martes 28 de octubre de 2008

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

(Continua del mes anterior y finaliza)

MEDIUMS: OBJETIVOS Y RESPONSABILIDAD ( 3)

RESPONSABILIDADES DEL MEDIUM

Si todas las personas venimos con una determinada labor a cumplir y hemos de saber como debemos de actuar, los mé­diums, son las personas más necesitadas de conocer cuáles son esos objetivos, con el fin de realizarlos, porque son personas muy comprometidas con el plano espiritual. Pero, por desgracia, vemos que son muy pocos los médiums que valoran la enorme responsabilidad que tienen, por los siguientes motivos:

A) Ignoran la existencia de unas leyes espirituales y, por consiguiente, en vez de sacar un beneficio de ellas, se perjudican ellos mismos. Por tanto, precisan conocer con toda amplitud de detalles esas leyes, y especialmen­te deben de ilustrarse sobre la Ley de Causa y Efecto y la Ley de Afinidad.

Deben saber y comprender en profundidad, que la Ley de Causa y Efecto, pone a cada cual en el lugar que le correspon­de, en base a sus propias actuaciones; que rectifica toda acción de maldad, devolviéndola hacia la persona que la ha llevado a cabo, con el fin de mantener la armonía y el equilibrio de la vida, ofreciendo así lecciones renovadoras. Por esta ley, que devuelve, tanto el mal causado como el bien realizado, la per­sona comprende la necesidad de su renovación interna y de un cambio en su vida, encaminándose hacia las buenas acciones en favor del prójimo. Es por efecto de esta ley, por lo que el médium se encuentra en sus actuales condiciones.

Deben saber también que, todo en el Universo es ener­gía, en distintos grados de vibración y, que por la ley de Afinidad, el semejante atrae al semejante.

Por todo ello, si el médium mantiene unas tendencias ma­terialistas, estará atrayendo hacia sí energías negativas que, ade­más de incentivarle esas tendencias, forman en su entorno un ambiente negativo, que le incapacita para recepcionar la ayuda que le pudiera llegar del plano espiritual. Por el contrario, si su vida está dedicada hacia el prójimo en sus tendencias altruis­tas, se estará rodeando de un ambiente positivo, que le permiti­rá la recepción de entidades benefactoras. De todo esto, se de­duce que, los resultados mediúmnicos estarán supeditados a las compañías espirituales a que el médium se hace merecedor.

B) Ignoran la existencia de una codificación o normativa a se­guir, para el buen cumplimiento de su misión.

Comprendamos que, tienen más responsabilidad y entra­ñan mayor dificultad las relaciones con el "Más Allá", que, las relaciones normales de la tierra; si para aquí se exigen estudios... La mediumnidad, no puede ni debe estar carente de los cono­cimientos necesarios para su perfecto desenvolvimiento técnico y disciplinado.

Es lamentable comprobar que, ciertas facultades afirman, que sus guías les prohíben estudiar, porque de esa forma actua­rían bajo la influencia de esos estudios y no realizarían apropia­damente aquello que ellos desean, poniendo por esto empeño en conservarse en la misma ignorancia que cuando empezaron su desenvolvimiento; y lo que es peor, en todo aquél que está a su alrededor, le inculcan las mismas ideas. Pero, pensemos... a los falsos guías, les interesa esparcir esta idea para que no los descubran.

El médium que tiene propósitos rectos y que pretende un desenvolvimiento serio y disciplinado, que aspira a realizar ser­vicios cristianos, puede ignorar o subestimar ciertos conocimien­tos elementales, pero de modo alguno se librará de las confusiones, porque no se puede confiar en la capacidad, seguridad y en­tendimiento de cualquier médium, que ignore los principios más elementales de la mediumnidad.

Hay que utilizar siempre el raciocinio y el discernimiento, hay que saber el terreno que se pisa, conociendo que existen muchas ventajas, pero que mal interpretadas, se transforman en grandes desventajas.

  1. Ignoran las consecuencias funestas que les acarreará su proceder materialista, porque con ello, acudirán entida­des negativas, que simpatizan con esas mismas tendencias, impidiendo la conexión del médium con el plano espiritual elevado, desviándoles de la labor que han de cumplir, con­duciéndoles por caminos erróneos, que la mayoría de las veces, terminan en las obsesiones y locuras.

Al estar faltos de inquietudes morales, no podrán evolucio­nar ni salir de esa mala posición en que se puedan encontrar, ya que, sin la base del amor y de la caridad, sin un mínimo de humildad y sencillez, no se puede emprender la realización de esa labor espiritual, pues se crea un rechazo motivado por el orgullo, la soberbia y la vanidad. Al mantener estas actitudes, el médium se aparta de la responsabilidad de ejercer esa medium­nidad, terminando en el más completo fracaso.

  1. Ignoran que son una pieza importante en el futuro desen­volvimiento de la sociedad, ya que poseen conocimientos fundados y suficientes, para renovar el sentido de la vida y conseguir la construcción de UN MUNDO MEJOR. Tienen un anónimo y hermoso destino: SER CULTIVADORES DE LA VERDAD. Por ello, han de ser personas que reali­cen ese cambio y lo vivan intensamente, ya que de ellos dependen muchas de las realizaciones futuras; sobre todo, que el trabajo actual llegue a buen fin.

Ante esta gran responsabilidad, no deben de ignorar, que son peones de trabajo que pueden y deben efectuar esa labor, ejerciéndola con dedicación, paciencia, prudencia y humildad, y comprendiendo que el aspecto menos importante de la me­diumnidad reside en el mismo fenómeno; siendo su ejemplo, el más importante. De aquí, que deban representar su papel con dignidad, para proyectar una imagen de la mediumnidad, atrac­tiva y responsable.

  1. Y por último, olvidan que, al que mucho se le da, más se le exigirá, por lo que son las personas que mayor tiempo han de dedicar a encontrar la responsabilidad de su come­tido.

Mucho se les da porque, además de que se les concede una facultad, cuando no están realizando su labor tal y como deben, de lo Alto actúan sin descanso para corregir su orientación, de dos formas perfectamente engarzadas: desde el plano físico, a través de personas cualificadas y preparadas para ofrecerles la debida orientación; y desde el plano espiritual, redoblando sus esfuerzos, a fin de hacerles comprender lo equivocado de su conducta. Por ello, mucho se les pedirá, pues han de traba­jar denodadamente para hacer un buen uso de ese préstamo recibido y saldar sus endeudamientos. Lo que nunca podrán alegar en su favor, será ignorancia.

Si comprendiéramos el tiempo, sacrificio y esfuerzo, que necesita la preparación de una existencia apropiada a las nece­sidades del médium; no se desaprovecharía tan irresponsable­mente. ¿Cuándo tendrán otra oportunidad?

De nuestros trabajos saldrán resultados, de los que TEN­DREMOS QUE DAR DEBIDA CUENTA.

CONSECUENCIAS DE LA ACTUACION DEL MEDIUM

Las características principales que motivan, que no se pueda llevar a cabo la planificación efectuada en el "Más Allá-, son sin lugar a dudas los DEFECTOS E IMPERFECCIONES MORALES; ante los cuales existe un escaso deseo de trabajo. El éxito o fracaso del médium, dependerá exclusivamente de la orientación que tome en su vida.

El orgullo, el endiosamiento, la soberbia, la vanidad, el amor propio, el fanatismo, el miedo, el egoísmo y un largo etc., son las CAUSAS PRINCIPALES del desvío y posterior fracaso del médium. Estos grandes y enmascarados enemigos, pues se manifiestan muy sutilmente, no se hallan fuera del médium, sino lo que es peor, dentro de él; y van MINANDO poco a poco su trabajo, hasta que se hace infructuoso e INCLU­SO PERJUDICIAL. Estos defectos aparentemente sin importancia, son los causantes de todos los fracasos del médium: de los contactos con entidades negativas, de su mala orientación, de las obsesiones, etc., etc.

Por desgracia para todos y para el propio médium, es muy difícil el localizarles y sobre todo, el tener deseos de luchar en contra de ellos; porque somos demasiado indulgentes para con nosotros mismos; porque procuramos disculpar nuestras faltas y errores; porque no sabemos limitar nuestros deseos, ni tener perseverancia dentro del bien.

Mientras tanto existan estos enemigos del médium, EXIS­TIRA SU FRACASO; de aquí la importancia y URGENTE NE­CESIDAD DE CONOCER A FONDO este campo y de TRABA­JAR en él.

El médium debe saber que, existen unas leyes perfectas e inmutables de las cuales nadie queda exento. Que debido a esas leyes, y con la muerte del cuerpo físico, se comienzan a sentir fuertemente las reflexiones de la vida pasada, manifestándose entonces todos los males alimentados en su ser y que hasta en­tonces habían permanecido ignorados por su ceguera psíquica, producida por los intereses del egoísmo. Y es entonces que por la propia ley de Afinidad, va a aquellos planos que merece, según sus obras, sus conquistas y sus tendencias; conociendo los aciertos y errores, elevándose hacia planos de dicha y felicidad o quedando estancado en planos de dolor y sufrimiento, hasta una nueva oportunidad en que pueda resarcirse de las deudas contraídas y hasta la consecución de los atributos necesarios para su emancipación espiritual.

Todo médium que, a través de su sacrificio desinteresado y después de haberse inmunizado ante las lisonjas de la vanidad personalista; consiga que sus dolores, ingratitudes e injusticias, sean menos importantes que las desventuras del prójimo, al que ayuda en su renovación espiritual; que sea responsable de sus actos, consagrándose como un trabajador activo en el servicio organizado de la siembra espiritual, esforzándose por no man­charla con sus intereses personales; que busque el esfuerzo del trabajo desinteresado, íntimo y anónimo; desencarnará con la felicidad del deber cumplido y la adquisición de una buena posición espiritual.

Por el contrario, todo aquel que haya sido negligente, dando rienda suelta a sus defectos e imperfecciones, desencar­nará con la tortura de quien renunció a su gran responsabilidad y oportunidad, encontrándose con una posición todavía más agravada que la que dejó antes de encarnar y, sobre todo, habrá de volver para conseguir realizar todo aquello que entonces no realizó, pero en circunstancias mucho más desfavorables. Si desencarna con una fuerte perturbación psíquica por no haber llevado una vida correcta; allí, no solamente seguirá en ese mis­mo estado, sino que se le acentuará mucho más.

Se crean destinos muy dolorosos cuando, por causa de la negligencia y los errores, se invierte el programa espiritual que se comprometieron a realizar y divulgar.

El médium, debe de ejecutar su compromiso con dignidad y elevación moral, porque debido a que ha aceptado la tarea me­diúmnica, es responsable por cualquier perturbación o desvío que produzca durante el ejercicio de su facultad. Tengamos muy en cuenta que, nuestra vida tiene una gran influencia en la de los demás.


ES TREMENDA SU RESPONSABILIDAD Y APENAS SI LA CONOCEN.


A.G.S.



viernes 24 de octubre de 2008

PALABRAS DE ALIENTO

Empieza por ti mismo


Para aquellos que tienen ojos de ver, las enseñanzas se hacen presente en todas partes.

En la tumba de un obispo anglicano, ubicada en la cripta de la Abadía de Westminster, en la Plaza del Parlamento en Londres, se puede leer:

Cuando era joven, libre y mi imaginación no tenía límites yo soñaba cambiar al mundo.

A medida que me quedaba más viejo y más sabio descubrí que yo no iba cambiar al mundo. Entonces, reduje mi campo de visión y resolví cambiar solamente a mi país.

Pero terminé creyendo que también eso yo era incapaz de cambiar.

Envejeciendo, en último y desesperado intento, decidí cambiar solamente a mi familia, los más cercanos, pero, pobre de mí, ellos ya no estaban.

Ahora, en mi lecho de muerte reflexiono: si yo hubiese puesto primero todo mi empeño solamente en cambiarme a mí mismo, con mi ejemplo yo habría cambiado a mi familia.

Con la inspiración de la familia y encorajado por ella, habría sido capaz de mejorar a mi país y quizás podría hasta haber cambiado al mundo.

* * *

Casi siempre, pensamos y actuamos exactamente así. Es frecuente que leamos un pasaje del Evangelio y luego pensamos que aquellas frases serían muy importantes para alguien de nuestra familia.

Cuando oímos una charla edificante, invitando a la práctica del bien, luego nos viene a la mente el pensamiento que sería muy bueno si determinada persona estuviese allí para oírla.

¡Eso le haría muy bien! Es lo que decimos a nosotros mismos.

¡Cómo esa información le modificaría, cambiaría su manera de actuar!

El pensamiento no es distinto cuando estamos vinculados a una determinada religión.

Empezamos a desear que nuestros parientes, nuestros amigos, compañeros profesen la misma creencia, comulguen de los mismos ideales.

A veces, llegamos a ser un poco o hasta demasiado impertinentes, enviando a los amigos mensajes o frases seleccionadas.

Todo eso en el afán que ellos las lean, las absorban y las pongan en práctica.

Son frases que se refieren a las buenas costumbres, a la ética, a la moral y quien las recibe, con certeza, pensará también:

Sería muy bueno que el remitente pusiese en práctica esas reglas. Él lo necesita.

Es por ello que el Mundo todavía no es el lugar especial que tanto deseamos: un oasis de comprensión, con brisas de paz y fuentes cantantes de fraternidad.

Eso porque cada uno de nosotros desea, piensa, ansía cambiar al otro. Hacer que el otro se revista de comprensión, de pulidez.

Sin embargo, el Modelo y Guía de la Humanidad estableció que cada uno debe dar cuenta de su propia administración.

Administración de su vida, de sus deberes, de su misión.

El mundo es la suma de todos nosotros, de las acciones de todos los hombres.

Nos toca pues, la impostergable decisión de dedicarnos a la propia mejoría.

Y hoy, hoy es el mejor día para eso. No mañana, ni después.

Hoy. Empecemos a pensar en qué podemos mejorar.

Quien sabe ¿un gesto de cortesía? ¿Qué tal un buenos días? ¿Un gracias, una sonrisa?

Pensemos en eso.

Redacción del Momento Espírita
http://www.momento.com.br/es/ler_texto.php?id=300&stat=0

domingo 12 de octubre de 2008

REENCARNACIÓN

PROCESO REENCARNATORIO


Como fácilmente puede apreciarse, para los espíritus superiores, el nacimiento en la carne es la muerte, y la muerte es el nacimiento. Porque, para ellos es más difícil, es más doloroso renacer, que morir; ya que, al morir se liberan de la prisión de la carne, de los sufrimientos físicos y morales, propios de nuestro mundo, y pasan a la vida de libertad, a la felicidad que les pertenece; mientras que, al nacer en la carne mueren a esa vida de libertad maravillosa y de bellezas inenarrables, dejando la luz que inunda las regiones siderales, para bajar a las tinieblas de la materia, a sepultarse en el abismo de las pasiones inherentes a nuestro mundo, a las exigencias del cuerpo carnal regido por otras leyes.

En cambio, para los seres inferiores, en sufrimiento, la vuelta a la vida física, es un refugio, una bendición; es una oportunidad más que le brinda la misericordia infinita del Creador.

En los casos de seres muy evolucionados, una luz clara, una luminosidad radiante, envuelve a la madre hasta el momento de nacer la criatura. Luego, esa claridad envuelve a la criatura que ya reposa en la cuna. Ambos casos, pueden ser apreciados por ciertas personas sensitivas, con la facultad de clarividencia desarrollada (P.E.S.).

En todos los casos, el feto en el vientre materno y el niño ya en los primeros siete años de nacido, goza de la protección de uno o más seres espirituales superiores, que luego continuaran protegiéndole y guiándole para la realización de su destino.

Debido a la gran influencia que ejerce en el nuevo ser, el estado afectivo y mental de los padres, especialmente de la madre, ambos deben hacer cuanto sea posible para que, durante el embarazo (desarrollo del feto), la madre no reciba nunca emociones desagradables, y sí debe tener siempre un ambiente armónico y agradable; porque, los pensamientos, emociones y actitudes de orden psíquico, se graban en torno del campo mental del reencarnante, que dirige la configuración del cuerpo físico en gestación. El periodo de preconcepción es la más delicada y sensible manifestación de las fuerzas de los reinos imponderables.

Los padres que deseen tener hijos intelectual y moralmente superiores, pueden atraer seres espirituales más evolucionados para encarnar como sus hijos; mediante pensamientos elevados y acciones honestas, así como manteniendo un ambiente de armonía en el hogar, muy especialmente antes de la concepción.

Por desventura, la falta de armonía y frivolidad en qué viven de ordinario los matrimonios, son un impedimento para que estos seres superiores encarnen en mayor número, dado su gran sensibilidad.

Queda pues, demostrado que, NO ES UN CUERPO CON UN ALMA, SINO UN ALMA CON UN CUERPO ... Dicho de otro modo. Es el Espíritu que se envuelve en la carne, ES UN SER QUE RENACE DE NUEVO, Y QUE VIENE DE REMOTAS EDADES FORMANDO SU CONCIENCIA, PROGRESANDO, SUBIENDO POCO A POCO LA ESCALA QUE LE CONDUCIRA A LAS EXCELSlTUDES DE LA VIDA SUPERIOR.

EL ABORTO

Fisiológicamente, el aborto es la interrupción, involuntaria o voluntaria, de un proceso embriogénico. Pero en los casos humanos, la provocación del aborto, es una acción criminal, es una violación de las leyes de la Vida.

Desde el momento que la mujer ha concebido y comenzado la gestación, una nueva vida late en su seno. Y desde los 40 a 50 días de la fecundación del óvulo femenino, hay un cuerpecito ya formado; y que, a los dos meses alcanza ya la configuración humana completa, aunque diminuta, con todos los órganos; como puede apreciarse en cualquier tratado de embriología.

Cuando la joven esposa o la joven soltera se sienta grávida, debe saber que en su seno desarrollándose, no tan sólo un feto, no solamente está gestando una vida humana, sino que, hay un ser espiritual que encarna para ser su hijo o hija, y que puede haber sido alguno de los abuelos o padres en una vida anterior, o puede haber sido un hijo o hija, o hermano muy querido en otra vida pasada, y aun en la actual; como casos en que el autor de esta obra ha comprobado. Pues, en la mayoría de los casos, ese ser espiritual viene unido a esa madre o padre por lazos familiares o de afecto desde pasadas épocas.

Necesario es tener presente que, unido a ese feto, a ese cuerpecito y a esa madre, hay un alma que viene a la vida humana con un programa a realizar como humano, y cuya vida humana necesita para su evolución.

De lo expuesto, se desprende que, el aborto provocado es un crimen. Si bien casos hay de tipo terapéutico. los más son voluntarios, realizados por personas para evadir la responsabilidad paternal-maternal, dejándose dominar por las conveniencias humanas o por el sensualismo que arrastra a la concupiscencia degenerativa. Y por desventura, es practicado por matrimonios ignorantes de la gran responsabilidad que contraen. Y dolorosamente, también por jóvenes solteras, huyendo de la maternidad, por su cobardía en afrontar las consecuencias de su debilidad o imprudencia al ceder a los impulsos del deseo sexual estimulado.

Si el Espíritu reencarnante es un ser de bondad, perdonará y buscará otro lugar donde le reciban; pero, si no lo es, quizá pueda llegar a tomar venganza y causar serios trastornos psíquicos, y hasta puede esperarles en el momento de su muerte física para vengarse. (CONTINUARA)

SEBASTIAN DE ARAUCO



Nota: Publicado en Amor paz y caridad Nº 16 noviembre 1983 del libro "3 enfoques sobre la reencarnación"

jueves 9 de octubre de 2008

PÁGINA POÉTICA

AMOR Y CARIDAD

Hermanos de la hermandad
de la ciencia espiritista,
el bien sólo se conquista
con amor y caridad.

Dios premia con largueza
a todo aquel que se afana
para que la vida humana
tenga ideas de pureza.

En la vida terrenal
hay que desterrar pasiones.
que son vanas ilusiones
de nuestro cuerpo carnal.

Si algún dolor se origina
en el alma de tu hermano,
debes tenderle una mano,
arrancándole la espina.

Porque Dios con su piedad
e infinita compasión,
ha puesto en el corazón
la sublime caridad.

Si estrujáis alguna flor
con mano tan despiadada,
sigue ofreciendo su olor,
sin guardar ningún rencor
por haber sido estrujada.

Cristo, en la cruz, perdonaba
a la chusma enfebrecida,
que tan mal agradecida
todavía le insultaba.

Seguid hermanos con amor
el ejemplo que os da Cristo,
que, como ya habeis visto,
os lo da también la flor.

Por eso, hermanos y hermanas,
perdonad de corazón
tantas flaquezas humanas
que os molestan sin razón.

Es el supremo ideal
la ley de Dios entender,
para poder ascender
al mundo espiritual.


Si tenemos intención
de cumplir nuestro destino,
Cristo señaló el camino
de la humana redención.

En el mundo terrenal
es necesario morir
para poder revivir
en el mundo celestial.

Si al morir en esta vida
ha sido ya superada,
es un cambio de morada
y es una misión cumplida;

Pues pensando de esta suerte,
(aunque esta vida es querida)
sólo es morir en la Vida
para vivir en la muerte.

Cristo enseñó la Verdad,
nosotros con altruismo
y sincera caridad,
la “luz del espiritismo”.


FRANCISCO MARIN


Publicado en la revista Amor paz y caridad Nº 20 - Marzo- 1984

domingo 5 de octubre de 2008

RECORDANDO EL PASADO

¿Que es la caridad?


Es un sentimiento íntimo, profundo y grande, que emana del amor fraternal elevado a su grado más culminante.

Es una manifestación espontánea de ternura que, brotando de lo más recóndito del alma, irradia como una blanca llama en torno de los seres a quienes presta auxilio, comunicándoles calor, vida, alegría y alumbrando su senda con celeste claridad.

Es el supremo goce del espíritu emancipado ya de las miserias terrenales; es la ambrosía que liban los ángeles en su mansión de gloria y que en la cárcel que llamamos tierra apenas conocemos sus pobres moradores.

Es el puesto más alto en el progreso espiritual, pues el que posee esta virtud sublime no sólo está redimido, sino que puede redimir a un mundo.

Aquí, en nuestra pequeñez, no podemos comprender la caridad nada más que en sus rudimentarios actos; una insignificante moneda de cobre que pongamos en la mano del infeliz menesteroso, nos parece una acción brillantísima. Un donativo corto, un socorro, un consejo o una expresión de cariño, nos hacen creernos, cuando los prodigamos, unos gigantes del bien, unos mensajeros de Dios, que sembramos la dicha en los humanos y pensamos que somos buenos y merecemos recompensa.

¿Es esto caridad? No; la verdadera caridad es la que apareja el sacrificio, la abnegación y muchas veces las lágrimas del sufrimiento moral y material que causan los ajenos infortunios; aquélla que se practica sin recordar que existe el Ser Omnipotente; que no piensa en recibir galardones ni espera aquí ni allá compensación.

La caridad es la más alta expresión de Amor; es el heroísmo de este sentimiento santo; con el mismo cuidado aparta a la inocente mariposa de la viva lumbre, que separa al ciego del abismo, cura al infeliz leproso y ampara al desvalido huérfano, que da su vida por defender un pueblo víctima del egoísmo y vasallaje, como se inmola en un patíbulo afrentoso, para legar a un mundo un código de leyes redentoras.

La caridad es humilde, modestísima, como que ignora ella misma su valer. Ella no enumera los beneficios, no anota sus actos; ejerce, solamente ejerce su misión santa sin que le rinda el cansancio jamás, sin que el número de los que reclaman su amparo le cause espanto, porque le impele el fuego purísimo en que se inflama; brota de sí esa potente luz. La caridad no es deber, la caridad es Amor.

¿Queréis un ser más caritativo que la madre? Ese cuidado, ese desvelo, ese afán de consolar, acariciar, educar, dirigir, vigilar y hacer buenos, y felices a sus hijos; de dar su vida en beneficio de ellos, de sufrir los martirios más crueles, los odios, las vejaciones, venganzas, desprecios, hambre, sed, que muchas veces tales tormentos cuesta el ser madre, y esto a menudo por unos seres ingratos.

Tormentos que se sufren sin esperanza de gloria, sin pensar en laureles; prefiriendo su perdición eterna (si este absurdo fuera realidad) por hacer la dicha de esos pedazos de su alma.

Ahora bien: preguntadle a esa débil mujer, si tanto trabajo no la rinde, si tales dolores no abaten su energía, si no siente decaimiento y extenuación y anhela poner término a su misión penosa, y os mirará con asombrados ojos, sin comprender vuestro egoísmo, pues concebir no puede que se sienta de otro modo; y aun si el mismo Dios bajara y le ordenara no amar a sus hijos, tal vez se declararía en rebelión.

Pues bien; ese amor, esa caridad de las madres, es la caridad que sienten las almas verdaderamente superiores; no como ellas, para los hijos solos de su cuerpo, sino para todos los seres que pueblan los mundos y que hermanos son, pues son hijos de Dios. Por eso vuelvo a repetir que la caridad es el grado más culminante de amor fraternal.

¿Hay verdadero amor de hermanos en la Tierra? Sabido es que no impera éste en la humanidad; sólo hay ensayos de afecto, remedios de amores, vislumbres de hermanía, aleteos de ternura, amagos de compasión y átomos de caridad.

Necesitamos amar, pero amar con vivo sentimiento; sacudir el egoísmo, avasallar el orgullo, dominar la soberbia, crucificar la carne con el dominio de nuestras bastardas pasiones.

Si no podemos aún, trabajemos poco a poco y en silencio; no alardeemos; no esperemos recompensas por ninguna buena obra ejecutada; no nos creamos mejor que los demás citándonos como modelo de virtudes que solamente están en embrión.

Procuremos elevarnos en alas del bien hasta que irradiemos como soles de Amor; igual que irradia Jesús, nuestro hermano celestial; el que cumple la divina ley, el que purificado ya de toda mancha, con abnegación sin límite, guiado de fraternal ternura, nos lleva a las regiones de la dicha por medio de la ciencia, el Amor y la caridad.


LOLA BALDONI



Extraído de la revista “La luz del Porvenir”, número 57, editada en Villena el 1 de mayo de 1909.

miércoles 1 de octubre de 2008

LEYES UNIVERSALES

LEYES UNIVERSALES


Ley de vibración y afinidad
Interrelación de estas dos leyes cósmicas





Comenzaré esta lección de hoy con algunos argumentos que os ayuden a comprender otra de las leyes universales que también actúa en nosotros mismos. Me refiero a la Ley de Vibración y su relación con la Ley de atracción por afinidad de sintonía.



Vibración es una manifestación de energía emitida por los diversos aspectos de todo cuanto existe en el Universo, ya que nada está en reposo absoluto, sino en movimiento constante, según la misma ciencia moderna va comprobando en cada nuevo descubrimiento. Por ello, todo el Universo es vibración en diversos grados, como diversos y múltiples son los aspectos: desde el átomo, molécula, célula, de los diversos organismos que vibran constantemente en consonancia con su naturaleza y función; hasta todos los mundos del Cosmos infinito, cuya vibración varía y está también en concordancia con su estado evolutivo. Así también, todo lo que emana de la mente y el alma de las personas, es vibración: pensamientos e ideas, sentimien­tos, deseos y palabras.



Por ello, podemos afirmar que estamos inmersos en un océano de vibraciones, al igual que los peces están inmersos en el agua sin que se percaten de ello, ya que ése es su ambiente en el cual nacieron y viven. Así mismo acontece con nosotros los humanos, y tan sólo percibimos algunas vibracio­nes, como son las vibraciones sonoras, las vibraciones u ondas luminosas, las caloríferas y las sísmicas; que son vibraciones físicas, por las cuales el Espíritu encarnado entra en contacto con el mundo físico en el que tiene que actuar para realizarse.


Como habéis podido apreciar en el estudio de la lección 5 y lección 9, todo cuanto existe, aún en sus formas más ínfimas, tiene vida. Y todo lo que tiene vida, vibra en el grado de su desarrollo y evolución. Por ello, podemos afirmar que todo vibra, que todo está en constante vibración y transfor­mación. Vibran las plantas vegetales y perciben también la vibración de los humanos, igualmente que los animales; vibran las piedras y las diversas formas minerales, ya que las diversas clases de átomos de que están compuestas las sustan­cias minerales también vibran (ya la ciencia de la física ha comprobado que el átomo está en constante movimiento y vibración). Vibra el ser humano por medio de sus pensamientos y sentimientos, y vibran las células de su organismo porque tienen vida propia. Y algo que es necesario conocer y retener en la memoria para no dañar el propio organismo, es que, todas las células del organismo humano son sensibles a las vibracio­nes pensamiento-sentimiento que el ser humano emite constante­mente, comunicando estos la tonalidad buena o mala de que están impregnados, afectando el funcionamiento de los diversos órganos del cuerpo.



De aquí que, cada sentimiento de enemistad, rencor, malquerencia, etc.; cada emoción pasional; cada pensamiento ruin; es un elemento morboso cuya reiterada acción acaba por determinar una dolencia orgánica.



Cada reino de la Naturaleza tiene su vibración propia; pero, dentro de cada uno de los reinos de vida manifes­tada, la intensidad de vibración varía según el grado de desarrollo alcanzado. Así, el ser humano que en nuestro planeta Tierra es la manifestación de vida más desarrollada, sus vibraciones son más intensas. Pero, no todos los seres humanos tienen igual intensidad de vibración; pues ella varía mucho según el grado de evolución alcanzado de cada cual.



Como sabemos ya, la personalidad humana se compone de: Espíritu, alma y cuerpo físico; y cada una de esas partes de la personalidad tiene diferente grado de vibración. La vibración del Espíritu es muy intensa y rápida, más intensa cuanto más evolucionado; la vibración del alma o cuerpo psíquico, es ya bien menos intensa; y la del cuerpo físico es lenta, muy lenta, porque éste es un reductor de vibraciones para adaptar la personalidad (manifestación del Espíritu en el plano físico) a las vibraciones densas de este plano en el que le corresponde actuar. Todo espíritu encarnado respira en una zona de vibraciones muy lentas, envuelto como está en un vehículo constituido por trillones de células, que son otras tantas vidas microscópicas inferiores de baja vibración.



Las vibraciones humanas pueden ser positivas o negativas. Las positivas, son benéficas; las negativas son maléficas. Toda manifestación de vida, en sus etapas o reinos de la Naturaleza (mineral, vegetal y animal), son positivas; porque están dentro de la vibración de su especie, sin voluntad ni discernimiento propio, actuando dentro de la ley de su especie. Pero, ya en la etapa humana, el hombre tiene discerni­miento y libre albedrío, y por ende libertad para actuar dentro o fuera de la ley. Y cuando actúa dentro de la Ley (que es el bien), su vibración es positiva, y cuando fuera de la Ley, su vibración es negativa.



Sabido es que toda acción es consecuencia de un deseo, sentimiento o pensamiento. Tres aspectos que se unen y llevan a la acción. Y de acuerdo con la naturaleza buena o mala (positiva o negativa) de los mismos, así serán de positivas o negativas las vibraciones emanadas del individuo, que son energía psíquica benéfica o maléfica, que alcanzará el punto hacia donde haya sido dirigida. Por ello, muy necesario es, tener cuidado de los sentimientos, pensamientos y deseos, así como del control de las emociones ante palabras o hechos que desagraden o puedan mortificar, a fin de no caer en el peligro de reaccionar negativamente hacia alguien. Pues, como sabéis ya por el estudio de la lección anterior, somos responsables de las consecuencias.



Sumamente necesario es para la paz mental y emocio­nal, aprender a adoptar una actitud prudente de comprensión ante hechos desagradables o mortificantes, vibrando en amor, en deseos de bien, hacia quienes pretendan ofenderos o haceros daños; para que, esos estados o vibraciones negativas no os alcancen. Esto es importante. Y no es tan difícil si os empeñáis en ello, si os proponéis a ello con firmeza. Y de ese modo, no tan solo contrarrestaréis la fuerza de las vibraciones negativas que intenten mortificaros, heriros o perjudicaros, sino que de este modo fortaleceréis vuestro espíritu, lo que os proporcionará una intensa felicidad.



La Ley de vibración contiene en sí una fuerza de atracción hacia toda manifestación de energía análoga y semejante. Por ello, podemos considerar que en esa ley de vibración están comprendidas ciertas fuerzas de atracción, por afinidad; ya que demostrado está en el campo de la física y de la química, y del psiquismo, que cada cosa atrae a sus semejantes.



Así como en el campo de la física de la química y de la biología cada cosa atrae a su semejante, en el orden psíquico y espiritual rige la misma ley: Ley de Atracción por afinidad.



Toda persona medianamente observadora notará que en las relaciones humanas siente atracción hacia ciertas personas y repulsión hacia otras. Ello se debe a que, en el primer caso, hay un cierto grado de afinidad, por lo que se establece una corriente vibratoria de atracción y simpatía, o sea que vibran en una misma o análoga sintonía vibratoria: no así en el segundo. En el primero se atraen, en el segundo se repelen.



Y esto es ley en todos los aspectos de vida manifes­tada, conocida como Ley de Atracción y Ley de Afinidad. Lo semejante se atrae, lo desemejante se repele. Esto nos aclara ese enigma de las simpatías y antipatías.



Necesario es tener bien presente que, cuando pensamos estamos vibrando, estamos emitiendo ondas-pensamiento, que son tan reales como las ondas eléctricas, las ondas de luz, sonido y otras; y que esas vibraciones tienen una fuerza de atracción hacia nosotros, de aquello que pensamos, sentimos y deseamos. Por ello, muy necesario es vigilar nuestros deseos, sentimien­tos y pensamientos.



Cada persona va conformando su vibración peculiar. Los sentimientos, pensamientos y deseos de cada persona, van conformando su vibración característica y que, por ley de atracción y por afinidad, atrae hacia sí vibraciones análogas que intensifican y acrecientan la propia vibración o sintonía vibratoria. Así mismo, cada grupo familiar, cada agrupación humana, cada pueblo y nación va conformando la vibración o sintonía vibratoria en concordancia con las actuaciones del conjunto, resultantes de sus deseos, sentimientos y pensamien­tos, y que conforman sus características.



Así, conociendo este principio o concepto de verdad, contenido en esta Ley de Vibración, llegaremos a la conclusión de la necesidad de vigilar nuestros deseos, sentimientos y pensamientos que, como vais conociendo, son vibraciones con un alto grado de atracción por afinidad. Y cuando una persona siente deseos no dignos o alimenta sentimientos ruines, está atrayendo (por afinidad) otras vibraciones similares emanadas de seres del mal, está atrayendo hacia sí entidades negativas que presionarán sobre su mente humana, induciendo a cometer errores y acciones de mal. Y con esa conducta practicada por muchas personas ignorantes de las leyes de la Vida, van uniéndose a esas fuerzas negativas invisibles que, al pasar al Más Allá, sin protección, caen víctimas de esas fuerzas malignas (los demonios a que se refieren algunas iglesias) con los consiguientes tormentos y atraso evolutivo.



El desconocimiento de estas y otras verdades es el que ha llevado a la humanidad al estado de desarmonía y desorden en que se haya. De suma importancia es mantenerse en una tónica vibratoria de sentimientos, pensamientos y deseos puros de amor hacia todos y hacia todo; ya que esta sintonía vibratoria ayudará a establecer contacto con los Reinos Espirituales, Superiores de armonía y felicidad, porque vibran en amor.



Además, atraerá a nosotros el amor y afecto de los demás y de personas vibrando en la misma sintonía, todo lo cual contribuirá a hacernos la vida humana más agradable y a un más rápido progreso y evolución.



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Si entre tus familiares o compañeros de trabajo, o entre tus vecinos hay alguno que te molesta o que te hace daño; perdónalo. Es su atraso evolutivo que le hace actuar así. Perdona siempre.



No te enfades con él o ella porque te haces daño a ti mismo.



Ese ser necesita Luz, ayúdale.



SEBASTIAN DE ARAUCO