lunes 30 de noviembre de 2009

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

LOS TRABAJADORES DE LA ÚLTIMA HORA

El espiritismo es ese faro, esa luz que ha venido en apoyo de la humanidad entera, para iluminar y orientar al hombre por el camino adecuado para su "salvación", en estos momentos de incertidumbre, de confusionismo y de desaliento. A los espiritas nos corresponde orientar esa luz y darle su máxima brillantez, porque somos los llamados a trabajar en esta última hora.

El Consolador Prometido, viene a realizar en los tiempos predichos lo que Jesús anunció y a preparar el cumplimiento de los acontecimientos futuros. Para ello, posee su mayor fuerza en las realizaciones y en el ejemplo de sus adeptos.

Ante esta gran responsabilidad, nos corresponde el deber de llevar a la humanidad entera el mensaje que nos transfiere el espiritismo, haciéndole saber que los tiempos son llegados. Poner, en suma, en el conocimiento de todos, la enorme trascendencia de los tiempos que vivimos, con respecto a nuestra evolución.

Nuestra existencia actual es decisiva, dentro de esta etapa de evolución espiritual que se va a cerrar, para dar comienzo a otra nueva. Por ello, no debemos de cometer grandes errores, ya que no tendremos otras encarnaciones para repararlos, dentro de este ciclo que va a concluir. Tales errores, tales desviaciones del principal motivo que tiene la vida, nos llevarían a asumir graves responsabilidades que nos impedirían, entrar a formar parte de la nueva humanidad, quedándonos en esta ocasión a la "izquierda" del Cristo.

Hoy día, al espírita, que se halla actuando en medio de la vida turbulenta, participando de ambientes infelices y sufrimientos humanos, le cabe el deber de orientar al prójimo ofreciéndole las enseñanzas confortadoras que del espiritismo recibe. El espírita, es un hombre directamente comprometido en esta última hora, para realizar un servicio definido junto a la humanidad, así como también, en favor de su renovación moral superior. Si bien antes de encarnar, ha aceptado cumplir puntualmente determinados programas con objetivos espirituales, una vez aquí, gran parte desisten mientras que otros viven tan equivocados, que raramente se les puede orientar. "Muchos serán los llamados y pocos los elegidos".

Si analizamos sinceramente, veremos, que raras veces se consigue alcanzar la totalidad de los objetivos planificados en el mundo espiritual. Pero, ¿cuál es la causa? Sin duda alguna; la irresponsabilidad, la comodidad, los placeres efímeros, los intereses humanos que invierten los valores, la adhesión a los vicios del mundo terreno, que cautivan al espíritu débil, dejándose cegar por las ilusiones momentáneas de la materia. Aspectos éstos, contra los que hemos de luchar denodadamente hasta alejarlos de nosotros, pues nuestra responsabilidad es, sin duda alguna, el compromiso que hemos asumido antes de encarnar.

Dejemos, por tanto, todos aquellos caminos equívocos, que tan sólo nos conducirán a las desilusiones y al sufrimiento. Aspectos éstos, que pueden aniquilar, a última hora, un programa sideral que necesitó de muchos y apreciables esfuerzos, no solamente nuestros, sino también de almas excelsas.

Si observamos al último corredor en coger el "testigo" en una carrera de relevos y vemos que efectúa su recorrido sin esfuerzo y sin constancia, sin dedicarse plenamente a ese cometido, es evidente que todo el sacrificio y el sudor de los compañeros que le han antecedido, habrán sido estériles. Traspasando ese ejemplo al terreno espiritual, sabemos —puesto que el espiritismo así nos lo enseña— que: "Moisés inauguró el camino, Jesús continuó la obra y el espiritismo ha de concluirla". Entonces, deberíamos saber también, que nosotros somos los trabajadores de la última hora. Si ante esta responsabilidad ineludible, permanecemos acomodaticios, demorándonos en ese trabajo que nos corresponde, ocurrirá que...

Uno de los trabajos que nos corresponde a los espíritas, en estos momentos en que se está efectuando la separación de la "derecha" y la "izquierda" del Cristo, es el hacer partícipe a nuestro prójimo de este hecho. Vamos de cara a la Nueva Humanidad anunciada y para poder formar parte de la sociedad del Tercer Milenio, es necesario reunir un mínimo imprescindible de cualidades espirituales, por lo que se precisa nuestra transformación íntima, en base al amor. Venimos con la responsabilidad de ayudar para conseguir las adquisiciones espirituales que nos permitan alcanzar ese objetivo. Muchas personas han podido venir amparadas en el esclarecimiento que la doctrina nos ofrece. Por eso, los espíritus, estamos sumamente comprometidos con la labor de divulgación, para servir de apoyo en ese último impulso que muchos pueden necesitar.

Si comprendiéramos verdaderamente, que el espiritismo es el Consolador Prometido por Jesús, que viene en apoyo de la humanidad, comprenderíamos también, que sus enseñanzas han de ser puestas en práctica y difundidas. ¡No podemos fallar!


A.G.S.

GRUPO VILLENA

miércoles 25 de noviembre de 2009

PALABRAS DE ALIENTO

EL SUEÑO DE RAFAELA



Rafaela era una aldeana muy pobre que vivía en una región rural italiana.

Tuvo una hija de nombre Adda, que había desencarnado con aproximadamente tres años de edad.

Trascurridos seis meses del fallecimiento la madre no se conformaba y sentía que la Divinidad le había sido injusta.

Pero, cierta noche ella tuvo un sueño que cambió su percepción acerca de lo sucedido.

En el sueño ella fuera invitada a una fiesta que iba a realizarse en un local próximo del cielo.

Muchos niños comparecerían al evento para divertirse.

Cuando llegó se quedó extasiada.

Todo era muy hermoso y los niños bailaban y cantaban muy contentos.

Todos los niños tenían sus alas resplandecientes y Rafaela los miraba embobada.

Sin embargo, se quedó muy sorprendida al ver a su propia hija sentada en un rincón.

La niña estaba triste y llorosa con ropas y alas mojadas, pesadas y sin brillo.

La madre le inquirió que significaba aquello, pues ella siempre fuera muy alegre.

La pequeña Adda respondió que aunque lo desease no podría jugar con los otros niños.

La pobre campesina todavía argumentó que ella tenía alas, era un ángel y debería volar alegremente.

La niña esclareció que no podía volar, pues estaba totalmente mojada, con las alas pesadas y pegadas al cuerpo.

La madre se dispuso a ayudarla, según sus posibilidades, pues deseaba que su hija fuese feliz y pudiese jugar.

Adda afirmó que la culpable de todo era la propia Rafaela.

Con su gran tristeza y sus blasfemias contra Dios la madre la retenía junto a sí y la impedía de volar.

El excesivo pesar de Rafaela encarcelaba a la pequeña Adda y las lágrimas que vertía sin cesar mojaban sus alas.

Aterrorizada, la pobre campesina comprendió que estaba perjudicando a su hija al no aceptar la Voluntad Divina.

Prometió que no más lloraría ni reclamaría, pues deseaba que la niña fuese libre y feliz.

Al despertar se puso radiante de felicidad por la convicción de haber visto y hablado con su hija.

Llamó a las amigas y les narró su sueño.

También lo relató a otra madre que había perdido a un hijo recientemente.

* * *

Esa linda historia traduce una realidad.

El amor y los vínculos no se extinguen solo porque alguien desencarnó.

Los Espíritus desencarnados reciben los pensamientos y las vibraciones de aquellos que se quedaron en la Tierra.

Es necesario que cuidemos por mantener los pensamientos y los sentimientos equilibrados, a fin de no perjudicar aquel que partió.

Cuando el Espíritu retorna a la patria espiritual vive momentos delicados y necesita de paz y tranquilidad para adaptarse a la nueva situación.

Con el pretexto de nuestro amor no debemos causar dolor a los amores que nos precedieron en el viaje hacia el hogar verdadero.

Piensa en eso.




Redacción del Momento Espírita con base en el capítulo III del libro
Ressurreição e vida, por el Espíritu León Tolstoi, psicografiado por
Ivonne A. Pereira, ed. Feb, Brasil.
El 26.10.2009.

sábado 21 de noviembre de 2009

REENCARNACIÓN

ACCIÓN DE LA LEY DE CONSECUENCIAS

DESPUÉS DE LA MUERTE


La llamada muerte, ese trance inevitable, suave en unos y doloroso en otros, no cambia en lo más mínimo la condición psicológica del ser; ni puede transformar un ser inferior en superior. En este aspecto, sigue vibrando en la misma tónica; más cuanto que, en muchas de las veces, ni se percata que ha fallecido (especialmente los materialistas y negadores de la supervivencia del alma), hasta pasar un tiempo que varía mucho en cada caso.

Necesario es quitar de la mente, ese concepto del «descanso eterno», esa creencia en el eterno descanso del alma; ya que, la mente humana jamás descansa. La muerte no existe como realidad; pues, todo individuo sigue existiendo como ente real, toda vez que sigue pensando y sintiendo. «Cogito, ergo sum» -de Descartes. Pienso, luego existo. La muerte existe como trauma psicofisiológico, como fenómeno transitorio de una modalidad de vida a otra, de un cambio o tránsito de una vida vegetativa a una modalidad diferente de vida espiritual, al igual que la metamorfosis de la crisálida en mariposa. Es un acto de liberación del Espíritu, que vuelve a la vida del espacio, a la cual pertenece, vida más real que esta vida física actual; contrario al nacimiento, que es una prisión por un tiempo, pero necesaria como vía de progreso. Porque, en realidad, la vida del Espíritu es en el espacio.

Libre el Espíritu del pesado fardo del cuerpo físico, la mente es la fuerza motora que le mueve, y le mueve con la rapidez del pensamiento. A donde dirija su pensamiento, allí se traslada instantáneamente con su envoltura o psicosoma; donde tenga su pensamiento o deseo, allí se halla. Los avaros, los coleccionistas, por ejemplo, luego de desencarnados, quedan automáticamente imantados a aquello que les fascinaba, al objeto de sus excentricidades, de sus aficiones.

Necesario es aclarar que, esto tiene múltiples facetas, como múltiples son las diversas condiciones intelectuales y morales de los humanos.

Y ahora, vienen estas preguntas, tremendas: ¿Ha utilizado esa vida para el progreso del Espíritu? ¿Ha sido útil a sus semejantes? ¿Ha sido su vida guiada por la «voz de la Conciencia«, que es la manifestación del Ego superior; o la ha ahogado para seguir en el camino de la «dolce vita», o dominado por el egoísmo y pasiones ha sido causa de dolor a sus semejantes?

Aquí. comienza a actuar el otro aspecto de la Ley de Consecuencias o de causa y efecto. Cuando se llega a esta fase de la Vida Una, cuando el «difunto» se da cuenta de su situación, de su realidad existencial, y se ve a sí mismo tal cual como antes era, se produce el fenómeno inverso de cuando encarnó: el alma (facultad sensitiva y emotiva) y la mente (facultad intelectiva, volitiva, raciocinativa), comienza a vibrar con mayor intensidad (ya que la materia orgánica actúa como reductor, por ser de vibración más lenta); y del fondo inconsciente comienzan a aflorar todos los detalles de la vida recién terminada. Entonces, toma conciencia del daño que haya hecho o deseado hacer y sufre intensamente; a menos que sea el tipo bestial. bruto, con una conciencia incipiente, poco desarrollada todavía, que continuará lo mismo, hasta su despertar. Asimismo, toda acción de bien, es motivo de felicidad en el grado del bien realizado.

La vulgar creencia de que va a encontrarse ante el tribunal de Dios, debe ser descartada como irreal. No obstante, cierto es que habrá de encontrarse ante el «tribunal» de su propia Conciencia (juez inexorable) pues, libre de la prisión y presión de la carne, el Ego superior adquiere una mayor fuerza de manifestación. Y ante su vista se presentan en cuadros fluídicos y en movimiento (tal cual acontecieron) sus principales acciones, al igual que vemos en un cinema, y de los cuales no puede huir, no puede librarse, porque están grabados en su propia naturaleza psíquica, en su mente que se torna más lúcida, así como grabados también en los planos mental y emocional del éter cósmico. y al recordarlos, son actualizados por sintonía. En muchos de los casos, surgen también. (en cuadros fluídicos) algunas de sus vidas pasadas, a fin de que pueda apreciar
el motivo y por qué de las vicisitudes en ésa su última existencia terrena.

Cuando se llega a este punto, comienza a recogerse la cosecha de la siembra. La siembra, es voluntaria; pero, la cosecha es obligatoria. Si sembramos dolor, eso mismo recogeremos. Si sembramos amor, en la práctica del bien , la felicidad será la cosecha.

SEBASTIAN DE ARAUCO


Publicado en “Amor paz y caridad” Nº 28 – Noviembre - 1984



jueves 12 de noviembre de 2009

PÁGINA POÉTICA

DE CORAZÓN A CORAZÓN

Si del bien abandonas la senda,
¿dónde irás de la mano del mal?
No te dejes vencer, corazón,
sigue amando y sufriendo a la par.

Sigue abierto al dolor, que depura,
sigue abierto al Amor, que perdona;
sigue abierto a los hombres y a Dios,
sigue abierto a la Luz y a las sombras.


No rechaces del mal la embestida
sin hablarle de Dios y del bien;
haz que su mano vacile al herirte
y se abstenga de volverlo a hacer.

No te canses de amar y sufrir,
de luchar con las sombras y el mal,
porque el mundo te vuelva La espalda
y la Vida te haga llorar.

Porque vivas sin luz de otros ojos,
porque vivas sin besos de Amor
y te sientas morir de tristeza,
de amargura y desolación.

De la Tierra no esperes más fruto.
Tu destino es sufrir y amar,
porque Amor Le has negado a la Vida
y la Ley no perdona jamás.

No te sientas culpable irredento,
no te sientas indigno de Dios;
porque Dios es Amor y perdona
al que lucha por su redención.

Si sembramos del Bien la semilla,
si sabemos sufrir y amar,
saldaremos las cuentas del alma
y con Dios estaremos en paz.

Corazón, corazón que vacilas
en la lucha con la imperfección,
no te dejes vencer por eL mal
y hazte fuerte en el Bien y el Amor.

No desoigas la voz de los Cielos,
que te llama al concierto del Bien
para hacerte más justo y perfecto
y dejar de sufrir y caer.

Si abandonas la senda divina
que nos lleva al encuentro con Dios ,
¿dónde irás de la mano de mal?
¡No te dejes vencer, corazón!

Sigue amando y sufriendo en silencio,
recogiendo la siembra de ayer,
para hacerte más justo y perfecto,
para hacerte más fuerte en el Bien.

Sólo así te harás digno del Cielo
y podrás libremente volar
al encuentro de Dios y Los hombres,
sin tener que humillarte ante el mal.

Sin sentirte culpable irredento,
prisionero de la imperfección
que te hace sufrir y llorar
y te aleja del seno de Dios.


JOSE MARTÍNEZ

sábado 7 de noviembre de 2009

RECORDANDO EL PASADO


ENEMIGO

No siempre lo bueno es bueno , dice un antiguo adagio; y es la verdad . Muy útil y muy necesario es el estudio del espiritismo para sobrellevar las innumerables penalidades de la existencia en la tierra, que no hay hombre dichoso en ninguna esfera social; todos tienen algo que lamentar; los unos la miseria en que viven, los otros las dolencias físicas que les mortifican, aquéllos la intranquilidad moral que les aqueja, esos otros las pérdidas de seres queridos, todos, todos, sin excepción, se quejan de su suerte; y estudiando el Espiritismo, no diré que la felicidad absoluta nos abra las puertas del templo de la dicha, pero de creerse uno víctima de la ciega fatalidad, a considerarse víctima de uno mismo, hay mil mundos de por medio, porque el estudio razonado del Espiritismo nos demuestra matemáticamente que cada uno es hijo de sus obras, y según hemos empleado nuestras facultades morales e intelectuales en bien del prójimo, o en daño a nuestros semejantes, así es la cosecha que recogemos de nuestros semejantes, así es la cosecha que recogemos de la siembra anterior; mas no por relacionarnos con los espíritus debemos abdicar de nuestro buen sentido, dejando de ejercitar las fuerzas que vigorizan nuestra razón, que no hemos venido a la Tierra par ser juguetes de los invisibles, y que estos nos manejen como manejan los niños a sus caballitos de cartón. No, mil veces no; hay que estar en guardia, hay que pensar que si nos engañan los que tenemos delante, figuras de carne y hueso, que podemos leer en sus ojos las intenciones que abrigan, con mucha más facilidad nos pueden engañar los espíritus, que no los vemos. Decía Allan Kardec, y decía muy bien, que más vale desechar veinte comunicaciones buenas que aceptar una mala. Hace pocos días que se suicido en Evora (Portugal) un joven...; pero mejor será que copie la carta que me envían de dicho punto:

“Hace días se ha suicidado un muchacho que estaba a pocos días de terminar el curso de Derecho en la Universidad de Coimbra, y ha hecho por escrito la declaración de que se suicidaba porque consultando al espíritu de su padre, éste le había dicho que se suicidase. El muchacho se dedicaba hace mucho tiempo al estudio del Espiritismo; era rico y tenía salud. ¿Nuestra hermana Amalia podría consultar a sus espíritus? Si le fuese posible me haría un gran favor, porque así estudiaríamos sobre el terreno.”

Como mi único deseo en este mundo es trabajar en el campo del Espiritismo, he preguntado sobre tan triste acontecimiento, respondiendo un espíritu a mis fundadas sospechas de que el joven suicida había sido víctima de un miserable engaño. He aquí su comunicación:

“Estás en lo cierto al creer que un invisible ha jugado con la buena fe de un creyente fervoroso, lo que te probará que los creyentes son perjudiciales en todas las escuelas, por avanzadas que éstas sean; la creencia es la sombra del entendimiento; la ciencia de la vida es saber dudar; ni la negación por sistema, ni la credulidad por hábito. El suicida de hoy tiene en su historia algunas páginas no muy recomendables; ha causado la ruina de algunas personas por las calumnias que sobre ellas ha lanzado; esos crímenes suelen pasar desapercibidos en la tierra, porque no hay derramamiento de sangre; pero lo que aquí queda oculto, se descubre más tarde en el espacio, y cada cual recoge la cosecha que en justicia le pertenece. El suicida de hoy tiene en el espacio varios enemigos, entre ellos uno que le profesa un odio implacable, porque en una existencia fue víctima por él de una calumnia horrible, por la cual le expulsaron ignominiosamente del ejército español, en el cual ocupaba un puesto distinguido; le exoneraron, le hicieron blanco de todos los desprecios y humillaciones que puede sufrir un hombre digno y pundonoroso; él pedía la muerte, y le dijeron sus jueces que ni era digno de morir herido por las balas de soldados españoles; quedó libre, pero maniatado por su deshonra, y enloqueció, porque no pudo resistir tanta ignominia. En el espacio su odio se acrecentó; fueron inútiles los consejos y las amonestaciones de su guía; y ebrio de rabia, se apoderó de su calumniador y le ha seguido paso a paso hasta que ha conseguido su muerte; el padre del joven suicida jamás se ha comunicado con su hijo, está muy lejos de la tierra. De la misma manera que hizo su trabajo el calumniador de ayer, que nadie se enteró de su inicuo proceder, del mismo modo ha obrado su enemigo, tendiéndole la red de la comunicación paternal. Sirva de escarmiento a los espiritistas crédulos el suicidio de este joven, que creía a ojos cerrados cuanto le decía su enemigo, disfrazado de padre amorosísimo; nunca un espíritu de buena ley aconseja el suicidio, antes al contrario, todas las comunicaciones dadas por espíritus de buena voluntad, aconsejan la paciencia, la resignación, la resistencia en los momentos más críticos, la energía para luchar con las adversidades de la vida, sin desmayar un sólo instante, sin perder la esperanza en la eterna justicia de Dios. Adios.”

Muchísimo agradezco al espíritu que se ha comunicado, sus buenos razonamientos, sus sabias instrucciones; no basta creer, es necesario distinguir el oro del oropel y no dejarse dominar por ningún invisible, que bastante nos dominan nuestras pasiones y debilidades. La verdad no tiene más que un camino; el progreso no se alcanza dejando que otros piensen por nosotros. El estudio del Espiritismo es luz y vida, si los estudiantes son racionalistas; y es sombra y muerte, si los estudiantes son creyentes fanáticos. ¡Paso a la luz! ¡Paso a la verdad eterna! ¡Paso al progreso indefinido de las humanidades!

AMALIA DOMINGO SOLER



Artículo extraído de la Luz del Porvenir, editada en Villena, nº 17 de Septiembre de 1907



domingo 1 de noviembre de 2009

LEYES UNIVERSALES



IMPERFECCIONES COMO IMPEDIMENTO DE PROGRESO


El egoísmo.
Análisis breve de esta tara humana.
Su efecto en la personalidad y consecuencias espirituales.



Siendo el progreso del Espíritu el verdadero objetivo de la vida humana, analicemos algunos de los aspectos de la vida humana que son impedimento de ese progreso. Comencemos por uno de esos aspectos que es el de mayor impedimento y transcendencia; que es la mayor tara de la humanidad actual y de cuya tara dimanan diversos otros aspectos o imperfecciones del carácter humano, que con causa de sufrimiento en la vida física humana y en la vida espiritual; y que es el mayor enemigo de la felicidad. Diré mejor, nuestro mayor enemigo, pero disfrazado de amigo, por lo que no es fácil identificar. Es un enemigo taimado que nos adula, que nos halaga con promesas de ventajas (que no son reales sino aparentes), creando en nosotros deseos y ambiciones que nos conducen a actuaciones discordantes con la Ley.

Y ¿cuál es ese enemigo? EL EGOÍSMO.
Sí, el egoísmo. Porque el egoísmo, en sus diversos grados y aspectos, tales como: egocentrismo, amor propio, codicia, afán de dominio, exclusivismo y ambición desmesurada; es generador de envidias, exigencias, celos y muchas veces crueldad.

Pues, del egoísmo nacen sentimientos y deseos que turban la razón, induciendo a la ejecución de actuaciones que son causa de desdicha y de dolor para los demás y para el individuo mismo, ya que el egoísta está psíquicamente en constante desarmonía, lo cual afecta a su salud psíquica y física. Con su forma de ver las cosas, el egoísta se aísla en su propia conveniencia humana (conveniencia que no es real sino aparente) insensible a la razón y al sufrimiento ajeno.

Entre los muchos aspectos que el egoísmo presenta citaremos: aquel que se dedica a vivir su vida para sí solamente, sin preocuparle el sufrimiento y miserias humanas, evadiendo toda oportunidad de hacer el bien; el jubilado prematuro que desperdicia las oportunidades de hacer el bien a la comunidad que le sostiene, con solamente dedicarle parte de su tiempo libre; el heredero de bienes de fortuna que las dedica a su exclusivo beneficio, porque, de acuerdo con las leyes humanas, le pertenecen sin pensar en los desheredados; el ocioso, cual sea su condición económica; el empleado remiso que escatima en dar de sí (como el avaro rico en bienes materiales en dar dinero); el profesional médico que no cumple con su juramento hipocrático y atiende mal a los enfermos o sólo atiende a los que pueden pagar; el abogado que no dedica algunas horas de su vida al caído en desgracia y perseguido por la justicia humana.

Si echamos una ojeada a nuestra sociedad, en sus reacciones, apreciaremos que cada cual interpreta y mide la justicia con la medida de sus intereses personales; y mira como justo lo que le favorece y como injusto lo que le perjudique sus intereses personales. Así es el egoísmo. No obstante, aquellos que ya han adquirido un mayor conocimiento de la realidad de la vida, se olvidan de sus conveniencias y sus intereses, para pensar en la conveniencia, en el bien y en la felicidad de sus semejantes, en cuya práctica encuentran su propia felicidad. Y esto lo practican aquellos que han descubierto que, es en el darse a los demás, el modo y manera de conquistar la paz y dicha eterna. ¿Lo dudas? Haz la prueba.

Hay una frase que refleja la pobreza del alma y sintetiza el sentimiento del egoísta: “Primero yo y después yo”. Este es el egoísmo que caracteriza al espíritu primitivo. Porque, el egoísta lo quiere todo para sí, con menosprecio de los demás. Es la doctrina del “yo” (ego en latín, del cual se derivan ego-ismo, ego-ista).

Como el egoísta no piensa más que en sí y para sí, concentrando en sí mismo todos sus afectos, encuentra en sus infortunios personales, en las decepciones de su vanidad, en su orgullo lastimado, en las vicisitudes de su fortuna, etc. fuentes de amargura que no puede remediar y sufre; sufre, porque ha encerrado en sí mismo toda fuente de felicidad. Porque solamente dándonos en las múltiples modalidades de servicio fraterno, podremos encontrar la felicidad. Su egoísmo le ciega y no le deja ver que, en el dar es precisamente donde puede encontrar la felicidad; sólo contribuyendo a la felicidad de los demás, estaremos creando nuestra propia felicidad. Y esto no es una ilusión, no es una quimera ni utopía, sino una realidad alcanzable; porque, la felicidad no está fuera de nosotros, sino dentro de nosotros mismos. No la busquemos en la riqueza de bienes materiales, ni en los placeres de los sentidos, porque ahí no la hallaremos. Busquémosla en la riqueza de los bienes espirituales.

Cuanto más atrasado se halla el individuo en la escala de la evolución, tanto mayor en su egoísmo. Todos los malvados y brutos son egoístas, y por ende, desdichados. El egoísmo, denota inferioridad, y por tanto ignorancia del verdadero objeto de la vida; que va más allá de la búsqueda de las riquezas materiales y ensalzamiento de la propia personalidad con menosprecio de los demás.

Y aquellas personas egoístas, que intelectualmente han superado el nivel del bruto, podríamos decir que, en ellas el egoísmo es una enfermedad psíquica (psicosis), si bien no percibida por el afectado; pero, muy dañina en los dos aspectos: humano y espiritual. Humano, porque en toda actitud egoísta, la psiquis del individuo genera vibraciones magnéticas negativas que inciden en su sistema nervioso y sistemas glandulares, afectando su funcionamiento y también su salud; y espiritual, porque su despertar en el Más Allá, al final de la vida humana, será muy penoso.

Y a este respecto, meditemos sobre el contenido de esta parte de un mensaje. Textualmente dice: ...”Si egoísticamente pensáis en vuestras propias necesidades antes que en las necesidades de vuestros hermanos, vuestro egoísmo impedirá que llegue a vosotros la benéfica acción de las Fuerzas Superiores. Todo lo que se os dé, todo lo que recibáis, será siempre para que, a vuestra vez, lo deis a los demás. Pero si, egoísticamente, pensáis solamente en vosotros, en hallar remedio a vuestros males, en hallar consuelo a vuestros dolores, sin acordaros del dolor de los demás, nada podréis recibir, porque no estáis pensando ni deseando dar. El amor es dádiva constante. En los Planos Superiores, sólo se piensa en dar, constantemente se os está dando a los humanos todo aquello que necesitáis, espiritual y materialmente; y si algunos no recibís en la medida de vuestros deseos o en la medida de vuestras necesidades aparentes, es porque cada uno recibe hasta donde puede y hasta donde debe recibir. Desde lo Superior se derraman sobre vosotros los bienes que el amor del Cristo os prodiga; pero, cada uno llena y llenará siempre su “vaso” en la medida de “su propia capacidad”.

¿Sabéis adónde va, después de la muerte física, aquel que no haya superado el egoísmo? Diversas son las situaciones, según el grado de egoísmo. Pero, todos, después de una más o menos larga turbación que invade al egoísta al desencarnar, éste se siente atrapado en un abismo tenebroso, y en el cual permanecerá aislado, y sintiendo un frío más o menos intenso, según la intensidad del egoísmo; porque, psíquicamente, el egoísmo es gélido y aislante. y en esta condición permanece por un tiempo que varía en cada caso y en concordancia con el sufrimiento y daño que haya causado.


SEBASTIAN DE ARAUCO