sábado 27 de marzo de 2010

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

LA MUJER EN LA DOCTRINA ESPIRITA

Vamos a tratar de presentar de una forma sencilla, el importante trabajo que la mujer puede y debe desempeñar en el espiritismo. Queremos dejar claramente expuesto que nuestro planteamiento es totalmente imparcial, es decir, no estamos a favor ni en contra de esa corriente llamada feminista, ni tampoco de aquella que se denomina machista.

Siendo ante todo espiritas, partimos de la base que, Dios crea a los espíritus de su misma esencia y los dota con las mismas cualidades, sin hacer en ellos distinción de sexo. Tal planteamiento nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿Por qué los humanos establecemos esa diferenciación? Si sabemos que el objetivo de la vida es la evolución espiritual, comprenderemos que todos habremos de pasar por las pruebas que ambos sexos nos proporcionan, para adquirir distintas experiencias que contribuirán a nuestro engrandecimiento espiritual.

Sabiendo que la materia es un medio y no un fin, no nos debe importar encarnar en una o en otra condición, porque tal diferencia, por ser física, es sólo temporal. Y una de sus funciones, es la procreación, contribuyendo a que espíritus desencarnados puedan proseguir en el camino de la evolución.

Según las necesidades de nuestro espíritu, de los logros que quiera alcanzar y de las imperfecciones que quiera superar, encarnaremos en una materia de naturaleza femenina o masculina; por ello, cada condición, requiere las experiencias o pruebas apropiadas en cada momento de nuestra existencia.

Por esto, la mujer, además de desarrollar unas facultades claramente definidas en esta condición, como son la ternura, la sensibilidad, la intuición, etc..., puede realizar grandes obras en el campo espiritual, intelectual y en el hogar como madre y esposa.

La mujer, cuando ha formado una familia, debe ser todo amor y cariño para con la misma; ya que, teniendo paciencia y llevando la vida con optimismo, podrá aportar a ese hogar la paz y la armonía que siempre deberían reinar en todas las circunstancias de nuestra vida.

¿Hay algo más maravilloso que una familia en la que el plato preferido sea la armonía, la comprensión, el respeto y un sentimiento de amor puro? Es aquí, donde la mujer debe aplicar esa psicología e intuición que posee, para conseguir así la felicidad y la unión entre los miembros de la familia. De esta forma, contribuiría a su desarrollo y engrandecimiento espiritual, tanto a nivel personal como de conjunto. Además podrá ejercitar las cualidades propias de la mujer, dando siempre ejemplo en el ceder y en el callar a la hora de evitar discusiones y enfados.

Todos, como humanos, cometemos innumerables fallos, erramos con frecuencia; y es en la familia donde nos desahogamos, o mejor, donde damos rienda suelta al malestar que invade nuestro interior, haciendo a los demás compartir esa misma desarmonía. Y si esa situación se repite con asiduidad, provoca en la misma familia un distanciamiento y una frialdad en las relaciones entre padres e hijos. En todos los hogares se viven alguna vez estas penosas situaciones que a todos nos desagradan; y si observamos, con frecuencia es la mujer la que se ha encargado de poner la paz, el sosiego, el cariño y el afecto que hasta al ser más duro es capaz de enternecer.

Esta acción de la mujer, denota un profundo sentimiento de amor y bienestar para con los demás. Pero, no queremos decir con esto que siempre la mujer obra así, porque sabido es, que todos rehuimos de nuestros deberes y en las más de las veces, lejos de pensar en hacer bien a los demás, a nuestros semejantes, limitamos nuestros pensamientos con nuestro egoísmo.

Si por el simple hecho de ser mujer, no realizamos los objetivos a los que nos hemos comprometido, tan sólo por pensar o creer que no tenemos derecho a demostrar nuestras inquietudes, estamos cayendo en un grave error, y tarde o temprano actuará la ley del karma o ley de causa y efecto, teniendo que pagar todas las consecuencias que se hayan creado por no actuar como se debiera.

Es deber de todo ser humano que ha llegado a una mediana evolución, el buscar la verdad de la vida, el por qué, y para qué venimos; por lo que, si todos somos espíritus, la mujer también tiene que realizar dicho deber.

Conociendo que lo trascendente e imperecedero es el espíritu, luchemos con nosotras mismas, con esas imperfecciones que nos entorpecen en el camino espiritual y que sólo nos llevan a un estancamiento; pongamos en práctica los conocimientos que hayamos adquirido, adaptando esas enseñanzas a la vida cotidiana.

Con todo lo expuesto, podremos comprobar, que toda mujer, como espíritu que es, debe realizar todo aquello que se haya propuesto antes de encarnar. Si por ejemplo, ha venido a ejercer cualquier tipo de facultad extrasensorial, reunirá aquellas condiciones necesarias para su desenvolvimiento; como nos lo demuestran a lo largo de la historia, personas que han realizado una gran labor dentro del campo espiritual, como son: Teresa de Jesús, Juana de Arco y Amalia Domingo Soler, entre otras.

Como mujeres que somos, despertemos nuestras inquietudes con una mente clara y limpia, sin prejuicios, desenvolviéndonos tal y como nuestra voz de conciencia nos indique.

CHICAS GRUPO VILLENA

miércoles 24 de marzo de 2010

CONFERENCIAS

MEDIUMNIDAD DE EFECTOS FÍSICOS

Conferencia de nuestro querido amigo, Juan Antonio Durante, ofrecida en la ciudad de Villena en el mes de septiembre del año 2004.



Nota:
Si no puede ver el vídeo descargue la ultima version de flash en

viernes 19 de marzo de 2010

PALABRAS DE ALIENTO

CON LO QUE TIENES

Comienza con lo que tienes, no con lo que te hace falta

Tú ya tienes todo lo que necesitas para comenzar a crear tu futuro. Sin embargo, a veces te encuentras diciendo: Si tan sólo tuviera esto si al menos esto fuera distinto si tuviera más dinero

No exageres la importancia de las cosas que no tienes. Empieza con lo que tienes. No con lo que te hace falta.

No permitas que aquello que no puedes hacer, te impida hacer lo que sí puedes. La pasividad prolongada paraliza la iniciativa. Para la mente que vacila, todo parece imposible.

No esperes que existan circunstancias extraordinarias para hacer el bien hazlo en las situaciones comunes. no necesitas más energía, habilidad ni mayores oportunidades. Lo que debes hacer es sacarle provecho a lo que ya tienes.

El encanto de lo distante y lo difícil es engañoso. La gran oportunidad se encuentra donde está, dijo John Burroughs..

Lo que puedes hacer ahora es la única influencia que tienes sobre tu futuro. La grandeza verdadera consiste en demostrar excelencia en las pequeñas cosas

No te quejes porque no tienes lo que quieres. Agradece no recibir lo que mereces.

No serás feliz hasta que no aprendas a sacarle provecho a lo que ya tienes. No te preocupes por lo que no tienes.

La alegría nunca vendrá a quienes no saben apreciar lo que ya poseen.

La mayoría de las personas cometen el error de buscar muy lejos aquello que está cerca.

Nunca alcanzarás mayores logros, a menos que te lances antes de estar listo. Nadie logró el éxito mientras esperaba que todas las condiciones fueran ideales''.

La Biblia dice:

El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. Esto significa que si esperas a que se den las condiciones perfectas, nunca llegarás a nada.

No pierdas el tiempo con dudas y temores acerca de lo que no tienes. Dedícate de lleno a terminar la tarea que tienes en tus manos, sabiendo que el correcto desenvolvimiento actual es la mejor preparación para tus años venideros.

Simplemente hazlo, con lo que tienes.

domingo 14 de marzo de 2010

REENCARNACIÓN

(Viene del anterior)
SUICIDIO


Aquella persona que, por enfermedad, haya recurrido al suicidio en la creencia de que, con la muerte del cuerpo dejará de sentir el dolor, que descansará para siempre, despertará muy pronto sintiendo los mismos dolores, y una gran angustia se apoderará de ella, al comprobar que no puede morir. Porque, el suicidio no libera de los dolores y en algunos de los casos, el alma del suicida continúa ligada a su cuerpo carnal su friendo lentamente las fases de la descomposición y las sensaciones dolorosas aumentan en vez de disminuir. Siendo que, lejos de abreviar su sufrimiento, lo prolongan.


Aquel que, por mala situación económica u otro motivo, cometiere el error de suicidarse por falta de valentía en afrontar la situación, dejando el · hogar abandonado y los hijos sin amparo, en la creencia de que con la muerte se verá libre de sus preocupaciones; despertará viendo el cuadro de dolor que causa, y a su esposa e hijos en peor condición por su abandono, y el dolor moral de no poder apartarse de su familia. porque sigue imantado a ese ambiente, y su impotencia para poder remediarlo, a la vez que la tortura de su arrepentimiento por su cobarde acción.


Como puede apreciarse claramente, EL SUICIDIO NO ES UNA SOLUCION. Muy por el contrario, empeora la situación. Más aún, tendrá que volver a encarnar, cuando le sea permitido, Y pasar por las mismas vicisitudes anteriores al suicidio, hasta superarlas; porque el suicidio es un crimen contra sí mismo, es una fuerte violación a las leyes de la vida.¡ y esta violación, este crimen, es el resultado del desconocimiento de la realidad de la vida y de la ignorancia de las consecuencias. Porque, si alguien en un momento de ofuscación Y por desesperado que esté, sabe que la vida no termina con la muerte física, que seguirá existiendo; si ese hombre o mujer llega a conocer que la muerte no le liberará del recuerdo de sus problemas, y que por el contrario, su conciencia libre del cuerpo carnal será más clara, más intensa; y que, a más de esto, con el suicidio crea las causas que producirán sufrimientos horribles; ¿no os parece, amable lector, que ese hombre o mujer reaccionará y se sobrepondrá al motivo de su desesperación, superando la crisis?

Psicológicamente, el suicidio es un intento de evasión de la vida, debido a un falso concepto de la realidad. Jamás se suicidará quien tenga la convicción plena de su inmortalidad como ser pensante. Como dice Unamuno en uno de sus «Ensayos». «Los más de los suicidas, no se quitarían la vida, si tuvieren la seguridad de no morirse nunca sobre la Tierra».

Y una buena parte de responsabilidad corresponde a las religiones positivistas, que con sus conceptos creados en épocas de oscurantismo e inadmisibles a la razón del hombre de hoy, y en su práctica del culto externo y abandono de los principios fundamentales de la religión, han llevado indirectamente a la pérdida de la fe en la realidad espiritual.

Amable lector. Tú y yo, arrastramos deudas por errores en el pasado y aun en el presente. Tú y yo, podemos redimir viejas deudas salvando una vida, salvando a alguien del suicidio. Lleva este conocimiento entre tus amistades, pues entre ellas puede haber alguien que esté próximo a caer en esa obsesión.

SEBASTIAN DE ARAUCO


Publicado en “Amor paz y caridad” Nº 31 – Marzo - 1985

viernes 12 de marzo de 2010

PÁGINA POÉTICA

CUANDO LOS BUENOS SE MUEREN

A la memoria de un hombre bueno,
el "viejo profesor" Tierno Galván.


Cuando los buenos se mueren
doblan todas las campanas,
se desbordan los elogios
y todo son alabanzas;
el dolor se hace emoción
y atenaza las gargantas,
llorando los corazones
en silencio, sin palabras.

Dichosos los que se mueren
con amor en la mirada,
con sonrisas en los labios
con resignación cristiana;
con la conciencia tranquila
a Dios entregando el alma
después de una larga lucha
con la incomprensión humana.

Dichosos, porque han sabido
asumir del Bien la causa
con amor y comprensión,
con enjundia franciscana;
de sus vidas ejemplares
dejando al mundo constancia
y ganando en las alturas
un puesto para sus almas.

Esos hombres no se mueren,
solo cambian de morada,
yen el espacio infinito
siguen vibrando sus almas
impelidas por el Bien,
por el amor inspiradas,
motivadas por el deseo
de amar y servir sin pausa.

¿Qué importa que en vida fueran
no creyentes, que dudaran,
si en sus pechos hubo amor,
comprensión y tolerancia;
si han combatido el engaño,
la injusticia y la falacia,
y en servir a los demás
han puesto todas sus ansias?

¿Acaso son las creencias
las que dan luz a las almas,
las que engrandecen al hombre
en su trayectoria humana?
No, por cierto; son los hechos,
las obras dignas, calladas,
las que le llevan a Dios
y le hacen sublime el alma.

Cada cual será juzgado
por el bien o el mal que haga,
por su entrega y sacrificio,
comprensión y tolerancia;
por derribar las barreras
de la incomprensión humana
o sembrar de la discordia
el germen y la cizaña.

Todo aquel que alumbre y ame,
que asuma del Bien la causa,
sea agnóstico o creyente,
es de Dios una semblanza;
porque Dios es Luz y Amor,
es la Bondad soberana,
y a todos, sin excepciones ,
alumbra, protege y ama.

Para El todos los hombres
somos iguales, no hay castas ,
no hay privilegios divinos
de origen, de cuna y raza,
de creencia o religión,
de pueblo, nación o patria,
y por el mismo rasero
son medidas nuestras almas.

Son los hombres y no Dios
quienes discriminan y separan,
los que imponen privilegios
de posición, credo y raza;
los que en Su nombre repudian,
anatematizan y matan,
los que convierten la vida
en un campo de batalla.

Los hombres justos y buenos
no son muchos, por desgracia,
no abundan los corazones
que asuman del Bien la causa;
pero son los suficientes
para alumbrarnos el alma
y aquilatar los valores
de la dignidad humana.

Por eso cuando se mueren
doblan todas las campanas,
se desbordan los elogios
y todo son alabanzas;
el dolor se hace emoción
y atenaza las gargantas,
llorando los corazones
en silencio, sin palabras.


JOSÉ MARTINEZ

domingo 7 de marzo de 2010

RECORDANDO EL PASADO

LA OBRA MAESTRA DEL CREADOR

No hace falta tener grandes conocimientos de psicología para comprobar las distintas formas con las que puede reaccionar el ser humano ante determinadas circunstancias. Ya que no existe uniformidad de criterios entre las personas, a la hora de manifestar el efecto que nos produce un mismo hecho, o un caso de análogas circunstancias.

Por eso, nunca podemos prever la actitud que adoptará cada uno en el momento de enfrentarse a la realidad de un hecho determinado, ni las consecuencias que se pueden derivar de su manera de ver o interpretar los hechos. Teniendo en cuenta de que, en estos casos, juega también un papel importante la situación o el momento en que se producen, así como el estado de ánimo de la persona en cuestión. Pero, a pesar de que la convivencia lleva consigo ciertos problemas, todos tenemos la necesidad de vivir en sociedad, y de convivir diariamente con otras muchas personas. Por consiguiente, tenemos también el deber de afrontar con sensatez todos los problemas que se deriven de esta convivencia, que además, nos viene impuesta por las leyes de la Naturaleza. Por eso yo creo, que merece la pena continuar analizando el tema, del que podemos sacar varias conclusiones.

En primer lugar, tenemos que convencernos de que, si queremos que las relaciones con nuestros interlocutores sean duraderas y efectivas, tenemos que dotarnos de una gran dosis de compresión, a la vez que hay que estar preparados para cualquier reacción o cambio de actitud de los mismos. Porque, si queremos llevarlo todo a "fuego y sangre", sería imposible mantener unas relaciones normales con nadie. Incluso ni con los que estamos unidos pro afinidad de ideales, de sentimientos, etc. Todos podemos, en algún momento, encontrarnos bajo los efectos de unas crisis interna que haga cambiar nuestro estado de ánimo, lo que nos puede llevar a comportamientos nada recomendables. Aunque después, cuando pase ese mal momento, entremos en razones y reconozcamos nuestro error.

Pero, además de ser comprensivos con el comportamiento de los demás, tenemos que ser exigentes con nosotros mismos. Vigilando y controlando nuestro comportamiento, de tal forma, que evitemos caer en esa actitud, donde obliguemos a los demás a medir su capacidad de resistencia para tolerar nuestras impertinencias. Este control por nuestra parte, nos asegura un alto porcentaje de efectividad en el desarrollo de nuestras relaciones y un alto nivel de calidad de las mismas, ya que no se malgastan energías en reparar los malos efectos de una actuación incontrolada, ni se pierde tiempo en restablecer las posibles interrupciones de nuestras relaciones.

Pero la convivencia tiene también su parte positiva, ya que a través de la misma, la persona puede desarrollar y poner en práctica todas las virtudes con las que Dios adornó el alma del ser humano. Porque conviene pensar, ¿para qué querríamos la vida, si tuviéramos que vivir solos, sin tener la posibilidad de compartirla con los demás?

La cuestión está clara, si Dios es amor, su ley es la ley del amor, y sólo Dios con su poder, pudo realizar un milagro de crear el amor, para que los corazones se unan y acompasen su latido a un mismo ritmo, y para que las almas se reencuentren y vibren en una misma sintonía.

Por eso yo pienso, que todos estos razonamientos nos llevan a una conclusión. Que si queremos mantener una actitud responsable y conciliadora en nuestra convivencia, no nos queda más alternativa que aceptar y seguir evolucionando en la Ley del Amor, la que, además de que nos viene impuesta por la propia Naturaleza, podríamos considerarla también, como la Obra Maestra del Creador.

JOSÉ GARCÍA

Artículo extraído de la revista “LA HORA DE LA VERDAD” - Mayo 2.000 - nº 140, que mensualmente editan los “JÓVENES PASTOREROS” de Fuente Vaqueros (Granada).

lunes 1 de marzo de 2010

LEYES UNIVERSALES

PASIONES HUMANAS

Breve análisis psicológico y espiritual de las pasiones.

Resentimientos, rencores y malquerencias.

Análisis de estos estados afectivos.

Todo apasionamiento lleva al individuo a la exalta­ción que, de no ser controlada, impide razonar. Desarrolla en el individuo una fuerza psíquica que, si bien puede ayudar mucho en la realización de una idea o propósito; puede también arrastrar a extremismos de violencias, porque todo estado pasional oscurece la razón.

Necesario es distinguir entre pasión y entusiasmo. Y aun cuando éstos son aspectos de la acción de la facultad emocional del alma humana, su actuación y efectos son diferen­tes. Pues, mientras el entusiasmo es una energía psíquica dirigida y controlada por la razón, la pasión no; aun siendo la misma energía psíquica, pero desbordada y sin control. Y en esta condición caen algunas personas bien intencionadas, por falta de observación de sus reacciones y análisis de sus actuaciones.

Si bien hay pasiones nacidas de ideales o conceptos de verdad, que podrían considerarse positivas, tienen la desventaja de producir en la persona apasionada una obcecación mental y desequilibrio emocional que impide razonar y analizar las ideas de los demás diferentes a la suya, con lo cual se torna intransigente con toda idea y concepto diferente al suyo. Y aquí está el aspecto negativo de la pasión.

Por ello, toda pasión cual sea su naturaleza, es perturbadora. Por lo que, necesario es mantener una constante observación sobre nuestras reacciones y actuaciones. El entusiasmo es necesario para las realizaciones. Y es positivo cuando es motivado por una causa noble y controlado por la razón. La pasión es dañina por los extremismos a que conduce, que retardan el progreso y evolución del Espíritu.

Variados son los aspectos de las pasiones, que surgen fácilmente en las personas fogosas, sectarias y fanáticas. y diversos son sus efectos, entre los cuales citaremos las enemistades y perjuicios causados por esos estados pasionales de los que surgen odios y malquerencias en diversos modos, según el grado de egoísmo y orgullo que prevalezca en las partes.

RESENTIMIENTO.-

Hay quienes, ante un hecho, palabras o frases que por ligereza o maldad alguien haya proferido, y hasta por envidia debido a algún complejo; llegan a crear en su alma pobre y ruin, un resentimiento y hasta malquerencia que amargarán su vida en cada momento que piensen en la persona-motivo de su resentimiento o perciba su presencia. Actitud desacertada y absurda que, por ignorancia de las consecuencias dañinas que tal estado anímico les depara, así como por desconocimiento de sus propias imperfecciones, tales como el orgullo y amor propio lastimados, llega a dar cabida en su alma.

Porque, todo resentimiento amarga la vida de quien lo sustenta y perjudica la salud del cuerpo y del alma, sin recibir nada beneficioso a cambio de ese resentimiento, que es motivo de mortificación. Entonces, ¿verdad que es absurdo crear y mantener resentimientos?

En cambio, cuando vibramos en bondad, en amor fraterno, somos comprensivos y tolerantes ante las imperfeccio­nes del carácter de los demás, y aun ante actuaciones poco dignas. Y éste es el estado afectivo que debemos alcanzar, si queremos librarnos de las molestias que el resentimiento produce.

En nuestras relaciones humanas debemos tener presente que, quien mal actúa es un ser inferior, atrasado, y por ende más necesitado de nuestro amor, que es comprensión y toleran­cia. Y sólo vibrando en amor fraterno y controlando nuestra emotividad, podremos ser comprensivos y tolerantes para con los demás, con lo cual nos libraremos de vernos presos de esa rémora cual es el resentimiento.

RENCORES.-

¿Habéis tenido alguna vez el sentimiento venenoso del rencor hacia alguien? Y si en algún momento de vuestra vida lo habéis tenido, ¿qué ventajas o beneficios os ha reportado? Ninguno, ¿verdad?

Naturalmente. Porque, el rencor no da nada bueno, y sí proporciona intranquilidad, desasosiego, porque afecta la emotividad, cuyas vibraciones con sentimientos de rencor envenenan la mente de quien por ignorancia alimenta el rencor.

Puede que alguno diga: me ha hecho esto o aquello, daño, etc.

Bien. Pero, veamos ¿puede alguien con su rencor o resentimiento deshacer el daño causado, o motivo de tal resentimiento?

Seamos sensatos y razonemos, ¿puede deshacerse lo hecho?

Entonces, ¿qué se gana con mantener un rencor que perjudica a la salud y altera la paz mental tan necesaria?

¿Sabíais que el resentimiento, el rencor y la malquerencia, actúan contra el mismo que las mantiene, y que son fuerzas psíquicas altamente negativas que dañan al mismo que las produce, mediante esa actitud desacertada?

El rencor no tiene cabida en los espíritus nobles y fuertes, en quienes vibra ya el amor; sino en los débiles.

Generalmente, el rencor nace de algún resentimiento por falta de comprensión, por envidia, egoísmo, orgullo lastimado, etc.; que el afectado da cabida en su alma y que luego le tendrá torturado.

Quien vibre en esos sentimientos mezquinos, está proyectando vibraciones desarmonizantes a su sistema nervioso y a las glándulas de secreción interna, produciendo en los mismos un desequilibrio funcional que, poco a poco, van dañando la salud y amargando la vida. Y a más de esto y otros detalles que sería prolijo enumerar aquí, al desencarnar en esas condiciones, no podrá alcanzar los planos de felicidad que la Divina Providencia ofrece a todos sus hijos; ya que puede caer en ambientes tenebrosos, a los cuales está unido con sus pasiones, y de los cuales, ¡mucho cuesta salir!


MALQUERENCIAS.-

Cuando analizamos serenamente, el comienzo o motivo que dió origen a una malquerencia, apreciamos con asombro que es la falta de amor, ese sentimiento que nos hace ser compren­sivos para con las imperfecciones de nuestros semejantes (ya que si miramos hacia dentro de nosotros mismos, también las encontramos en mayor o menor grado).

La falta de amor, es la que realmente permitió penetrar en el alma tal sentimiento o condición; que suele degenerar en pasión, y que luego mantendrá el individuo en desarmonía frecuente. Las malquerencias son una consecuencia de lo anterior: resentimientos y rencores por haber dado cabida a esos dos aspectos pasionales absurdos y funestos.

Para no caer en el estado perturbador de cualquier pasión, es necesario controlar las emociones a fin de dominar los impulsos; ya que, es axiomático en psicología, que las emociones profundizan por repetición.

Necesario es evitar caer en el fanatismo, que lleva al individuo a la intransigencia. Necesario es respetar la opinión de los demás y considerar que tienen el mismo derecho que uno. Necesario es vigilar constantemente nuestros senti­mientos, pensamientos y reacciones, ya que ellos motivan nuestros actos. Y no permitir, en ningún momento, explosión emocional alguna, ni obcecación en nuestras ideas y creencias.

Sólo cuando hayamos llegado al control de nuestra emotividad, podremos dominar nuestras reacciones y nuestros actos. Sólo cuando la facultad rectora y directriz de la Mente sea capaz de controlar y dirigir nuestros pensamientos y sentimientos; sólo entonces llegaremos a vernos libres de esos y otros estados afectivos negativos, causantes de tanta desdicha, fracaso y dolor. Porque, entonces habrá una completa armonía mental emocional y seremos rectores de nuestros propios destinos.

Tengamos siempre presente que, todo sentimiento ruin produce una vibración negativa, que a más de impregnar el alma y el cuerpo físico de magnetismo mórbido, atrae por afinidad a entidades maléficas del astral inferior que, al acercarse por sintonía vibratoria, avivan esa pasión e impregnan el aura de fluidos ponzoñosos.

Sólo los espíritus débiles y las personas ignorantes, caen víctimas de esas pasiones. Mantengámonos fuertes. Controlemos las emociones para no dar cabida nunca en nuestra alma a pasiones y sentimientos mezquinos y negativos, que retardan nuestro progreso y evolución.



* * *

* *

*


SEBASTIAN DE ARAUCO