martes 29 de julio de 2008

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO

¿POR QUE ESTA DESACREDITADO EL ESPIRITISMO EN ESPAÑA?
(2ª PARTE)

FANATISMO

¡Cuántas personas aceptan ciegamente todo lo que se dice por la boca de un médium!

He aquí otro de los aspectos que desacreditan al espiritis­mo.

Con una doctrina que nos enseña a razonar y a analizar con sano juicio, pasamos por ser las criaturas más crédulas, fantasio­sas y pueriles.

¿Por qué se nos condiciona- a creer ciegamente? Porque si ponemos en tela de juicio aquello que se nos indica, sería tanto como menospreciar o desconfiar de la valía del médium, situación que en muchos casos él mismo no permite, por lo que se suscitan dos alternativas: creer ciegamente o salir del grupo. Ante este planteamiento una persona razonable y que desea progresar, pero que necesita y exige el análisis, se aparta del espiritismo al limitarle su campo de acción.

También se nos considera fanáticos por la cantidad de ceremonial, ornamentación y reliquias, que con cierta frecuen­cia utilizan algunos.

Observándonos la sociedad en esas tendencias, piensan que nos hemos limitado a cambiar de religión, por lo que bien están con la suya. Difícilmente podremos hacer creer que nuestra doctrina está liberada de ritos y formas, viéndonos en seme­jantes manifestaciones y actitudes.

Podremos actuar así si nos parece oportuno, pero es nece­sario destacar que, ese comportamiento está motivado por nues­tras reminiscencias de otras existencias o por tendencias aún no olvidadas, pero nunca decir o creer que forman parte del conte­nido espirita.

¡Esta doctrina viene precisamente a prepararnos el camino de esa liberación de cultos y ofrendas materiales!

SESIONES MEDIUMNICAS


¡Qué alto significado y trascendencia encierra una reunión espírita y en qué se la tiene convertida!

¡Donde se debe de ir a recibir consejos que nos ayuden a superar nuestras imperfecciones, se va por la simple curiosidad de quién se comunica!

¡Donde se debe de ir a ofrecer caridad, se va a recibir aga­sajos y elogios por nuestra labor!

¡A cuántas personas de las que acuden a una sesión mediúm­nica, sólo les ilusiona el hablar con sus familiares y amigos o aquello que se les pueda decir, sin más determinación de cam­bio espiritual en su vida!

En cuántas reuniones mediúmnicas se citan nombres de altas jerarquías espirituales, algunas que nos visitan con exce­siva frecuencia, ufanándonos de esos comunicados y de ese interés que demuestran por nosotros, cuando nuestro compor­tamiento social y línea moral, dista mucho de ser la imagen de tan altos mensajeros!

¡Cuántas reuniones dedicadas a solucionar problemas ma­teriales y curiosidades, estando muy bien pagados esos consejos!

¿Con estas excentricidades que son del dominio público, queremos conseguir auténticos seguidores del espiritismo?

Hay un tanto por ciento muy elevado de personas que juzgan al espiritismo, equivocadamente, por todas estas manifes­taciones. Es hora por tanto de decir que tales sesiones mediúm­nicas se apartan de la auténtica intencionalidad de un trabajo espírita. Por tanto, ni eso es espiritismo ni las personas que así practican son espiritas.

Una sesión espírita está repleta de contenido moral. Se ejercita la caridad mediante la clarificación de hermanos desen­carnados; se nos ilustra y aconseja mediante las comunicaciones mediúmnicas, para que apreciemos los objetivos de nuestra existencia y luchemos por la conquista de las virtudes morales que nos engrandezcan espiritualmente.

¡Estas son las dos piedras angulares de una reunión espíri­ta: CARIDAD Y PROGRESO!


SANACIONES

Muy pocas personas en España conocen o han leído la doctrina espírita, pero en cambio es difícil encontrar una que no haya oído hablar de "curanderos", asociándolos rápidamente con el espiritismo.

Por esta circunstancia, la imagen que ofrecen los "curan­deros- a la sociedad, influencia de forma sustancial la idea que del espiritismo tiene la gente. Esta es una de las razones por las que interesa dejar claramente especificado, cuál es la misión del sanador, contemplada desde el punto de vista espiritual.

El aspecto de las sanciones conlleva suma responsabilidad para sus practicantes, pues siendo una manifestación espiritual, mucho dependerá del ejemplo y desinterés que se aprecie en el que la practica, para que sea aceptada o no esta verdad.

La doctrina espírita nos enseña que en las sanaciones exis­te un trabajo espiritual conjunto a realizar, entre el "sanador- y determinada entidad o entidades espirituales. Esta es una de las manifestaciones que desde el plano espiritual se nos ofrece para cumplir tres cometidos:

1.—Enseñar el mensaje trascendente de un "más allá" real y en constante comunicación con este plano.

2.—Efectuar la caridad como rescate kármico de nuestros errores del pasado.

3.—Ofrecer el conocimiento de unas leyes y energías que están a nuestro alcance y que nos acercarán a nuevos conceptos de Verdad.


¡Cuánto beneficio físico y espiritual se puede conseguir a través de las sanaciones y cuánto más, si estuviéramos compren­didos en la doctrina!

Mediante esta concesión de "Lo Alto", se nos faculta para el ejercicio de una práctica caritativa de consuelo y ayuda al necesitado y para despertar unas inquietudes espirituales.

Este poder- que se nos concede, lo recibimos de "gracia" entonces, ¿cómo tenemos que ejercitarlo? ¡LO QUE DE GRA­CIA SE RECIBE, DE GRACIA SE DEBE DE OFRECER! ¡LA VERDAD NO SE VENDE, SE DA!

Hay un hecho lamentable, pero evidente, dentro de las sanaciones, cual es el de "comercializar" su práctica. En unas ocasiones se cobra descaradamente y en otras, se intenta disi­mularlo mediante la aceptación de una "voluntad".

¿Qué mensaje se puede ofrecer mediante este tipo de prác­ticas?

¿Quién nos puede creer cuando expliquemos lo transitorio de la vida física y hablemos de la grandiosidad de la vida espiri­tual, si por otra parte nos aferramos a los bienes materiales y montamos un "negocio" con los dones” que la Providencia nos facilita para ejercitar la caridad?

En el ejercicio de las sanaciones no se nos obliga a utilizar más o menos de nuestro tiempo, sino aquél sobrante de nuestras actividades cotidianas. Debemos de trabajar según nuestra vo­luntad y nuestras fuerzas, pero siempre con humildad y sencillez, practicando la caridad desinteresadamente.



La doctrina espirita está basada principalmente en la prác­tica de la caridad y el amor altruista. Por lo tanto y en base a estas premisas, se pueden diferenciar claramente a las personas con estas facultades en dos aspectos: SANADORES Y SANADORES ESPIRITAS.

CONCLUSION


Después de esta breve exposición de algunos de los aspec­tos por donde se tiene conceptuado al espiritismo en España, vamos a expresar nuestra opinión respecto a por qué se produ­cen estas circunstancias y cuál es la manera efectiva y práctica de solucionarlas.

El espiritismo es una doctrina donde se conjugan tres as­pectos: ciencia, filosofía y moral. Los tres van fuertemente uni­dos pues, el hombre de hoy necesita comprobar para verificar la realidad de un hecho; precisa razonar para aceptar la existen­cia de unas leyes justas; le es imprescindible una conducta moral que le convenza.


Los errores que cometemos los espiritistas están basados en nuestra falta de acoplamiento a la línea moral que la doctri­na contiene. La Moral es el armazón básico sin el cual no tiene sentido el espiritismo; pero, por desgracia solemos olvidarla, dándole más importancia a conocimientos que creemos más profundos y descuidamos la puesta en práctica de los preceptos morales.


Alardeamos de aceptar el fenómeno mediúmnico; nos va­nagloriamos de explicar unas leyes cósmicas; pero, muy rara­mente decimos que vamos tras la conquista de dominar nues­tras imperfecciones. ¡Este es el error en el que incurrimos los espíritas; nos olvidamos de encontrar nuestros defectos; nos ol­vidamos de ser mejores cada día; de dar sin pedir; de soportar sin quejarnos!


Si los componentes de cualquier ideología actuaran en base a la renuncia, caridad, humildad y otras virtudes, difícilmente serían criticados. Se aceptaría o no su doctrina; se tomaría como ideal o no, pero nunca se la podría censurar ni menospre­ciar, sino que se tendría un gran respeto por esas personas y lo que su doctrina representa para ellas.

¡Uno de los motivos que han contribuido a que el espiri­tismo esté mal considerado, es que los espiritistas no hemos dado el suficiente ejemplo moral en nuestro diario vivir!

¡Por el fruto conoceréis el árbol!, decía el Maestro. Presu­mimos de que el espiritismo es la tercera revelación y de que so­mos sus impulsores y nos olvidamos de cuidar el fruto que debe de señalar el árbol que lo produce: LA MORAL.


No se puede ni se debe de enseñar una doctrina que no esté basada en el amor. Pero ¿qué es el amor? Amor es equili­brio y prudencia ante los problemas de la vida; amor, es caridad bien entendida; amor, es expresar mediante nuestras obras la existencia de unas leyes justas para todos; amor, es alegría de vivir para progresar mediante la ayuda al prójimo.

Este es el trabajo que tenemos encomendado los espiri­tistas en esta nueva hora de actuación: predicar mediante el ejemplo, enseñar mediante la comprensión y el respeto mutuo y convencer mediante la armonía de nuestro diario vivir.

¡Esta es la tarea que tenemos comprometida y que debe­mos esforzarnos en realizar!



A.S.L.


lunes 28 de julio de 2008

MORAL ESPIRITA

SUFRIR BIEN Y SUFRIR MAL

Cuando el Cristo dijo: “Bienaventurados los afligidos, porque de ellos es el reino de los cielos”, no se refería a aquellos que sufren en general, porque todos los que están en este mundo sufren, ya estén en un trono o sobre la paja; pero, ¡ah!, pocos sufren bien; pocos comprenden que solamente las pruebas bien soportadas pueden conducirles al reino de Dios. El abatimiento es una falta; Dios os niega los consuelos porque os falta valor.

La oración es un sostén para el alma, pero no basta, es preciso que esté apoyada en una fe viva en la bondad de Dios. Con frecuencia, se os ha dicho, que no coloca fardos pesados en hombros débiles; el fardo es proporcional a las fuerzas, como la recompensa será proporcional a la resignación y al valor; mayor será la recompensa cuanto menos penosa sea la aflicción; pero esta recompensa es preciso merecerla y por esto la vida está llena de tribulaciones.

El militar que no es enviado al campo de batalla, no está contento, porque el reposo de la retaguardia en el campamento no le proporciona el ascenso; sed, pues, como el militar y no deseéis un descanso que debilitaría vuestro cuerpo y embotaría vuestra alma. Quedad satisfechos cuando Dios os envía a la lucha. Esa lucha no es el fuego de la batalla, sino las amarguras de la vida, donde es necesario, algunas veces, más valor que en un combate sangriento, porque aquél que se mantendría firme ante el enemigo, se doblará bajo el constreñimiento de una pena moral. El hombre no es recompensado por esta clase de valor, pero Dios le reserva laureles y un lugar glorioso.

Cuando os alcance un motivo de inquietud o de contrariedad, esforzaos por superarlo, y cuando lleguéis a dominar los ímpetus de la impaciencia, de la cólera o de la desesperación, podréis decir con justa satisfacción: “yo fui más fuerte”. Bienaventurados los afligidos, puede, pues, traducirse de este modo: Bienaventurados aquellos que tienen ocasión de probar su fe, su firmeza, su perseverancia y su sumisión a la voluntad de Dios, porque tendrán centuplicados los goces que les faltan en la Tierra y después del trabajo vendrá el descanso.

(LACORDAIRE,Havre, 1863).

Extraido de: "El libro de los espíritus"

domingo 27 de julio de 2008

PALABRAS DE ALIENTO

ADQUISICIÓN DE LA CONCIENCIA


Allan Kardec, el gran responsable de la codificación del Espiritismo, les preguntó a los Sabios del espacio: ¿dónde están escritas las leyes de Dios?.

- Y ellos le contestaron: en la conciencia.

De esta forma, todos los seres humanos traen consigo, dentro de la propia conciencia, las leyes divinas.

Sin embargo, aunque estén escritas, no todos logran leerlas, interpretarlas y practicarlas. Para ello es necesario el desarrollo del sentido moral.

Esa conquista es fruto del esfuerzo personal, del estudio, de la meditación, de los pensamientos nobles.

El despertar de la conciencia es un efecto natural del proceso evolutivo, y esa conquista permitirá al ser evaluar factores profundos como el bien y el mal, lo correcto y lo erróneo, el deber y la irresponsabilidad, la honra y la deshonra, lo noble y lo vulgar, lo lícito y lo irregular, la libertad y el libertinaje.

Esa conciencia no es de índole intelectual, actividad de los mecanismos cerebrales. Es una fuerza que los impulsa nacida en las experiencias evolutivas, que se exteriorizan en forma de acciones. La encontramos en personas incultas intelectualmente, y ausente en otras, portadoras de conocimientos académicos.

Especialistas en problemas respiratorios, por ejemplo, que conocen los daños provocados por el tabaquismo, por el alcoholismo y por otras drogas, y que, a pesar de ello, usan, ellos mismos, uno de esos flagelos, demuestran que aún no han desarrollado la conciencia plena.

Sus datos culturales son frágiles de tal forma, que no disponen de valor para mantener una conducta saludable.

Por otro lado, hay individuos que no tienen nociones intelectuales pero tienen lucidez para actuar ante los retos de la existencia, y eligen un comportamiento no agresivo y digno, aunque a costa de sacrificios.

La conciencia puede ser entrenada mediante el ejercicio de los valores morales elevados, que tienen por objeto el bien del prójimo y, en consecuencia, el propio bien.

Si desea iluminar su conciencia, he aquí algunas breves reglas que van a ayudarlo a alcanzar ese propósito:

Administre sus conflictos. El conflicto psicológico es inherente a la naturaleza humana y todos lo sufren.

Evite elegir hombres modelo a seguir. Ellos también son falibles y, a veces, se comprometen, lo que, de ninguna manera, debe constituir falta de estímulo.

Permítase una dosis mayor de confianza en sus valores, esforzándose para mejorar siempre y sin desanimarse. Si se equivoca, repita la acción, si acierta, siga adelante.

No rehuya afrontar los problemas usando escusas falsas, comprometedoras, que lo sorprenderán más tarde con dependencias infelices.

Reaccione a la depresión, y trabaje sin auto compasión ni comodidad perezosa.

Tenga presente que los suyos no son los peores problemas. Ellos pesan de acuerdo a la importancia que usted les de.

Liberese de la queja pesimista y medite más en las fórmulas para perseverar y progresar.

Nunca ceda espacio a las horas vacías, que se llenan de aburrimiento, malestar o perturbación.

Recuerde que usted es humano y el proceso de toma de conciencia es lento. Usted adquirirá seguridad y lucidez a través de una acción continua y firme.

¡Piense en eso!

La existencia terrena es toda una oportunidad para el enriquecimiento continuo.

Cada instante es una aspiración de nuevas acciones que favorezcan el crecimiento, el conocimiento y la conquista.

Saber utilizarla es un reto para la criatura que se afana por nuevas realizaciones.

¡Piense en eso, pero piense ahora!


Equipo de Redacción de Momento Espírita, con base en el libro Momentos de Conciencia, caps. 1 y 6, Divaldo Franco. Edit. LEAL,1992. Versión en español: Roberto M.L.Lamela Roca / AD LITTERAM


http://www.momento.com.br/esp/textos_mas2.php?id=123#

sábado 26 de julio de 2008

REENCARNACIÓN

PROCESO REENCARNARITORIO



Todo cuanto ignoramos, parece siempre inverosímil. No obstante, las inverosimilitudes de hoy, serán verdades elementales del mañana.

A medida que las ciencias van haciendo nuevos descubrimientos, que son nuevos aspectos de la Verdad Una, la humanidad avanza en su progreso; progreso más rápido en los últimos tiempos, en que las fuerzas retrógradas han perdido su predominio. Ya no se excomulga a los investigadores como aconteció en el pasado a Benjamín Franklin, por citar uno, por el hecho de haber descubierto el' pararrayos, y muchísimos otros; ya que, según los teólogos de entonces, desafiaba la ira de Dios.

Los tiempos son llegados para el conocimiento de nuevos conceptos de la Verdad. Vivimos una nueva era de progreso en las ideas. Ya ciertos sectores de nuestra humanidad ansían ver más allá de la cortina que impide el acceso a los llamados misterios de la vida.

Siendo Dios la máxima sabiduría y amor, es lógico pensar que sus leyes son para el progreso y felicidad de todas sus criaturas, y por ende no para vedar el conocimiento de esas leyes, tan necesario, a fin de actuar acorde con ellas y no trasgredirlas. Somos los humanos que, en nuestro afán monopolizante, de dominio, pretendemos poner vallas; entre las cuales se ha establecido en el pasado, la valla de los misterios. Pero. estos van cayendo uno a uno, a medida que la ciencia, en su investigación, avanza en el descubrimiento de las leyes que rigen los múltiples aspectos y fenómenos de la Vida. Ya lo dijo el sublime Nazareno: "Porque nada hoy oculto. que no haya de ser descubierto; ni escondido que no haya de ser conocido y publicado"
(S. Lucas Vlll-17).

Y la investigación no está circunscrita a la ciencia de la física, de la química y otros campos de la ciencia oficial, solamente: si no que se extiende a los diversos campos del conocimiento humano. Asi, existen ya múltiples núcleos de investigación en una ciencia nueva, y en los diversos países: la ciencia del Espíritu; porque ha llegado la hora de ser conocidas y publicadas las verdades acerca de la vida espiritual.

Hecho este preámbulo, vamos a exponer, brevemente, el proceso reencarnatorio. Aunque tenemos el conocimiento de que las mentalidades dogmáticas y las que todavía creen en los misterios y los milagros se opondrán, y algunos hasta llegarán a tildar de ... lo que sea. No importa. Lo que importa es dar el conocimiento, pues algunos sabrán aprovecharlo; y los otros, ya lo conocerán y comprenderán cuando les llegue su hora, cuando haya caídoles la "venda de los ojos" de su mente. Todos aquellos que han presentado conceptos nuevos o ideas renovadoras, han encontrado la incomprensión de los rutinarios y la oposición
de los convencionalistas.

En el curso de la lectura de esta obra, algún lector habrá pensado... ¿Y cómo se efectúa esa nueva encarnación? Esa pregunta fue hecha al Mesías por Nicodemo de Necópolis, doctor de la ley y miembro del Sanedrín a lo que Jesús le dijo: “ Eres maestro de Israel y no sabes esto”. "Pues en verdad, en verdad te digo, que quien no naciere de nuevo no puede ver el Reino de Dios" (S. Juan cap. lII)

El proceso de reencarnación, al igual que el proceso de desencarnación o abandono del cuerpo físico por el Espíritu, NO ES IGUAL EN TODOS LOS CASOS, variando mucho según sea el grado de evolución del Espíritu encarnante. A fin de que sea fácilmente comprensible, hagamos una síntesis de tan sólo cuatro de los diversos aspectos:

1. Espíritus primarios.
2. Espíritus secundarios.
3. Espíritus libres.
4.Espíritus superiores.

1 . ESPIRITUS PRIMARIOS.-Podemos incluir en este grupo, aquellos seres espirituales muy poco evolucionados (salvajes y semisalvajes) que reencarnan en ambientes concordante y de su vida anterior. Pertenecen a este grupo, los salvajes de las tribus, los individuos brutos y atrasados ya incorporados a la actual civilización, a fin de acelerar su evolución.


Dado su necesidad evolutiva, su vida en el plano extrafísico es generalmente corta. En estos seres, el proceso de reencarnación es casi imperceptible. Coma deambulan por los mismos ambientes en que han vivido, cuando llega la hora de su reencarnación, comienzan a percibir una turbación y se sienten llevados, impulsados por una fuerza irresistible que desconocen, hacia donde van a encarnar, y casi siempre, sin conciencia de ello (no así los más evolucionados); entrando en simbiosis magnética con la persona que va a ser su madre. La turbación aumenta, sus facultades se velan unas tras otras y su memoria se desvanece, como consecuencia de la contracción de sus vibraciones, para adaptarlas a las de la materia o cuerpo físico; efectuándose también la reducción del psicasoma o cuerpo astral, para adaptarlo al vaso uterino.

En esta sublime operación magnética de reducción, intervienen (en el plano extrafísico) especialistas, espíritus bienhechores encargados de estas misiones, trabajadores en la obra divina de progreso de la humanidad, incluyendo al que será el protector invisible que, ya desde el seno materno, defenderá al reencarnante contra el asedio de las fuerzas del mal, y en su infancia; es el ángel guardián de que hablan las iglesias del cristianismo.

Las facultades se adormecen y todo el recuerdo del pasado va desvaneciéndose de la mente consciente hasta su totalidad, quedando en el fondo del subconsciente, y cuyas facultades irán despertando en la nueva personalidad, a medida de su desarrollo.

Efectuada la reeducación del psicosoma o alma, ésta penetraen el Útero de la que va a ser su madre. Y una vez efectuada la concepción biológica comienza la unión celular por atracción del psicosoma reducido que actúa como molde, o modelo organizador biológico, para la formación del feto, hasta su completo desarrollo. Este molde es el que refiere el científico brasileño Ingeniero Hernani Guimáraes Andrade, director del Instituto Brasileiro de Investigaciones Psicobiofisicas (Sao Paulo, Brasil}, en su obra "La Teoría Corpuscular del Espíritu”) como el “modelo dínamo-espiritual”.
(CONTINUARA)

Sebastián de Arauco
Nota: Publicado en Amor paz y caridad Nº 13 Julio 1983 del libro "3 enfoques sobre la reencarnación"

lunes 21 de julio de 2008

PÁGINA POÉTICA

CLAMOR DEL CIELO


De una voz que no clama en el desierto,
va e l eco repitiendo los sonidos,
para que se despierten los dormidos
en los brazos del mal y el desacierto.

Es una voz potente y vigorosa
que a l corazón inspira confianza,
que promete del Cielo la esperanza
de una vida más bella y venturosa.

Es la voz del glorioso Espiritismo,
que brota de las tumbas de los muertos
para que nuestros pasos sean ciertos
al caminar del mundo en el abismo.

Su voz es de esperanza y de consuelo,
sinónimo del bien y del amor,
mensajera divina del Señor,
que clama por nosotros desde el Cielo.

¡Escucha, Humanidad! ...,¿oyes su acento?,
¿percibes de sus notas inmortales
los arpegios divinos. celestiales,
que a través de la Vida lleva el viento?

¡Ella clama por ti!... Dios la ha enviado
para que te levantes del abismo,
del mal y del error, del ateísmo,
en que la negación te ha sepultado.

Despierta; Humanidad, de tu letargo,
de tu sueño de oprobio y de ignorancia,
y deja los pañales de la infancia
para del porvenir hacerte cargo.

Es hora de que vuelvas a la Vida,
de que pongas en Dios tu confianza
y dejes de vagar sin esperanza,
por la incredulidad y el mal vencida.

Aleja de tu mente el esperpento
del vacío insondable de la nada,
y del Cielo responde a la llamada,
de la inmortalidad al dulce acento.

Reconoce que el alma es inmortal
y que Dios es el centro de la Vida,
si quieres del dolor ser redimida
y dejar de ser víctima del mal.

La voz del mas alla te llama al bien,
al seno del amor y la verdad.
Responde a su clamor, Humanidad,
y busca en tus pilares tu sostén.

Avanza hacia la luz del porvenir
con confianza en Dios, con paso cierto,
por la voz que no clama en el desierto
dejándote llevar y conducir.

¡Avanza, humanidad!...No te demores
no te detengas tus pasos en el mal,
y del bien y el amor universal
abraza los principios redentores.

Amortaja las sombras del pasado
con la luz del radiante porvenir
para poder en paz con Dios vivir
y dejar de abismarte en el pecado.

Cuanto más te demores en el mal,
cuanto más te resistas al a luz,
mayor harás el peso de tu cruz,
más triste y doloroso tu final.

Eternamente en sombras vagarás
si reniegas del bien y del amor;
si del Cielo desoyes el clamor
y por la Vida a ciegas, sin Dios vas.

JOSE MARTINEZ
Publicado en: Amor paz y Caridad - Nº 16 noviembre 1983

miércoles 9 de julio de 2008

RECORDANDO EL PASADO

Los Primeros y Los Últimos



Es una ley tan equitativa, tan justa, la que regula todas las cosas en cualquier orden que quieran considerarse, que no queda impune la más ligera desviación del curso recto trazado por la Sabiduría infinita, ni sin compensación la obediencia por el individuo a los secretos del Soberano Hacedor.

Todo busca su equilibrio, porque en él reside la armonía y en la armonía la belleza, la sublimidad más alta que haya soñado jamás criatura humana.

De ahí la necesidad de la reencarnación.

El espíritu, chispa pura, emanada de la Perfección absoluta, tiene necesidad imperiosa de volver a ella, y sublimado todo lo impuro que halla a su paso en su evolución, se impregna de ciertas impurezas que ha de ir expeliendo en el curso de su viaje; pero con tanta fuerza se le adhieren aquellas, que en ocasiones le hacen olvidar su origen, y tropieza y cae, para volver a levantarse y caer de nuevo, hasta que por fin llega a imponerse su naturaleza divina, y sobre la materia, triunfante se enseñorea, habiendo dejado rastro luminoso a su paso y dejos de pureza que santifica cuanto ha estado en su contacto. De este modo todo progresa, todo busca su equilibrio, hallado ya por el Espíritu que ha triunfado.

En sucesivas encarnaciones el alma humana sostiene lucha tenaz con la materia, buscando equilibrarse, pero no lo consigue hasta haber pasado por todas las experiencias marcadas en el Código Divino, y sufrido la correspondiente sanción de ese mismo Código.

Cuando el Espíritu, seducido o contaminado por la materia que representa las vanidades del mundo, quiere levantarse por sobre lo demás, dando pábulo al sentimiento de grandezas terrenas, de goces groseros, entonces tiene que experimentar las penalidades y privaciones consiguientes a una existencia modesta y miserable. De ahí que el emperador de ayer sea el pordiosero de hoy: que el que sembró la desolación y el luto, tenga a su vez que ser objeto de vilipendio, de persecución y de muerte; que el que abuso de su inteligencia para el mal, renazca idiota, etc. etc. . La ley tiende a equilibrarlo todo, no cesa en su acción y para obrar no nos consulta.

Los primeros serán los últimos, bien lo dijo Jesús. Esto es lo justo.

Para no caer en esa decepción, para no sufrir esos altos y bajos que tanto hacen sufrir al espíritu y tanto tiempo le hacen perder, hay un remedio, un remedio infalible: trabajar sin descanso, tanto como nos permitan nuestros medios, nuestras facultades y nuestras fuerzas; en cultivar nuestra inteligencia, en elevar nuestro Yo; en hacer bien al prójimo, con humildad y amor, considerándose el administrador, no el propietario de sus bienes, y el servidor de todos.


ANGEL AGUAROD



Extraído de la “REVISTA DE ESTUDIOS PSICOLOGICOS”; año XXX nº 1 – Barcelona, julio de 1899

miércoles 2 de julio de 2008

LEYES UNIVERSALES




LEY DE EVOLUCIÓN Y PROGRESO (II)




Para intentar aclarar el porqué de infinidad de circunstancias que se nos presentan en la vida diaria, vamos a comentar los diferentes mundos en los que el espíritu tiene que vivir como persona.

Los mundos son creados para que el espíritu pueda aprender a través de las experiencias que realiza con la materia, como la lucha en la vida diaria, los problemas que se nos presentan de continuo, el trabajo, el trato con las personas, las corrientes ideológicas, etc., son sus primeras lecciones espirituales. O sea, los mundos físicos son, ante todo, escuelas de perfeccionamiento espiritual y el primer curso de estas escuelas, es destinado a aprender qué es el Amor. Hasta que los espíritus encarnados no aprendan a vivir teniendo por fundamento en sus actos de cada día “el amor que predicó Jesús”, no pasarán a formar parte de las humanidades que pueblan otros mundos más avanzados en donde todo es armonía y felicidad.

¿Qué hay que entender por Amor? La emoción de amor, es el tronco del cual, como ramas, parten todas las virtudes. La honradez, la sinceridad, la bondad, la misericordia, la humildad, la sencillez, etc., son aspectos del Amor.

Los mundos, como cualquier otra cosa en el Universo, también progresan; todo tiende a perfeccionarse, de ahí que existan mundos hostiles, planetas inhóspitos y primarios, y planetas paradisíacos. Los mundos pueden dividirse por su grado de perfeccionamiento en cinco clases, que son: Mundos primitivos, mundos de expiación y prueba, mundos de Regeneración, mundos Felices y mundos Divinos o Espirituales.


MUNDOS PRIMITIVOS

Mundos primitivos son aquellos mundos recién creados en los que el ambiente es bastante hostil, exuberante, salvaje, poblados en general por especies animales y humanas muy primitivas. Por ejemplo, cuando nuestra tierra estaba habitada por animales enormes antidiluvianos.

En estos mundos, la vida transcurre por lo general en una lucha continua por la sobrevivencia entre los hombres que los habitan y los animales y el medio ambiente. Las personas que viven en estos mundos son por lo general hombres de las cavernas y los espíritus que se ven forzados a encarnar allí son espíritus que prácticamente comienzan su ciclo evolutivo en la materia. Cada espíritu, según su grado de adelanto espiritual, está obligado a tomar cuerpo para progresar en un mundo más o menos perfeccionado. Esto, además de ser lógico, es también necesario, pues es precisamente el trabajo y la lucha por la sobrevivencia y por crearse una existencia más cómoda en el ambiente en que se vive, el medio del que se vale nuestro espíritu para desenvolver esos atributos que trae latentes en sí mismo, como sabiduría, voluntad, etc.


MUNDOS DE EXPIACIÓN Y PRUEBA


Los mundos evolucionan en ciclos predeterminados, no como el hombre, que hace uso de su voluntad y de su libre albedrío para evolucionar más o menos rápido.

Si tomamos como ejemplo nuestro planeta, hubo un tiempo en el que siendo la tierra un planeta primario, sirvió de planeta receptor de espíritus, que fueron exiliados de otros mundos a consecuencia de quedar a la izquierda del Cristo, en la selección de un Juicio Final. Estos espíritus, debido a las múltiples existencias que ya habían vivido, traían ya de otros mundos el intelecto más avanzado, y fue entonces, gracias a estos espíritus, que comenzó a surgir en nuestra humanidad de la era primaria, los primeros indicios de las artes, las ciencias, las letras, etc. . La etapa de expiación y prueba, aquí en nuestro planeta, podemos medirla desde este lejano pasado, hasta el juicio final que dentro de muy pocos años se verificará aquí entre nuestra humanidad.

Ahora ya en plena era espacial y atómica, el hombre en el que no haya madurado el Amor hacia sus semejantes, se habrá convertido en un ser demasiado peligroso, por disponer de unos medios de destrucción enormes, como bien sabemos todos; y es por esto que urge pronto también una selección entre los buenos y los malos, para que no acarreen una destrucción planetaria y de consecuencias cósmicas.

El espíritu de la persona actúa como una archivadora electrónica, en donde quedan retenidos todos los sucesos y experiencias que la persona vive en sus diferentes vidas. Esto es lo que forma su conciencia espiritual; y es de esta fuente de información o experiencias, de la que se sirve nuestro espíritu para plasmar en la mente, en el momento oportuno, el pensamiento o la idea conveniente para guiar a la persona, o sea, es nuestra voz de la conciencia que nos avisa de continuo y nos incita a obrar bien, aunque la mayoría de las veces no la queramos escuchar.

La persona primitiva, al estar falta de experiencias, comete errores continuamente, por no tener una conciencia suficientemente amplia o documentada y perjudica a los demás y a sí mismo. Por esto, en esta fase primaria de la evolución del hombre, los males y los defectos son el fruto de su ignorancia espiritual. Luego, más adelante, cuando el hombre es consciente de todo esto, comete menos errores; pero también tiene mucha más responsabilidad de sus actos ante Dios, porque su conciencia le avisa con más insistencia y exactitud, por estar más desarrollada en lo que debe y lo que no debe de hacer.

De todas formas, los errores se pagan todos. Dios no castiga ni toma represalias contra nadie, pero ha establecido una Ley, que es la Ley de Acción y Consecuencias, que vigila y reajusta todo acto negativo, para que nada se incline a degenerar, sino que todo evolucione y se perfeccione. Esta Ley la vemos manifestarse de continuo en estos planetas todavía poco evolucionados, como el nuestro, en la forma de sufrimientos, enfermedades y toda clase de males, a través de los cuales las personas pagamos los abusos, perjuicios y sufrimientos causados a otras personas, en actos que hemos cometido, por lo general, en otras existencias anteriores. Y repetimos, no como represalias o castigos de Dios hacia nosotros, sino como lecciones que nuestro espíritu tiene que asimilar, para obrar siempre en perfecta armonía con las leyes de Evolución y Progreso general, que rigen tanto la materia como el espíritu (la materia se entiende no como finalidad en sí misma, sino como medio de progreso y manifestación del espíritu) “CON LA VARA CON QUE MIDÁIS SERÉIS MEDIDOS”.


MUNDOS DE REGENERACIÓN

Dentro de muy pocos años, nuestra tierra va a pasar de ser un planeta de expiación y prueba a ser un planeta de regeneración. Como ya de tiempo inmemorial nos vienen indicando a través de profecías, llegará un momento en el que tanto nosotros los vivos, como aquellos llamados muertos (que son los habitantes del astral), serán sometidos a juicio. Esto es el consabido Juicio Final o la separación de las ovejas blancas y las ovejas negras nombradas por Jesús.

Como hemos dicho anteriormente, los planetas evolucionan o suben de graduación, en ciclos de tiempo predeterminado, en cambio, el hombre progresa haciendo uso de su fuerza de voluntad y de su libre albedrío. Esto da lugar a que llegado el tiempo de un determinado planeta que tiene que subir de categoría, existan muchas personas que no merecen continuar en el planeta, por no haber progresado lo suficiente espiritualmente y no estar preparadas para vivir, según las nuevas normas que deberán regir a la humanidad del planeta.

Entonces, a través de la selección del Juicio Final, son enviados a reencarnar a otro planeta de categoría inferior, en consonancia con sus impulsos y tendencias todavía bastante negativas. Esta selección es necesaria, pues de otra forma, llegado un momento como el que nuestra humanidad a pasos agigantados se está acercando, en el que todo será degeneración, los pocos buenos que hubieran no podrían resistir largo tiempo en un ambiente tan saturado de influencias negativas y serían muy pocos los que lograran salvarse.

Los mundos de regeneración son aquellos cuyas humanidades las forman espíritus que viven según la ética del evangelio de Jesús, y por consiguiente, son mundos en donde reina la paz, la armonía y el progreso material y espiritual es continuo. Es evidente que las personas peligrosas debido a sus tendencias bélicas, engañosas, crueles, egoístas, etc., no pueden formar parte de las humanidades de dichos mundos, pues pronto las convertirían en un caos como en el que actualmente está sumido nuestra tierra, por las guerras, tensión de toda clase, inseguridad... Nuestra tierra en el tercer milenio entrará a pertenecer a la categoría de los mundos de Regeneración y aquellos que en la selección del Juicio Final queden a la derecha del Cristo serán los escogidos para habitarla. El próximo ciclo que comenzará entonces para la humanidad de la tierra será para desenvolver la fuerza de voluntad y las facultades psíquicas y mentales, pero siempre en una convivencia pacífica fundamentada en la enseñanza de las verdades eternas del espíritu.

Para entonces la tierra tendrá la posición que tenía antes del hundimiento de la Atlántica y los polos serán habitables, pues el eje de la tierra se está verticalizando ya progresivamente, y en esas tierras purificadas, debido a permanecer miles de años bajo los hielos, se levantarán grandes civilizaciones. A partir también de la próxima era, la humanidad de nuestro planeta tendrá contactos oficiales con humanidades de otros mundos.

Los mundos de regeneración son ya verdaderos paraísos, en donde sus humanidades viven amándose y respetándose unos a otros, como grandes familias universales; donde no existen intereses particulares, donde todos trabajan y aportan el fruto de su trabajo voluntariamente a la sociedad, recibiendo del estado todo lo necesario, conscientes de que el trabajo, tanto manual como mental, es el principal medio de progreso espiritual; disponen también, debido a su avance científico, de más de la mitad del año libres para dedicarlo a lo que uno quiera.

MUNDOS FELICES

Después de esta presentación y forma maravillosa de realizar la vida en los mundos de regeneración, qué decir entonces de los “Mundos Felices”, en donde sus humanidades viven bajo las mismas bases morales del evangelio de Jesús, pero todavía mucho más avanzados técnica y científicamente, siendo el trabajo cada vez menos manual y más mental y con más tiempo para emplear, en el arte, la música, la filosofía y todo aquello que canaliza el progreso del espíritu.

Ampliando, diremos todavía, que la forma del cuerpo es siempre como en todas partes, la forma humana pero embellecida, perfeccionada y sobre todo purificada. El cuerpo, en estos mundos, es menos denso que aquí en la tierra y no está sujeto a necesidades físicas, ni a las enfermedades. Los sentidos, más perfeccionados, tienen percepciones más agudas; la ligereza específica de los cuerpos hace la locomoción rápida y fácil. La poca resistencia que ofrece la materia a los espíritus ya muy avanzados, hace que el desarrollo de los cuerpos sea rápido y la infancia corta o casi nula; la vida, exenta de cuidados y de congojas, es mucho más larga que aquí en la tierra. En principio la longevidad está proporcionada al grado de adelanto de los mundos. La muerte no tiene ninguno de los horrores de la descomposición; lejos de ser un motivo de espanto, es considerada como una transformación feliz, porque allí no existe la duda sobre el porvenir. Durante la vida, no estando el alma encerrada en una materia tan densa, irradia y goza de una lucidez que la pone en un estado casi permanente de emancipación y permite la libre transmisión del pensamiento.

Allí, no hay privilegios de ninguna clase; la superioridad moral e intelectual es la única que establece la diferencia de condición y da la supremacía. La autoridad es siempre respetada, porque sólo la ostenta aquel de más mérito moral e intelectual, y porque, debido a su evolución, siempre la ejerce con justicia. El hombre no procura elevarse sobre el hombre, sino sobre sí mismo, perfeccionándose.


MUNDOS DIVINOS O ESPIRITUALES


Muy poco podemos decir sobre estos mundos, en donde sus humanidades viven prácticamente ya en espíritu, gozando intensamente las emociones de amor.
SEBASTIAN DE ARAUCO