viernes 7 de diciembre de 2007

MORAL ESPIRITA




PERDÓN Y OLVIDO DE LAS OFENSAS

¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano? Le perdonarás no siete veces, sino setenta veces siete veces. Aquí tenéis una máxima de Jesús que debe llamar vuestra atención, y hablar muy alto a vuestro corazón. Fijaos en esas palabras de misericordia dela oración tan sencilla, tan reasumida y tan grande en sus aspiraciones que Jesús da a sus discípulos, encontraréis siempre el mismo pensamiento. Jesús, el justo por excelencia, responde a Pedro: Tú perdonarás, pero sin límites; tú perdonarás siempre que ofensa te sea hecha; tú enseñarás a tus hermanos ese olvido de sí mismo que le hace invulnerable contra el ataque, los malos procederes y las injurias; tú serás benigno y humilde de corazón no midiendo nunca tu mansedumbre; tu harás, en fin, lo que desees que el Padre celeste haga por tí; ¿ no tiene El que perdonarte muy a menudo, y cuenta, acaso, el número de veces que su perdón desciende a borrar tus faltas?

Escuchad, pues, esa respuesta de Jesús y, como Pedro, aplicáosla; perdonad, sed indulgentes, caritativos, generosos y hasta pródigos de vuestro amor. Dad, porque el Señor os dará; perdonad, porque el Señor os perdonará; bajáos, porque el Señor os levantará; humilláos, porque el Señor os hará sentar a su derecha.

Id, amigos míos, estudiad y comentad estas palabras que os dirijo de parte de Aquél que desde lo alto de los esplendores celestes, tiene siempre la vista dirigida hacia vosotros, y continúa con amor la tarea ingrata que empezó hace dieciocho siglos.

Perdonad, pues, a vuestros hermanos, como tenéis necesidad de que os perdonen a vosotros mismos. Si sus actos os han perjudicado personalmente, mayor motivo tenéis para ser indulgentes, porque el mérito del perdón es proporcionado a la gravedad del mal, y no habría ninguno en perdonar los daños de vuestros hermanos si sólo os hubiesen hecho pequeñas heridas.

Espiritistas, no olvidéis nunca que tanto en palabras como en acciones, el perdón de las injurias no debe ser una palabra vana. Si os llamáis espiritistas, sedlo pues; olvidad el mal que os han podido hacer y no penséis sino en una cosa: el bien que podáis hacer.

El que ha entrado en este camino, no debe separarse de él ni con el pensamiento, porque sois responsables de vuestros pensamientos, que Dios conoce. Haced, pues, que estén despojados de todo sentimiento de rencor; Dios sabe lo que mora en el fondo del corazón de cada uno. Feliz, pues, aquel que todos los días puede dormirse, diciendo: "Nada tengo contra mi prójimo".

(Simeón, Bordeaux, 1862).

Extraído de el libro: “El evangelio según el espiritismo” de Allan kardec.

PALABRAS DE ALIENTO


NAVIDAD ES...

Navidad es mucho más que adornos, regalos, fiestas, luces y celebraciones...

Navidad quiere decir nacimiento, vida, crecimiento...

Y la Navidad de Jesús tiene un significado muy especial para el Mundo.

Generalmente no se celebra el nacimiento de alguien que murió hace más de dos mil años, a menos que ese nacimiento tenga algo que enseñarnos.

Pensando así, la Navidad de Jesús debe ser meditada todos los días, y vivida de la mejor manera posible.

Si así es, debemos convenir que Navidad es mucho más que rellenar un cheque y hacer un donativo a alguien que necesita de esa ayuda.

Es mucho más que comprar una cesta básica y dársela a una familia pobre...

Es mucho más que el intercambio de regalos, una costumbre de esta época.

Es mucho más que reunir la familia y cantar.

Es mucho más que patrocinar la cena de la empresa y reunir jefes y empleados alrededor de la misma mesa.

La verdadera celebración de la Navidad de Jesús es la vivencia de Sus enseñanzas en el día a día.

Es mirar a los ojos de aquellos que conviven con nosotros y buscar entendimiento, perdonar, rodear con cariño a esos seres humanos que andan el mismo camino que nosotros.

Es detenerse delante de un niño y prestar atención en lo que sus ojos dicen sin palabras...

Es sentir compasión por el más perverso criminal, entendiendo que él es nuestro hermano y que se hace violento porque desconoce la paz.

Es preservar y respetar la naturaleza que Dios nos concede, como medio de progreso, y hacer esfuerzos reales para construir un mundo mejor.

La Navidad es para ser vivida en los momentos en que todo parece sucumbir...

En las horas de enfermedades, en las horas en que somos traicionados, alguien que nos calumnia, los amigos que nos abandonan...

Todo eso puede parecer raro y hasta podrás pensar que esas cosas no tienen nada que ver con la Navidad.

Entretanto, Jesús solo vino a la Tierra para enseñarnos a vivir, y no para ser recordado de año en año, con prácticas que no reflejan madurez, o deseo sincero de aprender con esa Estrella de primera clase...

Él vivió el amor a Dios y al prójimo...

Él vivió el perdón...

Sufrió calumnias, abandono de los amigos, traición, injusticias variadas...

Dedicó Sus horas a las almas sedientas de amor y conocimiento, no importando si eran ricos o pobres, justos o injustos, poderosos o sin prestigio ninguno.

Su vida ha sido el mayor ejemplo de grandeza y sabiduría.

Por ser sabio, Jesús jamás estableció cualquier diferencia entre los pueblos, no creó ningún templo religioso, no instituyó rituales ni recomendó prácticas exteriores para adorar a Dios o como condición para conquistar la felicidad.

Él hablaba de las verdades que bien conocía, de las muchas moradas de la Casa del Padre, de la necesidad de adorar a Dios en Espíritu y Verdad, y no aquí o allí, de esta o de aquella manera.
Dijo que el Reino de los Cielos no tiene apariencias exteriores, y no es un lugar a que llegaremos un día, sino que está en la intimidad del ser, para ser conquistado en la vivencia diaria.

Y es ese el reino de felicidad que precisa ser buscado, aprendido y vivido en los mínimos detalles, en todos los minutos de nuestra corta existencia...

Bueno, Navidad es todo eso...

Es vida, y vida abundante...

Es camino y verdad...

Es la puerta...

Es el Buen Pastor...

Es el Maestro...

Es el mayor Amigo de todos nosotros.

Piensa en todo eso, y busca vivir bien estas Navidades...

Redacción del Momento Espírita.

www.momento.com.br suporte@momento.com.br

REENCARNACIÓN


INMORTALIDAD DEL ALMA

Si bien la creencia de la inmortalidad del alma ha sido siempre motivo de la fe religiosa, hagamos algunas reflexiones orientadas hacia aquellas personas que, por razones que hayan tenido, han perdido ya la fe en su religión y caído en un materialismo embrutecedor, sosteniendo como única realidad de la vida, el cuerpo físico.

Cuando contemplamos el cuerpo de una persona recién fallecida, podemos apreciar que ese cuerpo es el mismo que cuando estaba vivo, con la diferencia que le falta movimiento, le falta vida. Podemos ver, que el cuerpo todo,está allí frente a nosotros, pero no se mueve. Sin embargo, allí está la totalidad de los órganos: cerebro, corazón y los demás; pero, le falta eso que llamamos VIDA.

Ahora, preguntamos a aquellos que, cerrando los ojos de su mente a la realidad, se empeñan
en engañarse a si mismos, sosteniendo que, con la muerte del cuerpo termina todo.

¿Que es la vida? ¿Que es ese algo que mantiene el cuerpo en movimiento?.
Alguno contestará: es una fuerza natural biológica que mantiene el cuerpo en movimiento, de acuerdo con las mismas leyes biológicas, y la cual ha cesado...

Pero, ¿Por qué ha cesado,si ahí están todas las partes y sustancias orgánicas, incluyendo el plasma? ... Difícil respuesta.

No obstante si consideramos a esa fuerza biológica, a ese hálito de vida, como el psiquismo animador del cuerpo físico orgánico (llamémosle alma, espíritu o como se quiera), y que ese psiquismo o ente energético que es el que vivifica y mantiene la cohesión celular de esa maravillosa organización biológica, cual es nuestro cuerpo físico orgánico y el cual abandona para pasar a otra dimensión o modalidad de vida; nos será más fácil comprender el fenómeno.

Por lo expuesto podemos sintetizar que, todo cuerpo recién fallecido contiene todas las sustancias orgánicas, pero le falta eso que llamamos vida; porque de ese cuerpo ha salido el psiquismo que lo animaba, al cual llamamos ALMA. Y faltarle esa alma, ese psiquismo animador; el cuerpo físico orgánico, esa maravillosa organización biológica, comienza a desintegrarse en cuanto a la forma, al conjunto, y las moléculas pasarán a ser utilizadas en la formación de otros cuerpos; porque también en lo material, nada se destruye, todo se transforma.

Alguno preguntará ¿y ese hálito de vida, ese psiquismo, se desintegrara también?. NO; porque, LO QUE NO HA NACIDO CON LA VIDA MATERIAL ORGANICA, NO MUERECON ELLA. Ese psiquismo ese hálito de vida, el alma preexiste a la formación del cuerpo, es inmaterial e inmortal; y PASA A VIVIR A OTRA DIMENSIÓN, con un cuerpo fluidico compuesto de sustancia etérea magnetizada.

El alma espiritual es como un libro (valga el símil) con muchas páginas escritas y muchas otras en blanco. Las primeras, corresponden a las existencias o vidas pasadas; las segundas, a las vidas futuras. Y en el devenir del tiempo sin tiempo, ya cuando el Ego alcanza cierto grado de progreso, les es dado conocer en el espacio (al desencarnar) algunas de sus últimas vidas. Y cuando pide realizar una vida en bien de sus semejantes, de entrega, de servicio a la humanidad le es dado (antes de encarnar) conocer los obstáculos, dificultades, peligros que habrá de encontrar y tentaciones que habría de enfrentar y superar, a fin de que mida sus fuerzas antes de aceptarla; porque, tal aceptación conlleva la responsabilidad en su realización.

Para el individuo vulgar, positivista o materialista, la vida es tan material, que le es difícil comprender y admitir que tras el mundo físico visible, haya un mundo trascendental del espíritu; porque todavía esta en los primordios de la etapa humana, en los cuales las tendencias de la vida animal priman sobre el espíritu, débil y balbuceante aún. Y de aquí que, fácilmente caen en los extremismos, ya religiosos, ya ideológicos, convirtiéndose en fanáticos intransigentes, causa de tanta desarmonía social y luchas fratricidas.

La muerte destruye tan solo el cuerpo físico orgánico y da libertad al alma, que continúa viviendo ligada por el amor a los que fueron sus afines, familiares o amigos, en la vida física. Cuando llegan a desarrollar su facultad sensitiva y vibrar en amor fraterno, pasan a ser los guías espirituales, los ángeles tutelares más íntimos, de que nos hablan las religiones. Pero, cuando son almas ruines y cargadas de odio o resentimiento, pueden causar mucho daño a quienes odian, llegando hasta producir esos trastornos psico-físicos que la ciencia medica no acierta a curar, por desconocimiento de las causas reales. De aquí la importancia y la conveniencia de no crear motivos de odio, de no ligarse a otros seres por el odio y si por el amor. Porque el odio es destructivo, y solo el amor es constructivo y fecundo.

(continuara)

Extraído de : Tres enfoques sobre la reencarnación de Sebastián de Arauco

martes 4 de diciembre de 2007

PÁGINA POÉTICA



EL UNIVERSO Y EL HOMBRE



Contemplando el Universo
y en su belleza extasiado,
voy tejiendo embelesado
cada rima y cada verso.


Pero pienso con tristeza
en lo mal que aprovecháis,
todos los dones que halláis
en la madre naturaleza.

Os quejáis constantemente
teniendo un suelo fecundo,
¿no sigue dando este mundo
su producto al ser viviente?

Sus funciones no ha parado
esa tierra en que habitáis,
pues el grano que le dais
os lo da multiplicado.

¿Ha cesado por ventura
de dar el sol su calor,
ni las flores el color
que les prestara natura?.

¿Ha cesado la grandeza
del concierto universal
ni la suprema belleza
de la aurora boreal?.

¿Ha cesado el gran cariño,
la ternura y el fervor,
de la madre al tierno niño
que es el fruto de su amor?.

Ni la sublime armonía
de los pájaros cantores,
rivalizando en primores
de trinos y algarabía.

¿Ha cesado de entonar
la juventud ardorosa,
esa canción amorosa
que es el eterno cantar?.

¿Ha cesado la fragancia
del perfume de las flores,
de las mozas los amores,
ni las risas de la infancia?.

Y la alondra mañanera,
¿ha cesado de cantar
saludando al despertar
de la alegre primavera?.

Si las cosas andan mal,
no será porque natura
ha variado su estructura
ni su ritmo natural.

Si estas cosas no ha variado
y la madre naturaleza
tiene la misma grandeza,
“el hombre esta equivocado”.

Si el cielo y la tierra a la par
siguen su marcha correcta,
¿por qué el hombre no acierta
la solución que ha de dar?.

¿No será por la razón
y la palpable evidencia,
que hay muy poco corazón...
y mucha menos conciencia?.

Os causan tanto pesar
esas manos pecadoras,
esas armas destructoras
que fabrican sin cesar.

Los hombres con su pasión,
cuando pierden la templanza,
desnivelan la balanza,
muchas veces sin razón.

En lugar de torpe guerra
vivir con nobles anhelos;
eso es mas grato a los cielos
y venturoso en la tierra.

Es asunto primordial
amaros uno a otros,
y que haya entre vosotros
una justicia social.


Francisco Marín Marín

Publicada en: Amor paz y caridad/ octubre/1982/Nº 3


sábado 1 de diciembre de 2007

RECORDANDO EL PASADO



SÍNTESIS BIOGRÁFICA DEL PROFESOR HIPÓLITO


LEÓN DENIZARD RIVAIL o ALLAN KARDEC



Hipólito León Denizard Rivail nació en la ciudad de Lyón, Francia, el 3 de octubre de 1804. Provenía de familia católica, y hasta casi cumplir los doce años de edad cursó los primeros estudios en su ciudad natal, completando los mismos en Yverdun, Suiza, donde concurrió al Instituto de Educación Pestalozzi, recibió una fuerte influencia protestante. Buena parte de sus antepasados se habían destacado en la magistratura, pareciendo que el joven Rivail había de seguir el mismo rumbo de sus mayores. Pero nada más desacertado, pues sus inclinaciones vocacionales fueron las ciencias y la filosofía, pero fundamentalmente la pedagogía.

En Yverdun se convirtió en discípulo eminente y colaborador eficaz del célebre pedagogo Pestalozzi, a quien llegó a reemplazar en la dirección del Instituto cuando éste se ausentaba a otros países con la finalidad de fundar otros organismos educacionales ajustados al método revolucionario por él creado. Era bachiller en letras y ciencias y realizó estudios de medicina, sin llegarse a comprobar a ciencia cierta, hasta ahora, si alcanzó a doctorarse en este arte-ciencia. Era también un filólogo distinguido que conocía a fondo y hablaba correctamente el inglés, el italiano, el español, el holandés y el alemán, traduciendo para la lengua de Goethe varias obras de educación y moral, entre las que figuraban unas de Fenelón que lo habían atraído.

Luego de finalizado sus estudios en Suiza junto a Pestalozzi, Rivail regresó a Francia y de inmediato, siguiendo las huellas de su maestro, se abocó a la tarea educacional, lanzando en 1824, es decir, a los diecinueve o veinte años de edad, el primero de sus libros: Curso Práctico y Teórico de Aritmética, según e1 método de Pestalozzi, con modificaciones. Con este libro se convirtió en Francia en la mayor autoridad en lo referente al método educativo de Pestalozzi, y dicho libro se siguió reeditando hasta 1876, siete años después de su desencarnación, además de otras obras de educación que publicó más tarde, algunas de ellas adoptadas por la misma Universidad de Francia. En 1828 dio a publicidad: Plan propuesto para el mejoramiento de la instrucción pública. Más tarde, en 1831, la Academia Real de Arras lo premió por un trabajo presentado en concurso, el que intituló:¿Cuál es el sistema de estudios más en armonía con las necesidades de la época? Ese mismo año comenzó a circular su Gramática francesa clásica, obra didáctica en la que Rivail muestra -según el autorizado estudioso doctor Silvino Canuto Abreu- "poseer sólidos conocimientos de las lenguas latina, griega, gálica y las neorrománticas; afirmando su reputación de profesor emérito".

Otras obras fueron apareciendo sucesivamente como frutos de sus desvelos de educador: Manual de los exámenes para los diplomas de capacidad, en 1845; Catecismo gramatical de la lengua francesa, en 1848; Programa de los cursos usuales de química, física, astronomía y fisiología, en 1849, el que resumía los cursos que dictaba en el Liceo Polimático; editando más tarde los Dictados normales de los exámenes del Ayuntamiento y la Sorbona, acompañados de Dictados especiales sobre las dificultades ortográficas. Por tanto, mucho antes que el Espiritismo hiciera mundialmente famoso al seudónimo de Allan Kardec, el profesor Rivail había demostrado poseer una sólida cultura y sus obras eran las de un auténtico maestro de la pedagogía moderna, razones que veremos ampliadas en la Vida y obra de Allan Kardec, de André Moreil. El 6 de febrero de 1832, cuando contaba veintiocho años de edad, Rivail contrae enlace con la señorita y profesora también, Amelia Gabriela Boudet. Ella le llevaba nueve años, pero demostraba diez menos que él, pues tenía a la sazón treinta y siete anos de edad, dado que había nacido el 23 de noviembre de 1795. Por ese tiempo Rivail era director del Instituto Técnico Pedagógico (sistema Pestalozzi) de la calle Sevres 35, en París. El socio de Rivail era su tío materno, quien adolecía de la pasión del juego, motivo que le ocasionó grandes pérdidas de dinero y la ruina de su sobrino. El profesor Rivail solicitó entonces la liquidación del Instituto, del cual quedaron 45.000 francos para cada uno de los socios. Esa cantidad fue depositada por los esposos Rivail en manos de uno de sus íntimos amigos, comerciante, quien realizó muy malas operaciones que lo llevaron a la quiebra, sin dejar nada para los acreedores. Estaba lejos de ser próspero el futuro del ayer joven estudiante eximido del servicio militar, pero su labor de educacionista (ésta es la profesión que hace figurar en su acta de casamiento), la atención de tres contabilidades que llevaba y el éxito de sus obras didácticas, tuvieron la virtud de recuperarlo económicamente. En este período que va de 1835 a 1840 organizó en su morada de la calle Sèvres cursos gratuitos de química, física, astronomía y anatomía comparada.

Prosiguiendo su carrera pedagógica, el profesor Rivail hubiera podido vivir feliz, honrado y tranquilo, rehecha su fortuna merced a una labor fervorosa y al brillante éxito que coronaba sus esfuerzos, pero su destino le llamaba a una más pesada tarea, a una obra mayor que habría de mostrarlo siempre a la altura y dignidad de ella.

En 1854, el profesor Rivail oyó hablar por primera vez de las mesas giratorias a su amigo Fortier, magnetizador, con quien mantenía relaciones por motivos de sus estudios sobre magnetismo, los que realizaba desde los diecinueve años. Fortier le dijo un día: "He aquí una cosa extraordinaria; no solamente se hace girar una mesa, magnetizándola, sino que se la hace hablar: se la interroga y ella contesta". "Esto respondió Rivail es otra cuestión; yo creeré en ello cuando lo vea y se me haya probado que una mesa tiene cerebro para pensar, nervios para sentir y que pueda convertirse en sonámbula. Hasta entonces, permitidme que no vea en ello más que un cuento para niños".

Tal era en los comienzos el estado de espíritu del profesor Rivail. Así le veremos a menudo. No niega nada por prejuicio; pero pide y busca pruebas, quiere ver y comprobar para creer.

En este lapso que transcurre entre 1854 y 1856 se abre un nuevo horizonte ante los ojos del pensador profundo y del observador sagaz. Es la etapa en que el nombre de Rivail va a dejar lugar al de Allan Kardec, que se comienza ya a gestar.

Estamos en mayo de 1855 y Rivail se encuentra en la casa de Roger, excelente sonámbula. Se hallan también Saint-René Taillandier, Fortier, Pâtier y la señora Plainemaison, nombres que deben ser reconocidos con la veneración que merecen: Son los que comparten la iniciación con el Maestro. A Rivail le impresiona el sereno y convencido criterio de Pâtier funcionario público de amplia consideración, el que le habla de los Espíritus y de las respuestas que ofrecen a sus preguntas. Luego de esto Rivail fue invitado a las sesiones que tenían lugar en la casa de la señora Plainemaison, calle Grange-Batelière 18, de París. "Allí fue donde por primera vez presencié el fenómeno de las mesas giratorias que saltaban y corrían, y ello en condiciones tales que la duda era imposible" -escribe el futuro Codificador-. Es aquí donde Rivail traba relación y amistad con la familia Baudin, a cuyas sesiones familiares es invitado. "Fue allí expresa- donde hice mis primeros estudios sobre Espiritismo, todavía más por observación propia que por revelación. Apliqué a esta nueva ciencia, como era mi costumbre el método experimental. Jamás senté una teoría preconcebida; observé atentamente, comparé y deduje consecuencias. De los efectos procuré remontarme a las causas por la deducción y el encadenamiento lógico de los hechos. Así había procedido en mis trabajos anteriores, desde la edad de quince a dieciséis años. Desde el primer momento me di cuenta de la gravedad de la exploración que iba a emprender; entreví en aquellos fenómenos la clave del problema tan oscuro y controvertido sobre el pasado y el porvenir de la humanidad, la solución de lo que había buscado toda mi vida; en una palabra, comprendí que se trataba de una revolución en las ideas y en las creencias; me era preciso proceder con circunspección y no a la ligera; ser positivista y no idealista, para no dejarme llevar de mis propias ilusiones".

Con todo, Rivail estuvo a punto de abandonar estos estudios, absorbido por otras ocupaciones; y eso hubiera hecho de no ser las reiteradas solicitudes de los señores Carlotti, destacado lingüista con quien mantenía una amistad de veinticinco años; Taillandier, literato, doctor en letras y más tarde miembro de la Academia Francesa; Tiedeman-Manthèse, filósofo holandés y primo hermano de la reina de Holanda; Antonio Leandro Sardou, profesor lexicógrafo y autor de varias obras escolares; su hijo Victoriano Sardou, entonces joven estudiante de medicina y más tarde médium dibujante, famoso dramaturgo y miembro de la Academia Francesa; además de Pedro Pablo Didier, futuro editor de sus obras e impulsor de la famosa Librería Académica, quien seguía desde cinco años el estudio de tales fenómenos. Estas personalidades habían reunido cincuenta cuadernos de comunicaciones diversas que era preciso estudiar y catalogar. Conociendo la capacidad de síntesis de Rivail, entregaron a éste los mismos, pidiéndole analizarlos y cotejarlos en base a un plan orgánico. Rivail puso manos a la tarea: Tomó los cuadernos, los anotó cuidadosamente, suprimió las repeticiones y puso en su lugar los dictados de cada sesión. "Hasta entonces dice él mismo las sesiones en casa de la familia Baudin no tenían objeto determinado. Yo me propuse hallar en ellas la solución de los problemas que me interesaban desde el punto de la filosofía, de la psicología y la naturaleza del Mundo Invisible. Llegaba a cada sesión con una serie de preguntas preparadas y ordenadas metódicamente, y siempre me eran contestadas con precisión, profundidad y lógica abundante". "Huelga decir que, precisamente, estas comunicaciones desarrolladas y completadas luego formaron la base de El Libro de los Espirítus".

En 1856 Rivail asistió a reuniones mediúmnicas que tenían lugar en casa del señor Roustan, con la señorita Japhet, sonámbula, como médium que obtenía interesantes comunicaciones. Por intermedio de ella hizo revisarlas obtenidas anteriormente. Kardec manifiesta que no quedó del todo satisfecho con esta revisión, lo que lo movió a consultar a otros médiums, siendo el caso que en preguntas espinosas de El Libro de los Espíritus han llegado a colaborar hasta diez médiums distintos, como manifiesta en dicho libro.

Cuando todo le pareció ser la expresión clara de la Doctrina, Rivail publicó el libro que salió a luz el 18 de abril de 1857, en París, con el seudónimo de Allan Kardec, su nombre de otra existencia anterior entre los druidas. Esta primera edición constaba de 501 preguntas. Ella se agotó en pocos días, lo que obligó a reeditarla en su forma actual de 1018 preguntas, es decir, corregida y sumamente aumentada.

Esta obra madre del Espiritismo forma parte del Pentateuco Espírita, el que se integra con los siguientes libros que le sucedieron a aquel inicial: El Libro de los Médiums, (1861); Imitación del Evangelio según el Espiritismo, (abril de 1864), modificado luego este título original por el de El Evangelio según el Espiritismo; El Cielo y el Infierno o la Justicia Divina según el Espiritismo, (1° de agosto de 1865) y El Génesis, los Milagros y las Profecías según el Espiritismo, (enero de 1868); más tres obras de introducción: Instrucción Práctica sobre las Manifestaciones Espíritas, (1858); Qué es el Espiritismo, (1859), y El Espiritismo en su más simple expresión, (1862), además de una complementaria: Obras Póstumas, (1890). Fundó la Revista Espírita en enero de 1858, la que dirigió bajo su responsabilidad hasta la fecha de su desencarnación, el 31 de marzo de 1869 y constituyó la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas el 1° de abril de 1858.

Por su gigantesca y trascendente labor de estructurar en escasos tres lustros el Código Espírita, o Tercera Revelación, demarcando con él un nuevo curso evolutivo al género humano, no dudamos que en los siglos venideros habrá de expresarse con toda justicia: Antes o después de Kardec; antes o después del Espiritismo.




"Sin caridad no hay salvación posible" Allan Kardec.




LEYES UNIVERSALES



DIOS Y EL UNIVERSO



Necesario es aclarar que no vamos a hacer una definición de DIOS, de esa Grandiosidad Cósmica, indefinible e incomprendida todavía por nuestra limitada inteligencia humana, pues, lo limitado no puede definir lo ilimitado. No obstante, para aquellos de vosotros que vuestra religión de herencia familiar os haya inculcado ideas de una Divinidad a semejanza del hombre de nuestro mundo, necesario es hacer algunas consideraciones que os ayuden a adquirir una idea más amplia de la Realidad Divina.


Comencemos por analizar ese concepto de ese Dios que nos enseñaron desde la infancia, de ese “Dios” del Antiguo Testamento, implacable en su ira, celoso, vengativo y cruel; concepto admisible para humanidades de la edad de piedra formada entre la furia de los elementos, y sostenido también por los guías de las humanidades de las siguientes edades de barbarie, pero inadmisible en esta era de luces. El primer mandamiento dice: “Ama a Dios sobre todas las cosas”, y por otro lado presenta a un Dios celoso, iracundo y vengativo. Esto es un contrasentido porque nadie puede amar aquello que teme. Pero si consideramos a Dios como Amor permanente, origen de todo bien, que se da a quien quiere recibirlo, podremos llegar a comprenderlo mejor y amarlo; pero difícil resulta amar lo que no se conoce. Amemos a Dios, sí, pero amémosle en aquello que vemos y comprendemos, amémosle en sus criaturas, en su creación. Porque ese Dios que nos presentan con las imperfec­ciones de una humanidad atrasada como la nuestra es completamente inadmisible.


Ese “Dios” vengativo y cruel, hermanos míos, no existe, nunca ha existido; es creación mental de conciencias todavía poco evolucionadas. Ese Dios que exige adoración, que condena eternamente al hombre por el hecho de un momento de debilidad o pasión, o por no cumplir ciertos requisitos establecidos, ese Dios no existe, nunca ha existido.


La Realidad Divina es para nosotros los humanos algo imposible de concebir en su plenitud, y cualquier especulación filosófica y teológica que lo defina, no puede dar de Ella más que una idea vaga y una remota aproximación. Pero si bien como humanos no podemos someter a concepto esa Grandiosidad Divina, ya que ello sería limitarla, necesitamos, no obstante, tener una idea aun cuando nuestra limitada capacidad humana nos impida comprender su magnificencia.


Tenemos que admitir que existe una Sabiduría Cósmica, que existe un Poder Cósmico transcendente, del cual tan sólo percibimos algunos de sus efectos. Negarlo sería negarnos a nosotros mismos. Necesario es comprender y admitir que existe una FUERZA CREADORA UNIVERSAL, una Fuerza poderosísima que transciende al Cosmos infinito, a toda su manifestación física visible e invisible; así como espiritual en otras dimensiones desconocidas de los humanos, y que está inmanente en ellas, que vibra en ellas, lo cual podremos apreciar fácilmente en las múltiples manifestaciones de vida en constante transformismo y evolución.


Aun dentro de nuestra limitada inteligencia humana, tenemos que comprender que existe una causa primera; que hay una fuerza creadora. Pues, esa Fuerza Creadora, que crea vida en su propia esencia, existe: llamémosle Dios o como queráis.


Dos aspectos hemos de reconocer, dentro de nuestra comprensión humana: el aspecto espiritual, ya que Dios es Espíritu, y el aspecto físico. El primero como el cúmulo de todo Poder, Sabiduría y Amor del Cosmos, que es el TODO-DIOS en su aspecto espiritual transcendente; y el segundo, como inmanente en su creación, que es el TODO-CÓSMICO, en su aspecto físico.


Energía Creadora, causa suprema de toda vida, de todo bien, Dios es el Poder Creador Universal y de las grandes leyes que transcienden a todas las galaxias distribuidas en el Cosmos infinito, y cuyas leyes los humanos no acertamos a comprender aún; pero que iremos comprendiendo a medida que vayamos evolucionando.


Y esa Energía creadora y renovadora, Fuerza poderosísima, Causa Suprema de toda vida y de todo bien, a lo que pobremente llamamos Dios, vibra permanentemente en amor hacia toda su creación. Amor que es armonía generadora de felicidad, por lo que, si queremos ser felices, unámonos a ÉL, vibrando como ÉL constantemente en amor.


Dios, como espíritu, no tiene forma. Es vibración poderosísima que se proyecta al Cosmos y vibra en toda su creación. La forma es propia de los mundos físicos, en donde el Espíritu habita en sus formas primarias de evolución. Porque, todo en el Cosmos es espíritu en diversos grados de evolución. En sus fases primitivas, el hombre no podía adorar sino lo objetivo, aquello que pudiese ver y apreciar con sus sentidos; por ello, necesitó la imagen, imaginando un Dios a su semejanza, porque no podía concebir algo mejor. De aquí la creación del concepto de personalizar a la Divinidad. Actual­mente, el Dios Cósmico que la ciencia nos deja entrever, ya no cabe dentro de las viejas concepciones religiosas.


Dios vibra en Amor y cuya vibración poderosísima transciende al Universo todo, animando toda manifestación de vida. Porque siendo el Universo su obra, su creación, está inmanente en ella. Y ese Universo del cual formamos parte, y que como humanos tenemos una limitadísima idea de su extensión, se manifiesta en dos aspectos básicos: espiritual y físico. En su manifestación espiritual grandiosa, la iréis conociendo a medida que vayáis penetrando en la ciencia espiritual. Y en su manifestación física es la que podéis apreciar en cada momento de nuestra vida, en los múltiples aspectos de vida manifestada y perceptible a vuestros sentidos.


Y para daros una idea que se aproxime en algo a la realidad de lo que es el Universo en su aspecto físico, contemplemos con detenimiento el firmamento en una noche estrellada. Podremos ver tan sólo una parte, una pequeñísima parte de ese Universo, que es nuestra galaxia (Vía Láctea). Según los datos más recientes, la ciencia astronómica nos ofrece las siguientes cifras correspondientes a nuestra galaxia, o sea nuestro universo:


* Estrellas grandes, medianas y pequeñas, más de 100.000 millones.


* Estrellas gigantes y supergigantes, más de 10.000 millones (nuestro sol está considerado entre las peque­ñas por los astrónomos).


Y esos millones y millones de estrellas o soles, que son otros tantos sistemas planetarios en diversos grados de evolución, estando cada uno de esos sistemas compuestos de un número de planetas o mundos que giran alrededor de su estrella o sol. Nuestro sistema está compuesto por nueve planetas descubiertos hasta ahora, que giran alrededor del sol.


Puede que para alguno parezca inverosímil las cifras citadas, de tantos millones de estrellas, que son otros tantos sistemas planetarios o solares en diversos grados de evolución. Y estos datos son, solamente de nuestra galaxia, nuestro Universo, el cual forma parte de un grupo de 17 galaxias, de la cual, la denominada Andrómeda, es la más cercana a la nuestra. Pero, con el último telescopio instalado en el Monte Palomar (USA) y otros, se ha descubierto que hay muchos de esos grupos o supergalaxias, que son otros tantos sistemas galácti­cos y que los astrónomos estiman en cientos de galaxias cada uno, según pueden apreciar en los modernos telescopios.


Que mediten sobre ésto los teólogos, los sostenedores de esas ideas... que nos presentan a Dios como un ser celoso, iracundo y vengativo, exigiendo adoración y ritos paganos; y a este mundo como el privilegiado de Dios. Siendo nuestro mundo tan sólo un punto insignificante en la universalidad de los mundos ¿sobre qué se fundará la insistencia de sostener el privilegio con que se ha pretendido favorecer a nuestro mundo de haber sido el objeto especial de la bondad divina y haber recibido al “Eterno en persona”?


Todo el Universo está lleno de sistemas planetarios. Y en todas las partes de ese Universo, del Cosmos, hay centros colosales de energía emanada de la GRANDIOSIDAD CÓSMICA para abastecer esos sistemas y mantenerles la vida en un constante movimiento y transformismo. Todo se transforma y evoluciona, impulsado por esa ENERGÍA-CÓSMICA-DIOS, energía que, en nuestro lenguaje humano conocemos como Ley de Evolución.


Y esos sistemas planetarios son mundos con vida en diversos grados de evolución, sujetos a la misma ley de todas las formas de vida física: nacimiento, desarrollo, madurez, vejez, muerte y desintegración. Tened por cierto, como una verdad incontrovertible, que tan sólo en nuestra galaxia hay millones de mundos habitados: unos por humanidades más adelantadas y en otros más atrasadas. Y en alguno de esos, puede que nosotros hayamos vivido ya, antes de transmigrar o venir a este planeta Tierra.


Mundos existen en los cuales las artes y las ciencias han alcanzado tal grado de progreso que, sabios de nuestro mundo y los artistas orgullosos se avergonzarían al compararlas con las suyas.


Y en nuestro propio sistema solar hay un mundo en el que la vida es una ventura, un paraíso florido. Y al igual que nuestro planeta Tierra, ese mundo avanza en la inmensi­dad del espacio sideral, conduciendo a una humanidad dichosa y feliz, que ya ha sobrepasado la etapa del dolor y que disfruta ya de una vida de amor espiritual, amor fraterno en alto grado, y en donde se trabaja ya por el progreso de otros mundos. Y desde principios de este siglo, espíritus pertene­cientes a ese mundo vienen encarnando en el nuestro por amor, en misión de adelanto científico y moral.


Con lo expuesto comprenderéis la necesidad imperiosa de capacitarnos para un más rápido progreso espiritual, que es el objeto de la vida humana.


Y mediante el conocimiento de las leyes de la Vida, en sus aspectos humano y espiritual, y vuestro firme propósito de progreso, podréis ir ascendiendo en el empinado camino de la evolución, que conduce a la felicidad.


SEBASTIAN DE ARAUCO