunque si comprendemos las verdades eternas y nos bañamos en ellas, ¿quién dice que no podemos vivir un tanto satisfechos y en paz? La vida es obediencia, es aceptación, es gratitud y es humildad. El espirita debe ser íntegro y consecuente con aquello que ha venido a hacer aquí en la Tierra. Cuando reine el amor y la caridad cada cual se sentirá como el servidor de otros y tendrá placer en serlo porque la indulgencia da la paz y la armonía entre todos.

Es un deber del espirita tolerar y valorar a su hermano, aun a pesar de las posibles diferencias que los separen. El espirita debe comprender que no hay mayor caridad que centrarse en uno mismo, aceptar sus propios errores y corregirlos. Si observamos nuestra reacciones con respecto a los demás podremos identificar los problemas con los que tropieza nuestra conciencia y entonces estaremos en condiciones de modificar nuestra conducta negativa.

El amor es inextinguible, se renueva sin cesar y beneficia tanto al que lo da como al que lo recibe. Amando es como Dios obra, porque; Dios es amor.

El Espiritismo es el Maestro, es el la guía a seguir; el Espiritismo nos da la razón de la vida, el porqué de, las vicisitudes, el porqué de todo sufrimiento por la Ley de Causa y Efecto. El Espiritismo pone a nuestro alcance todo el saber, todo el amor, que el ser necesita para impulsar su voluntad hacia su propio despertar, hacia la búsqueda de su yo interior, hacia la verdadera razón de su progreso. El Espiritismo nos da la esperanza, pues nos dice que somos inmortales y que nada cae en el vacío; fortifica la fe, pues esta se apoya en la razón, en los hechos comprobados por las manifestaciones espíritas. El Espiritismo nos habla de la Ley de Reencarnación y que siempre el alma tiene una nueva oportunidad en el camino de su evolución.

Así que, ¡gracias, Espiritismo, a ti te debemos la vida! Porque vivir es ser agradecido por todo aquello que nos hace ser mejores y más conscientes de nuestro deber, y el deber de todos es amarnos, respetarnos y estar unidos con una buena convivencia.

Maria Ruzafa

Extraído de la revista
EL Espiritismo.

jueves 12 de junio de 2008

PALABRAS DE ALIENTO

MÚSICA CELESTIAL





Por un momento, imagina la grandiosidad del Cosmos.

Los científicos estiman que hace casi catorce billones de años hubo una explosión de luz y nació nuestro Universo.

La ciencia denomina a este fenómeno como el Big Bang. Para los espiritualistas está allí la presencia de Dios creando a todas las cosas, pronunciando las dulces palabras: ¡Qué se haga la luz!

Y la luz se hizo: billones y billones de soles pasean, solemnes, en la sinfonía de los mundos.

Alrededor de esos soles, trillones de planetas, satélites y asteroides ejecutan la danza silenciosa de las armonías celestiales.

Giran los planetas sobre si mismos. Giran alrededor de soles. Giran los soles y su cortejo acompañando el caminar de las galaxias. Ritmo y gracia por doquier.

Aquí y allí un cometa – asteroide oscuro - se acerca a una estrella. De repente, envuelto por la luz se enciende enteramente como un fósforo cósmico. Entonces, se aleja arrastrando su cola de polvo y gas sembrando la vida en los mundos.

Pero, en uno de esos trillones de planetas, bajo la luz amarilla de un sol, los habitantes de un cierto planeta – la Tierra – tienen el orgullo de ser superiores a los demás.

Vista desde el espacio, la Tierra es un pequeño grano de arena, bello, que pasea azul por el espacio infinito.

Pero sus habitantes son como niños: peleándose siempre, creyéndose señores de la vida, dueños de los cielos.

¡Ah, si pudiéramos vernos en el conjunto del Universo, minúscula gota en el gran océano de la Creación!

Con certeza seríamos más humildes. No daríamos tanta importancia a los pequeños problemas del día a día.

Tal vez hasta fuese más fácil perdonar, olvidar, borrar los resentimientos.

Si mirásemos nuestro Mundo como una translúcida burbuja de jabón que flota en medio de un mar de estrellas, quien sabe aprenderíamos a reverenciar un poco más a la obra Divina.


* * *

Levanta la vista hacia el espacio. En las luces azules que parpadean a millares de años-luz, ve la señal del Gran Creador de todas las cosas.

Dios, nombre Divino que llena de luz y de música nuestras apagadas existencias.

Dios, ¡cuánta grandiosidad en Ti, sublime Padre de todas las cosas!

Dios, nacemos como Espíritus en Tu soplo de vida. Cumpliendo Tus leyes nos sumergimos en el cuerpo tantas veces y construimos una trayectoria en que las experiencias se suman y nos enriquecen de sabiduría.

Señor, aquí estamos. Somos Tus niños, que volvemos los ojos confiados hacia Ti. Si aun somos disparatados, si aun somos débiles, enséñanos a ser fuertes y sabios.

Inspíranos una vez más la lección de la fraternidad universal. Para que el amor viva en nosotros.

Inspíranos para que la alegría nos contagie el alma. Para que la paz se acoja en nuestra casa mental.

Para que seamos dignos de ser llamados hijos Tuyos.


* * *

Los mundos son estancias del Reino de Dios, aguardando por nosotros, viajeros en camino a la perfección.

Como los países, ciudades y pueblos de un mismo continente, los mundos de los espacios siderales son escuelas variadas del progreso tecnológico, intelectual y moral.

Moradas de la Casa del Padre en el inmenso Universo que aun nos toca descubrir, explorar, admirar.


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Redacción del Momento Espírita
En 26.05.2008.

domingo 8 de junio de 2008

REENCARNACIÓN

CICLOS DE REENCARNACIÓN

Cuando el Espíritu ha llegado ya a un grado medio de evolución, como en el que se encuentran los sectores más inteligentes de nuestro conglomerado humano y aquellos que ya están vibrando en amor y actuando en la práctica del bien; sienten la necesidad de progreso, de proseguir en la realización de la tarea comenzada en el ayer e interrumpida por la muerte.

Después de una larga estadía en el plano extrafísico, los seres ya más evolucionados sienten grandes ansias de progreso renovador, por verse inhabilitados, además, a ascensiones mayores; y entonces renuncian a esa vida maravillosa de su habitat y deciden volver de nuevo a la lucha, en la cual algunas veces sucumben por no haber medido bien sus fuerzas. Conocen las vicisitudes que habrán de pasar en la nueva vida de la carne; pero, el deseo que sienten de volver al plano físico, a pesar de los esplendores de la vida maravillosa en que se encuentran, les hace decidirse. Es una fuerza interna que les impele a volver, es la Ley de Evolución que presiona sobre el Espíritu. Podemos comparar este fenómeno a lo que acontece al individuo emprendedor que, teniendo la certeza de los sinsabores que una nueva empresa le reserva, se siente atraído a ella, renunciando a ciertas ventajas que la vida tranquila y del hogar le ofrece.

La falta de armonía y de frivolidad en que viven de ordinario los matrimonios, son un impedimento para que espíritus superiores encarnen en mayor número en nuestro mundo. A veces sucede que encarnan en ambientes que luego les resultan tan asfixiantes y pesados que se resienten y a veces no resisten, volviendo al espacio sin haber podido desarrollar su programa de realizaciones, su destino.

Los muy evolucionados, cuando encarnan en ambientes rudos, sufren mucho, especialmente en la infancia, debido su a su mayor sensibilidad. Se dice que viven en la luna, por su tendencia a la ensoñación.

Las inteligencias avanzadas, bajan a encarnar en los planos físicos solamente en misiones especiales, a fin de contribuir al adelanto de las humanidades, y muy especialmente a colaborar en la obra de los mesias. Comoquiera que su tónica vibratoria es muy sutil, buscan y rebuscan, y eligen con gran cuidado la familia que ha de albergarles en los primeros años de su vida física; no en cuanto a fortuna y posición social, sino en cuanto a las condiciones espirituales y morales de los que serán sus padres. Esta elección, aparte de llevarles tiempo, deben hacerla con relación al programa o actuación que quieren desarrollar, a fin de no encontrarse después con tropiezos y dificultades insalvables que les expongan a un fracaso lamentable. Y todo espíritu ya más evolucionado, planifica un programa antes de nacer, de enmiendas y realizaciones a desarrollar, de acuerdo con su necesidad evolutiva y su capacidad. Y esta necesidad y capacidad varían en cada ser, lo que es fácil apreciar en la enorme diversidad de destinos humanos. Y aquellos que traen misiones de más responsabilidad, planifican con mucha antelación su destino.

Necesario es aclarar que, en las primeras fases de la etapa humana, el individuo poco evolucionado no está aún capacitado para escoger su propio destino humano, y encarna dirigido por inteligencias directrices del progreso humano, en concordancia con su necesidad evolutiva y su capacidad de realización; pero nunca contra su voluntad.

Al llegar aquí, pienso que más de un lector preguntará: entonces, ¿de dónde salen tantas almas, si la población humana de nuestro mundo esta aumentando considerablemente Y aquí responderé a muchas preguntas recibidas por la primera edición de esta obra.

1. En los diversos planos del astral superior y del inferior, hay una población entre 18 a 20.000 millones de almas o seres desencarnados (según versiones recibidas de Lo Alto), de los cuales muchos están preparados y preparándose para encarnar; y entre los cuales hay gran número desesperados por salir de su terrible condición y dispuestos a aceptar un cuerpo físico por tarado que sea.

2. Cada ciclo planetario hay transmigraciones de un mundo a otro, con el objeto de limpiar de espíritus perturbadores a los mundos que van alcanzando cierto grado de progreso; como va acontecer ya en nuestro mundo, de donde será expulsada toda la maldad humana a mundos inferiores salvajes. Son los citados en el Apocalípsis de Juan Evangelista, como los de la izquierda de Cristo. Y estos desterrados (en espíritu) a mundos de civilizaciones primitivas, mucho sufrirán, pero también contribuirán al progreso de esas civilizaciones salvajes de esos mundos.

Concluiremos nuestra exposición con lo siguiente: mientras el alma no vibre en AMOR, mientras no amemos a nuestros semejantes como nos amamos a nosotros mismos, estamos destinados a proseguir la cadena de las reencarnaciones terrenas. Pero ¡ay de aquellas almas ruines y ciegas que practiquen la maldad y siendo causantes de sufrimientos! ¡Ay de los que exploten la ignorancia humana! Porque hemos llegado, estamos ya en el final de los tiempos, y ya no podrán volver a encarnar en este mundo nuestro, sino que serán llevados a encarnar y vivir, durante milenios, en alguno de los mundos más atrasados que el nuestro, entre los que hay una vida bestialmente salvaje y cavernaria, y en donde añorarán (desde lo profundo de sus conciencias) el (paraíso perdido), de este mundo nuestro del cual se verán separados.


SEBASTIAN DE ARAUCO


Nota: Publicado en Amor paz y caridad Nº 12 Julio 1983 del libro "3 enfoques sobre la reencarnación"