sábado 23 de agosto de 2008

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

MEDIUMS: OBJETIVOS Y RESPONSABILIDAD

Toda aquella persona capaz de percibir, recibir y trans­mitir las energías sutiles de otros planos distintos al físico, es un sensitivo.

La mediumnidad es la facultad que facilita el intercambio entre este plano físico y el vulgarmente conocido como "Más Allá", y cuya manifestación varía de una persona a otra, pues depende del tipo psíquico y del grado espiritual del ser que la posea.

Aclaremos que, la facultad mediúmnica es un simple ins­trumento, concedido al médium para su desarrollo evolutivo y el de todas aquellas personas en que recaiga su actuación, pero está limitada al empleo que le de el médium. Y que para ser un buen médium, es preciso reunir ciertas condiciones psíqui­cas y morales.

El médium es una persona comprometida antes de encar­nar, para realizar una determinada labor, siempre con objetivos espirituales, por lo que, está obligado a ser leal a su deber a efec­tos de que la labor llegue a su fin. Y como eslabón visible de una cadena invisible, está llamado a un doble trabajo:

Como parte invisible, a ofrecer todo lo que lleve dentro de sí, para conseguir ser ese intermediario "fiel" y "ajustado" a todo aquello que está dispuesto para él; cooperando así en su desarrollo mediúmnico.

Resaltando por tanto que, nunca podrá conseguir este objetivo, aquel que desconozca cuál es la procedencia de su facultad, el significado que tiene y los objetivos que debe de conseguir; cuál es el camino y medio para realizarse; que desco­nozca el mecanismo sutil del intercambio y el ambiente necesa­rio para su manifestación; así como, la astucia que utilizan las fuerzas inferiores para entretenerle o apartarle del desarrollo de su misión.

Y como aspecto visible, está obligado a proyectar la verda­dera imagen de la mediumnidad y a representar un papel de honestidad, renuncia, sacrificio y caridad; porque muchas per­sonas, primero necesitan ver, observar y conocer de cerca las in­terioridades de una doctrina, para convencerse de su autentici­dad.

Resaltemos aquí también, que no se puede beneficiar, a la ya de por sí mala imagen de la mediumnidad, si por la ignoran­cia y la irresponsabilidad, se "comercializa" lo que ha sido dado para entregar con amor y caridad. Y que no podrá cooperar en su propia superación ni en la de los demás, quien se fanatice con unas ideas que no sostienen el análisis de la razón.

Debido a la ley de Evolución, todo en el Universo —mar­cha—, hacia un constante perfeccionamiento. Y gracias a esta ley de progreso Universal, el hombre va perfeccionándose existen­cia tras existencia, mediante las cuales, el psiquismo humano ha ido experimentando una notable y acusada sensibilidad. Esa sensibilidad psíquica, ha ido permitiendo al hombre entrar en contacto con energías cada vez más sutiles del plano espiritual; de aquí, que el médium no sea un ser anormal, sino completa­mente normal, pero con una sensibilidad psíquica más acentua­da que la de los demás, que le permite percibir y transmitir aquello que los demás no perciben todavía, pero que en el trans­curso de su evolución espiritual, llegará un momento en que también empezarán a notar.

Debido a que es algo natural y consecuente de la propia evolución, esa sensibilidad del psiquismo humano, representa una cualidad como la de un nuevo sentido, al que todos estamos llamados a tener y desarrollar en nuestro transcurso evolutivo.

La sensibilidad psíquica que tiene el médium, es de origen esencialmente espiritual y no material como algunos sostienen, ya que proviene de las interioridades del alma.

Aquí en la Tierra, solemos quejarnos de que la mediumnidad nos trae problemas de orden físico o psíquico, por el des­conocimiento de las ventajas que se nos ofrece con ese présta­mo y por desconocer que ello es la consecuencia inalterable del compromiso asumido antes de encarnar. Sin embargo, en el "Más Allá”, no se veía de igual forma, porque se comprendía la endeudada posición espiritual en que nos encontrábamos; por lo que mucho habremos pedido, mucho habremos trabajado y mu­chos sacrificios nos habrá costado, el poder disponer de una oportunidad tan grandiosa que la Divina Providencia nos ha otorgado gracias al desenvolvimiento medianímico, porque entraña grandes dificultades el poder planificar una existencia apropiada a las necesidades del médium.

Al producirse el desarrollo psíquico se abre una "puerta" que une a nuestro plano con el "Más Allá", con lo cual se crea un fuerte vínculo de unión con esas energías y entidades exis­tentes en ese otro plano, ejerciendo entonces un mayor poder de influencia sobre las personas que poseen dicho desarrollo psíquico. De aquí que, si esas personas no tienen un dominio de sus deseos, pasiones o vicios, se produce una superexcitación en la sensibilidad del psiquismo, conectando así automáticamen­te con esas energías enfermizas y desarmonizantes, productoras de desequilibrios psíquicos, enfermedades y locuras, que a la vez, hacen perder el control espiritual de la persona, volviéndola así un instrumento dócil en manos de los espíritus malévolos desencarnados, produciéndose las obsesiones.

Por lo anteriormente expuesto, se comprueba claramente que, uno de los mayores errores cometidos dentro de este campo, venga causado por el deseo de la obtención de poderes psí­quicos o facultades mediúmnicas, porque se fuerza el normal desenvolvimiento del psiquismo humano y se va hacia el encuen­tro de esas entidades, sin el conocimiento necesario ni las cua­lidades morales imprescindibles; que representan un escudo ante todos esos males.

Dentro de estas personas puede haber quien lo haga por un deseo de ayuda hacia el prójimo, pensando que con este tipo de facultades podría ayudar más. A estas personas bien intenciona­das pero un poquito desorientadas, cabría decirles, que no se preocupen por la obtención de esas facultades psíquicas, ya que si sus deseos son sinceros y les fueran necesarias, las tendrían; CUMPLIENDO LOS PRECEPTOS DEL AMOR, LO DEMÁS VIENE POR AÑADIDURA. Para ayudar al prójimo hay facul­tades mucho mejores que las de tipo psíquico, tal y como son las facultades morales: humildad, entrega, desinterés, compren­sión, bondad, caridad, etc., facultades estas que verdaderamente ponen a las personas que las posean, en una posición privilegia­dísima para ayudar al prójimo. Además, todas las facultades de tipo psíquico, se DESARROLLAN Y VAN EQUILIBRADAS con las facultades morales.
Debemos comprender que Dios da a cada cual según le corresponde y según sus necesidades, que no tiene privilegios por nadie y que si no ha dado una facultad de tipo psíquico a una persona es, o bien porque no le corresponde o no la necesita, o bien porque va a hacer un mal uso de la misma, por no encontrarse capacitado para tal caso; cayendo así en innumerables errores y adquiriendo con ello grandes respon­sabilidades.

Existen dos ramificaciones claramente definidas dentro de la mediumnidad: Natural y de Prueba.

MEDIUMNIDAD DE PRUEBA.— Hay una gran mayoría de casos en que esa facultad que facilita el intercambio entre el plano físico y el espiritual, no es, como se piensa, el fruto del esfuerzo de quienes la tienen, sino que viene dada gracias a una concesión provisoria, como causa de una hipersensibi­lización prematura del psiquismo de esas personas, realizada an­tes de encarnar por los técnicos espirituales. Esto se lleva a cabo para que, gracias al buen desarrollo y desempeño de ese "prés­tamo" concedido, se puedan dejar zanjadas infinidad de deudas contraídas en el pasado, por la negligencia humana y el desco­nocimiento de la verdad de la vida. Pero esa facultad, puede desaparecer en cualquier momento, si a quien le ha sido conce­dida, la profana para satisfacerse a sí mismo; no porque la me­diumnidad se aparte de esa persona, sino porque la persona se aleja de la responsabilidad de ejercerla.

La mediumnidad de prueba tiene dos facetas: la voluntaria y la impuesta.

Voluntaria.- La mediumnidad de prueba voluntaria, viene definida en aquellas personas que llegado un momento, tomaron conciencia de su propia realidad espiritual y arrepentidos de los errores cometidos, se disponen a recuperar el tiempo perdido, comprometiéndose antes de encamar, a llevar a buen fin el de­sempeño de la labor mediúmnica. A estas personas se las puede identificar a través de las siguientes facetas:

a) Muestran una cierta voluntad de superación.
b)Se les ve buenos deseos de llevar a cabo su labor.
c)Aceptan resignadamente el trabajo reparador que el de­sempeño de esa mediumnidad les ofrece.
d)Son resignados ante las pruebas a que la vida les somete.
e)Muestran una cierta vinculación y predisposición hacia la labor que han venido a cumplir.

Impuesta.- Las facultades impuestas son aquellas que se conceden a los espíritus que todavía permanecen cómodos y un poco rebeldes, ante la realidad de la vida, ofreciéndoseles con ello una oportunidad valiosísima, para que a través de esa herramienta de trabajo, puedan reajustarse al camino evolutivo.

La mayor o menor perturbación psíquica de estas perso­nas, depende sola y exclusivamente de su propia conducta, ya que las imprudencias, rebeldías, mala voluntad y pasiones vicio­sas, generan disturbios psíquicos, y atraen por ley de Afinidad, a entidades maléficas que los incentivan. Por todo ello es por lo que normalmente se suelen despertar este tipo de facultades bajo la actuación directa de espíritus imperfectos u obsesores, que sintonizan con las inclinaciones del médium. No olvide­mos que a través de la mediumnidad, se toma relación directa y rápida con el "más allá", pero que ese "puente", lo mismo une con la luz que con las tinieblas.

Todo ello, sin embargo, sigue representando para esas personas un beneficio, ya que esos estados de desdichas y su­frimientos, les incentivan a buscar una solución para esos apa­rentes "problemas", encontrando en esa búsqueda a aquellas personas experimentadas que les puedan orientar e indicarles el por qué y para qué de todo ello, así como la forma de evitar­lo y la conducta a seguir. Gracias a ello, conseguirán orientar sus vidas, antes o después, acorde con las leyes espirituales encargadas de regir- el equilibrio y la armonía de la vida, así como la propia evolución del hombre.

Las personas que poseen estas facultades de prueba im­puestas, suelen manifestar las siguientes características:

a) Se sienten mucho más atraídas por las cosas materiales que por las espirituales.
b) Suelen tener un gran reparo hacia la mediumnidad que tienen.
c) Se rebelan ante esa facultad, rechazándola y negándola en la mayoría de las ocasiones.
d) Muestran una gran desgana hacia el trabajo y todo lo que se relaciona con su facultad.
e) Lo poco que hacen siempre les parece demasiado.
f)Y su desarrollo mediúmnico es incorrecto e incoherente, con grandes dificultades, por los desequilibrios y sufri­mientos psíquicos que padecen.

MEDIUMNIDAD NATURAL.— Es el fruto equilibrado de la espiritualidad, conseguido gracias al esfuerzo y al trabajo de la persona, que en sus diversas encarnaciones ha ido conquistando y adquiriendo una gran madurez espiritual. Esa perfección mo­ral aumenta la sensibilidad y engrandece la percepción psíquica del hombre, permitiéndole la interpenetración con el plano espi­ritual.

Representa el cenit de sus adquisiciones, y por tal motivo, se manifiesta presionando poco a poco de una forma tranquila y apacible, gracias a la fuerza que el espíritu ejerce para encau­zar a la persona, a través de unas inquietudes que le inducen a buscar cuál es la labor que ha venido a realizar, consciente de su propia responsabilidad.

Esta mediumnidad suele ser de una clarividencia o intui­ción bastante desarrollada, que da a la persona que la ostenta, la seguridad de una vida trascendente y continua; le une a ella y le orienta sus pasos por la vida, transfiriéndole el sentido y entendimiento de esa realidad espiritual.

Un claro ejemplo de esta mediumnidad natural lo tenemos en todos los grandes Avatares que han tenido la enorme respon­sabilidad de iluminar y orientar los pasos de la humanidad de la Tierra, ofreciendo un camino claro, sencillo y seguro.

(Continuará)


A.G.S.

jueves 21 de agosto de 2008

PALABRAS DE ALIENTO

LA ABNEGACIÓN


La evolución espiritual es un fenómeno muy complejo que ocurre en fases sucesivas.

Al inicio predomina la naturaleza corpórea.

La persona dominada por los instintos dedica su tiempo y su interés a las actividades más
sencillas. Comer, vestirse, abrigarse, procrear y cuidar la prole, he ahí el resumen de sus
preocupaciones.

En ese período el egoísmo es muy evidente.

Los instintos de conservación de la vida y de preservación de la especie tienen
preponderancia absoluta.

En el transcurso del tiempo el ser empieza a desvincularse de su origen.

La inteligencia se desarrolla, el raciocinio se perfecciona y el juicio moral florece.

Las invenciones hacen posible dedicar tiempo a las cuestiones no directamente
relacionadas a la supervivencia.

Vivir ya no es tan difícil desde el punto de vista material.

Es ahí que empiezan los dilemas morales.

Con la razón desarrollada la responsabilidad se presenta fuertemente en los caminos
espirituales.

Lo que antes era admisible pasa a ser un escándalo.

La sensibilidad se afina y la persona aspira a realizaciones intelectuales y afectivas.

Esa sensibilidad nueva también evidencia que el prójimo es su semejante con derechos
iguales para ser feliz y realizarse.

Paulatinamente se evidencia la igualdad básica entre los hombres.

No obstante poseedores de talentos y valores diversos no se destacan en lo esencial.

Una llama divina los anima y los conduce a las cumbres de la evolución.

Sin embargo, el abandono de las costumbres toscas de las primeras vivencias no es fácil.

Siglos invertidos en la ardua tarea de dominar vicios y pasiones.

Las encarnaciones se suceden mientras el Espíritu lucha para ascender.

El impedimento más grande para la liberación de las experiencias dolorosas es el
egoísmo, que posee un vínculo muy fuerte con el apego a las cosas corporales.

Cuanto más se aferra a los bienes materiales, más el hombre demuestra cuán poco
comprende su naturaleza espiritual.

El Espíritu necesita liberarse del apego a las cosas transitorias.

Solo así adquiere condiciones de vivir las experiencias sublimes a que está destinado.

Quien desee salir del primitivismo debe combatir la propensión excesiva a los placeres de
la materia.

La mejor manera para eso es practicar la abnegación.

Es una virtud que se caracteriza por el desprendimiento y por el desinterés.

De la acción abnegada resulta la superación de las tendencias egoístas del agente.

Se actúa en beneficio de una causa, persona o principio sin mirar cualquier ventaja o
interés personal.

Con certeza, no es una virtud que se adquiere jugando.

Solamente con disciplina y determinación ella se incorpora al carácter.

Pero, como nadie hará nuestra tarea es necesario comenzar en algún momento.

Empieza, pues, a practicar la abnegación.

Esfuérzate en realizar una serie de actitudes dirigidas al prójimo.

Sal de ti mismo y piensa con interés en el bien ajeno.

Ese esfuerzo inicial no tardará a fructificar.

El gusto por las cosas transitorias lentamente se alejará de ti.

Y será sustituido por los goces espirituales.

Descubrirás la ventura de ser bondadoso, de asistir a los caídos y de enseñar a los
ignorantes.

Eses gustos suaves y trascendentes te conducirán a las esferas de sublimes realizaciones.

Piensa en eso.


http://www.momento.com.br/esp/textos_mas2.php?id=281#

martes 19 de agosto de 2008

REENCARNACIÓN

(Viene del número anterior)



PROCESO REENCARNATORIO


Y una vez afianzada la concepción, comienza el desarrollo embrionario. En sus primeras fases, no difiere de cualquier otro animal. Quien pueda observar de cerca el proceso embriogénico, comprobará las señales de la era acuática de nuestra evolución (del proceso evolutivo de las formas), después de la forma microscópica de la célula fecundada. Y, a medida del desarrollo fetal, va tomando la forma del molde referido. La diferencia de la forma que se opera en el desarrollo del feto, a medida de su crecimiento, es el valor evolutivo contenido en ese molde periespirítual o psicosoma. El conjunto del aspecto morfológico y anatómico, se desenvolverá de acuerdo a la ley de herencia (ley biológica), dependiendo de la preponderancia genética de los progenitores; pero, los detalles característicos del individuo encarnante, irán formándose de acuerdo con la orientación ontogénica de ese molde dinamo-espiritual, en armonía con las leyes biológicas.

Desde el momento que el "molde"es situado en el vaso uterino, el Espíritu queda ya unido a él, pero NO en él; sino desde el plano o hábitat en que se halla. Y generalmente, este espíritu reencarnante ya suele acompañar y proteger a la que va a ser su madre humana; pero, los más evolucionados proyectan desde el espacio, vibraciones que fortifican al feto y a la madre. La incorporación del Espíritu al cuerpo carnal o feto, es al final de la vida uterina. Aun cuando el feto, al nacer, trae vida vegetativa (biológica), no dará señales aparentes de vida activa hasta tanto el Espíritu tome posesión de ese cuerpecito. Ya en el momento que el feto sale a la luz (minutos más o menos) el Espíritu penetra en ese cuerpecito, encarna. En ese momento, la materia encierra definitivamente al Espíritu (su prisión); y es entonces, cuando el feto abre los ojos y la boca. con los primeros gritos. La encarnación se ha efectuado,la trilogía es completa en esa nueva criatura. Pero, necesario es aclarar que, mientras el Espíritu no penetre en ese cuerpecito, el feto no dará señales de vida activa.


Desde la infancia y durante el crecimiento, el Espíritu irá modelando su nueva envoltura, para hacer de ella un instrumento capaz de manifestar sus facultades, a menos que traiga taras kármicas o expiatorias. Y para ello, tendrá la protección y asistencia de un ser espiritual superior a él, que velará por éI y le inspirará en su vida humana, asistirá y guiará, intuyéndole en los momentos decisivos y hasta protegerá en ciertos momentos de peligro.


Y esos guías espirituales no son ángeles de leyenda, sino seres como nosotros (espirituales, sin cuerpo carnal) que, vibrando en amor, trabajan en la Obra divina de pro- greso de la humanidad; y en muchas de las veces, es un amigo del reencarnante unido por lazos de amistad o familiar desde tiempos remotos.


En cuanto a la reducción magnética del referido psicosoma, que sirve de molde o modelo dinamo-espiritual; así como el proceso psicomagnético para el olvido del pasado, es igual para todos los espíritus reencarnantes cual sea su grado de evolución.


Múltiples otros aspectos que sería prolijo enumerar aquí, difieren entre si, en relación a la condición de cada reencarnante.


      1. ESPIRITUS SECUNDARIOS.- Consideramos en este grupo, aquellos que, habiendo pasado ya la fase primaria, no se han desarrollado aún lo suficiente para ser ya libres; por lo que están dominados por las pasiones inferiores. Estos Inferiores en el orden moral, al desencarnar, quedan apegados a los ambientes donde han vivido.

        Pero, como el sufrimiento no es eterno, porque ello seria contrario al AMOR INFINITO DEL CREADOR, QUE AMA A TODAS SUS CRIATURAS SIN EXCEPCION (de lo contrario no seria amor infinito, seria limitado); llega un momento en que el alma humana obsesionada y ciega, pero cansada ya de tanto sufrir, recibe la Luz y su mente se abre a la comprensión del error en que ha vivido. Comienza, entonces, el arrepentimiento y clama al Cielo, humilde y arrepentida. Y este clamor del alma arrepentida, que cual onda telepática avanza en el espacio, es captada, percibida por seres superiores, bienhechores espirituales que, vibrando en amor, responden a su llamado. Comienza entonces la operación rescate, que aquí no podemos describir; llevada a centros de rehabilitación que existen en esa otra dimensión (Astral), a fin de prepararla y orientarla en el servicio de auxilio a los que sufren, a la vez que recibe enseñanzas (ésta en grupos) y preparación, para su vuelta a la vida física para redimir su pasado delictuoso.

        Después de un periodo de preparación, que varia según el caso, llega al fin el momento ansiado, y comienzan los preparativos para una nueva encarnación, en concordancia con la naturaleza de la expiación o karma. Y aquí actúan espíritus superiores, con gran poder magnético, conocidos también como Maestros Kámicos, cuya misión es condicionar el molde fluídico del reencarnante, en concordancia con su karma o expiación. (CONTINUARA)


Sebastián de Arauco


Nota: Publicado en Amor paz y caridad Nº 14 Agosto 1983 del libro "3 enfoques sobre la reencarnación"

viernes 15 de agosto de 2008

PÁGINA POÉTICA

¿Por qué, Dios mio?

¡Vivir en la tierra
que triste destino!
Vivir siempre en guerra
¿no es un desatino?
El padre que busca,
la madre que llora,
al hijo que ha muerto
y al que tanto adora.

La envidia, los celos,
la traición maldita;
el hombre que mata,
el loco que grita
aquel que en la juerga
se gasta el dinero
que roba a sus hijos
y da al usurero.

Aquel que borracho
se hace temerario,
el que da al cincuenta
y reza el rosario,
la lujuria, el vicio,
la necia avaricia,
la que vende el cuerpo
por una caricia.

El hijo indiscreto,
la adúltera esposa
que vende a sus hijos
o lleva a la fosa;
el que explota al hombre,
el que es embustero
y con malas artes
se hace con dinero.


El juez que sentencia
arbitrariamente,
y a veces quien paga
es el inocente,
¿por qué todo esto?,
¡decidme Dios mío!;
porque todos tienen
su libre albedrío.

Porque en esa lucha
se van desprendiendo
de deudas pasadas,
y van recogiendo
con el sacrificio
y la evolución,
la paz para el alma
y su redención.

¿Y el que se estaciona
y en su mal se aferra?
¡Es un instrumento
que incita a la guerra!
¿Entonces el mal
un premio merece?,
¡si es malo consciente!
con su mal perece.

Por eso aconsejo
no busquéis verdugo,
consciente o inconsciente
que os quite el yugo;
ya que tan cerquita
estáis de la verdad;
el amor sincero y la caridad.


Recibida mediúmnicamente por:

RAMÓN ESQUEMBRE MARCOS.



martes 12 de agosto de 2008

RECORDANDO EL PASADO

NI VIRTUDES NI DEFECTOS


Hace pocos días me visito una mujer de larga historia, la cual tiene un ingenio prodigioso para hacerse desgraciada, porque, si bien sobre su ser han caído grandes calamidades, ella las aumenta y las multiplica por su delicadeza extrema, por su exceso de dignidad,por no amoldarse a las circunstancias de su vida; y pensando en ella una tarde, en esa hora melancólica del crepúsculo vespertino, sostuve con un espíritu el diálogo siguiente:

-Dime, mi buen amigo invisible, yo no acierto a comprender si María tiene más virtudes que defectos, o más defectos que virtudes. ¿Qué te parece a ti?

-Que ni tiene sobra de virtudes ni abundancia de defectos; es un espíritu que no puedeamoldarse al medio ambiente que le rodea, porque el progreso del alma no se improvisa; se improvisan, por regla general, malos versos, pero no el modo de ser de un espíritu; este cambio necesita de su tiempo, su preparación correspondiente, y estas preparaciones no se efectúan en el corto plazo de una existencia; a veces, se necesitan siglos y siglos para olvidar los hábitos y las costumbres que forman ley en la opulencia. Lo que sucede es que como os ocupáis mucho más en mirar los defectos de l o s otros. que en estudiar por que los tienen, de ese desconocimiento absoluto de las leyes de la vida, proviene vuestro vicio de la murmuración.

-Pues tú bien sabes, que lo que es yo, busco primero las virtudes que los defectos, en todos los seres con quienes me relaciono.

-Y la generalidad de las veces, revistes con ostentosas galas a los que, en realidad, van cubiertos de harapos; te dejas llevar de los relumbrones, de las exterioridades; te contentas con mirar la superficie de las casas, y para juzgar con justicia, hay que mirar el fondo en todas las acciones humanas, convéncete de lo que voy a decirte: Actualmente,. la humanidad que puebla la tierra no tiene ni virtudes ni defectos; obedecen todos sus actos .buenos y malos a leyes imperiosas de la historia. Los hombres que hoy día se disputan en ese mundo el poder y la riqueza, son medianías, si no .en,t odas las naciones en que tenéis dividido el globo, en su mayoría. Por eso no hay mártires de sus ideales y de sus religiones, porque no hay excesos de amor y de fe en las almas que habitan en ese grano de arena del 'infinito; pero veo que me voy desviando del objeto principal de tu pregunta.Tu quieres saber si esa mujer que se confiesa contigo, tiene más virtudes que defectos, o má defectos que virtudes, Ya te contesté en principio, que no tiene ni virtudes ni defectos, y si no puede amoldarse al medio ambiente que la rodea, es porque aún contempla en sus sueños grandezas pasadas, ostentosas exterioridades, palacios suntuosos, humildes servidores y rendidos magnates, y es,muy doloroso tan brusco cambio de escena para cierta clase de espíritus que se pagan mucho de oropeles y vanidades.

Sabido es, que el espíritu adelantado no le da gran importancia al escenario donde tiene que representar su papel; que el verdadero filosofo acepta, sin murmurar, todas las cosas de hiel que le ofrecen en el gran banquete de la vida; pero los verdaderos filósofos han escaseado siempre, y lo que debes hacer es lo que haces escucha las quejas de los que sufren, y si no encuentras en tu imaginación un rayo de luz que pueda iluminar aquellas tinieblas, cállate, no les des consejos vulgares, de esos que irritan, en vez de consejos, estrecha sus manos, llora con los que lloran; si tienen hambre parte con ellos la mitad de tu pan; si tienen sed no les niegues el agua que puede refrescar sus fauces y no los recrimines en tu interior tachándolos de orgullosos y de mal contentos, que cada sed tiene sus delicadezas especiales, sus debilidades sus manías, y si con ellas se ha vivido siglos y siglos, ¿creéis que en un segundo se puede cambiar de opinión. Y de modo de ser? Imposible, completamente imposible. Tenéis la costumbre de decir muchos de vosotros: “ A todos nos gusta lo bueno, a todos nos agrada la buena vida, pero cuando no hay otro remedio, nos contentamos y carecer de lo mas necesario ¿por qué éste o aquél no hacen lo mismo?” Pues no lo hace porque no puede, porque no esta a vuestra altura moral o intelectual.

¿Hay dos personas que cuyos semblantes sean tan parecidos el uno al de otro, que se puedan cambiar fácilmente su personalidad? No; hasta a los gemelos, bien mirados, se les nota diferencia, por leve que esta sea; pues como sucede en los organismos, sucede en los espíritus; no hay dos que piensen lo mismo; irán juntos para la realización de un proyecto, para llevar a cabo una gran empresa; muchos obedecerán a su jefe, pero si vais preguntando individualmente, cada uno os irá diciendo: “Si mi voto valiera, iría por el camino llano, en vez de trepar por las montañas, o bien siempre arriba, siempre arriba, que desde lo alto se ven mucho mejor las llanuras”; un centenar de hombre os darán un centenar de pareceres distintos; por eso es una razón de tampoco peso en la que os fundáis cuando decís: “Pues si yo me resigno también se puede resignar aquél, que tan de carne y hueso el él como yo”. Es cierto, los dos tenéis los mismos componentes, de la misma sustancia se alimenta vuestra sangre y vuestro cerebro; pero, ¿sucede lo mismo con vuestra parte moral e intelectual? No; vuestra historia sigue ajustada a su ayer y es completamente distinta, y como no tienen el menor parecido sus episodios, la continuación de cada historia sigue enlazada a los hechos pasados; por eso, el uno se resigna con su adversa suerte y el otro reniega el haber nacido. ¿Es mas virtuoso el que se resigna?, no lo sabemos, sólo se puede asegurar que ha luchado mucho. ¿Tiene mayores defectos el que maldice la hora en que nació? No tiremos piedras sobre él, recordemos lo que dijo Jesús, refiriéndose a la mujer adúltera: “El que este sin pecado, que arroje la primera piedra” y ¡nadie se atrevió a apedrearla¡ No preguntes sobre las virtudes y los defectos de otro; interrógate a ti misma, y te será mas provechoso el estudio.

Se fue mi amigo invisible y no olvidaré su consejo ya que yo, como todos, me ocupo más de la casa del vecino que de la mía, y en la mía, ¡Cuanto tengo que reformar¡ Se conoce que durante muchos siglos he huido de ella y amenaza ruina; pero yo la reedificaré.


AMALIA DOMINGO SOLER

Extraído del periódico “LA LUZ DEL PORVENIR” Año I , nº 9 ; editado en Mayo de 1.907 en Villena.

sábado 2 de agosto de 2008

LEYES UNIVERSALES





LEY PALENGENÉSICA O DE LOS RENACIMIENTOS


La reencarnación en el Nuevo Testamento.





En esta lección de hoy, no voy a presentaros conceptos nuevos para convenceros de la Verdad de la reencarna­ción de las almas o ley de los renacimientos múltiples del Espíritu, para el desarrollo de las facultades contenidas en su propia esencia; ya que, los más de vosotros conocéis ya esta verdad. El objeto de esta lección es presentaros algunos argumentos para que alcancéis el convencimiento pleno de la verdad de la reencarnación de las almas como vía de progreso y ascensión del Espíritu hacia estadios más grandiosos, a los cuales es atraído por ley de evolución.



Hemos pasado las fases inferiores y más penosas de la etapa humana; pues desde viejas edades venimos avanzando lentamente, animando personalidades en diferentes ambientes, para adquirir las experiencias que los mismos hayan podido ofrecernos, y desarrollando lentamente las facultades del Espíritu a través de las múltiples vicisitudes que las distintas vidas humanas y ambientes diversos nos han proporcio­nado.



El Ser espiritual, que es la realidad existencial e imperecedera, necesita adquirir las experiencias que ofrecen las diversas modalidades de vida humana. Para ello tiene que pasar por la pobreza y la riqueza con sus penas y alegrías, el poder y la autoridad en sus diversos aspectos. Y para alcanzar la superación necesaria en cada uno de esos aspectos tiene que venir al plano físico y vivir cada uno de ellos tantas veces como sea necesario, hasta la completa asimilación de las experiencias que cada uno de los aspectos pueda ofrecerle. Porque es ley divina que, a las altas cumbres de la felicidad no se llega por la llamada “gracia de Dios”, sino por el propio esfuerzo que va desarrollando las facultades del Espíritu.



Necesario es grabar en la mente, que el Espíritu es el mismo a través de las diversas personalidades, y se manifiesta en el lugar, ambiente y circunstancia que más convengan para la realización de la tarea que le corresponda en cada encarnación.



Por ello, muy necesario es observar las indicaciones que el Espíritu manifiesta por medio de ideas y sensaciones que, con mayor o menor claridad, percibimos, y a las que denominamos “Voz de la Conciencia”.



Nacer, crecer, aprender, realizar y morir; para volver a renacer y desarrollar personalidades cada vez más destacadas, cada vez más eficientes y útiles. Esa es la ley, la Ley Palingenésica o de los renacimientos; para continuar progresando y avanzando en ese largo camino de la evolución, hacia la meta liberadora de las encarnaciones en los mundos físicos, cual es la PERFECCIÓN.



“Sed perfectos como mi padre es perfecto”. Palabras del Maestro, según versiones actuales del Nuevo Testamento. Y yo pregunto, ¿cómo podemos ser perfectos o alcanzar la perfección en el brevísimo espacio de tiempo comprendido en una sola vida humana? Por ello es que la bondad infinita del Padre Universal, esa Grandiosidad Cósmica incomprendida aún, manifestada en esa ley de evolución en la cual está implícita la reencarnación, ley de los renacimientos; nos ofrece tantas y tantas vidas en la carne, como sean necesarias para alcanzar la meta referida, y con ella, la felicidad plena.



Cuando al final de una vida humana, ya en esa otra dimensión, el Espíritu puede comprobar si la experiencia que motivó esa vida ha sido asimilada o no; si el objeto de su vida humana física ha sido realizada o no. Y cuando el programa que formó en el plano extrafísico antes de encarnar lo ha realiza­do, o cuando la experiencia que motivó esa vida humana ha sido asimilada; el Espíritu (la realidad continuadora de vida) siente un gran gozo y pasa al plano espiritual que por ley le corresponde, a disfrutar la alegría y felicidad que el mismo contiene. Pero, después de un tiempo mayor o menor, que varía según el grado de evolución alcanzado, comienza a sentir en sí el deseo de alcanzar nuevas experiencias o emprender nuevos programas de realización en el plano físico. Y este deseo le impulsa de un modo irresistible hacia una nueva encarnación. Por el contrario si comprueba que la experiencia, el programa a realizar o las superaciones que motivaron su vida humana no han sido alcanzadas, el remordimiento hace presa en ese espíritu y sufre mucho, determinándose a reencarnar nuevamente, con el firme propósito de aprovechar mejor una nueva oportuni­dad. Esta modalidad corresponde a espíritus de mediana evolución. Y como las vacantes u oportunidades propicias para encarnar escasean, tendrá que esperar el tiempo necesario; colaborando, en el interín, en algunas de las variadas modalidades de servicio fraterno en el astral.



La finalidad u objeto de las encarnaciones sucesivas es adquirir las experiencias necesarias para llegar a la sabiduría, desarrollar los poderes que en estado latente se hallan en el Espíritu; así como sensibilizar el alma; a fin de colaborar en la obra divina universal de evolución y disfrutar de su grandeza.



La miseria, enfermedades y todos los aspectos dolorosos de la vida humana, serían injustos y negarían el amor divino, si no existiera la explicación clara y lógica que proporciona el conocimiento de la ley que rige las reencarna­ciones. Si aún en nuestra imperfección humana, un padre o una madre no serían capaces de exigir a un hijo una vida dolorosa y miserable y a la vez dar a otro hijo una vida plena de cariño y facilidades; ¿cómo podemos suponer, entonces, que la Divinidad que es Padre-Madre, en Sí misma perfecta, Dios de Amor infinito, justicia y sabiduría, diera bienes a un hijo y se los negara a otros? Si como humanos imperfectos consideramos esto injusto ¿cómo podemos pensar que las desigualdades humanas son voluntad de Dios?



Dios es Amor en todas Sus manifestaciones, y el dolor no es enviado por Dios, sino consecuencia de nuestros hechos en el pasado o en el presente.



Necesario es fijar bien en nuestra mente que las diversas encarnaciones del Ser espiritual traen un objetivo básico a realizar en cada una de las vidas humanas. Por ende, debemos comprender que, la vida humana no es un fin en sí misma, sino un medio para realizar un objetivo o programa; así como asimilar las experiencias que las vicisitudes de la vida, o cada vida, depara, a fin de desarrollar las facultades recibidas de la Divinidad Creadora. Y son precisamente las vidas difíciles, las que más contribuyen a ese objetivo, ya que las vidas fáciles (vida de descanso después de otras difíciles) contribuyen muy poco al progreso del Espíritu, y en muchas de las veces son impedimentos de progreso, por el mal uso que de ellas se hace.



Las experiencias y vicisitudes que corresponden a cada ser humano están en concordancia con sus hechos en el pasado y con su necesidad evolutiva. De aquí la diversidad de aspectos y condiciones de vida humana -las desigualdades humanas- que son diversos grados evolutivos y diversas necesidades de evolución.



Y es precisamente en esas desigualdades humanas donde podemos apreciar la acción de vidas múltiples del Espíritu -reencarnación- y su relación con la ley de consecuencias o causa y efecto.



Y para aquellos de vosotros que aún pueda quedar cierta duda, o aquellos que no hayan asimilado plenamente el contenido de estos argumentos, les invito a profundizar en el libro "Tres enfoques sobre la reencarnación", (actualmente en su 5ª edición).



Y por último, veamos lo que nos dicen los textos o versiones actuales del llamado (Nuevo Testamento). Invito a aquellos de vosotros que tienen los Evangelios como palabras de verdad, a analizar con mente clara lo referido por los apóstoles: “Porque todos los profetas y la Ley han profetizado hasta Juan. Y si queréis oírle, él es Elías, el que había de venir. El que tiene oídos que oiga”. (S. Mateo, cap. XI, 13 al 15). Aquí puede apreciarse fácilmente que el Mesías afirmó la vuelta del profeta Elías en la persona de Juan Bautista. O sea que, confirmó lo anunciado por el profeta Malaquías (IV-5).



Y en esa otra parte del Evangelio de S. Mateo (XVII, 10 al 13) cuando Jesús bajaba por el monte Tabor, después de la transfiguración, le preguntan: “Pues, ¿cómo dicen los escribas que ha de venir primero Elías?”. Y él les respondió: “Elías, realmente ha de venir y entonces restablecerá todas las cosas; pero yo os declaro que Elías ya vino y no le reconocie­ron..”. Entonces entendieron los discípulos que les había hablado de Juan el Bautista.



Y en el Evangelio de S. Marcos (IX, 10 al 12) está más claro todavía. Reza así: “Y le preguntaron: Pues ¿cómo dicen los fariseos y los escribas que ha de venir primero Elías? Y él les respondió: Elías realmente ha de venir... Si bien os digo que Elías ha venido ya en la persona del Bautista y han hecho de él cuanto les placieron según estaba escrito”.



Y por último, os invito a analizar con detenimiento y meditar con este otro pasaje del Evangelio de S. Juan (cap. IX, vers. 1 al 3). “Pasando, vio Jesús a un hombre ciego. Y sus discípulos le preguntaron: Maestro, ¿qué pecados son la causa de que éste haya nacido ciego, los suyos o los de sus padres? Respondió Jesús: ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios”.



Con esta respuesta, el Mesías dejó bien claro que, ni éste (el ciego como persona) ni sus padres, habían cometido falta causante de tal condición. Entonces, si el hombre ciego no había cometido faltas ya que había nacido ciego. ¿Dónde está la causa? -pregunto yo. El Mesías dijo:... ”para que se manifiesten en él las obras de Dios”. ¿Qué obras? -pregunta­réis. Las obras de Dios se manifiestan en toda Su creación, por medio de leyes sabias y justas. Y si ese hombre vino ya ciego a la vida humana, para sufrir; ¿no os parece que tiene que haber una causa previa al nacimiento?



Y, ¿cuál habrá podido ser? Sencillamente, su pasado, el dolor infringido a otros en sus vidas anteriores. Y consecuencialmente vino a esa vida para pagar el daño que a otros hubo causado. Aquí tenemos un aspecto de las obras de Dios: sus leyes. La ley de consecuencias o de causa y efecto en acción de reajuste, recibiendo cada cual la cosecha de su siembra.



La reencarnación o encarnaciones sucesivas del Espíritu es una ley natural y cósmica, implícita en la ley de Evolución. Sin ella, las actuales desigualdades humanas: físicas, intelectuales, volitivas y morales, no tendrían explicación lógica. A la luz de la ley Palingenésica o ley de los renacimientos, nos es fácil comprender el origen o causa de las desigualdades humanas y los fenómenos dolorosos como reajuste del orden violado (reajuste cósmico), como rescate de deudas contraídas con la ley en el pasado.



Todo lo expuesto nos indica que venimos animando diversas personalidades desde épocas pretéritas, pasando por las diversas modalidades desde la época de las cavernas, y por la esclavitud en la que hemos sido vendidos como bestias indefensas, así como animando personalidades de esclavos y amos, nobles y plebeyos, ricos y pobres, hasta alcanzar el estado actual que a cada uno de nosotros corresponde. Pero, como en los designios de la Sabiduría Cósmica está que habremos de alcanzar la sabiduría, el amor y la pureza, así como la fortaleza para las grandes realizaciones, conquistas necesarias para gozar de felicidad plena; a esa meta habremos de llegar. Más, de nosotros depende adelantar o retardar la hora de llegada. Porque, cuando cegados por las ilusiones que cual espejismos se presentan en cada una de las vidas humanas, o por las pasiones que inducen a cometer errores causantes de dolor; retardamos la llegada a esa meta: la perfección.



Tengamos presente, que la vida, aunque humana en el plano físico, es espiritual en su objetivo. Y que, progresar es una necesidad impuesta por la ley de evolución para elevar el Espíritu a las cumbres del amor y del poder. Y que nadie puede detener nuestro progreso más que nosotros mismos, al olvidarnos del verdadero objeto de la vida humana y su realiza­ción.



SEBASTIAN DE ARAUCO