martes 23 de septiembre de 2008

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

MEDIUMS: OBJETIVOS Y RESPONSABILIDAD (2)

OBJETIVOS DEL MEDIUM

Todo médium ES PORTADOR DE UN MENSAJE PARA LA HUMANIDAD, debiendo cumplir fielmente los objetivos que encierra ese noble cometido, sin empañarlo con los intereses de su egoísmo, y ofreciendo con absoluta claridad y ni­tidez, las siguientes enseñanzas o perspectivas que le presenta la faceta de la mediumnidad:

1).—Que existe un mundo espiritual conocido vulgarmente como el "Más Allá", en donde hay unas entidades que se mueven, piensan, sienten y viven y por consiguiente, se manifiestan y comunican. Demostrando así, que toda noción de la vida no termina en la tumba con la muerte del cuerpo físico, sino que continúa y trasciende más allá; y que existe una perfecta y sincronizada correlación entre ese mundo espiritual y este mundo físico.
Debemos aclarar que, la concepción de ese mundo espi­ritual no debe de ser observada sola y exclusivamente des­de nuestro punto de vista, ya que se deformaría y la aco­modaríamos a nuestros deseos e intereses; sino que debe de ser vista con imparcialidad y libre de toda idea precon­cebida, a fin de comprender el alcance de su realidad.

2).—Que lo que consideramos única vida ya no tiene sentido porque ésta da paso a una nueva jornada en el "Más Allá", a fin de poder seguir evolucionando hacia una mayor per­fección y a espera de una nueva oportunidad para reparar, resolver y resarcir los errores cometidos, gracias a las opor­tunidades que Dios nos ofrece.
Se nos da la oportunidad de saber que somos eternos y que estamos llamados a participar y gozar de las grandes maravillas que el Universo encierra, cosa que solamente conseguiremos mediante nuestro propio esfuerzo. Com­prendiendo así, que hemos de esforzarnos a fin de alcan­zar la emancipación espiritual, a través del ejercicio del amor, y que no hemos de aferrarnos a la existencia tran­sitoria del cuerpo físico.

3).—Que en ese "Más Allá, estaremos situados según nuestras obras, por lo que no hemos de temer a la llamada "muer­te”, sino a nuestros propios actos, ya que recibiremos se­gún hayamos hecho, careciendo de sentido otros ritos. Allí continuamos teniendo los mismos pensamientos, sen­timientos y deseos, mantenemos los mismos recuerdos y tendencias, y nos llevamos los mismos defectos y las mismas virtudes que aquí teníamos, por lo que, y debido a la Ley de Afinidad, cada cual se encontrará situado en el lugar que le corresponda. Tal como dijo Jesús: "A cada cual le será dado según sus obras".
Con todo ello, se nos da la oportunidad de conocer que nos forjamos nuestro destino en base a nuestras propias obras y hacia dónde nos dirigimos con nuestra vida actual. Que los defectos e imperfecciones morales causan el dolor, el sufrimiento y las miserias humanas, así como nuestra mala posición espiritual al pasar al "Más Allá—.

4).— Que sabiendo lo que nos espera en el "Más Allá" y luego, posteriormente, en otras vidas futuras, debemos incen­tivar nuestros esfuerzos por transformar nuestras actitu­des ignorantes por "virtudes", porque solamente así nos veremos libres de las iniquidades producidas por nosotros mismos, en nuestra ignorancia espiritual y en nuestra falta de estudio sobre la ciencia de la vida. Por lo que, hemos de poner el esfuerzo, la atención y el trabajo ne­cesario, a fin de localizar esas tendencias que nos con­ducen a las malas acciones, para posteriormente poder eliminarlas, solucionando asimismo, nuestro propio futuro de desdichas, y amarguras, convirtiéndolo en un futuro armónico en el cual reine la dicha, la paz y la felicidad. Por ello, recomendaba Jesús "Sólo por el amor será salvo el hombre".
No olvidemos que, nuestra vida presente la debemos a nuestras propias actuaciones del pasado, y que, si no te­nemos una vida mejor, lo debemos a nosotros mismos. Por tanto, si queremos una vida llena de felicidad para el fu­turo, hemos de forjarla ahora.

5).— Que la mediumnidad es una puerta abierta al —Más Allá", pero que solamente entrarán, aquellos espíritus que se dejen pasar, porque el médium no es una inteligencia o conciencia anulada en las exteriorizaciones de la comuni­cación entre las dos esferas, ya que en cualquier tipo de facultad, su colaboración será manifiesta e imprescindible. Quedando bien claro, que es el último factor de esa co­municación, y si no lo desea, no da entrada a un espíritu. Y si se manifiestan espíritus de una escasa evolución, con tendencias negativas e intentando desviar la atención del médium hacia objetivos no claramente definidos o per­judiciales para su labor, lo hacen atraídos por los propios defectos y tendencias del médium.

6).— Que existen aproximaciones de entidades espirituales que nos pueden perturbar o ayudar, por lo que hemos de saber cómo actúan, con el fin de poder identificarles, evitando así muchos engaños y peligros; y sobre todo, saber cómo rechazar a unos y atraer a otros.
Se debe de tener muy en cuenta que, si bien hay entida­des elevadas que desean ofrecernos su ayuda, también exis­ten entidades maléficas que, perfectamente conocedoras de nuestros errores, deseos y tendencias, aprovechan todas las oportunidades que les ofrecemos, para incentivar nuestros defectos, a fin de tenernos así bajo su mandato y deseos. Ante todo ello, tenemos un escudo impenetrable: el Amor, ya que, solamente pueden entrar en nuestra sintonía vi­bratoria aquellos que atraigamos por afinidad.

7).— Que la mediumnidad es un canal por medio del cual, nos podemos enriquecer de realidades y de conocimientos es­pirituales, gracias a las experiencias que ofrece y a los co­municados de entidades que, por amor, vienen a traer nue­va luz en apoyo del hombre, ofreciendo una línea espiri­tual abierta, sencilla, razonada, comunicativa y llena de actitudes fraternales, que nos hacen conocer los límites (le la materia y la eternidad del espíritu. Por ello, se ne­cesita tener una mente abierta al análisis, al buen senti­do y al discernimiento, a fin de no rechazar esa ayuda que nos está viniendo. Gracias al intercambio mediúmnico po­dernos progresar más rápidamente.
Para evitar errores lamentables y caer en un terreno de­masiado resbaladizo, es necesario tener un claro conoci­miento del campo espiritual, ya que también se están enseñando falsas ideas, a cuenta de conceptos de elevada filosofía espiritual; porque ese contacto que para muchos parece fácil y enteramente fiable, es mucho más complejo de lo que se piensan.

8).-- Que el médium, es el ejemplo vivo de que existen unas fuerzas, que el hombre, debe de saber dominar y encau­zar hacia orientaciones positivas, porque incluso la más humilde de las herramientas, puede tener aplicaciones diversas y, si bien Dios la ha puesto para nuestro pro­vecho, muchas veces y debido a nuestra ignorancia, en vez de sacarle un rendimiento positivo, se utiliza mal, con las consiguientes consecuencias de fracaso y pos­terior sufrimiento. Y esas fuerzas, se deben de domi­nar y encauzar en todo momento, para con ello ofre­cer una enseñanza limpia y aclarativa hacia la humani­dad.

9).— Nos enseña, que tenemos que estudiar sobre el aspecto espiritual, porque ese conocimiento no sólo aclara, sino que enseña con todo lujo de detalles, todas aquellas facetas de la vida que debemos y necesitamos conocer. Ese conocimiento espiritual que ilumina, que marca caminos y abre empresas futuras, demostrando dónde y por qué se cometen los errores, así como recordando los ya pasados; va preparándonos para una nueva con­quista: la de la apreciación de las leyes Divinas. Asimis­mo nos enseña a practicar la caridad espiritual, ya que ésta es la caridad verdadera. La mayor caridad es la difu­sión del conocimiento de la vida espiritual y de las leyes que están incidiendo directamente sobre nosotros, porque con ello, se ofrece al prójimo la oportunidad de saber y poder evitar su dolor y sufrimientos futuros.
En todo lo expuesto anteriormente, la mayor responsa­bilidad recae en el médium, porque, dependerá de su buen o mal ejemplo el que muchas personas comiencen a vislum­brar o no, esta realidad espiritual. Debe respaldar sus pala­bras con su ejemplo y sobre todo, no "ahogar", con sus actua­ciones contrarias al amor, a la caridad y al desinterés, los comen­tarios o pensamientos de índole espiritual que se puedan sus­citar en torno a su actuación.
El desempeño de la facultad mediúmnica, tiene como principales los siguientes objetivos:
—El desarrollo espiritual del propio médium y de quienes abarca su actuación.
Ofrecer unos principios, una enseñanza y una certeza, de la existencia real de un "Más Allá".
Ofrecer, gracias a la dedicación y al ejemplo, unas bases de honestidad y desinterés, que vayan en apoyo de la bue­na imagen de la mediumnidad; para que lejos de empañar­la, la engrandezcan.
—Y sobre todo, aliviar la endeudada situación del propio médium, gracias a su sacrificio, dedicación y caridad.
Pero por desgracia, raras veces se consigue tan sólo uno de estos objetivos primordiales; porque, actúan independien­temente, con falta de orden, no queriendo admitir que han de capacitarse para realizar su labor mediante el conocimiento de una enseñanza y una práctica altruista, y porque se niegan a renunciar a las ilusiones materiales de este mundo transitorio y a dedicarse a lo real y eterno: EL AMOR.
Con todo ello, desvirtúan y empañan la verdad que han venido a ennoblecer, y consiguen que una obra de auténtica limpieza y clarificación, se convierta, en un montón de ideas confusas y contradictorias que enturbian, si cabe todavía más, la característica tan peculiar de la humanidad, que es la apatía y el conformismo. (CONTINUARA)


A.G.S.



miércoles 17 de septiembre de 2008

PALABRAS DE ALIENTO

CARTA DE UN PADRE PARA SU HIJO

Querido Hijo:

Lentamente se aproxima el tiempo en que debo emprender el camino que no tiene regreso. No puedo llevarte conmigo, y te dejo en un mundo en el que los buenos consejos no salen sobrando.

Nadie es sabio de nacimiento, aquí el tiempo y la experiencia enseñan, y limpian la conciencia. Yo he observado el mundo más tiempo que tú.

Querido hijo, no todo lo que brilla es oro. He visto caer algunas estrellas del cielo, y quebrarse muchos bastones en los cuales uno confiaba, para poderse sostener.

Por eso quiero darte algunos consejos, y decirte lo que yo encontré, y lo que el tiempo me ha enseñado.

Nada es grande si no es bueno, y nada es verídico, si no perdura. No te dejes engañar por la idea de que puedes aconsejarte solo, y que conoces el camino por ti mismo. Este mundo material es para el hombre demasiado poco y el mundo invisible no lo percibe, no lo conoce.

Ahórrate pues esfuerzos vanos, no te aflijas, y ten conciencia de ti mismo.

Considérate demasiado bueno para obrar mal, no entregues tu corazón a cosas perecederas.

Ve lo que puedas ver, y para ello usa tus propios ojos, y con respecto a lo invisible y eterno, atente a la palabra de Dios. Mantente fiel, a la religión de tus padres.

No desconfíes de nadie tanto como de ti mismo, dentro de nosotros vive el juez que no engaña, y cuya voz es más importante para nosotros que el aplauso de todo el mundo.

Hazte el propósito hijo, de no actuar contra su voz, y si algo piensas ó intentas hacer, póntelo primero en la mente, y pídele consejo a tu juez interno. Al principio, él hablará únicamente en forma muy suave, balbuceando como una criatura inocente, sin embargo si honras su inocencia, soltará su lengua, y te hablará en forma más perceptible.

Aprende con gusto de los demás, y escucha con atención donde se hable de sabiduría, dicha humana, luz, libertad, virtud, pero no confíes inmediatamente en todo, porque no todas las nubes llevan agua, y existen diversos caminos para seguir. Hay quienes creen que dominan una materia, porque hablan de ella, pero no es así hijo mío, no se tienen las cosas por poder hablar de ellas, las palabras sólo son palabras, así que ten cuidado cuando fluyan en forma demasiado hábil y ligera, pues los caballos cuyos carros están cargados de mercadería, avanzan con pasos más lentos.

Nada esperes del trajín y de los trajinasteis, y pásate de largo donde haya escándalo callejero. Si alguien quiere enseñarte sabiduría mírale a la cara, si lo ves enorgullecido déjalo, no hagas caso de sus enseñanzas, por más famoso que sea. Lo que uno no tiene no lo puede dar. No es libre aquel que puede hacer lo que quiere, sino que es libre aquel que puede hacer lo que debe hacer. Y no es sabio el que cree que sabe, sino aquel que se percató de su ignorancia, y logró sobreponerse a la vanidad.

Piensa con frecuencia en cosas sagradas, y ten la seguridad de que ello te traerá ventajas, y así serás como la levadura que fermenta la masa del pan.

No desprecies religión alguna, puesto que están consagradas al espíritu, y tú no sabes lo que pudiera estar oculto bajo apariencias insignificantes.

Desdeñar algo es fácil hijo, pero es mucho mejor comprenderlo. No instruyas a otros, hasta que tú seas instruido. Acógete a la verdad, si puedes, y gustosamente permite que te odien a causa de ella.

Si tus cosas no son cosas de verdad, cuida de no confundirlas, puesto que de ser así, vendrán sobre ti las consecuencias. Simplemente haz el bien, y no te preguntes por lo que de ello resulte, quiere sólo una cosa, y esa quiérela de corazón.

Cuida de tu cuerpo pero no de tal manera como si fuera tu alma. Obedece a la autoridad, y deja que otros la discutan. Sé recto con todo el mundo, pero no te confíes fácilmente.

Sé correcto con cualquier persona, pero confíate difícilmente. No te mezcles en asuntos ajenos, y los tuyos arréglalos con diligencia.

No adules a persona alguna, y no te dejes adular. Honra a cada quien según su rango, y deja que se avergüence si no lo merece. No quedes debiéndole a persona alguna, pero sé afable, como si todos fueran tus acreedores. No quieras siempre ser generoso, pero procura ser siempre justo. A nadie debes sacar canas, sin embargo cuando obres con justicia, no te preocupes por ellas.

Desconfía de la gesticulación y procura que tus modales sean sencillos y correctos.

Si tienes algo, ayuda, y da con gusto, y no por ello te creas superior, y si nada tienes, ten a mano un trago de agua fresca, y no por ello te creas menos.

No lastimes a mujer alguna, piensa que tu madre también lo es. No digas todo lo que sabes, pero siempre debes saber lo que dices. No te apoyes en algún grande, no te sientes donde se sientan los burlones, porque ellos son los más miserables de todas las criaturas.

Respeta y sigue a los hombres piadosos, mas no a los santurrones.
El hombre que tiene en su corazón verdadero temor a Dios, es como el sol que brilla y calienta, aunque no hable.

Haz lo que merezca recompensa, pero no pretendas obtenerla. Si tienes necesidades, quéjate ante ti mismo, y ante nadie más. Ten siempre algo bueno en tu mente, y cuando yo muera, ciérrame los ojos, y no me llores.

Ayuda y honra a tu madre mientras viva, y entiérrala junto a mí.


Carmen Pavon (Honduras)

martes 16 de septiembre de 2008

REENCARNACIÓN

PROCESO REENCARNATORIO




3.ESPÍRITUS LIBRES. -- Consideramos aquéllos ya más evolucionados que, no habiendo completado aún su ciclo de reencarnaciones en el planeta, no están sujetos a tiempo fijo para su vuelta al plano físico, siendo esta vuelta voluntaria, en cuanto a tiempo. Podemos incluir en este grupo, esa legión de seres que ya vibrando en amor fraterno,continúan en el plano extra-físico cooperando en algunas de las múltiples tareas de socorro, estudio, ayuda y progreso que se realizan en los planos invisibles del espacio.

Porque, necesario es conocer que, en el espacio hay una actividad realizadora y no ese paraíso de beatitud contemplativa y ociosa, que es, tal vez, la mayor ilusión de los principios teológicos, que oscurecen el sentido divino de la verdadera religión; ya que es contrario a la ley universal de progreso, que es acción.

Después de un tiempo, que varía mucho en cada caso y que puede ser entre unos cincuenta a quinientos años, estos seres sienten que una fuerza inexplicable presiona su mente hacia una nueva encarnación en el plano físico. Esta «fuerza», es una manifestación de la Ley de Evolución que presiona al Espíritu hacia su progreso, a ascender hacia la meta, creando una especie de inconformidad que le hace sentir, cada vez más intensamente, el deseo de . volver a la Tierra, ya con una mayor capacitación, a continuar la obra dejada al morir o comenzar una obra nueva, o redimir viejas deudas pendientes todavía por errores en el pasado remoto; dejando esos ambientes maravillosos, que por ley le corresponde disfrutar.


Entonces es, cuando planifica, en el espacio, su programa a realizar, y baja a la Tierra para escoger el lugar, ambiente, futuros padres, etc. A veces, estos Últimos ya están esperándole, por compromisos hechos en el espacio, que como humanos no recuerdan. Pues, cuando ya se llega a cierto grado evolutivo, el ser encarnante puede hacer esta selección, y por ende es más responsable de los resultados. Y, para éstos, es indispensable una afinidad de sintonía psíquica de caracteres y tendencias, almas afines. De aquí las semejanzas, ya que los semejantes se atraen y generalmente siguen unidos a través de múltiples existencias en las edades.

4. ESPÍRITUS SUPERIORES.-- Consideramos en este grupo, a seres de gran elevación que,sin estar ya obligados a encarnar en mundos moralmente atrasados como el nuestro, lo hacen por amor a la humanidad, para trabajar en su progreso, escogiendo con preferencia una existencia laboriosa, una vida de lucha y abnegación. Saben que, gracias a ella, su propio progreso será más rápido; y confiando también en la asistencia y ayuda que sus compañeros espirituales les darán desde el espacio.

En estos casos, planifican con gran antelación su misión a realizar, y generalmente son escogidos los futuros padres ya en el mismo plano espiritual, dentro de su mismo grupo de afines, que encarnan primero, especialmente para recibirles como humanos y facilitarles el cumplimiento de su misión.

Para estos seres, la encarnación es como la muerte, aunque para renacer un tiempo después, despertando gradualmente en un cuerpo joven; y el proceso encarnatorio varía mucho de los anteriores.

De esa vida de libertad y armonía en los claros espacios del Universo, donde esos seres superiores se trasladan de uno a otro mundo con la fuerza motora de la mente, por estar ya libres de la atracción magnética del planeta, de los mundos físicos; bajan a la prisión oscura del cuerpo carnal, penetran en el calabozo de la carne donde tendrán que estar expuestos a mil privaciones, siendo la primera, la falta de la luz y conciencia de su pasado y objeto de su existencia carnal. Luego, las luchas constantes con las tentaciones, asechanzas, y a veces, burlas de los necios y persecuciones de los convencionalismos; con el control continuo de su conciencia desprovista de la memoria de las vidas pasadas.

Mientras que, para el alma que ha sido perversa, criminal, la reencarnación es un refugio, un alivio a su sufrimiento, una oportunidad para redimir sus deudas; para el espíritu elevado, que no tiene deudas pendientes, pero que viene en misión superior de amor, la encarnación es un sufrimiento, y los días y horas antes de la encarnación, son de angustia mayor que la de la muerte física. (CONTINUARA)

SEBASTIAN DE ARAUCO



Nota: Publicado en Amor paz y caridad Nº 15 Septiembre 1983 del libro "3 enfoques sobre la reencarnación"



domingo 14 de septiembre de 2008

PÁGINA POÉTICA

DIOS

Yo a Dios busqué para amarlo,
lo busqué por conocerlo,
lo busqué para estudiarlo,
y sin poder encontrarlo
tengo esperanza de verlo.

Desde la gran Sensitiva
hasta de la alondra, el canto,
las obras de Dios lo motiva;
El está allí, El las cultiva
y las cubre con su manto.

El calor, el arroyuelo,
la luz, la electricidad,
las grandezas de este suelo
me hacen mirar hacia el cielo
y allí encuentro al Dios Verdad

Allí a Dios siento y no puedo
conocerle, ¡soy tan poco!,
que al pensarlo, me da miedo,
y con esperanza quedo
de conocerlo... ¡estoy loco!

Dios es, no me cabe duda,
y al ser, ¿quién puede negarlo?,
y al sentirlo El nos ayuda
y al compararlo, se escuda,
en que a nada hay que igualarlo.

Si el hombre, con su ignorancia,
ha querido definirlo,
aunque le sobre constancia
es tan grande la distancia
que no podrá conseguirlo.


Aunque como yo, busquemos
de un confín a otro confín,
la obra de Dios hallaremos,
sus efectos tocaremos
sin poder llegar al fin.

Llegué a lo desconocido
para hallar la certidumbre
de encontrar un parecido,
me retiré vencido
y lleno de pesadumbre.

Muchos mundos recorrí
por ver de hallar lo más bello
que me dijera que allí
estaba Dios, y no vi
más que de Dios, un destello.

Más subí, más avance
vi un foco de tal potencia
que dije, ya lo encontré,
Y a cogerlo me lancé ...,
¡no era Dios sino su esencia!

¿Donde estará? ¡Que orgulloso
quise ser! No comprendía
que al ser yo tan poderoso,
encontrarle era forzoso,
Y a Dios yo me igualaría.

Hoy, que ya estoy convencido,
veo a Dios, Ser permanente,
que en todo está introducido,
no el ser, que es el elegido
por la humanidad doliente.

La inmensidad infinita
la ocupa con su presencia,
del infinito, nos grita,
y con su voz nos invita
a que estudiemos la ciencia.

Ya no es Dios el soberano,
que desde el cielo nos rige
como gobierna un tirano,
caprichoso e inhumano,
sino el Todo que dirige.

Ley invisible y preciosa,
armonía, amor, conciencia,
principio, la luz grandiosa,
increada, ciencia hermosa,
éste es Dios, vida y esencia.


Poesía recibida mediúmnicamente por Ramón Esquembre Marcos, el año de 1.934.

sábado 13 de septiembre de 2008

RECORDANDO EL PASADO

RENOVACIÓN

El espiritualismo moderno descansa sobre testimonios universales, apoyase en hechos experimentales observados en todos los puntos del globo por hombres de las más diversas condiciones, entre quienes se encuentran sabios pertenecientes a todas las grandes universidades y a muchas academias célebres. Gracias a ellos, merced a su esfuerzos, la ciencia contemporánea, a pesar de sus vacilaciones, se ha visto poco a poco arrastrada a interesarse en el estudio del mundo invisible.

Crece de año en año el número de los experimentadores; sucédense unas a otras Investigaciones, y afirmaciones precedentes. De tales observaciones, multiplicadas hasta lo infinito, se ha desprendido una certeza: la supervivencia del ser humano, y con ella, las más precisas nociones acerca de las condiciones de la vida futura.

Por el atento estudio de los fenómenos, por la comunicación permanente establecida con el más allá, el espiritualismo moderno viene a reafirmar las grandes tradiciones del pasado, las enseñanzas de todas las religiones, de todas las filosofías elevadas en lo que concierne a la inmortalidad del ser y a la existencia de una causa reguladora del Universo. Les ha prestado una sanción definitiva. Cuanto anterior a él fue hipótesis y especulación del pensamiento, fue después un hecho reconocido tal.

Ha hecho más el espiritualismo, con toda esa suma de estudios e investigaciones proseguida durante medio siglo, con todos los hechos y con todas las revelaciones que de ellos derivan, ha constituido una enseñanza nueva, despojada de todo formalismo oscuro o simbólico, de fácil acceso, aun para los más humildes, y que abre a los eruditos y a los varias perspectivas acerca de los grados más elevados del humano conocimiento, acerca de la concepción de un ideal superior.

Tal enseñanza puede satisfacer así a los espíritus más refinados como a los modestos; pero va dirigida, sobre todo, a los que sufren, a los que gimen bajo el peso de gravosa carga o de pruebas difíciles, a todos los que tienen necesidad de una fe que les sostenga en el camino de la Vida, en sus trabajos, en sus dolores.

El espiritualismo moderno responde a esas necesidades ingénitas en el alma humana. Con la ley de las existencias sucesivas nos presenta la Justicia regulando el destino de todos los seres, con lo que desaparecen las gracias particulares y los privilegios, la redención de la sangre por un justo, los desheredados y los favorecidos; todos los espíritus que pueblan la inmensidad, ya diseminados por el espacio, ya morando en los mundos materiales, son hijos de sus propias obras: todas las almas, sea que animen cuerpos carnales, sea que esperen ulteriores encarnaciones, proceden de idéntico origen y están llamadas al mismo porvenir. Distinguenlas sus méritos, las virtudes adquiridas, no otra cosa; pero todas pueden elevarse por sus esfuerzos y recorrer la vía de los perfeccionamientos
infinitos. Todos esos espíritus, encaminándose hacia un fin común, forman una sola familia subdividida en numerosas agrupaciones simpáticas, , en asociaciones espirituales, de las que la familia humana es una reducción o un reflejo, y cuyos miembros se siguen unos a otros y asisten mutuamente a través de sus múltiples existencia viviendo alternativamente la vida terrestre y la vida libre de los espacios, para volver a reunirse tarde o temprano.

Siendo ello así, la muerte ha perdido ya ese carácter lúgubre y terrorífico con que hasta hoy se la ha revestido. Todas nuestras existencias se entrelazan formando un conjunto único; la 'muerte no es más que el tránsito, el paso de una a otra: para el hombre de bien, puerta de oro que abre ante sus ojos horizontes cada vez más hermosos.

Con el materialismo, la fraternidad era no más que una palabra; el altruismo, una teoría sin raíces y sin alcance alguno. Sin el porvenir, el hombre había de concretar forzosamente su atención en el presente, y a los goces que en él puedan tener satisfacción. Si es la muerte el fin de todo, ¿a qué imponerse privaciones que nada habrán de compensar? ¿Para qué la virtud y el sacrificio si todo acaba en la nada?

Resultado inevitable de tales doctrinas había de ser el desarrollo del egoísmo, febril ansia de riqueza la preocupación exclusiva por los placeres materiales, lo que equivalía al desencadenamiento de las pasiones. A impulsos de esos hálitos destructores, la sociedad oscila sobre sus bases, y con ella, todas las nociones de moralidad, de fraternidad y de solidaridad que el nuevo espiritualismo se presenta a restaurar y consolidar.

Nuestra época, impelida a la duda y a la negación por las exageraciones teológicas, perdía de
vista esa idea salvadora. El espiritualismo experimental le devuelve la fe perdida, apoyándola sobre bases nuevas e indestructibles.

LEON DENIS


miércoles 3 de septiembre de 2008

LEYES UNIVERSALES


LEY DE CONSECUENCIAS, CAUSA Y EFECTO


Actuación de esta ley universal en las vidas humanas.

Su relación con las reencarnaciones.




Así como en la física existe el principio de: toda acción produce una reacción, así mismo acontece en el aspecto psíquico y espiritual. Y toda violación a la Ley del Amor y leyes de la Vida, producen una reacción consecuencial.



Toda manifestación de vida visible e invisible está regida por leyes, algunas de las cuales recién los humanos comenzamos a descubrir. Y entre las grandes leyes universales, existe una ley que está inmanente en la naturaleza misma del ser humano en sus tres aspectos: espiritual, psíquico y físico. Y esta ley es divulgada con diversas denominaciones, según las diversas doctrinas y escuelas, como: Ley de Causa y Efecto, Ley de Causalidad, Ley de Consecuencias, Ley del Karma, Ley del Retorno, Ley de Acción y Reacción, etc.



Aún cuando está bastante ampliamente explicado este concepto de verdad, esta ley, en el libro “Tres Enfoques sobre la Reencarnación”, deseo llevar a vuestro conocimiento algunas reflexiones adicionales, para comprender mejor esa ley y su relación con la ley de los renacimientos o reencarnación de las almas.



Si analizamos y meditamos sobre el origen de algunos de los múltiples aspectos que componen nuestra vida humana en el momento en que vivimos, podremos apreciar que los mismos son consecuenciales de nuestras actuaciones o pensamientos y sentimientos. Dicho de otro modo, nuestra actitud frente a la vida. De aquí, la denominamos más indicada para la mentalidad de nuestro pueblo como Ley de Consecuencias, ya que todo aspecto de la vida es consecuencial de fuerzas precedentes: ya espirituales y psíquicas, ya físicas.



Nuestra vida actual, con sus vicisitudes adversas o favorables, es la consecuencia de nuestras previas actuaciones en el pasado y aún en el presente. Cuando el ser humano comprenda el fundamento y admita la verdad de esta ley, toda la estructura social sufrirá una completa transformación.



Como nuestro mundo ha sido hasta ahora un mundo de barbarie y por ende de sufrimientos para la gran mayoría humana, se ha llegado a admitir que los diversos aspectos dolorosos de la vida, son castigos de Dios. Necesario es arrancar de la mente ese concepto humano carente de verdad, establecido en épocas de oscurantismo. Y carece de verdad porque, siendo Dios amor infinito no puede caber en Su Naturaleza divina la menor idea de venganza ni castigo, que son sentimientos humanos propios de seres de poca evolución. Dios, Amor y Sabiduría máxima del Universo todo, no anota ni clasifica los errores y maldades practicadas por Sus hijos, ni tampoco concede condecoraciones a aquellos que le hacen objeto de adoración. Como ha sido explicado en la lección nº 3 de este curso, El trasciende y se manifiesta vibratoriamente en toda Su creación, por medio de leyes sabias y justas, que actúan siempre en beneficio de sus hijos, aún cuando en nuestra ignorancia humana no podamos apreciarlo. Y esta ley de consecuencias o causa y efecto es la encargada de esta función. Hemos de conocer que esta ley de consecuencia o causa y efecto, es una ley de reajuste en lo moral, que tiende a restablecer el equilibrio trastornado en toda acción de mal. Y en el restablecimiento de ese equilibrio, devuelve el mal causado al mismo punto de origen, a la persona o personas que lo hayan producido. Aquí no hay castigo, aquí no hay venganza; hay cosecha de la siembra. La siembra es voluntaria, pero la cosecha es obligatoria. Aquí actúa la ley. Y no actúa solo devolviendo el mal causado, sino que también nos devuelve el bien realizado con amor. De ahí que las filosofías hindúes denominan a esa ley cósmica, Ley del Retorno.



Esas vidas de dolor, que algunos de vosotros conoceréis, son una demostración fehaciente de esta ley de la Vida. Son condiciones humanas consecuenciales de hechos del pasado, de un pasado de errores causantes de sufrimientos los cuales han ido generando un magnetismo morbo-psíquico que ha impregna­do esas almas; y el cual tiene que ser depurado. Y cuando esta depuración no es efectuada voluntariamente en la práctica del bien con amor, el dolor cumple esa función. En el mundo de hoy, al igual que en el de ayer, pueden apreciarse los actos de maldad efectuados como conse­cuencia de las pasiones humanas, por seres ignorantes de las leyes de la Vida, debido a una educación deficiente. Y con esos actos de maldad, están generando y acumulando en su alma un magnetismo morboso, causante de dolor futuro, al tener esa alma que drenar ese magnetismo del etéreo a través de la carne.



Necesario es grabar bien en nuestra mente, que esta ley actúa siempre en nuestro beneficio, en el sentido transcen­dente-espiritual, y siempre para nuestro bien, aún cuando en ciertos aspectos resulte humanamente desagradable. Es una ley divina para el progreso espiritual, actuando como rectificadora del desvío psíquico peligroso; ayudando al Espíritu a reencon­trar el venturoso curso de su ascensión, cuando despreocupado se deja desviar por caminos equivocados.



Como para algunos de vosotros pueda esto parecer un tanto ilógico, observemos lo que hace una buena madre, que ama a su hijo y se desvela por su propio bien y porvenir, cuando éste se desvía. ¿Acaso no le corrige y trata de llevarle al buen camino? Análogamente, así actúa por amor nuestra Madre Cósmica, por medio de Sus leyes. Sí, por amor y solamente por amor que, en nuestra ignorancia humana todavía no comprendemos.



Por lo expuesto podremos apreciar fácilmente que esta ley divina no actúa solamente para corregir por medio del dolor como devolución del dolor o sufrimiento causado a otros; ya que siendo esta ley parte integrante de la Ley del Amor, nos devuelve igualmente lo que con amor hayamos realizado. Sí, exactamente así es. ¿Acaso no vemos también casos de vidas o personas consideradas afortunadas, a quienes la felicidad acompaña? Son seres que, con sus actuaciones de bien en otras vidas, han creado causas benéficas cuyos efectos están reco-gien­do. Porque, todos recogeremos la cosecha de nuestra siembra actual. Si sembramos la semilla del amor en la práctica del bien, en las múltiples modalidades y oportunidades que la vida ofrece; recogeremos el fruto dulce de la felicidad. Si por el contrario, sembramos la semilla del mal en cualesquiera de sus aspectos erróneos, recogeremos el fruto amargo del dolor. Esa es la Ley. Ley sabia y justa que nos devuelve, en su momento, el producto de nuestra siembra. Esto no lo pongáis en duda, ni por un momento. Tened presente este aforismo: La siembra es voluntaria, la cosecha es obligatoria. De esto se desprende: quien desee cosechar felicidad futura, debe comenzar desde ahora la siembra del amor en la práctica del bien.



Si todos los humanos conociesen esta ley de la Vida, pudiendo apreciar de antemano o conocer los efectos futuros de toda acción ruin y de maldad, podéis tener la certeza que no las cometerían. Y nuestro mundo no sería lo que es: un mundo de desorden, de rapiña y de dolor, generadoras estas condicio­nes sociales de una desarmonía psíquica ambiental, que incide en las mentes de nuestra juventud, con los riesgos que es de suponer.

De aquí la necesidad del conocimiento verdadero. Necesario es llevar a las gentes, de inmediato, el conocimiento de esta ley universal. Y en una modalidad razonada, hacerles ver la responsabilidad de sus actos; porque, la grandísima mayoría es ignorante de las consecuencias de sus acciones de maldad o sentimientos ruines generados por las bajas pasiones. Y también, a aquellos que viven engañados con promesas que no pueden ser cumplidas.



Debemos enseñar a las gentes, llevar a su comprensión que todo sentimiento ruin y toda acción de maldad; volverán al mismo que mantenga esos sentimientos y cometa acciones de maldad, con todo el daño que hayan causado. Y volverá más temprano o más tarde, ya en la vida presente, ya en la vida futura. Y así mismo, todo el bien que se haga, no se pierde aunque no se reciba de inmediato. La Ley que es amor, lo devolverá aumentado: en la vida presente y en vidas futuras. Porque, siendo el Espíritu el mismo, en las diversas personali­dades, todas las vidas del Espíritu son solidariamente responsable entre sí.



La Ley de Causa y Efecto está implícita en la Ley del Amor. Y esta última, que es la máxima expresión de la Grandio­sidad Cósmica, ¡DIOS!, puede, en ciertos casos, modificar el efecto sin desvirtuar la Ley de Causa y Efecto. Y una prueba de ello nos la dan las sanaciones (denominadas milagros) del Mesías que, actuando con amor sobre las facultades psíquicas sanadoras, modificaba los efectos kármicos, expiatorios, de los múltiples casos que a su paso le presentaban. Y aún hoy día, casos de sanaciones sorprendentes están siendo efectuadas en diversas partes de nuestro mundo; lo que nos indica la verdad de lo expuesto.



Hasta donde nos es enseñado, con estas sanaciones obtenemos un nuevo plazo para el pago voluntario de las causas de tales efectos; de modo que, si voluntariamente el afectado no modifica su conducta haciendo oídos sordos a la “voz” de su conciencia, el mal reaparecerá de nuevo en una vida siguiente, y a veces en la presente.



Todo lo expuesto nos lleva a la conclusión de que la vida que tenemos, las vicisitudes por las cuales hemos pasado y estamos pasando, son las que nos corresponden en la presente encarnación, y son consecuenciales de nuestras actuaciones en el pasado.



No obstante, aquellos que tenéis una vida difícil o familiares difíciles, no os desaniméis, no os desaniméis nunca; porque, aún cuando os corresponda como consecuencia de las actuaciones de un pasado que ignoráis, o de compromisos hechos antes de encarnar para ayudar en la evolución de esos seres que como humanos puedan seros motivo de mortificación; podréis superar esos aspectos si os proponéis firmemente. Sí, podréis superarlos, siempre que no os rebeléis; porque, si os rebeláis, además de amargar vuestra vida presente haciéndola más difícil, os impediría la superación de esas circunstancias humanamente adversas que muchas veces son pruebas para fortalecer el Espíritu. Y no superar las vicisitudes adversas de la vida, os obligaría a enfrentarlas en la siguiente encarnación.



Tened siempre presente que, nadie pasaría por vicisi­tudes, por adversas que sean, si no estuviera espiritualmente capacitado para superarlas. Es ley divina. Lo que acontece es que a los humanos nos gustan las cosas fáciles; y cuando algún aspecto de la vida requiere esfuerzo o sacrificio... nos resistimos, prefiriendo el comodismo que tiende a anularnos, retrasando nuestra evolución. Y tomamos esta actitud desacer­tada con harta frecuencia, por desconocimiento de los grandes recursos internos que nuestro espíritu contiene, y los cuales debemos poner en acción. Cuando ponemos en acción nuestras fuerzas internas, no hay nada ni nadie que pueda vencernos, ya que esa actitud de fortaleza desarrolla una energía y atrae fuerzas del espacio que fortalecen el Espíritu para resistir y vencer las vicisitudes y pruebas por las cuales tengamos que pasar.



SEBASTIAN DE ARAUCO