domingo 26 de julio de 2009

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

(Viene del anterior)
LA REENCARNACION EN LA FILOSOFIA
ESPIRITA
 COMO FACTOR EVOLUTIVO


Muchos filósofos bien conocidos, tales como Pitágoras, Sócrates, Platón, Hermes Trismegisto, Apolonio y muchísimos otros sostuvieron como verdad la ley de los renacimientos.

Las escuelas de Sócrates y Platón aseguraban que:
"Las almas toman nuevos cuerpos para repetir una y otra vez sus vidas físicas, a fin de desarrollar las facultades de la psiquis y adquirir la sabiduría".

Más aun. Podemos referir el pensamiento de Hermes Trismegisto, ese gran filósofo que perteneció a la Escuela Iniciática del antiguo Egipto. Sostenía: "Las almas malas y bajas permanecen encadenadas a la Tierra por múltiples renacimientos; pero, las almas virtuosas suben volando hacia las esferas superiores".

Y esta otra frase de Pitágoras: "Una vida en la carne, no es más que una anilla en la larga cadena de la evolución del alma—.

Y para aquellos descreyentes de la religión de herencia familiar, que han perdido la fe de un Dios de Amor y Sabiduría y por ende justicia perfecta; por no tener quien les aclare, algunas de las injusticias aparentes, como son las desigualdades humanas; voy a presentar algunos argumentos que, a más de fortalecer nuestra convicción, podamos iluminar esas mentes.

Porque es precisamente, en las desigualdades humanas donde puede apreciarse con toda su fuerza, la prueba objetiva de la reencarnación.

Pues, esas desigualdades humanas, hermanos míos, no son caprichos de la Naturaleza ni de la suerte, .como algunas personas ignorantes creen. Esas desigualdades humanas son, la demostración fehaciente de los diversos estados evolutivos de las personas que componen nuestra humanidad.

Todos vosotros conocéis personas inteligentes y personas torpes y brutas.

También conoceréis personas bondadosas inclinadas al bien y personas ruines inclinadas al mal.
Conoceréis también, ambientes sociales en donde vienen criaturas al mundo en miserables condiciones. Algunos niños nacen de padres brutos y malvados, para sufrir en la infancia toda clase de malos tratos; mientras que otros niños nacen en el seno de familias cultas y bondadosas, donde reciben un trato amoroso y una educación esmerada.

Preguntad a esas personas que niegan la reencarnación, si Dios puede ser el autor de tales desigualdades.

Si consideran o consideramos a Dios como la máxima sabiduría del Cosmos, Amor y Perfección Absoluta, ¿puede, en buena lógica, admitirse que las desigualdades e imperfecciones humanas procedan de esa Perfección Absoluta?

Y esos seres humanos que ya nacen enfermos y tarados, como los idiotas, mongólicos, deformes, etc., ¿pueden ser creación de Dios?

Y esos otros que nacen inteligentes, sanos y en ambientes donde todo les favorece para una vida mejor, ¿son, acaso, objeto de preferencia o favoritismo de Dios?

¿Puede admitirse, por un momento, un Dios que favorezca a unos y desfavorezca a otros?
No, hermanos míos, porque Dios es Amor y ama a todas sus criaturas por igual.
Entonces, ¿cuáles son las causas de esas desigualdades humanas?

SU PASADO

Dios, esa Grandiosidad Cósmica que desconocemos, pero que comenzamos a vislumbrar a través de su manifestación, está vibrando constantemente en Amor, un amor que los humanos no comprendemos todavía, por nuestra escasa evolución.

Debemos llevar a la comprensión de las gentes que Dios es Amor y ama a todas sus criaturas. Y que los aspectos dolorosos que vemos en la humanidad, son efectos de causas creadas por los mismos que sufren, son el fruto amargo de un ayer criminoso, de sus errores en el pasado más o menos remoto; es la cosecha obligatoria del sufrimiento que sembraron en sus vidas anteriores. Porque, como ya bien sabéis, el espíritu y con él el alma, es la misma unidad en los diferentes cuerpos o diversas vidas humanas. Y siendo el Ser espiritual el mismo, recoge en unas vidas lo que siembra en otras.

Debemos llevar a la comprensión de las gentes que, si bien somos libres de obrar en el bien o en el mal, porque la libertad es ley divina, somos responsables de las consecuencias.

Y cuando obramos en el bien, cuando actuamos con justicia y equidad, con amor fraterno en nuestra vida diaria, estamos creando un ambiente de armonía psico-física de paz, para una vida humana mejor y más feliz, estamos contribuyendo a nuestro progreso espiritual y ascendiendo en la escala de la evolución.

Pero, practicando el mal, en cualquiera de los aspectos que vemos en nuestro mundo de hoy, estaremos creando causas cuyo efecto será el dolor.

Por ello, muy necesario es llevar a la comprensión de las gentes, cada uno de nosotros en nuestro ambiente, que, de acuerdo con nuestro comportamiento en la vida presente, estaremos creando nuestro destino futuro: de felicidad o de dolor. 0 sea que, con nuestra conducta, con nuestras actuaciones en la vida actual, y aún con nuestros sentimientos y pensamientos, estamos conformando las bases para la clase de vida o vidas futuras. De esto, no nos quepa la menor duda.

Y concluyo esta exposición con un llamado a nuestra Mente y Alma, a nuestra razón y a nuestro corazón.

No escondamos la Luz debajo del "celemín", como dijo el más sublime de los maestros.

No hagamos como el avaro que esconde sus riquezas para sí solo.

Demos, divulguemos este conocimiento para que todos se beneficien.

Estamos en los últimos días de la actual civilización, y el tiempo apremia.

Convirtámonos en los obreros de la última hora.

Determinémonos firmemente a difundir la verdad de la reencarnación y la ley de causa y efecto, y con ello estaremos colaborando en la Obra redentora del Cristo, a la vez que trabajando en nuestro propio progreso espiritual y evolución.

No nos dejemos dominar por el comodísmo, que frena el progreso del Espíritu.

Sembremos, con amor, la semilla del Conocimiento, para poder disfrutar de la cosecha prometida.

Que la Luz del Cristo ilumine nuestra mente, para la realización de nuestro destino.

Con amor fraterno,


SEBASTIÁN DE ARAUCO

sábado 25 de julio de 2009

PALABRAS DE ALIENTO

NUNCA DEJES DE SOÑAR



Al llegar a este mundo, traemos los ojos llenos de simplicidad y de una alegría ingenua, contagiante...

En esa época de la infancia, despreocupada y ligera, ¡cuantos sueños traemos! La imaginación corre libre. No hay límites para la mente fértil. Todo es posible.

Pero crecemos. Y la vida se va encargando de borrar un poco del brillo de nuestros ojos.

Escuchamos tantas veces la palabra “no” que poco a poco, nos vamos revistiendo de una cautela exagerada. Pasamos a tener miedo de osar, ir más allá, de transpasar hasta los mas pequeños límites.

Despacio, muy lentamente, pasamos a poner cada vez más frenos al alma, a ejercer autocensura, a matar la imaginación.

Antes de soñar, reprendemos a nosotros mismos: “¡Ah, eso no es posible!” O “Eso no terminará bien.” Y no nos permitimos imaginar algo nuevo y osado.

Pero, pensemos, ¿vale la pena vivir de manera tan metódica? ¿Con cada paso contado? ¿Con los sueños reprimidos?

La respuesta es no. No vale la pena sofocar los sueños, que pueden ser el puente para una vida más feliz y plena.

Un soñador es alguien que no se acomoda. Está siempre buscando algo de bueno, de nuevo, de diferente. Es un idealista, un luchador.

Observe que no estamos hablando de personas rebeldes, de aquellas que desean nada más que romper las reglas como manera de provocación.

Hablamos de personas que aspiran a vivir en un mundo más justo, bendito por gestos de fraternidad y lleno de ética, alegría y paz.

Te acuerdas cuando John Lennon cantó que era un soñador, ¿pero que no era el único?

En la canción “Imagine”, él imaginaba un planeta libre de prejuicios religiosos, sin que las fronteras de los países impidiesen los hombres de ser hermanos.

Bueno. Lo que Lennon quería era que más soñadores se juntasen a él, para que el Mundo fuera uno, mucho más unido, más solidario y amoroso.

¿Vamos aceptar a esa invitación?

Sí, porque aceptar a esa llamada de hermandad es también aceptar el mensaje de grandes líderes religiosos, de filósofos, de hombres de bien.

Recordemos que la Humanidad camina porque hay quien sueña. Inventores, científicos, sacerdotes, pensadores en general son grandes soñadores.

Gandhi soñó que la independencia de la India sería conquistada sin violencia. Y consiguió doblar el poderoso imperio británico, sin poner las manos en armas. Nada más que gestos de amor, con seriedad y con unas ganas férreas.

Son hombres como ese los verdaderos soñadores. No esperan sentados. No se dejan abatir. No permiten que el pesimismo ajeno los contamine.

Los Soñadores mueven el Mundo, a partir de ideales que ellos transforman en realidad. Los suyos son sueños de bienestar, de fraternidad, de gestos amorosos.

Permítete, tú también soñar con cosas bellas, buscar cambios positivos. Toca las estrellas con la punta de los dedos. Sueña.

Sueña, sí. Todos los días, todas las horas. E intenta hacer con que tus sueños se materialicen, para cambiar el Mundo para mejor.

Redacción del Momento Espírita




www.momento.com.br | suporte@momento.com.br

REENCARNACIÓN

(viene del anterior)
DESTINOS


Concluiremos insistiendo en que, la condición de nuestra vida actual es el resultado de nuestras vidas precedentes, porque todas las vidas humanas del Espíritu, son solidariamente responsables, ya que la Ley actúa sobre el ser espiritual, que es siempre ,el mismo en sus sucesivas encarnaciones.

Como fue expuesto en el capítulo anterior. TODA ACCION -BUENA O MALA- ES SIEMPRE LIBRE EN SUS ORIGENES. PERO NO DESPUES; YA QUE DE INMEDIATO PERTENECE AL DETERMINISMO DE LAS CAUSAS. QUE IMPONE LAS REACCIONES CONSECUENCIALES.

Y así, el bien o el mal que hagamos, ya de hecho ya por pensamiento (por ser el pensamiento una fuerza poderosa) o de palabra; recaerá sobre nosotros mismos en forma de alegrías o dolores, creando destinos felices o desdichados.

DESTINOS DOLOROSOS Y DIFICILES

No siempre los destinos o predestinaciones dolorosas y difíciles, son consecuenciales de faltas pasadas. Los hay también voluntarios, como vía de un más rápido progreso del Espíritu.

Por ello, podemos clasificarlos en dos grupos: voluntarios y compulsorios.

VOLUNTARIOS.- Son aquellos que voluntariamente optan por una vida dolorosa o difícil, a fin de progresar más rápidamente. No todos los que sufren son culpables en vías de expiación. Algunos, son seres que, sin ser culpables pero ávidos de progreso, escogen vidas penosas y laboriosas a fin de acelerar su evolución y desarrollar más rápidamente su inteligencia y fuerza volitiva, o en misión de amor fraterno. Entonces, el ser espiritual, el Yo pensante, planifica un programa antes de encarnar, de enmiendas y realizaciones a desarrollar más rápidamente su inteligencia y fuerza volitiva, o en misión de amor fraterno. Y éstos, como humanos, pueden distinguirse por su gran bondad y resignación y afán de servicio fraterno.

COMPULSORIOS.- Son aquellos que, como consecuencia de sus errores, según dejamos expuesto, llega el momento de saturación, del tiempo máximo que la ley del libre albedrío concede para la rectificación voluntaria; y el alma es sumergida en una turbación para renacer en un nuevo cuerpo y en el ambiente propicio para la depuración y sensibilización de la misma; pues, el dolor a más de función depuradora (catarsis) , también sensibiliza el alma. Esto acontece con los seres poco o medianamente evolucionados, que son una grandísima parte de nuestra humanidad; pero no así en los casos más evolucionados intelectualmente pero no moralmente, digamos, de «almas endurecidas». Son los que, como humanos, manifiestan una inconformidad notoria y, a veces, rebeldía.

Estos, arrepentidos de sus graves errores y maldades,torturados por las acusaciones de su propia Conciencia superior, que en cuadros fluídicos (al igual que en un cinema) les presenta sus maldades y los sufrimientos causados, sin poder esas almas librarse de esas visiones torturadoras (ya que son proyectadas por su propia mente), llegan a un estado de desesperación en el astral inferior, y claman intensamente librarse esa tortura. Son seres evolucionados intelectual y volitivamente, pero que han vivido en el error y en la maldad.

Y estos clamores, ondas pensamiento, son captadas en las esferas superiores, en donde los seres que las habitan vibran en amor fraterno y vienen en su auxilio, haciéndoles ver que su condición es consecuencia de sus propias obras, con lo cual generalmente comienza en ellos el arrepentimiento. Cuando éste es verdadero (y a los seres superiores no se les puede engañar porque pueden leer en su mente como en un libro abierto), comienzan entonces los preparativos de rescate de ese plano de sufrimiento (astral inferior) y preparación para la redención de sus errores y maldades, por medio de una de esas vidas de dolor depurador.

En esos casos, no están obligados a aceptar. Es decir, no hay más compulsión qu e la propia Conciencia; pero sintiéndose fuertemente atormentados, aceptan gustosos como un medio de liberación.

De aquí el gran número de subnormales y minusválidos.

Empero, como las solicitudes son siempre mayores que las disponibilidades, ya que para estos casos se requieren condiciones biológicas especiales y expiatorias de los padres, esta espera les es motivo de sufrimiento . iNo es tan fácil conseguir una oportunidad para reencarnar! Y más se dificulta con la práctica tan generalizada dé los anticonceptivos y los abortos.

En el interin de una oportunidad para reencarnar, son invitados a colaborar en obras de bien (pues también en el plano extrafísico puede practicarse el bien o el mal), de ayuda en las múltiples formas de necesidad humana, con lo cual su tormento comienza a atenuarse y hasta puede llegar a extinguirse, si en su alma prende la llama del amor fraterno.

SEBASTIAN DE ARAUCO

lunes 20 de julio de 2009

PÁGINA POÉTICA

YO TE VI SEÑOR


Yo te vi SEÑOR en Las estrellas,
en el dorado verde de los campos,
y en los senderos que marcan la huella
de La extensión eterna de los años.

Y te he visto PADRE en las montañas,
y en el inquieto arroyo, y en el llano ,
y en los árboles añejos que Levantan
su señera figura al soberano.

En las flores agrestes de los campos
y en el alegre canto de los pájaros,
en los rayos del sol que nos abriga
y en el rugir del: viento huracanado ,

Y te vi SEÑOR en la bravura
del oleaje incesante del océano,
en la brisa de una mañana pura
y en el remanso de los ríos caímos.

Te he visto en el silencio de la noche
y del dia apacible en el ocaso,
en la lluvia, y allá en el horizonte,
cuando el sol repliega ya sus rayos .

Y te veo SEÑOR en la alegría,
en el dolor, en La risa y en el llanto,
en la Luz, en La Paz y en la Armonía
de todo cuanto existe en este plano.

Te he visto SEÑOR en cuanto existe
si eterna es tu presencia en todos lados,
en la Vida perenne que nos diste
si siendo tú Creador .. . eres increado,

Zulema Mucci

Extraido de "Horizonte de Luz " (Abril -Mayo de 1984)

domingo 19 de julio de 2009

RECORDANDO EL PASADO

LUCHEMOS


A veces , parece que el peregrino de la Vida va a detenerse. El desmayo, el desaliento, se apoderan de él; son tantas las amarguras que la existencia le reserva, que cree que ya no puede sufrir más.

¿Quién de los humanos no ha pasado por esas horas terribles? Todo se nubla para el hombre; su corazón se llena de angustiosas tinieblas, sus fuerzas se agotan. El cansancio le invade , va a caer, no puede más.

Hay que resistir a ese empuje que trata de de tenernos en la marcha ascensional de nuestro progreso. El ir hacia adelante , aunque sea a pasos lentos y contados, es la Vida para el espíritu; el desmayo y la detención son su lógica consecuencia , son la muerte del alma o equivalen a ella.

¿Quién fomenta en nosotros esas ideas nocivas de desaliento? ¿Es realmente la Vida con sus sinsabores y sufrimientos?

No, pues sabiendo que Dios existe, que el destino es siempre justo y bueno, que el Amor del Creador para nosotros es inagotable, que ese Amor es fuente de consuelo y de fuerzas para todos, deberíamos tener bastante confianza en el Padre para no desmayar nunca. El desmayo, el desaliento son pruebas demostrativas de nuestra falta de fe.

Esas ideas destructoras, porque lo son nos las sugieren desde el espacio los seres invisibles enemigos de nuestro adelanto, que se constituyen así en verdaderas rémoras de nuestra transformación moral y, por lo tanto, de nuestra felicidad.

Todo esto es exacto, y siendo así que nos conviene apartar de nuestro camino los obstáculos que se presenten, es preciso que, es estos casos, hagamos intervenir nuestra voluntad para no dejarnos caer en el abatimiento.

¡La Voluntad ! He ahí el remedio para todos estos males: LA VOLUNTAD, ilustrada por el estudio y sensibilizada por las buenas obras, tiene el poder de apartar todos los obstáculos que tratan de obstruir nuestra marcha.

Ahora bien , reconocemos que en la mayoría de los habitantes de la Tierra, como en nosotros, aún está casi en germen la admirable facultad de querer. Es necesario que pongamos todo nuestro afán en desarrollarla, porque sin ella es muy cierto que veremos detenido mil veces nuestro progreso.

Opongamos resueltamente a las ideas de desaliento que se nos sugieren desde el espacio, el conocimiento que tenemos de que Dios, es decir: el Poder, la Inteligencia y la Bondad infinitas, preside todas las manifestaciones de la Vida y que esas manifestaciones son siempre equitativas y necesarias . Así, venceremos el abatimiento cuando se presente .

Pero para esto es preciso desarrollar nuestra voluntad y este desarrollo sólo podremos adquirirlo en la lucha.

Luchemos, pues , sin abatirnos, hoy, mañana, siempre. Luchemos con el convencimiento de que estamos asistidos en nuestras luchas por los espíritus buenos que nos protegen, pues es tal su Amor para nosotros, sus deseos de vernos progresar, que no pierden ni una ocasión de demostrárnoslo así si nos ponemos en condiciones para ello.

En los momentos de desmayo, procuremos dirigir hacia arriba nuestras miradas, apartémonos de la Tierra, de sus trabajos , de sus miserias, de sus sinsabores; arriba están la calma y la serenidad que hemos de hacer nuestras para que de ellas broten la fuerza que necesitamos para vencer.

¡Arriba, pues, los corazones! ¡Oh, combativos de la Vida! La victoria será nuestra, no lo dudemos.

Para conseguirla, hay que luchar.

Luchemos, pues.

ANONIMO



Extraído de "La Luz del Porvenir", número 85, publicado en Villena, con fecha 1 de Julio de 1910.

domingo 5 de julio de 2009

LEYES UNIVERSALES

INVOCACIONES

Invocación conjunta y su acción sobre las necesidades humanas.
Técnica de las cadenas magnéticas y su acción bienhechora.

Por ignorancia, por desconocimiento de las Leyes de la Vida, una gran parte de la humanidad de nuestro mundo, sufre. Y cuando ese sufrimiento es consecuencial de errores, acciones y deseos de mal, o estados emocionales desarmónicos y desequilibrantes; por ley divina del Amor, esos sufrimientos pueden ser atenuados y aun superados, si nosotros, los humanos, espíritus encarnados, contribuimos a ello, y nos proponemos atraer a nuestro plano físico las fuerzas sutiles del espacio, mediante nuestra invocación con amor y fe.

En los Planos Espirituales Superiores, multitud de seres de gran evolución y poder, están vibrando en amor y deseos de ayudar a la humanidad en su progreso; pero, para que esa ayuda llegue a nuestro plano físico, por ley necesitan de nuestro reclamo, cuyo reclamo actúa como atracción y lazo de unión.

El Maestro Jesús, dijo: “Tocad y se os abrirá”. “Pedid y se os dará”. Y, ¿qué significa esto, sino la necesidad de invocación? Porque, invocar, en el sentido espiritual, es llamar, clamar a lo Alto en solicitud de ayuda de algo que necesitamos para nuestro progreso y auxilio para nuestros semejantes. Si bien, por medio de la oración, nuestra invocación individual tiene un poder de atracción sobre las fuerzas sutiles del espacio, cuando la invocación se realiza conjunta­mente, en grupo, las fuerzas de atracción se multiplican. Cuando dos o más personas se unen para proyectar vibraciones amorosas, la capacidad de acción de esa proyección amorosa es muchísimas veces superior, y en ocasiones cientos de veces mayor a la capacidad individual de los seres que realizan esta tarea; porque, las fuerzas espirituales, al unirse, no se suman sino que se multiplican. Más, para esto, necesario es estar libre de sentimientos negativos de cualquier naturaleza.

De aquí, la importancia de las invocaciones en conjunto para atraer a nuestro plano las vibraciones sutiles de los planos superiores, y ayudar a nuestros semejantes dolientes; mediante reuniones armónicas que vibren en amor y deseos de bien.

De aquí, la necesidad de reuniones entre seres que vibren en amor, para ayudar a los necesitados: moral y materialmente. Pues, unir nuestras mentes en una invocación conjunta para el bien de los demás, formaremos un “canal” poderoso que atraerá vibraciones sutilísimas y fuerzas poderosas que, desde lo Superior son proyectadas al plano físico a través de ese “canal” o atracción vibratoria del grupo que, por amor y con amor, desean ayudar a las necesidades humanas. Pero, necesario es conocer también que, toda vibración discordante o negativa por alguno de los componentes del grupo, todo pensamiento negativo, todo deseo que no sea bueno, todo sentimiento ruin o malquerencia; puede causar una perturbación que sería producida al chocar las vibraciones sutiles recibidas, con las negativas que pudieran existir en alguno de los componentes del grupo.Y estas invocaciones “en cadena”, realizadas con verdadero sentimiento de amor, fe y humildad, constituyen una poderosa fuerza vibratoria que se eleva hacia los Planos Espirituales Sutiles, realizando así una intensísima plegaria o reclamo a esos Planos de Amor y Poder, desde donde responde­rán siempre en relación a la pureza y a la fuerza de la vibración conjunta con que se haga el pedido o los pedidos.

Debido al existente desconocimiento de las leyes espirituales, puede que alguno piense que el pedido de ayuda para una persona determinada, pueda no ser identificado, porque otros nombres iguales existan. A este respecto, os digo: cuando una persona es nombrada al hacerse los pedidos o su nombre o figura escrito en la “Lista de pedidos”, se refiere siempre a un determinado ser; y aun cuando existan miles de seres con el mismo nombre y apellidos, o el ser o la persona nombrada llegarán las fuerzas o ayudas invocadas. No importa que no sea conocido por los asistentes o que su nombre haya sido enviado a través de otras personas. Al mencionar de palabra o mentalmente, la persona o seres desencarnados para los cuales deseamos las ayudas solicitadas o proyección de fuerzas sutiles espiritua­les; éstas descenderán como lluvia maravillosa y tomarán contacto benéfico con esos seres -encarnados o desencarnados- hacia quienes dirigimos las fuerzas solicitadas, con resultados muchas veces sorprendentes.

Puede que también alguno piense que, con estos ejercicios o prácticas espirituales, quedará libre de todo mal. Si bien es verdad que pueden contribuir y contribuyen al bien de todos al atraer al plano físico fuerzas sutiles del espacio, no significa en modo alguno que nos librarán de todo mal, ya que esto nosotros tenemos que hacerlo mediante la superación de nuestras imperfecciones, que son las causas reales.

Debéis saber que, las fuerzas del mal tratan por todos los medios a su alcance de desviar a todas aquellas personas que han comenzado a tomar el camino del progreso espiritual. Sabéis también ya, que la libertad es ley divina, por lo que la Ley respeta el libre albedrío de cada cual. Y el modo mejor de librarnos de la influencia de las fuerzas negativas que tratan de desviarnos incidiendo en nuestros puntos débiles o imperfecciones, es precisamente superando esas imperfecciones.

La libertad de acción de los seres, buenos o malos, no puede ser interferida. Es la Ley. Y las fuerzas del mal (los demonios a que se refieren las diversas iglesias del cristia­nismo), conocen ya que pronto van a ser desalojadas de nuestro planeta Tierra; por lo que están haciendo todo esfuerzo posible para llevar consigo a los que están ligados por hechos en vidas pasadas. Y como esas entidades conocen nuestros pensamientos, flaquezas y debilidades, es por donde pueden atacarnos. Por ello, es necesario estar alerta, a fin de identificar su incidencia. Ya que si no, pueden conseguir su objetivo de desviarnos.

Sé que a varios de vosotros han intentado ya, e intentan sugeriros para dejar esta escuela, porque la escuela os separa de esos seres negativos; aun cuando de esos pensa­mientos no hayáis identificado su procedencia. Y en algunos lo han conseguido. ¡Estad alerta!

Estad alerta, porque a más de uno han separado ya. Cada vez que sintáis deseos o tengáis pensamientos que vuestra Conciencia superior os reproche o no apruebe, tened por cierto que son las fuerzas negativas que están tratando de separaros del camino de la superación y progreso que habéis emprendido y debéis seguir, si queréis libraros de las vidas de dolor.

No olvidéis que, contribuyendo al bien de los demás, estáis contribuyendo a vuestro propio progreso y evolución. Y tened presente también que, con la asistencia a estas reuniones de invocación conjunta, saldréis favorecidos espiritualmente y humanamente, siempre que estéis en armonía e intenso deseo de bien; pues, de este modo, vuestras fuerzas espirituales conforman una fuerza conjunta sumamente intensa, que atrae de lo Superior vibraciones poderosísimas que permitirán realizar hechos de bien común. Además, vosotros mismos podéis ir absorbiendo en cada una de las reuniones, si estáis en armonía, esas vibraciones sutiles que fortalecerán vuestro espíritu.


SEBASTIAN DE ARAUCO