martes 8 de enero de 2008

MORAL ESPIRITA

LA CARIDAD

Queridos amigos, todos los días oigo decir entre vosotros:


“Soy pobre, no puedo hacer caridad”; y cada día veo que os falta

la indulgencia para vuestros semejantes; nada les perdonáis y os

constituís en jueces, con frecuencia severos, sin preguntaos si

estaríais satisfechos de que se hiciera otro tanto con vosotros.

¿Acaso la indulgencia no es también caridad? Los que sólo podéis

hacer la caridad indulgente, hacedla al menos, pero hacedla con

grandeza. Con relación a la caridad material, voy a contaros una

historia del otro mundo.

Dos hombres acaban de morir; Dios había dicho: Mientras

esos dos hombres vivieren, serán colocadas en un saco cada una

de sus buenas acciones, y a su muerte, se pesarán los sacos. Cuando

estos dos hombres llegaron a su última hora, Dios se hizo llevar

los dos sacos; el uno era grande, ancho, bien lleno, resonaba el

metal que lo llenaba; el otro era pequeño y tan delgado, que se

veían los escasos cuartos que contenía; cada uno de estos hombres

reconoció el suyo. He aquí el mío, dijo el primero, lo reconozco,

he sido rico y di mucho. He aquí el mío, dijo el otro; siempre fui

pobre, ¡ay de mí! Casi no tenía nada para compartir. Pero, ¡oh

sorpresa! Puestos los dos sacos en la balanza, el más grande se

volvió ligero y el más pequeño pesó tanto que dominó en mucho el

otro lado de la balanza. Entonces Dios dijo al rico: Diste mucho,

es verdad, pero diste por ostentación y para ver figurar tu nombre

en todos los templos del orgullo, y dando no te has privado de

nada; ve a la izquierda y puedes estar contento si tu limosna se

toma en cuenta por alguna cosa. Después dijo al pobre: Tú has

dado muy poco, amigo mío; pero cada una de las monedas que

están en la balanza, representa una privación para ti; si no has

hecho limosna, has hecho caridad y lo mejor es que la has hecho

naturalmente, sin pensar que se tomaría en cuenta; tú has sido

indulgente, no has juzgado a tu semejante, al contrario, disculpaste

todas sus acciones; pasa a la derecha y ve a recibir tu recompensa.


(UN ESPÍRITU PROTECTOR, Lyon, 1861).


Extraído del “Evangelio según el espiritismo” de Alland kardec

PALABRAS DE ALIENTO



VIVIR COMO SI NO HUBIERA MAÑANA


El destino de todos los seres vivos es la muerte. Se mueren las flores, plantas, animales

personas. Hasta las estrellas que nacen en una explosión de luz llegan a su fin.

Morimos un poco todos los días. Cada anochecer nos recuerda que transcurrió un día más en nuestra vida.

Esto debería ser un alarma para marcar el rumbo que damos a nuestra existencia.

Pero, ¿por qué la muerte nos asusta de esa manera?

El sabio se prepara para morir. Pero, para la mayoría de los seres humanos, la simple mención de la palabra “muerte” es un trauma. No hablamos de la muerte por temor de que eso pueda atraerla.

Sin embargo, prepararse para morir es útil. Realmente necesario. No es una actitud morbosa pero sí de naturalidad delante del ciclo que rige la vida.

¿Naturalidad? Si, puesto que en nuestra vida la muerte es una certeza. Lo que ocurre es que no sabemos cuando y donde vendrá, pero ciertamente vendrá.

Países, idiomas y creencias son diferentes. Pero, como una paradoja, lo que nos une a todos es la gran certeza que un día nuestro cuerpo estará muerto.

Por eso, vale la pena pensar de manera positiva acerca de la muerte. Prepararse para ese momento inevitable.

La psiquiatra suiza Elizabeth Kübler-Ross narra, en sus diversos libros, el sufrimiento de las personas que no se prepararon para morir o decir adiós a sus parientes y amigos. La médica que se hizo famosa en todo el Mundo por sus trabajos junto a pacientes terminales observó que la mayoría de las personas trae conflictos, asuntos no resueltos y traumas que se manifiestan en la hora de la muerte.

Ocurre que no estamos acostumbrados a meditar acerca de nuestra propia muerte. Siempre la imaginamos muy distante.

Por eso, dejamos pendientes los arreglos que podrían ser solucionados ahora, con tranquilidad.

Por lo tanto, vale la pena empezar una preparación. ¿Quieres una fórmula sencilla?

Vive como si fuera tu último día. Haz el bien, sé amable y cortés.

No postergues para mañana las palabras de afecto y los gestos de amor. Di a tu familia cuanto la amas. Ordena tus papeles, encamina tus cuestiones.

Si existen disgustos, olvida, perdona. Pasa la página. Si existen asuntos por arreglar aclara, conversa. En fin, arréglalos.

No dejes ningún vacío para que un día lamentes no haber hablado en la hora adecuada.

Vive la vida de manera sencilla y bella para que, al terminarla, no haya muchos arrepentimientos.

El músico Renato Russo tenía una frase síntesis para esa actitud: “Es necesario amar a las personas como si no hubiera mañana.”

En fin, mañana la muerte podrá llegar, silenciosa, a golpear tu puerta o de la persona amada.

Entonces, hasta el reencuentro podrá haber una larga espera.

Haz como el poeta Manuel Bandeira. En uno de sus más inspirados poemas, “Consoada”, él nos habla acerca del día en que la muerte llegará y lo encontrará preparado.

“Cuando la indeseada de las gentes llegare,

Tal vez yo tenga miedo.

Tal vez sonría, o diga:

¡Hola, ineludible!

Mi día fue bueno, ya puede llegar la noche.

Encontrará labrado el campo, la casa limpia,

La mesa puesta, cada cosa en su lugar.”

Que podamos, todos nosotros, aguardar la muerte con el alma liviana, la conciencia en paz, y una sonrisa del deber cumplido reflejándose suavemente en los pálidos labios.

Cuando llegare esa hora, tu día y tu vida ¿habrán sido buenos?




¡Piensa en eso!


www.momento.com.br suporte@momento.com.br





lunes 7 de enero de 2008

REENCARNACIÓN


INMORTALIDAD DEL ALMA



La certidumbre de vivir mas alla de la tumba, en plenitud de conciencia y facultades, y de que volvemos a vivir nuevas ideas en el plano físico, hace perder a la muerte todo su horror.


Seguimos existiendo, aunque en otra dimensión no perceptible a nuestros sentidos físicos, para volver de nuevo a la vida física, a adquirir nuevas experiencias a saldar deudas viejas con una vida de dolor, por los errores y transgresiones a la Ley Universal del Amor, en el pasado; a desarrollar en el plano físico las facultades latentes, heredadas de la Divinidad Creadora.

El espíritu, que es donde residen las facultades: intelectiva, volitiva, raciocinativa y creadora;con el Alma, facultad sensitiva, forman un todo espiritual que no muere jamás. Sigue viviendo y progresando eternamente en los mundos y en el espacio, hasta llegar al grado de perfección que le libere de las encarnaciones en los mundos físicos, para continuar colaborando con la Obra divina del progreso de los mundos y las humanidades.


Pitágoras ya enseñaba que el Alma tenía un cuerpo con naturaleza buena o mala, al que denominaba: “Carro sutil del Alma”. Sostenía que ese cuerpo se hace luminoso practicando la virtud y abrazando la verdad. Los pitagóricos denominaban “espíritu o inteligencia” a la parte activa e inmortal del se humano. El Alma era, para ellos, el Espíritu envuelto en su cuerpo fluídico. Y ese concepto es sostenido hoy por la ciencia espiritual moderna.


El destino del Alma, en su descendimiento y su cautividad en la carne, sus sufrimientos y sus luchas, su ascensión gradual, su triunfo sobre las pasiones y su retorno a la Luz; todo ello constituía el drama de la vida, representado en los misterios de Eleusis (en antigua Atica) como la enseñanza por excelencia.


Aristóteles afirmaba la existencia de seres invisibles, que tienen también cuerpos pero muy sutiles y etéreos.


San Irenio sostenía: “El alma es un soplo de la vida. No es corpórea, sino comparación con el cuerpo mortal. Conserva la figura del hombre, a fin de que se le reconozca”.


Antes de beber la cicuta, Sócrates recomendó a sus amigos y discípulos que, cuando falleciese, no dijeran:“Enterramos a Sócrates”; sino: “Enterramos el cuerpo de Sócrates.


A quien desee penetrar en el aspecto filosófico del Alma, recomendamos el estudio de las obras de Platón, especialmente el Fedón, donde describe el alma y explica su inmortalidad y sus progresivos renacimientos. Citaremos tan solo: “El alma es mas vieja que el cuerpo. Las almas renacen sin cesar, del Hado, para volver a la vida actual” (Fedón). En otra parte: “Es cierto que los vivos nacen de los muertos renacen otra vez” (Fedón). Y por último esta otra: “Por consiguiente, Sinmias (dice Sócrates en Fedón), nuestras almas existían antes de este tiempo, antes de aparecer bajo esta forma humana; y mientras estaban así sin cuerpos, sabían (refiriéndose a que ya tenían conocimiento).


Y como complemento, hagamos algunas reflexiones dirigidas hacia aquellas personas que, por los motivos que hayan sido, hayan caído en un positivismo que les induce a negar toda supervivencia después de la muerte física. Y, apartándonos de toda creencia religiosa y aun de todo concepto de divinidad, consideremos tan solo la existencia de una Inteligencia y Fuerza Universal poderosa y creadora (Y esto no podemos negarlo, ya que de la nada no puede crearse algo); colocándonos en una posición pragmática, pero lógica; la mente rechaza la idea de que una máxima inteligencia pueda crear seres inteligentes y sensibles, para reducirlos a la nada después de una vida de penalidades y dolor.


Así como ilógico y desacertado resulta sostener la existencia de un Dios sabio y justo que condene eternamente a aquellos seres creados por El “al nacer” (sin su consentimiento en este caso) y colocado en ambientes de corrupción que les impediría toda salvación” ofrecida, pero sin darle la posibilidad de alcanzarla; así mismo, partiendo de una base pragmática, pero lógica, es inadmisible a la razón que una inteligencia y sabiduría cósmica pueda crear inteligencias para, después de unos años de vida, reducirlos a la nada.


Continuará...


SEBASTIAN DE ARAUCO










PÁGINA POETICA



LA CARIDAD



Practicar la caridad

es una labor honrosa,

pero en forma cariñosa

y con buena voluntad.




La caridad se concibe

si es hecha con discreción,

sin causar humillación

al hermano que recibe.




Es un humano deber

ayudar al indigente,

pero hay que tener presente

en que forma se ha de hacer.




No es la moneda entregada

en una mano extendida,

es un “poco te tu vida”

sin pedir a cambio nada.




Es el amor bien sentido,

es una sonrisa amable,

es el afecto entrañable

hacia el hermano querido.




Es perdonar los agravios

de verdad, de corazón,

con la sonrisa en los labios

y una frase de perdón.




Es enseñar la doctrina

como Cristo la enseñara,

esa es la misión divina

que Jesús encomendara.




Es la ayuda generosa

al hermano desvalido,

porque este hermano ha nacido

con una misión penosa.




Y al que se halla postrado

en el lecho del dolor

llevarle un poco de amor,

de consuelo y de cuidado.




Y al ciego, que a no dudar,

siente ese dolor profundo

de no poder admirar

las bellezas de este mundo.




Y a la pobre viejecita

que camina torpemente,

hay veces que necesita

de un hermano diligente.




Si se sabe convivir

en la humana sociedad

sin odiar ni maldecir,

también eso es caridad.




Ya veis queridos hermanos

que hay formas muy diferentes

de ayudar a tantas gentes

si se siente como humanos.




Hacer bien con humildad,

que Dios premia con largueza

al que ejerce con nobleza

“LA SUBLIME CARIDAD”.




Francisco Marín




Publicado en la revista “Amor paz y caridad” ENERO-1983-Nº 6

domingo 6 de enero de 2008

RECORDANDO EL PASADO



A LOS ESPIRITISTAS DE VILLENA

Hermanos míos:


Con verdadera satisfacción he recibido la gran noticia de que ibais a publicar un periódico titulado LA LUZ DEL PORVENIR.


¡La luz del porvenir!¡Cuantos recuerdos brotan en mi mente al pronunciar el titulo de mi inolvidable periódico!


Así como hay hijos de la carne, también hay hijos del espíritu; y mi LUZ fue la hija predilecta de mi pensamiento. Veinte años consagré a su cuidado y sostenimiento; y por ella se puede decir que pedí una limosna de puerta en puerta, o sea, de Centro en Centro espiritista. Cuando dejo de existir, sentí un dolor agudisimo en el corazón y en la cabeza, había perdido lo que mas amaba; ya no me pondría en relación con las hijas del pueblo, con las pobres obreras, que en sus escasos momentos de ocio, leían mi LUZ. Mi mayor placer era ver en los hogares mas humildes, sobre las maquinas o las mesitas de labor, mi seminario espiritista, ora sobre el lecho de algún pobre tullido, el cual me decía, sonriendo: Aquí esta Vd. conmigo; ni para dormir me separo de su LUZ.


Mi periódico era carta de consuelo de los más desgraciados y mis aspiraciones de glorias terrenas estaban completamente satisfechas: He ahí porque, al recibir la fausta nueva de que mi LUZ

iba a renacer, sentí una emoción agradabilísima, emoción que se aumento cuando leí vuestra carta:

“A sembrar luz y amor tocan. Estamos muy seguros de que no faltaras tu entre los sembradores. Vemos con inmensa satisfacción que podemos contar contigo para todo lo que deseamos. Esto ya lo sabíamos nosotros.”


Qué placer tan puro experimentó mi alma al ver que deseabais mi colaboración en una empresa tan grata para mí.


¡Renacía mi luz del porvenir! La “nieta” de mi espíritu. Me llamabais para que yo empleara mis últimas energías en sus páginas, puesto que me decíais: “Estamos preparando para dar a luz el primer número. No es menester decirte, querida madre y hermana, que contamos con algo tuyo para cada número.


Haremos todo lo posible para dejar bien plantada la bandera del Amor que va a enarbolar el nuevo adalid en esta región.


Ayúdanos querida hermana: somos muy pequeños, pero, contando con la energía que nos ha de venir de ti, no titubeamos en empezar la campaña, seguros como estamos de vencer en ella, con las armas del amor y del bien.”


Habéis hecho bien, hermanos míos en confiar en mis buenos deseos de se útil a la humanidad con las inspiraciones que recibo de los espíritus. Quisiera poseer toda la ciencia de los sabios y todas las virtudes de los justos para poner mi sabiduría a disposición de la prensa espirita.


Mi voluntad es muy grande. Contad con ella para la propaganda racional del espiritismo.



AMALIA DOMINGO SOLER



Nota: Reproducción del primer articulo publicado en el número 1 de “LA LUZ DEL PORVENIR”, editado en Villena en Enero de 1907.

LEYES UNIVERSALES


LAS RELIGIONES

¿Qué es religión?
Análisis breve de las religiones y su influencia en el progreso.
Surgimiento, apogeo y decadencia de las religiones
.

Objeto de este tema es daos una idea que se acerque a la verdad sobre las religiones, por lo que habremos de expresarlo sucintamente. Todas las religiones han tenido un comienzo. Comienzo basado en el fundamento de las enseñanzas dejadas por seres de gran evolución, que encarnaron en nuestro mundo con la misión específica de orientar a la humanidad, o un sector de la humanidad, en su progreso evolutivo. Y sobre esos fundamentos, enseñanzas basadas en el amor, han comenzado a crearse organizaciones humanas y formar lo que conocemos por religiones.

En un comienzo, las religiones son revolucionarias en sus conceptos, conceptos considerados como herejías por los sostenedores de otras creencias, y les oponen toda resistencia posible. Y esos seguidores de los nuevos conceptos, van desarrollando cada vez más su radio de acción, van tomando fuerzas y expansión; porque, sus conceptos basados en el amor y en la comprensión fraterna de sus exponentes, prenden seguidamente en las clases necesitadas, oprimidas, sufrientes, como una esperanza, como una meta de felicidad alcanzable. En los primeros siglos de cada religión, sus directores y seguidores humanos mantienen la pureza de sus postulados, contribuyendo grandemente al progreso moral y acción civilizadora de los pueblos por donde van divulgando y extendiendo las enseñanzas recibidas que convierten en doctrina, doctrina basada en el amor, en la igualdad y en la fraternidad.

O sea que, las religiones son creación de los hombres, fundadas en unos principios y conceptos morales, dejados por los que llaman sus fundadores. En el comienzo, esos principios son mantenidos en toda su pureza; pero pronto, debido a las interpretaciones que cada cual damos a las cosas, se van desvirtuando esos conceptos morales, con lo cual, los fundamentos sencillos en su origen, comienzan a sufrir alteraciones con la creación de estructuras teológicas complejas, así como una unidad doctrinaria que impone la fe ciega y sumisión a un conjunto de conceptos agregados, dogmas y fórmulas sujetas a un rígido molde, imponiéndose como la única creencia verdadera, llegando a prescribir todo lo que está fuera de ella. Y ahí se parapetan, en esos conceptos agregados, que imponen como dogmas de fe, y se estancan; dogmas muy cómodos para las masas ciegas, pero inadmisibles a las mentes más evolucionadas. Y ese estancamiento, contrario a la ley del progreso, del cual no están exentas las religiones, filosofías ni manifestación alguna del Universo, conduce a esas religiones u organizaciones religiosas al envejecimiento, con lo cual comienza su decadencia. Pero, dada la importancia que la religión en sí misma tiene para la contención de la barbarie y evolución espiritual de las humanidades atrasadas, seres de Luz bajan a encarnar para renovar esas estructuras teológicas apartadas de la Verdad y de los fundamentos originales, y provocan la renovación religiosa en el seno de los pueblos en las diversas civilizaciones.

La fe, en toda religión cual ella sea, no puede ni debe ser impuesta; porque toda religión o creencia debe ser elegida libremente. Y quien elija una religión o doctrina, debe buscar en ella la esencia de la Verdad.

El diccionario de la Academia de la Lengua, define la religión como:

1)”Conjunto de creencias o dogmas acerca de la Divinidad, de sentimiento de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, especialmente la oración y el sacrificio para darle culto”.

2)”Virtud que nos mueve a dar a Dios el culto debido”.
Esta es la definición de la Academia, lo que indica claramente que esta definición no ha sido hecha por mentalidades libres. Y tal definición es aplicable a una organización religiosa humana, pero no a la religión propiamente; ya que religión es algo diferente. Es un sentimiento que tiene el ser espiritual de acercarse a su Creador, sentimiento sublime cuyas exteriorizaciones son el amor en sus múltiples manifestaciones. Cuando el alma humana vibra en este anhelo, se va apartando poco a poco de la adoración de las formas, porque siente en sí la transcendencia de la Divinidad, y eleva su mente y su alma (en pensamiento y sentimiento) hacia la fuente de toda vida, en íntima comunión, con mente pura y alma vibrando en amor a todo lo creado.

Si bien es verdad que la ignorancia humana tiende a buscar algo visible y tangible para rendirle culto, y de aquí la adoración a las formas, también seres más evolucionados hay, aún cuando animen personalidades poco destacadas, que rechazan la adoración al culto externo; porque, estos en su mentalidad más amplia, perciben la grandeza del Eterno Invisible, que es Amor, Luz y Energía.

Debemos diferenciar entre religión y religiosidad. Esta última atañe al aspecto del culto y ceremonial; mientras que la primera es un sentimiento íntimo, es la necesidad que siente el espíritu encarnado en la Tierra de acercarse a su creador, de llegar al camino que lleva hacia ÉL.
Algunas religiones, en nombre de un mismo Dios, pretenden ser las únicas poseedoras de la Verdad. Y sin embargo, los pueblos responden, cada vez más, con el escepticismo y la indiferencia. Y es que, las gentes de hoy ya comienzan a analizar, y no le satisfacen los credos y dogmas que no resisten el análisis de la lógica; quieren saber el por qué de muchos fenómenos que no tienen explicación si no es a través de una lógica razonada.

Hay un pasaje de la vida de Jesús, el Mesías, entre las varias versiones posteriores del Nuevo Testamento, que por su contenido, merece atención y análisis, y es el siguiente:

Cuando a Jesús le preguntaron cuál era su Dios y su religión contestó:

“Mi Dios es el Eterno Invisible que no veo, pero que siento en todo cuanto vive, en todos los mundos que ruedan como globos de luz por la inmensidad. Mi religión se reduce a amar a todos mis semejantes tanto como me amo a mí mismo, lo cual me obliga a hacerles todo el bien que sea posible, aún cuando el cumplimiento de este deber llegare a costarme la vida”.

Aquí podéis apreciar ¡cuán sencilla es la religión!.

Y la misma versión referida nos presenta, como palabras del Maestro, cuando en la Tierra estuvo: “En los círculos estrechos en que generalmente viven los adeptos de todas las religiones, se evalúa la grandeza de un alma por su mayor o menor cumplimiento de las prácticas o ritos en uso de la teoría religiosa a que pertenece. Y esta es la causa de los juicios equivocados que se hacen”. Continúa: “Todas las religiones conocidas, han ido surgiendo a través de los siglos y de acuerdo con el grado de evolución de los pueblos en que han nacido. Esas religiones que han marcado normas de vida a sus adeptos, son mejores o peores, según que estén de acuerdo en mayor o menor grado con la Religión Universal, única emanada directamente del Creador, ya que tiene una sola base, una sola cláusula, que abarca toda santidad, toda pureza, toda perfección posible en los planos físicos: Ama a Dios sobre todas las cosas y a tus semejantes como a ti mismo.

Para la Divinidad, para el Eterno Amor, no cuentan las religiones sino las buenas obras. Las religiones son creación de los hombres, basadas en las enseñanzas dejadas por las diversas venidas mesiánicas del Cristo, así como también de otros seres muy evolucionados y colaboradores en la obra redentora del Cristo, guía y mentor de la humanidad de nuestro planeta y sistema solar que, por medio de esos colaboradores en el plano espiritual, está constantemente ayudando a todo ser humano que vibre en amor hacia sus semejantes, cual sea su religión o filosofía. Nadie puede suponer, o al menos no debe hacerlo, cual sea su religión o creencia, que sirve a Dios odiando o persiguiendo a sus hermanos porque tengan otras creencias.
Solamente volviendo a las bases fundamentales del comienzo de las religiones, a los conceptos de verdad basados en amor fraterno, puede salvarse el sentimiento religioso de la humanidad actual. Sólo la religión del Amor, es la verdadera. Es la que profesó y practicó el sublime Nazareno, y que profesaron todos los Mesías y los fundadores de todas las religiones.

Todos aquellos grupos, religiones, doctrinas o escuelas que actúen dentro de la Ley del Amor, que contribuyan al progreso espiritual de sus semejantes, estarán dentro de la verdadera religión: La Religión Universal del Amor. Y ese es el propósito y programa de estos temas; contribuir a la autorealización y progreso de quienes deseen su superación.

Vamos hacia la fusión de las religiones en una sola moral de fraternidad, basada en una única filosofía y doctrina del Amor. El Amor de los unos para los otros, será la religión del futuro (inmediato), porque el Amor, une las almas entre sí y con el Creador; y será de unidad espiritual entre todos los que queden después de la clasificación planetaria; en una sola: LA RELIGIÓN UNIVERSAL DEL AMOR.
SEBASTIAN DE ARAUCO