sábado 17 de noviembre de 2007

MORAL ESPÍRITA


LA CARIDAD MATERIAL Y LA CARIDAD MORAL


Amémonos unos a otros y hagamos a los demás lo que quisiéramos que se hiciera por nosotros”. Toda la religión, toda la moral, se encuentran encerradas en estos dos preceptos; si se siguieran en la Tierra, seríais perfectos; ya no habría odios ni disensiones; diré más aún: ya no habría pobreza, porque de lo superfluo de la mesa de cada rico muchos pobres se alimentarían y no veríais ya en los sombríos barrios que habité durante mi última encarnación, a esas pobres mujeres arrastrando consigo a sus desfallecidos hijitos, carentes de todo.

¡Ricos! Pensad un poco en esto; ayudad, con lo mejor que tengáis al infeliz; dad, porque Dios os retribuirá un día el bien que hubiereis hecho, para que encontréis al salir de vuestra envoltura terrestre, un cortejo de Espíritus reconocidos, que os recibirán en el umbral de un mundo más feliz.

¡Si pudieseis saber la alegría que tuve volviendo a encontrar aquí a los que pude favorecer en mi última vida terrena!... Amad, pues, a vuestro prójimo, amadle como a vosotros mismos, porque ahora ya lo sabéis; ese infeliz que rechazáis tal vez sea un hermano, un padre, un amigo que rechazáis lejos devosotros y entonces, ¡cuál será vuestra desesperación al reconocerlo
en el mundo de los Espíritus!

Deseo que comprendáis bien lo que puede ser la caridad moral, la que todos pueden practicar, la que no cuesta nada material, y sin embargo, la que es más difícil de poner en práctica. La caridad moral consiste en soportarnos unos a otros y es lo que menos hacéis en este mundo inferior en donde estáis encarnados por el momento. Creedme, hay un gran mérito, en saber callar para dejar hablar a otro más ignorante y esto es también una especie de caridad. Saber ser sordo cuando una palabra burlona se escapa de una boca acostumbrada a ridiculizar; no ver la sonrisa desdeñosa con que os reciben ciertas personas, que con frecuencia, se creen superiores a vosotros, mientras que en la vida espírita, la sola verdadera, están algunas veces muy lejos de eso; he ahí un mérito, no de humildad sino de caridad, porque el dejar de notar las faltas de otro, es caridad moral.

Sin embargo, esta caridad no debe impedir la otra; pero sobre todo, pensad en no despreciar a vuestro semejante; acordaos de todo lo que os he dicho: es preciso recordar constantemente que, en el pobre desechado tal vez rechacéis a un Espíritu que os ha sido querido y que se encuentra momentáneamente en una posición inferior a la vuestra. He vuelto a ver a uno de los pobres de nuestra Tierra a quien había podido, por mi dicha, favorecer algunas veces y al que a mi vez imploro ahora.

Acordaos que Jesús dijo que somos hermanos y pensad siempre en ello antes de rechazar al leproso o al mendigo. Adiós, pensad en los que sufren y rogad.

(Hermana Rosalía, París, 1860).


Extraido de: El Evangelio según el espiritismo de Alland Kardec

viernes 9 de noviembre de 2007

PALABRAS DE ALIENTO

APROVECHAR LA VIDA

¿Usted aprovecha la vida?

Es muy común oír a las personas, y principalmente a los jóvenes, diciendo que quieren aprovechar la vida. Y eso generalmente es usado como disculpa para eximirse de asumir responsabilidades.

Pero, al final de cuenta, ¿qué es aprovechar la vida?

Para unos es matarse poco a poco con comilonas, bebidas alcohólicas, tabaco y otras drogas.

Para otros es arriesgar la vida en deportes peligrosos, trasnochar en orgías, saciar sus deseos físicos.

Quizás esto suceda porque muchos de nosotros no sabemos por qué estamos en la Tierra. Y por esa razón desperdiciamos la vida en vez de aprovecharla.

Un cierto día, un joven que trabajaba en una oficina pública en compañía de otros compañeros que solían reunirse al fin de su jornada para beber y fumar a gusto, fue invitado a acompañarlos.
Él les agradeció y dijo que no bebía y que tampoco le agradaba el humo del cigarrillo. Los demás se rieron de él y le preguntaron, con ironía, si era la religión que no se lo permitía, y él les contestó: “mi inteligencia es la que me impide hacer eso.” ¿Y qué inteligencia es esa que no te permite aprovechar la vida? Le preguntaron los compañeros. El muchacho contestó serenamente: ¿ustedes piensan que yo gastaría el dinero que gano para envenenarme? Ustedes se consideran muy listos, pero están pagando para perjudicar su propia salud y acortar la vida, que para mí vale muchísimo.

Observando las cosas bajo ese punto de vista, podremos considerar que aprovechar la vida es darle el valor que le corresponde. Es invertir los minutos preciosos que Dios nos concede en actividades útiles y engrandecedoras.

Cuando dedicamos nuestras horas en saludable convivencia con los familiares, estamos aprovechando bien la vida.

Cuando hacemos ejercicios, nos distraemos en una recreación y en el esparcimiento saludable, estamos dando valor a la vida.

Cuando estudiamos, trabajamos, paseamos, sin intoxicarnos con drogas y excesos de todo tipo, estamos aprovechando de forma inteligente nuestra existencia.

Cuando realmente nos gusta algo, no escatimamos esfuerzos para preservarlo. Así también sucede con relación a la vida. Y no nos engañemos de que la estamos aprovechando si estamos terminando con ella.

Si es usted partidario de esa idea, vale la pena repensar con seriedad en qué consiste aprovechar la vida. Y si usted cree que los vicios no afectan la existencia, visite a alguien que esté despidiéndose de ella gracias a un cáncer de pulmón provocado por el cigarrillo.

Converse con quien entrega la fuerza física a una cirrosis hepática causada por las bebidas alcohólicas.

Oiga a un goloso crónico que esté aprisionado por el dolor a causa de las exageraciones en la mesa. Visite a un infeliz que perdió la libertad y la salud por las drogas que le consumen lentamente. Observando la vida a través de este prisma, quizás cambie su concepto sobre “aprovechar la vida”.

***

“La vida es un poema de belleza, cuyos versos son constituidos de propuestas de luz, escritas en la partitura de la naturaleza, que le exalta la presencia en toda parte.

En consecuencia, la oportunidad de la existencia física constituye un cuadro a parte de encantamiento y conquistas, mediante cuyo aprendizaje el espíritu se embelesa y alcanza los altos planos de la realidad feliz.”
Vida: Desafíos y Soluciones – cap. Alegría de Vivir.)

miércoles 7 de noviembre de 2007

REENCARNACIÓN


LA REENCARNACIÓN A LO LARGO DE LA HISTORIA

La creencia en la reencarnación es conocida y sostenida desde la antigüedad por las diversas religiones y enseñada en las escuelas filosóficas. Es una doctrina milenaria y todas las religiones la han sostenido en sus origines.

Los egipcios enseñaban la reencarnación ya 3.000 años antes de nuestra era con estas palabras: “antes de nacer, el niño ha vivido ya y la muerte no termina en la nada. La vida es un devenir, que transcurre como un día de sol, que recomenzará”.

De los egipcios pasó a los griegos por Pitágoras y sus discípulos: Socrates, Platón, Empédocles, Apolino y muchos otros que la popularizaron. Pitágoras enseñaba que la doctrina de la reencarnación tenía en cuenta las desigualdad observable en la vida terrestre de los hombres, y decía así: “una vida en la carne, no es más que una anilla en la larga cadena de la evolución del alma”.

Las escuelas de Sócrates y Platón aseguraban que... “Las almas toman cuerpos para repetir una y otra vez sus vidas físicas, a fin de desarrollar las facultades de la psiquis y adquirir la sabiduría”. En “Fedón” podemos leer: “el alma es mas vieja que el cuerpo. Las almas renacen sin cesar para volver a la vida actual”. La escuela del filósofo y sacerdote Hermes ya sostenía que: “Las almas bajas y malas permanecen encadenadas a la tierra por múltiples renacimientos; pero, las almas virtuosas suben volando hacia las esferas superiores.

Ya en nuestra era, Antonio Saccas, filósofo alejandrino del siglo I sostenía la doctrina del renacimiento de las almas en nuevos cuerpos, y fue quien la transmitió a San Clemente de Alejandría, padre de la primera Iglesia; la famosa escuela de Alejandría, dirigida por Filón en tiempos de Jesús, profundizo en el estudio del alma y dio un mayor esplendor a la doctrina de la reencarnación.

Plotino, discipulo de Amnomio, decía: “es un descubrimiento reconocido desde tiempos de la antigüedad, que si el alma comete faltas, será condenada a expiarlas sufriendo castigos; luego se le permite pasar a nuevos cuerpos y recomenzar pruebas”, decía también: “cada alma recibe el cuerpo que le conviene y esta en armonía con sus antecedentes según sus anteriores existencias”.

Orígenes, discípulo de San Clemente, el más instruido de los padres cristianos, aceptaba la doctrina de las vidas sucesivas, que era creencia común de los primeros tres siglos del cristianismo, y por ello fue anatematizado en el Concilio de Constantinopla II.

San Gregorio Nacianceno (328-389) decía: “hay necesidad natural de que el alma sea curada y purificada, y de que, si no lo es en esta vida, lo sea en otras siguientes y futuras”.

San Agustín en su libro de “Confesiones”, emplea la frase: “antes del tiempo que pasé en el seno de mi madre ¿no habré estado en otra parte o sido otra persona?”.

Según el Corán,... “Allah nos envía muchas veces hasta que regresemos a El”.

Ovidio, Virgilio y Cicerón (autores literarios de la antigua Roma) acuden con frecuencia a la reencarnación de las almas. Ovidio decía: “las almas van y vienen. Cuando vuelven a la tierra, dan vida y luz a nuevas formas”; Virgilio en su obra “Eneida” asegura que, el alma al hundirse en la carne pierde el recuerdo de las vidas pasadas.

Los Judíos que se basaban en las enseñanzas de Moisés, mantenían la creencia de la reencarnación, por que les fue precedida por los profetas.

Podemos leer una versión del profeta Malaquías que reza así: “He aquí, yo os enviare al profeta Elías antes que venga el día grande y tremendo del Señor” (Mal. IV, 5). Y la prueba de que estos pueblos estaban convencidos de tal creencia, es el hecho de que una comisión fue enviada por el clero del Sanedrín, a preguntar a Juan el Bautista si era Elías o el Mesías. Esta vuelta a la vida del espíritu de Elías en Juan el Bautista es un hecho confirmado por Jesús cuando dijo: “y si quereis oirlo, El es el Elías que había de venir” ( San Mateo XI, 14-15).

Dicha creencia fue sostenida por los primeros cristianos como doctrina en los primeros siglos del cristianismo.

El arzobispo Paucher Passralli, predicador apostólico adjunto del Vaticano, es partidario de la tesis de la reencarnación, y dice en un escrito: “si fuese posible popularizar la idea de la pluralidad de existencias en el mundo, sería un medio de realizar la voluntad divina, de permitir al hombre expiar sus pecados, purificarse y esforzarse en ser digno de Dios y de la vida inmortal. Esto sería un gran paso que resolvería dolorosos problemas que angustian el alma humana”.

Y el fundamento de progreso espiritual por medio de los renacimientos, ha surgido de nuevo en nuestro mundo Occidental a mediados del siglo pasado, por el esfuerzo del gran misionero de la doctrina espirita, Alland Kardec, de la cual él fue fundador o codificador.

Continuará......

Publicado en: la revista Amor paz y caridad – AÑO 1 OCTUBRE 1982 Nº 3

lunes 5 de noviembre de 2007

PÁGINA POÉTICA


VALOREMOS EL TRABAJO


Aquellos que el bien hicieron
hoy se honra su memoria,
con humildad consiguieron
llenar páginas de historia.

No por ser protagonistas,
ni por ser reconocidos,
ellos lograron sus conquistas
por no darse por vencidos.

Cada uno hemos venido
con diferente misión,
unos son muy decididos,
otros dueños de ilusión.

Quizás impuesta o voluntaria,
tal vez prueba o expiación,
más ciertamente necesaria
para nuestra evolución.

Pero hay veces que queremos
realizar labores ajenas,
¿es qué las que tenemos
son acaso menos buenas?.

Nos inquietamos al ver
más arriba al compañero,
nos movemos sólo por ser
donde nos vean primero.

Es el orgullo quien crea
la discordia entre los hombres
queremos que se nos vea
y se oigan nuestros nombres.

En medio del ancho mar
no puede el león vivir,
ni un pez sabe habitar
la vivienda de un reptil.

Cada uno en su lugar,
el león en la espesa selva,
el pez en el verde mar
y la serpiente en su madriguera.

Cada cual en su trabajo
en donde más se dignifica,
quien comenzó desde abajo
sabe lo que esto significa.

¿Como nosotros tratamos
que nos respete la gente,
si lo único que buscamos
es ser menos diligentes?

Si el ejemplo no mostramos,
si nos mueve la vanidad.
Vale más que nos vayamos
para no empañar la verdad.

Exijamos cada día
un más alto rendimiento
y dejemos las tonterías
que vamos cortos de tiempo.

Quién dió al máximo, diez
alegrará más a Dios,
que el que hubo de dar cien
y llegó a noventa y dos.

J.M.


Publicado en: Amor paz y caridad – Nº 2 Junio 1982

sábado 3 de noviembre de 2007

LEYES UNIVERSALES


EL CONOCIMIENTO





Así como la oscuridad desaparece con la luz, así la ignorancia va diluyéndose con el conocimiento. Porque, el Conocimiento es Luz; la ignorancia es oscuridad, carencia de luz. La ignorancia de la Leyes que rigen la Vida Una en sus diversos aspectos: espiritual, psíquico y humano, es la causa primera de todos los males. Es impedimento de progreso. Y la ignorancia de esas leyes que rigen nuestra vida, nos lleva a cometer errores causantes de dolor. Por consiguiente necesario es y de importancia trascendental, poner todo nuestro esfuerzo en liberarnos de la ceguera mental que la ignorancia ocasiona. Trascendental porque toda la acción trasciende más allá de la vida física presente.
Cada vida humana es una oportunidad más que Dios ofrece al espíritu para adquirir experiencias y conocimiento, para desarrollar las facultades psíquicas y espirituales que le capaciten para seguir ascendiendo en el empinado camino de la evolución. Oportunidad ésta, que debemos esforzarnos en aprovechar, poniendo nuestro empeño en adquirir el conocimiento de la Leyes de la Vida, cuyo conocimiento iluminara nuestra mente en el escarpado camino ascensional del progreso señalando los peligros existentes de cada paso de esa ascensión, mientras que la oscuridad de la ignorancia los oculta con el grabe peligro de las caídas en precipicios de dolor, de los cuales mucho cuesta salir. No es el conocimiento de las cosas humanas al que nos referimos, que para eso venimos aquí, sino el conocimiento espiritual, tan necesario para una vida mas armónica y feliz.
El conocimiento humano sin el conocimiento espiritual, podrá producir mas bienes materiales, pero, por si solo, jamás producirá la felicidad.
Nuestro mundo de hoy está en urgente y apremiante necesidad del conocimiento espiritual verdadero. Por que, solo el conocimiento espiritual que comprende los diversos aspectos de la verdad, puede sacar a la humanidad del caos en que se halla. Corresponde a las religiones esta misión de salvar a la humanidad del error en que vive.

Pero dolorosamente , las religiones no siempre cumplen con el propósito para el cual han sido creadas. Es por ello que hoy están surgiendo por miles y miles, pequeñas escuelas esotéricas y de enseñanza espiritual, en diversos modos y en diversas partes del mundo, con diferentes nombres, para dar a conocer conceptos espirituales mas lógicos y verdaderos a esta nueva generación con capacidad intelectiva mayor. De aquí, la necesidad imperiosa de adquirir el conocimiento de las Leyes de la Vida, ya que, siendo el conocimiento la luz que puede iluminar el camino de la vida humana, mostrando los escollos y peligros, nos ayudara a liberarnos de los mismos. Y abundando en este aspecto. ¿Que debemos conocer?.

Que el conocimiento de la responsabilidad de nuestros actos, nos debe llear a igilar los pensamientos, sentimientos y deseos, que son fuerzas psíquicas que inducen a la acción. Acción o acciones de las cuales somos responsables como también de sus consecuencias.

El amor, que es la Ley Universal de armonía y felicidad y que sin él, el egoísmo, envidia, odio, rencores, etc. amargan la vida; son bien pocos los que lo sienten y practican. ¿Por que? . Por desconocimiento, por ignorancia de sus ventajas, por atraso evolutivo. El amor verdadero que comienza con el deseo desinteresado de contribuir al bien y a la felicidad de los demás, no solamente atraerá la armonía cósmica divina, a nuestra vida humana, sino que ademas armonizara esta con nuestra vida espiritual superior. Y esa armonía se traducirá en una inefable sensación de paz y felicidad.

Por todo lo expuesto, podemos apreciar fácilmente que, los errores humanos son consecuencia de la ignorancia humana. Por ello, podemos apreciar también cuan necesario es el conocimiento verdadero y su divulgación.



Sebastián de Arauco

RECORDANDO EL PASADO

SOCIEDAD ALTRUISTA





Hermanos míos, nunca os habéis reunido con fines más elevados y más dignos, ni habéis trabajado en obra superior a la que estáis realizando. Mientras exista en la humanidad terrestre el desequilibrio causado por la ignorancia, el orgullo, las pasiones y los males todos que nos rodean, y a más la expiación de nuestro propio atraso, la caridad, símbolo de la unión entre el amor y la tolerancia, será la matrona que nos dará su mano y nos levantara en las aflicciones más terribles de la vida.



Ella, llevándonos el pan y el abrigo, nos recordara que hay Dios, que hay providencia y que transformando en esperanza nuestra angustia, nos dará fuerzas para llevar cruz tan pesada como es la que llevamos todos en la tierra; y hablo así, porque solo la caridad que existe en el Universo, en donde rige la ley creada por el Padre común, puede habernos salvado de tantos conflictos como hemos pasado. Así, los que procuráis llevar el pan menesteroso, respondéis y trabajáis según la ley de caridad que practican los espíritus de elevados sentimientos, y edificáis los cimientos de la fraternidad humana.



Continuad en vuestra tarea empezada, hombres y mujeres de buena voluntad, sed los espiritistas los mas ardientes obreros, de esa obra, que este es el deber de todo buen espiritista; unamos a esta caridad material, la caridad moral, que consiste en dar todo el valor que tienen las buenas cualidades de cada uno de nuestros hermanos, siendo ciegos y mudos para los defectos ajenos, solo ocupándonos de ellos cuando una necesidad sumamente justa lo reclame, no olvidando nunca en tales circunstancias el “ corrige deleitando “ sublime máxima que es necesario sea nuestra constante práctica.



Trabajemos en estas practicas que sintetizan la moral de Cristo, el Señor y Maestro, amor, perfección y sabiduría infinita, tras el cual iremos en pos eternamente, para entenderle, compenetrarle más y más, para amarle y adorarle con toda la potencia de nuestro espíritu.



Adelante con vuestra obra empezada, espiritistas, y seres de buena voluntad, y que Dios os guíe, os desea vuestro hermano.



Miguel Vives





Nota: Artículo extraído del número 38 de la “Luz del porvenir” de Barcelona publicado el 23 de Enero de 1896.