jueves 25 de febrero de 2010

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

TERAPIA DEL DOLOR

Bajo el prisma morboso, sombrío y deprimente del dolor, físico o moral, la vida se vuelve hostil, agresiva, diferente; cambia de forma y color, y el cielo es menos azul, más negra la noche oscura y el amor se empequeñece, no nos llena el co­razón., Porque el dolor, en todas sus vertientes y matices, en todas sus facetas compulsorias, reductoras del mal y la igno­rancia, del saldo negativo del ayer, es muerte de la vida tem­poral, sacrificio y renuncia, futura luz del alma y cruz de expiación.

Sin duda, por él, alcanzaremos el cenit de la Gloria, la an­torcha del progreso espiritual y el lauro inmarcesible del Amor. Mas, ¡cuánto nos supone el digerirlo, asimilar sus hieles, de­gustar en silencio su acíbar redentor, el agrio sinsabor de la impotencia ante la adversidad y su agresión brutal; morir para la vida de relación humana en plenitud de fuerzas y lucidez mental, de afán de proseguir y continuar en aquellos aspectos de la vida que ansiamos vivir y realizarnos, labrar un porvenir accidental! !Cuánto cuesta subir a la "montaña" del sacrificio estoico y la renuncia, del bienestar del alma y la inmortalidad, del adiós a la vida y al amor, a cuanto significa acción y mo­vimiento, febril actividad, en nuestras tristes vidas mutiladas, carentes de esperanza y de ilusión, de quimeras humanas, de incentivos morales de lucha y ansiedad!

¡Qué lento es el morir de los que sufren conscientes de su cruz y de sus males, no ignorando el por qué de su dolor, las causas invisibles que lo crean y pasan lentamente su existen­cia, sus días infernales de angustia y sinsabor, sintiéndose impo­tentes para actuar, para neutralizar sus fuerzas compulsoras, el drenaje invisible que nos eleva el alma y abate el corazón...!

Mucha resignación y confianza en Dios se necesitan para cerrar los ojos a la vida de relación humana y negarle esperanza al corazón, supervivencia al alma en la ilusión y el engañoso sueño de la vida presente y temporal, para no rebelarse ante el dolor y seguir caminando con su cruz; reducirse a un ovillo de angustias y tristezas, a un mueble arrinconado, inservible y molesto, carente de valor, no funciona¡, y esperar de las manos piadosas de la muerte el cambio de lugar, el traslado final, definitivo, hacia la sepultura y la putrefacción, hacia la vida eterna y la inmortalidad.

Mas, hay que resignarse y proseguir, subir estoicamen­te a la "montaña" de¡ sacrificio y la renuncia, del bienestar momentáneo; olvidar los sinsabores del dolor con confianza en Dios y el Más Allá, conscientes de que somos inmorta­les y estamos en el mundo, una vez más, para purificarnos del ayer y fomentar la luz del porvenir; llevando el corazón abier­to a la esperanza de un mañana mejor y más feliz, a la resurrec­ción espiritual en los brazos divinos del Amor y de la Luz de Dios, de la renovación anímica y moral.

No hay que cerrar los ojos o la vida, negarle perspectivas positivas, belleza y realidad; sino abrirnos al bien y a la espe­ranza, al encuentro con Dios y el Más Allá en nuevas dimen­siones luminosas del espacio infinito y sideral, moradas de las almas superiores que han sabido luchar con valentía y férrea voluntad de redención. Decirle al corazón acongojado: ama, sufre, calla y espera; renuncia a todo goce intrascendente, ca­rente de valor evolutivo, frío y superficial. No confundas un soplo de vida transitoria, efímera y fugaz, de lucha y transi­ción, con esa magnitud incomparable de luz y vida eterna que tienes ante ti, cuando tiendes el vuelo al Infinito y recreas el alma en sus fulgores. Las miríadas de estrellas y refulgentes soles que alumbran tu dolor y tu ansiedad, y te prometen vida, belleza y realidad, radiante porvenir espiritual, en sus bellas esferas luminosas, refulgentes torbellinos de luz y de color en gestación divina de más luz y belleza, de más y más progreso, de más evolución.

La vida del ser humano, en su profundidad trascendente, tal como lo pensamos y creemos, no empieza en una cuna y acaba en una tumba: hay antes y después, ahora y siempre; pasado, presente y porvenir espiritual, amalgamados en una eternidad indescriptible, para el lenguaje humano. Y, ante la vida eterna, ante esa inmensidad indescriptible, ¿qué supone un momento de aflicción, sentirse confinado en el dolor de una breve existencia temporal, como el presente adverso y des­piadado, cruel y reparador? ¿Qué supone el morir bajo la cruz, si la resurrección está en la muerte; si en ella alcanza el alma libertad y nos veremos libres del dolor; si el cielo nos alumbra con su luz y ofrece un porvenir espiritual radiante y venturoso, nuevos cauces de vida al corazón para seguir amando y com­prendiendo, para sutilizarse en el amor y el estudio perpetuo de la Vida de Planos Superiores del astral, una vez superadas las diferentes pruebas de la vida terrena y material, las muchas existencias temporales que el espíritu encarna en su propio eterno hacia la Perfección, en este nuestro mundo sombrío y doloroso, de lucha y transición, o en otros más sombríos e inferiores —verdaderos avernos de sombras y de dolor— de lejanas galaxias siderales en vías de progreso y expansión?

Dichosos los que sufren y saben el por qué de su dolor, de sus tribulaciones y amarguras, de su pesada cruz de expia­ción; los fines de la vida y de la muerte, y no ignoran la senda que conduce a Dios y a la felicidad espiritual, al seno de la Luz y del Amor. Dichosos y felices, bienaventurados aquellos que, en medio del dolor que les aflige., se esfuerzan por amar, servir y comprender a los demás, aunque ellos desfallezcan en la lucha y se sientan morir de inanición, de angustia y soledad, de sed de comprensión, que el Reino de los Cielos les abrirá sus puertas infinitas de amor y de bondad, de misericordia y de perdón, de reconciliación con Dios y el Más Allá.

Para ellos no habrá noches oscuras, renuncias y aflicciones temporales, caminos de asperezas y dolor, de luchas y pasiones intestinas, de mórbida ansiedad, sendas de expiación; sino mares de luz y de belleza, placenteros oasis de dicha espiritual y perfección en donde solazarse del dolor, donde sentirse libres de toda ligadura nociva y opresora, pasional; caminos de espe­ranza y de ilusión donde poder amar y realizarse, vincularse a la Obra del Divino Hacedor; fundirse en el Todo universal y en su marcha ascendente y progresiva hacia la Perfección y el Sumo Bien, aspiración y meta de todo ser consciente y racional, de toda forma y ser elementales en gestación divina de luz y belleza, de progreso infinito y eterna evolución.

JOSE MARTINEZ FERNÁNDEZ


lunes 22 de febrero de 2010

PALABRAS DE ALIENTO

Buena suerte, mala suerte. ¿Quien sabe?

jueves 18 de febrero de 2010

CONFERENCIAS

Conferencia de Divaldo Pereira Franco, en la II SEMANA PARAPSICOLOGICA VILLENENSE, bajo el titulo de "Esquizofrenia y obsesión" en la ciudad de Villena el 19 de octubre de 1983.



domingo 14 de febrero de 2010

REENCARNACIÓN

SUICIDIO

Aun cuando se aparte un poco del objeto principal de esta obra; pero, dado su enorme importancia, enfocaremos brevemente este aspecto negativo de la vida.

Comenzaremos con la interrogante. ¿es el suicidio una solución?

Si la vida terminara con la muerte del cuerpo físico, sí; el suicidio sería una solución a los problemas o motivos que inducen a tomar tan drástica determinación.

Pero, ¿termina, realmente. la vida con ese accidente que denominamos muerte?

Enfáticamente. podemos aseverar: LA VIDA NO TE RMINA CON LA MUERTE DEL CUERPO FISICO.
Como puede apreciarse a través del análisis de los temas tratados, el cuerpo físico es tan sólo un instrumento de manifestación del ser real, del Espíritu, que es inmortal; el cual tiene vida propia y cuerpo de manifestación. aunque en otra dimenSión fuera del alcance de nuestros sentidos físicos.

Con conocimiento pleno de este aspecto del fenómeno humano. podemos afirmar que. el suicidio es el mayor de todos los disparates que el hombre o la mujer pueden cometer.

¿Por qué? -preguntará alguno. Porque, LOS SUFRIMIENTOS QUE ESPERAN AL SUICIDA. SON HORRENDOS.

La primera decepción que aguarda al suicida. es sentir que no ha muerto. que el intento de suicidio ha sido frustrado; pues. siente que sigue existiendo, que no ha muerto; siente bullir en su mente los mismos problemas o motivos que le llevaron a esa determinación extrema. Comprueba. con gran amargura. que su Intento de privarse de la vida. que su determinación de desaparecer. que su holocausto. han sido en vano. Y con esta comprobación, se desespera, y en muchas de las veces sigue empecinado en destruirse; llegando en su desesperación, hasta la locura; y en muchos de los casos, tiene la sensación de vagar por un espacio tenebroso. como loco. tratando de huir de sí mismo. sin poder conseguirlo. Otros casos hay que, comprendiendo que no han muerto. ya que siguen sintiendo con más intensidad. sin poder desechar de sí. los problemas o motivos que le indujeron al suicidio; comienza par ellos una etapa de dolor. cuya duración está en relación a los motivos que les hayan impulsado a cometer tal dislate.

¿por qué el recuerdo de esos problemas no desaparece? -preguntará algún lector. Porque existen en su mente. que no muere.

Y por si todo esto fuera poco. hay algo más que es necesario conocer a fin de que, si en algún momento de vuestra vida, vuestra mente llegare a ofuscarse, podáis vencer la tentación del suicidio. conociendo las consecuencias.

El suicida. no tan sólo NO ha podido liberarse de sus problemas, de sus preocupaciones; de sus sufrimientos; no tan sólo se halla impotente ante el suplicio que significa para él la visión clara. patética de los motivos que le indujeron al suicidio; sino que, en las más de las veces se ve rodeado de una penumbra u oscuridad impenetrable y siniestra, con la sensación de los dolores terribles que ocasionaron la muerte del cuerpo físico.

El ahorcado. por ejemplo. que buscó en la muerte el sueño eterno, en muchos de los casos experimenta. durante largo tiempo, la sensación de estar colgado y no poder desprenderse o también junto a aquello de lo cual trató de huir. ¿y por qué esto? Porque. en esa otra dimensión, la mente es la fuerza motora, y donde ponga su pensamiento ahí se traslada, aun cuando no lo desee.

Aquel que escoge un veneno, pensando que solamente experimentará el dolor de unos minutos, sentirá durante mucho tiempo los estertores de la muerte, los dolores atroces del efecto del veneno destruyendo sus vísceras. El ahogado. el asfixiado, la desesperación tratando de librarse de la asfixia. Aquellos que creen que, pegándose un tiro escaparán de la persecución, dejando de existir, ¡pobres criaturas!, en las más de las veces,-durante un tiempo que varía según hayan sido los motivos. sentirán el estampido constante del tiro y el dolor de la penetración de la bala.

Necesario es aclarar, que no todos los casos son iguales. aun cuando el mismo procedimiento haya sido empleado; pues, cada caso varía según hayan sido los motivos que hayan impulsado al individuo a tal determinación.

SEBASTIAN DE ARAUCO


Publicado en “Amor paz y caridad” Nº 30 – Febrero - 1985

martes 9 de febrero de 2010

PÁGINA POÉTICA


GRATITUD


Gracias te doy, Padre mío,
por la vida que me has dado
y la luz que has derramado
en mi corazón sombrío.

Gracias, mil gracias te doy
por cuanto de Ti retengo,
por saber que de Ti vengo
y que de nuevo a Ti voy.

Gracias a 'Las almas buenas
que a mi alcance te pusieron
y su consuelo me dieron,
dulcificando mis penas.

Gracias a la luz del día
por darme su claridad,
del mundo su oscuridad
y ser de mis pasos guía.

Gracias al Bien y al Amor
por prestarme su asistencia,
y alejar de mi conciencia
la injusticia y el error.

Gracias al Espiritismo,
a su credo redentor,
por conducirme al Señor
y apartarme del abismo.

Gracias al conocimiento
y a la luz de la Razón,
por darme su orientación
y alumbrarme el pensamiento.

Gracias al pan que me es dado
por el sudor de mi frente
y comparto buenamente
con el más necesitado.

Gracias a la Caridad
por moverme el corazón
al bien y a la compasión,
a combatir la impiedad.

Gracias al mal y al dolor
por hacerme progresar,
al tenerlos que afrontar
con paciencia y con amor.

Gracias a mis enemigos
por brindarme la ocasión
de ejercitar el perdón
en silencio y sin testigos.

Gracias a la soledad
por hacerme meditar
y las razones hallar
del mal de la Humanidad.

Gracias a la Poesía
por darme su inspiración
y llenarme el corazón
con su gracia y su armonía.

Gracias al Cielo y al mar
por hacerme comprender
la magnitud y el poder
de quien los supo crear.

Gracias a todas las cosas
que Dios puso en mi camino,
para Su Amor Divino
ver las huellas luminosas.

¡Gracias, gracias infinitas
a cuanto su luz me ha dado
y el alma me ha preservado
de las tinieblas malditas!

Pues, ¿que sería de mí
sin luz y amor de las cosas
y de las almas piadosas
que me trajeron a sí?

Al vaivén de las pasiones
mi vida se deslizara
y en tinieblas caminara,
del Más Allá sin nociones.

JOSÉ MARTÍNEZ

viernes 5 de febrero de 2010

RECORDANDO EL PASADO


EL METODO POSITIVO


Los presentimientos son a veces de una precisión tal que ciertos psicólogos piensan que el alma humana, reducida a sus propias fuerzas, no es capaz de ellos, y que es necesario asociarle la intervención de un espíritu exterior a ella. Estos analistas llevan las consecuencias espiritualistas más lejos de lo que nosotros las hemos llevado aquí.

Que el cerebro esté en juego, me parece bien. Pero el cerebro no es más que un instrumento. La locomotora no marcharía sin el maquinista, ni el aparato eléctrico sin el telegrafista. La cámara oscura no es el fotógrafo. El hombre todavía tiene otro aspecto del que no hemos hablado, me refiero al carácter moral. ¿Cómo una combinación de moléculas químicas puede producir la bondad, la fidelidad, el amor al bien, la honradez, la probidad, la virtud, el espíritu de sacrificio, el de justicia, la pasión de la verdad y todas las facultades espirituales que constituyen el dominio moral de la Humanidad? Las facultades del alma son tan diversas, como diversos son los individuos; pero existe un parecido común entre todas las almas, y este parecido es la, conciencia, que condena el el mal y aprueba el bien. Además del lado “espíritu” del alma, existe el "lado moral", que es el fondo mismo del alma humana. ¿Cómo ver en esto una función de la materia cerebral?

No, el hombre no es exclusivamente el organismo físico que los fisiólogos han enseñado hasta hoy. Es más complejo. ¿Qué es en su totalidad? Es lo que buscamos en estos estudios.

Sin embargo, ciertos hombres verdaderamente científicos, no quieren rectificar ni aceptar bajo ningún pretexto nuestras conclusiones, por lógicas que sean. Existe en esto una negación sistemática muy deplorable en espíritus ponderados. Para todo observador libre, el más estricto método positivo establece con certeza que los hechos supranormales estudiados no pueden seguir siendo negados. Deben en adelante figurar en el dominio de las ciencias exactas ampliado y transformado. No pueden atribuirse a funciones cerebrales, y prueban la existencia del alma como entidad distinta del organismo corporal.

Para establecer los estudios psíquicos sobre una base positiva y hacerlos entrar en el cuadro de la ciencia moderna, constantemente ampliada por los nuevos descubrimientos, es indispensable un método científico muy severo. Pero cuando los hechos discutidos y hasta ahora negados desde hace tanto tiempo han sido demostrados, no se explica la persistencia del escepticismo que continúa negándose a reconocerlos. ¿Es razonable una negación sistemática, obstinada?

Es un error creer en todo, pero también lo es no creer en nada. No debemos admitir nada sin pruebas, pero debemos reconocer lealmente lo que esta probado.

CAMILO FLAMMARION

Artículo extraído del libro "LA MUERTE Y SU MISTERIO". En conmemoración del aniversario de su nacimiento, el día 26 de febrero de 1842.


lunes 1 de febrero de 2010

LEYES UNIVERSALES

IMPERFECCIONES COMO IMPEDIMENTO DE PROGRESO (2)

Orgullo, soberbia y amor propio.
Análisis psicológico y espiritual de estos aspectos.

Comencemos este análisis con el orgullo, que es un estado mental que produce en el individuo un sentimiento de superestimación de sí mismo, que induce a considerarse superior a los demás a quienes suele mirar con menosprecio, condición ésta de la que surgen vibraciones de una negatividad tan intensa, que presiona la mente del afectado, conduciéndole al engreimiento y fatuidad ridícula.

El orgullo se encuentra en todos los ambientes sociales... Creyéndose superior a los demás, el orgulloso sufre cuando se ve menospreciado o por alguna alusión se siente herido en su orgullo. En muchos llega a convertirse en una pasión, al extremo de humillarse para obtener un lugar destacado. Y esto es muy frecuente cuando el individuo, a más de orgulloso es vanidoso.

Hay quienes confunden el orgullo con la dignidad, y al sentirse heridos en su orgullo, suelen manifestar que les han herido en su dignidad. La dignidad implica valor moral, estimula al individuo hacia la superación de sus imperfecciones; mientras que el orgullo las oculta. A este respecto, cito el pensamiento de Confucio: “El hombre noble es digno, pero no orgulloso; el inferior es orgulloso, pero no digno”.

Generalmente, el orgulloso invoca un pretendido honor, dignidad, prestigio; basado en su apellido, fortuna, título académico u otros disfraces; para encubrir esa tara, esa inferioridad de su personalidad. Y resulta el colmo, cuando el individuo en su ignorancia se siente orgulloso de su orgullo. Si el orgulloso se percatara de lo ridículo de su postura ante quienes le conocen, tened por cierto que se avergonzaría. Su orgullo está en la ignorancia de su realidad, en su atraso evolutivo. Es como el pavo que se infla con sus plumas, para sentirse más grande, tratando de aparentar un valor del cual carece. Sin embargo, el hombre o mujer, cuanto más vale más sencillo se le ve; porque en la sencillez,que es una superación del orgullo y de la vanidad, está la demostración de la verdadera valía. La espiga del trigo vacía, no vale más porque esté erguida; sino que vale menos que la espiga inclinada, cargada de grano. La primera, nos muestra la vacuidad del orgullo; la segunda, la sencillez del que vale.

Diversos son los grados de manifestación de esta imperfección que en nosotros mismos puede hallarse agazapada sin que nos percatemos de ella, y que nos impide avanzar en el camino de progreso espiritual. Busquémosla, analizando nuestros sentimientos y especialmente nuestras reacciones para con los demás y en el hogar. En esta búsqueda, en este análisis, no seamos tolerantes con esa u otras imperfecciones que en nosotros encontremos, y determinémonos firmemente a superarlas, a fin de subir un peldaño más en la escala ascensional de la evolución. Si bien es verdad que todas las imperfecciones son causa de desdicha y sufrimiento, la soberbia es la mayor de todas, es el mayor azote de la humanidad. Porque, a diferencia del orgullo, que suele retirarse cuando se siente humillado; el soberbio es arrogante, altanero, vengativo y a veces traidor; y sólo el dolor le hará doblegarse. Si analizamos con detenimiento los componentes de las diversas clases sociales, fácil nos será encontrar que, es en la clase más baja de la sociedad donde la soberbia está más arraigada y hace más estragos; porque, la soberbia engendra odio y éste daña a quien lo siente, por la desarmonía psíquica que produce. Y cuando el soberbio está rodeado de poder o autoridad, se torna déspota y hasta criminal. Fácil es identificar a la persona soberbia, por sus gestos y ademanes altaneros o su comportamiento provocativo y despótico.

La gran penalista y socióloga española, Concepción Arenal, refiriéndose a la soberbia, en la página 61 de su libro “El Visitador del Pobre”, dice: “La soberbia en el débil es absurda, en el fuerte es vil. La soberbia humilla sin corregir, la humildad corrige sin humillar. La soberbia despierta el amor propio y nos dispone a defender nuestras faltas; la humildad habla al corazón y nos lleva a confesarlas”.

Y por desventura, la soberbia se encuentra hasta en el campo científico. Y de ahí los dogmas en todas partes, que no admiten análisis; porque la soberbia odia la contradicción y rehusa analizar nuevamente los conceptos sustentados.A más de eso, el orgullo y la soberbia atraen, por sintonía vibratoria, a entidades del astral inferior, seres del mal que influyen en las mentes más de lo que suponéis. Y por si todo eso fuese poco, al pasar el umbral del Más Allá, pueden llegar a arrastrar a los planos inferiores de tinieblas a quienes vibran en esa sintonía.

Otro impedimento del progreso espiritual, es el amor propio, que es en sí una rama del egoísmo, cuya manifestación en el individuo, es un gran amor a sí mismo. Esto está reconocido en las frases populares: ... “se quiere mucho a sí mismo”, ...”es un apegado a sí mismo”. Napoleón decía: “El más peligroso consejero es el amor propio”.

El amor propio es una de las formas del egoísmo, amor a sí mismo, y está muy ligado al orgullo, por lo que nos lleva a cometer errores en nuestra vida de relación y del hogar. Es el punto en donde se hace fuerte el yo inferior para llevar a la personalidad por el camino equivocado. Un alma impregnada de amor propio, es un alma envuelta en vibraciones intensamente negativas, que debilitan el Espíritu, impidiéndole cumplir la tarea que debe realizar, lo cual le obligará a nuevas y repetidas encarnaciones, para poder cumplirla.

Uno de los aspectos en que el amor propio es motivo de impedimento de progreso en el proceso evolutivo, es que el yo inferior, que es el que alimenta el amor propio o amor a la propia persona, trata de justificar siempre los errores y consecuencias de las imperfecciones, y con ello obstaculiza la acción del Yo superior, para la superación. Y es aquí, precisamente, donde o cuando debemos (como persona) ayudar al Yo superior (al Espíritu) a manifestarse, y no dejarnos convencer por los argumentos que el yo inferior humano nos presente, porque retardan el ascenso espiritual.

“El amor propio tiene tantas y tan diferentes facetas que, muchas veces, os pasa inadvertido, y vosotros suponéis, equivocadamente, que estáis vibrando positivamente. Debéis acostumbraros a analizar en vuestros actos, sentimientos y pensamientos, con conciencia espiritual, es decir, de acuerdo con las enseñanzas que estáis recibiendo. Debéis aprender a reconocer ese enemigo oculto”.

“El amor propio tiene aspectos muy diferentes, y puede llevaros a la ambición desmedida, al odio y a la lucha fratricida, a las separaciones y a las más viles acciones. Y el amor propio se agiganta a medida que vosotros le dais cabida, y os absorbe a medida que le servís. Si analizáis frecuentemente vuestros pensamientos, aspiraciones y reacciones, podréis reconocer finalmente esa nefasta vibración de amor propio, que guía y rige vuestra vida humana. A tal punto el hombre se siente identificado con esa vibración negativa, que ha llegado a darle en su vida una gran preponderancia y un falso aspecto positivo, reconociendo con orgullo el poseerla, y sintiéndose superior a los demás cuando tiene mucho amor propio”.

SEBASTIAN DE ARAUCO