jueves 29 de abril de 2010

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

LOS ESPIRITAS ANTE EL FENOMENO OVNI

Durante los últimos años, se ha hablado mucho sobre platillos voladores, avistamientos de ovnis, de si pueden ser naves procedentes de otros mundos y si van tripulados o no; es decir, sobre la posible llegada y presencia de seres extraterrestres en nuestro planeta.

La gente de la calle reacciona de muy distinta manera ante estas noticias, aceptándolas o rechazándolas; pero ¿cómo puede o debe reaccionar el espiritista? ¿Debemos ignorar este tipo de fenómenos, o por el contrario, debemos interesarnos por ellos e intentar averiguar lo que pueda haber de falso o de verdadero?

Bajo mi punto de vista y creo que es el de la mayoría de ustedes, el espiritista debe preocuparse por todas aquellas cuestiones que puedan ser de interés para el ser humano. El mismo Allan Kardec, fue el primero en señalar, que en la Codificación no está dicho todo; que el espiritismo es una doctrina abierta, y que deberán estudiarse todas aquellas nuevas realidades que con el tiempo se presenten a la humanidad.

Para analizar cual tiene que ser nuestra actitud respecto al fenómeno que estamos tratando, quisiera hacer una comparación con ciertos sucesos extraordinarios, que hace poco más de un siglo también sorprendieron a la humanidad. Me estoy refiriendo a los primeros fenómenos mediúmnicos o manifestaciones del más allá, iniciadores de lo que sería después la filosofía espirita.

Estos fenómenos, fueron en su momento un motivo de incertidumbre. Muchas especulaciones se hicieron sobre ellos, pero la luz sólo llegó cuando un hombre valiente y honrado se decidió, con el corazón en la mano y contando con la ayuda espiritual, a esclarecer el asunto.

Pues bien, al igual que las manifestaciones espiritistas y los fenómenos mediúmnicos suscitaron en el siglo pasado el interés de la opinión pública, actualmente el fenómeno ovni está atrayendo profundamente la atención de la sociedad. Se pueden tener distintas opiniones sobre el fenómeno, como se tuvieron en su momento con las primeras manifestaciones espiritas, pero lo que no se puede negar es que el fenómeno existe, que es un hecho, sea cual sea su explicación.

¿Qué actitud hubiéramos aconsejado a la sociedad del siglo pasado que tomara ante los fenómenos mediúmnicos y las manifestaciones del más allá? Pues la que tomó Allan Kardec y los pioneros del espiritismo: investigar el fenómeno para descubrir cual era su verdad y qué nos quería decir. ¿Y cuál debe ser el comportamiento y la actitud, que en la actualidad, debernos tomar los espiritistas ante el fenómeno ovni? Pues, en buena lógica y siguiendo el mismo principio, interesarnos por él e intentar encontrar cuál es su significado y qué se oculta tras todo ello.

Podemos hacernos la pregunta, de si en todo este fenómeno tendrá algo que ver la Divina Providencia. Gracias a los conocimientos espirituales que nos ofrece la Doctrina, todos sabemos que nada ocurre por casualidad; y por tanto, cuando algo nuevo se nos presenta, debe tener un por qué y un para qué, un significado; y al hombre consciente y responsable le corresponde resolver el enigma. Si la humanidad, no se hubiera esforzado en intentar responder los interrogantes, que las circunstancias nada casuales, le iban presentando, el hombre no habría llegado a las relativas cotas de progreso y adelanto en que actualmente se halla. Nada hubiera avanzado la filosofía, la ciencia, la cultura y nos encontraríamos todavía en el más atrasado estado de primitivismo e ignorancia.

Si la Divina Providencia, en determinado momento, presenta ante la humanidad un nuevo motivo de preocupación, es para que los hombres reflexionen sobre él y se enriquezcan con la luz que la resolución del mismo les aporte.

Sin embargo, algunos pueden objetar que es cuestión de los científicos el investigarlo y que nosotros debemos esperar que ellos nos den la respuesta. Pero a este argumento, hemos de contestar, que igual pudieron haber dicho los que fueron primeros espiritas, esos hombres sencillos pero valientes que se interesaron por el espiritismo; ellos también hubieran podido decir que era mejor esperar a ver qué opinaba la ciencia al respecto. Todos sabemos ya lo que la ciencia dijo. ¿Qué hubiera sido entonces del espiritismo? ¿Quiénes lo hubieran llevado adelante? ¿Quiénes hubieran sido sus seguidores?

Exactamente igual ocurre en la actualidad con la pregunta de si vienen o no naves extraterrestres a nuestro planeta. Todos sabemos también lo que hacen la ciencia y los gobiernos al respecto. Nada nos han esclarecido en estos años y a buen seguro que nada nos esclarecerán en los venideros. Por tanto, nos toca a nosotros el hacernos la pregunta y el intentar descubrir la respuesta.

No obstante, hay quien puede pensar que se hace una comparación excesiva con las manifestaciones espiritistas. Desde luego que no es lo mismo, pero lo que se pretende dejar claro es la actitud a tomar ante un hecho nuevo e importante. No se le debe ignorar o esperar que otros nos lo solucionen, sino que debemos ser nosotros mismos los que nos preocupemos por descubrir cual es su verdad.

El espiritismo es una doctrina abierta, me atrevería a decir incluso que la más abierta de las que existen actualmente en la Tierra. Por ello los espiritistas, respaldados por un profundo conocimiento de la vida humana, su por qué y su para qué, somos los más idóneos para investigar este fenómeno, para descubrir su trasfondo, para rechazar lo que de falso contenga, y para aceptar lo que en él haya de verdadero. No cerremos nuestra mente, abrámosla a las nuevas realidades que los tiempos presentan a la humanidad. No dejemos que el espiritismo se estanque, ignorando y no dando respuesta a los problemas actuales.

Pero podrían objetar algunos: ¿Es que acaso tenemos los espiritistas posibilidades de investigar el fenómeno? ¡Desde luego que sí! Si hay alguien en este mundo que tenga posibilidades de investigar el fenómeno ovni y obtener una respuesta lógica y segura, ese alguien somos los espiritistas; pues contamos con una ayuda y una fuente de conocimiento que, bien utilizada, es superior a cualquier otra y nos puede proporcionar la información que precisamos: el Plano Espiritual.

Una última pregunta podemos formularnos: ¿Por qué es importante saber lo más posible sobre el fenómeno ovni? ¿No es acaso una mera curiosidad que en nada nos afecta a nosotros o a la marcha de la sociedad? A esto debemos responder planteándonos la siguiente pregunta: ¿Era importante para el hombre del siglo pasado, saber lo que se escondía tras esos curiosos fenómenos de las manifestaciones espiritistas? Hoy responderíamos que sí, pues tras unos hechos intrascendentes en apariencia, se hallaba la respuesta tan ansiada por la humanidad del por qué de la vida humana.

¿Podemos despreciar en nuestros días el fenómeno ovni como poco importante? ¿Sabemos acaso lo que se oculta tras él? ¿Cuál será su significado? ¿Podría él darnos la respuesta de lo que le sucederá a la humanidad en un presente inmediato?

Como espiritas que somos, debemos intentar dar solución a este interrogante y separar la parte de fantasía que encontremos, de la parte de verdad que en él se oculte.

Recordemos por último esta profecía bíblica, que lleva milenios esperando cumplirse:

"EN AQUELLOS TIEMPOS..., SIGNOS EVIDENTES HABRAN EN LA TIERRA, Y EXTRAÑAS SEÑALES EN LOS CIELOS—.

J. J. C.


GRUPO VILLENA

sábado 24 de abril de 2010

PALABRAS DE ALIENTO

EL VALOR DE LA FE


En varios pasajes del Evangelio, Jesús destaca la importancia del valor de probarse en la fe.

Por ejemplo, en determinado punto de la narrativa evangélica, el Cristo afirma que nadie debe avergonzarse de Él y de Sus palabras.

De las exhortaciones del Maestro, se extrae que no basta creer en algo.

El hombre debe vivir en conformidad con sus creencias.

Adoptar un ideal es muy poco.

Es necesario ser fiel a ese ideal.

En un mundo corrompido, la fidelidad a una concepción de vida más pura normalmente no es fácil.


Los ejemplos que se reciben diariamente son bastante tristes.

La Humanidad vive un periodo de grave crisis moral.

Bajo el nombre de libertad, impera el libertinaje.

A título de diversidad de costumbres, las criaturas se permiten los más raros abusos.

Hay muchos deshonestos ocupando elevados cargos y viviendo en el lujo.

Seres viciosos posan de modelo para la sociedad.

Muchos artistas agraciados, pero livianos y desequilibrados, dictan modas y tendencias de comportamiento.

La promiscuidad y el cambio constante de novios o maridos nos parece algo normal.

En ese contexto, ser sobrio, trabajador, honesto y responsable parece casi exótico.

El hombre poco reflexivo puede sentirse tentado a seguir la ola de la modernidad.

Entretanto, es necesario meditar un poco.

Hábitos que destruyen la integridad física y psíquica, el hogar y la propia dignidad de quién los adopta no pueden ser sanos.

La corrupción dilacera la sociedad.

A ella se suma el desvío de dinero que podría salvar y mejorar innumeras vidas.

La promiscuidad sexual deja un rastro de desencanto y enfermedad en las vidas de quién se las adopta.

Delante de un Mundo conturbado y violento, el hombre necesita reflexionar a respeto de sus ideales.

¿Cuáles son los valores que se consideran necesarios para una vida armoniosa y sana?

Identificados esos valores, se nos hace necesaria la fidelidad.

Lo que no vale es vivir al sabor de las circunstancias, como un animal que se guía por el movimiento de la manada.

La inteligencia es un don demasiado precioso para ser desperdiciado.

Urge lanzar una mirada crítica sobre los hábitos de la sociedad y meditar sobre ellos.

¿Si todos adoptasen determinado patrón de comportamiento, será posible una convivencia pacífica y provechosa?

¿Sería agradable ver a los propios hijos o padres viviendo de manera disparatada?

¿O ver a un ser querido sufriendo las consecuencias de la conducta inconsecuente de otro?

Lo que no es bueno y honroso, lo que torna infelices los demás debe de ser combatido.

Ahí surge la necesidad de ser valeroso.

Vivir de acuerdo con patrones mundanos es fácil.

Difícil es adoptar ideales elevados y vivir con nobleza.

Ser fiel a un Ideal no implica hacerse un adoctrinador compulsorio de sus semejantes.

La libertad de consciencia es un imperativo de la vida en sociedad.

Entretanto, respetar la libertad de los demás no significa ser connivente con sus equívocos.

Para vivir en paz es necesario aprender a convivir con el diferente.

Pero vivir pacíficamente no es sinónimo de ser pasivo.

En ciertos momentos, la omisión es un escándalo.

Cuando se requiera tu opinión sobre una cuestión ética, es importante ser honesto, pero manteniendo la gentileza.

Si la opinión no agrada, ten paciencia.

Delante de conductas que perjudican inocentes o el patrimonio público, se debe actuar en la defensa del bien y de la ética.

En cualquier caso, actuar correctamente, aunque sea en perjuicio de los propios intereses inmediatos.

Una vida honrada es el mayor y más valeroso testimonio que un hombre puede dar de sus creencias.

Piense en eso.

Redacción del Momento Espírita.
En 22.04.2008


lunes 19 de abril de 2010

REENCARNACIÓN


LEY DE EVOLUCIÓN

El concepto de evolución ha avanzado mucho en los últimos tiempos. Tan atacado en su origen por las mentalidades dogmáticas, mentes anquilosadas, ha tomado impulso vigoroso en este siglo de avance en todos los aspectos de la ciencia y la razón.

Comenzó siendo una hipótesis, básica para la investigación, para algunas mentes más claras, llegando a ser una teoría académica, fundamental para el estudio como ley de la vida. Primero, en el campo de la zoología por el gran naturalista francés Lamarck y otros, extendiéndose a todos los campos de la vida manifestada, y sostenida hoy por la ciencia moderna, y hasta por muchos científicos dentro de las diversas corrientes del cristianismo.

La evolución como ley cósmica, ley divina, trasciende a todos los aspectos de la Naturaleza; porque, evolución es un transformismo continuado hacia formas más complejas en lo morfológico y un desarrollo constante en lo psíquico.

Toda manifestación de vida, y aun todo aquello que nos parece materia inerte, está en constante movimiento y transformación. De aquí las mutaciones ya comprobadas en las diversas formas del reino mineral, así como vegetal, animal y hominal.

Todo cuanto existe, nace con su ley, constituye la expresión de una ley; no puede existir si no es como desarrollo de un principio, siguiendo una ley. Y el ser humano, al igual que todos los demás aspectos de la vida manifestada, está inmerso en esta gran ley divina: Ley de Evolución.

Toda forma de energía, que es vida, desde el átomo al hombre, está comprendida en esta fuerza cósmica, dentro de un transformismo evolutivo. Lento, muy lento en las formas inferiores, presionando cada vez más en las formas más evolucionadas, en relación al desarrollo del psiquismo.

La personalidad humana en su estado actual, es el resultado de una larga evolución, en lo físico, psíquico y espiritual. Como dista mucho, todavía, de la meta —la perfección— sigue avanzando hacia ella, en el tiempo y en el espacio, empujada por esta fuerza cósmica, que es ley de la Vida.

Aun cuando, cada fase evolutiva tiene su tiempo marcado dentro de esa eternidad que tenemos por delante; ya en la etapa humana, el mayor o menor tiempo empleado en alcanzar la meta, depende del individuo mismo. Ante esta premisa, puede que alguno piense... —entonces, no hay prisa en llegar, ya que tenemos toda una eternidad por delante. Quien así pensare, toma una actitud desacertada; ya que, cuanto menos avance en su camino de progreso, cuanto menos se esfuerce en progresar, más sujeto estará a las encarnaciones en los mundos atrasados de vidas penosas.

Dado el concepto limitadísimo que los humanos tenemos del tiempo, la evolución se nos presenta como muy lenta; pero, no de un salto se transforma en perfecta una humanidad atrasada. Como dice el filósofo Pietro Ubaldi, en su obra: «La Gran Síntesis«: «Los perezosos, los retardados, los holgazanes y viciosos, pesan enormemente sobre los más adelantados. Y no sólo pesan, sino que se sublevan contra todos aquellos que se empeñan en hacerles avanzar por el verdadero camino. Es tanto el atraso moral y espiritual de nuestra humanidad, que ésta cobra aversión y hasta odio a todo el que lucha por sacarla de su charco de fango, en medio del cual se encuentra muy a gusto, por falta del conocimiento de su propia realidad, de la verdad de la vida«.

Sólo unos pocos, con una capacidad perceptiva más desarrollada, pueden apreciar el avance arrollador de esa energía cinética y fuerza creadora. Los más, avanzan inconscientemente, arrastrados por esa fuerza poderosa, que toma aspectos diversos de manifestación en las relaciones humanas.

En las formas inferiores de vida, esta fuerza, esta ley de la vida, las impele a un constante movimiento de transformación, hacia formas más complejas y perfectas. Y, ya en la etapa humana, la ley de evolución sigue también (aunque lentamente para la percepción humana) la transformación morfológica hacia formas más perfectas; pues, nuestra humanidad no ha alcanzado aún el avance morfológico de las humanidades más evolucionadas de otros mundos. Pero, donde la ley actúa con más fuerza, es en el psi-quismo, creando en el individuo el deseo de nuevas conquistas, con nuevas experiencias, en todos los órdenes de la actividad humana; aun cuando éstas tengan el aspecto de luchas y violencias.

Nada de lo que sabemos y tenemos en nuestro mundo, en la actualidad, satisfará al hombre del mañana, con una mayor capacidad mental (intelectiva, volitiva, creativa, etc.) que, el individuo considerado hoy como sabio, podrá compararse al escolar del mañana.
El hombre civilizado de hoy, es el salvaje del ayer que, desde las primeras edades, viene evolucionando lentamente por medio del aprendizaje en las experiencias, en las vicisitudes y luchas, en el devenir del tiempo.
(Continuara)
SEBASTIAN DE ARAUCO


martes 13 de abril de 2010

PÁGINA POÉTICA

Unas manos siempre abiertas,
unas manos siempre llenas.

Ofrecer a manos llenas
tu cariño y tu ilusión
es abrir una Esperanza
al camino del Amor.

Andar siempre en esta vida
con las manos siempre abiertas
para ayudar al que sufre,
para dar esa respuesta.

Es tanto como dar vida,
tanto como escuchar,
es ese algo especial
que te cura las heridas.

Luchar por el bien común
por nuestro hermano o vecino
entregando el corazón
cumpliendo nuestro destino.

Dando siempre a los demás
nuestro ejemplo solidario
nuestra sincera amistad
y el respeto de verdad.

Porque no somos iguales
y el progreso es nuestro sino,
tenemos que reencarnar
para andar nuestro camino.

Pero sólo por Amor
dejaremos de sufrir
y sólo con comprensión
conseguirás ser feliz.

Por eso ofrece tus manos
unas manos siempre abiertas
que se entregan y te estrechan
como tu amigo y hermano.

En nuestra vida diaria
trabajando y aprendiendo
lograremos ser mejor
si tenemos Esperanza.

Hay que olvidar los designios
y buscar las soluciones
desterrar los fanatismos
y encontrar aspiraciones.

Pensar en el bien común
aumentar nuestra ilusión
superar nuestras torpezas,
es el tesoro mayor.

Vivir por nuestras creencias
con fe en el mundo futuro
luchar para que todos juntos
desterremos la ignorancia.

Con ternura y con cariño
hay que saber comprender
que somos sólo unos niños
que están empezando a ver.

Porque nuestras manos son
parte de nuestra verdad,
ofrécelas de corazón
para todos sin igual.

Y entrega todo tu ser,
todo para los demás
porque es nuestro deber
por ser de la humanidad.

M.M.G.

lunes 5 de abril de 2010

RECORDANDO EL PASADO

INCERTIDUMBRE


Nunca sabe el hombre cuando llega su última hora exceptuando algunos seres que dicen resueltamente: "Me quedan tantos días de vida"; y se cumple su profecía , causando asombro y extrañeza a todos los que rodean al enfermo. Yo nunca me he metido en averiguar si es útil saber o ignorar el momento de nuestra muerte; lo que si puedo decir es que la incertidumbre en que vivimos, no sabiendo a punto fijo la hora de nuestra desencarnación, ocasiona al espíritu tristezas, desconfianzas, desalientos, amarguras, cansancios y otras innumerables angustias que no tienen nombre, pero que se sienten, que nos hieren a fondo, que nos perturban, que nos desorientan y nos hacen decir: ¿Pero, me voy o no me voy? ¿Qué me atrae con más fuerza, lo de allá o lo de aquí? ¿Podemos decir irónicamente, lo que decía Campoamor: "iPenar tanto, por tan poco!” o hemos de considerar nuestra estancia en la tierra como un beneficio inestimable para nuestro adelanto y progreso infinitos?

"¿ Y tú lo preguntas? (me dice un espíritu). Parece increíble que el sufrimiento físico y la contrariedad moral, perturben tu entendimiento hasta el punto de no reconocer la inmensas ventajas que le reportan al espíritu sus encarnaciones sucesivas , puesto que todas le sirven para su perfeccionamiento, para su libertad, para su engrandecimiento; para borrar las manchas de su desenfreno y comenzar su ascensión gloriosa, su verdadera resurrección. Tu incertidumbre, es la herencia perniciosa de tus pasados vicios; herencia que debes procurar desprenderte de ella, porque te dará muchas noches sin sueño y muchos días sin sol.

¿Crees tú que si no merecieras lo que sufres, estarías en las condiciones en que te hallas ? No; tu vida sería más grata si tú hubieras sido más buena; la soledad en que vive se hubiera trocado en amorosa, compañía y espíritus dulces y complacientes harían más dichosas tus últimas horas. Lo que te digo es amargo, pero te digo la verdad y la verdad siempre la encuentran amarga los descontentos de la tierra; porque la verdad no halaga, no brinda ilusiones, no presenta cielos de color de rosa; muy al contrario, se ve con ella un horizonte plomizo, se ve una llanura inmensa , sin un árbol que brinde apacible sombra, sin que una planta florida perfume el ambiente; sin una fuente de la cual brote liquido manantial que calme la sed del errante peregrino.

¡Sombra en el cielo; aridez en la tierra! ¡Qué triste es todo esto! ¿No es verdad? Pues es más triste todavía vuestro pasado; son más duras las sombras a las que dieron forma vuestros atropellos, vuestros desafueros; olvidásteis el cumplimiento de sagrados deberes; os hicisteis sordos a los clamores de vuestros hijos; abandonasteis vuestro hogar poblado de enfermos y corristeis a la desbandada buscando alegres pasatiempos; cerrasteis los ojos para no ver las llagas y la podredumbre de vuestros deudos; pero no basta no querer mirar, hay que ver lo que mortifica, lo que produce náusea, lo que reclama vuestra compasión, primero; vuestros cuidados después; no se eliminan a vuestro antojo la penalidades; no se rompen las letras que vienen a la vista diciendo: "Papel roto, no atestigua deuda, ¡rompamos! ¡borremos las huellas del ayer!”.

Inútil empeño, vano afán; las letras aparecen de nuevo Y en ellas se lee en grandes caracteres: ¡¡A la vista; no hay plazos, no hay prórrogas!! Aunque la eternidad no tiene fin el tiempo tiene sus leyes inmutables y los espíritus tienen que cumplir con lo que la ley les impone, ley de justa expiación. Podrán perdonarnos, nuestros enemigos todos, sin excepción; podrán ser clementes todos nuestros jueces, pero nuestra conciencia nos dará el ¿quién vive? siempre que sobre los sangrientos despojos de nuestras, víctimas, queramos poner los cimientos del alcázar de nuestra dicha.

En la eterna justicia, no hay componendas; no se compran absoluciones con montañas de oro; no se ahogan los gemidos de los mártires con aplausos pagados; todo sigue su marcha sin la menor interrupción; de grado o por fuerza, los culpables de ayer han de pagar hoy una parte de, sus deudas no hay apelación, y, por consiguiente pierdes el tiempo lastimosamente haciendo vanas preguntas y dando pábulo a la más dolorosa incertidumbre dudando de la eterna justicia de Dios. ¿Que te pesa la cruz?; abrázate a ella y te pesará menos. ¿Que tu casa amenaza ruina?; no alarmes a tus vecinos con tus inútiles lamentaciones; antes al contrario, procura apuntalarla con tus obras meritorias, y no dudes ni por un segundo de la justicia de Dios. No hagas, empero, como los fanáticos creyentes que se cruzan de brazos y esperan que Dios les envíe el maná, que según la Escritura envió Dios a los Hebreos al llegar al valle de Sim y durante cuarenta días se mantuvieron con la gracia de Dios, hasta llegar a posesionarse de la Tierra Santa.

No tomes la letra de los tratados religiosos; atente tan sólo al simbolismo que entrañan , al sentido alegórico que sirve de enseñanza a los que quieren pensar, estudiar y aprender. No hay otro maná para el espíritu que su trabajo, que su energía , que su inquebrantable voluntad; que sus firmes propósitos de enmienda, desandando el camino andado, atendiendo al débil que ayer se despreció, dando pan al hambriento, al que ayer se le negó el pan y la sal de la hospitalidad; consolando al afligido y al enfermo; prestando atención a sus lamentaciones. Este es el medio, este es el modo de avanzar por el camino recto; y pensando siempre en los males ajenos, se llegan a olvidar los propios. ¡Hay tantas lágrimas que enjugar; hay tantos atribulados a quienes prestar consejos, que, a tener tiempo disponible y salud robusta, no descansaríais ni un segundo en vuestro hogar! Olvida, pues, vanas incertidumbres. La perfección resplandece en las obras de Dios; sus leyes son la emanación de su justicia; tenlo siempre presente, no lo olvides jamás. Adiós " .

¡Gracias, buen espíritu; tu lenguaje es amargo, pero el que no merece encontrar dulzuras, inútil es que las reclame; y yo tengo el íntimo convencimiento de que por esta vez no he de saborear copas de mieles, sino muy al contrario, únicamente la hiel de mi pasado me ofrecerá su amargo sabor; más, bendita sea la verdad que me conducirá a seguro puerto. Las engañosas ilusiones ocultan los abismos de nuestro pasado; las frías realidades nos descubren las piedras del camino! ¡Bendita sea la verdad!

Amalia Domingo Soler

En conmemoración del regreso al plano espiritual de la hermana Amalia Domingo Soler que tuvo lugar el día 29 de abril de 1.909.

jueves 1 de abril de 2010

LEYES UNIVERSALES

PASIONES HUMANAS

Breve análisis psicológico y espiritual de las pasiones.
Resentimientos, rencores y malquerencias.
Análisis de estos estados afectivos.


Todo apasionamiento lleva al individuo a la exaltación que, de no ser controlada, impide razonar. Desarrolla en el individuo una fuerza psíquica que, si bien puede ayudar mucho en la realización de una idea o propósito; puede también arrastrar a extremismos de violencias, porque todo estado pasional oscurece la razón.

Necesario es distinguir entre pasión y entusiasmo. Y aun cuando éstos son aspectos de la acción de la facultad emocional del alma humana, su actuación y efectos son diferentes. Pues, mientras el entusiasmo es una energía psíquica dirigida y controlada por la razón, la pasión no; aun siendo la misma energía psíquica, pero desbordada y sin control. Y en esta condición caen algunas personas bien intencionadas, por falta de observación de sus reacciones y análisis de sus actuaciones.

Si bien hay pasiones nacidas de ideales o conceptos de verdad, que podrían considerarse positivas, tienen la desventaja de producir en la persona apasionada una obcecación mental y desequilibrio emocional que impide razonar y analizar las ideas de los demás diferentes a la suya, con lo cual se torna intransigente con toda idea y concepto diferente al suyo. Y aquí está el aspecto negativo de la pasión.

Por ello, toda pasión cual sea su naturaleza, es perturbadora. Por lo que, necesario es mantener una constante observación sobre nuestras reacciones y actuaciones. El entusiasmo es necesario para las realizaciones. Y es positivo cuando es motivado por una causa noble y controlado por la razón. La pasión es dañina por los extremismos a que conduce, que retardan el progreso y evolución del Espíritu.

Variados son los aspectos de las pasiones, que surgen fácilmente en las personas fogosas, sectarias y fanáticas. y diversos son sus efectos, entre los cuales citaremos las enemistades y perjuicios causados por esos estados pasionales de los que surgen odios y malquerencias en diversos modos, según el grado de egoísmo y orgullo que prevalezca en las partes.

RESENTIMIENTO.-

Hay quienes, ante un hecho, palabras o frases que por ligereza o maldad alguien haya proferido, y hasta por envidia debido a algún complejo; llegan a crear en su alma pobre y ruin, un resentimiento y hasta malquerencia que amargarán su vida en cada momento que piensen en la persona-motivo de su resentimiento o perciba su presencia. Actitud desacertada y absurda que, por ignorancia de las consecuencias dañinas que tal estado anímico les depara, así como por desconocimiento de sus propias imperfecciones, tales como el orgullo y amor propio lastimados, llega a dar cabida en su alma.

Porque, todo resentimiento amarga la vida de quien lo sustenta y perjudica la salud del cuerpo y del alma, sin recibir nada beneficioso a cambio de ese resentimiento, que es motivo de mortificación. Entonces, ¿verdad que es absurdo crear y mantener resentimientos?

En cambio, cuando vibramos en bondad, en amor fraterno, somos comprensivos y tolerantes ante las imperfecciones del carácter de los demás, y aun ante actuaciones poco dignas. Y éste es el estado afectivo que debemos alcanzar, si queremos librarnos de las molestias que el resentimiento produce.

En nuestras relaciones humanas debemos tener presente que, quien mal actúa es un ser inferior, atrasado, y por ende más necesitado de nuestro amor, que es comprensión y tolerancia. Y sólo vibrando en amor fraterno y controlando nuestra emotividad, podremos ser comprensivos y tolerantes para con los demás, con lo cual nos libraremos de vernos presos de esa rémora cual es el resentimiento.

RENCORES.-

¿Habéis tenido alguna vez el sentimiento venenoso del rencor hacia alguien? Y si en algún momento de vuestra vida lo habéis tenido, ¿qué ventajas o beneficios os ha reportado? Ninguno, ¿verdad?

Naturalmente. Porque, el rencor no da nada bueno, y sí proporciona intranquilidad, desasosiego, porque afecta la emotividad, cuyas vibraciones con sentimientos de rencor envenenan la mente de quien por ignorancia alimenta el rencor.

Puede que alguno diga: me ha hecho esto o aquello, daño, etc.

Bien. Pero, veamos ¿puede alguien con su rencor o resentimiento deshacer el daño causado, o motivo de tal resentimiento?

Seamos sensatos y razonemos, ¿puede deshacerse lo hecho?

Entonces, ¿qué se gana con mantener un rencor que perjudica a la salud y altera la paz mental tan necesaria?

¿Sabíais que el resentimiento, el rencor y la malquerencia, actúan contra el mismo que las mantiene, y que son fuerzas psíquicas altamente negativas que dañan al mismo que las produce, mediante esa actitud desacertada?

El rencor no tiene cabida en los espíritus nobles y fuertes, en quienes vibra ya el amor; sino en los débiles.

Generalmente, el rencor nace de algún resentimiento por falta de comprensión, por envidia, egoísmo, orgullo lastimado, etc.; que el afectado da cabida en su alma y que luego le tendrá torturado.

Quien vibre en esos sentimientos mezquinos, está proyectando vibraciones desarmonizantes a su sistema nervioso y a las glándulas de secreción interna, produciendo en los mismos un desequilibrio funcional que, poco a poco, van dañando la salud y amargando la vida. Y a más de esto y otros detalles que sería prolijo enumerar aquí, al desencarnar en esas condiciones, no podrá alcanzar los planos de felicidad que la Divina Providencia ofrece a todos sus hijos; ya que puede caer en ambientes tenebrosos, a los cuales está unido con sus pasiones, y de los cuales, ¡mucho cuesta salir!

MALQUERENCIAS.-

Cuando analizamos serenamente, el comienzo o motivo que dió origen a una malquerencia, apreciamos con asombro que es la falta de amor, ese sentimiento que nos hace ser comprensivos para con las imperfecciones de nuestros semejantes (ya que si miramos hacia dentro de nosotros mismos, también las encontramos en mayor o menor grado).

La falta de amor, es la que realmente permitió penetrar en el alma tal sentimiento o condición; que suele degenerar en pasión, y que luego mantendrá el individuo en desarmonía frecuente. Las malquerencias son una consecuencia de lo anterior: resentimientos y rencores por haber dado cabida a esos dos aspectos pasionales absurdos y funestos.

Para no caer en el estado perturbador de cualquier pasión, es necesario controlar las emociones a fin de dominar los impulsos; ya que, es axiomático en psicología, que las emociones profundizan por repetición.

Necesario es evitar caer en el fanatismo, que lleva al individuo a la intransigencia. Necesario es respetar la opinión de los demás y considerar que tienen el mismo derecho que uno. Necesario es vigilar constantemente nuestros sentimientos, pensamientos y reacciones, ya que ellos motivan nuestros actos. Y no permitir, en ningún momento, explosión emocional alguna, ni obcecación en nuestras ideas y creencias.

Sólo cuando hayamos llegado al control de nuestra emotividad, podremos dominar nuestras reacciones y nuestros actos. Sólo cuando la facultad rectora y directriz de la Mente sea capaz de controlar y dirigir nuestros pensamientos y sentimientos; sólo entonces llegaremos a vernos libres de esos y otros estados afectivos negativos, causantes de tanta desdicha, fracaso y dolor. Porque, entonces habrá una completa armonía mental emocional y seremos rectores de nuestros propios destinos.

Tengamos siempre presente que, todo sentimiento ruin produce una vibración negativa, que a más de impregnar el alma y el cuerpo físico de magnetismo mórbido, atrae por afinidad a entidades maléficas del astral inferior que, al acercarse por sintonía vibratoria, avivan esa pasión e impregnan el aura de fluidos ponzoñosos.

Sólo los espíritus débiles y las personas ignorantes, caen víctimas de esas pasiones. Mantengámonos fuertes. Controlemos las emociones para no dar cabida nunca en nuestra alma a pasiones y sentimientos mezquinos y negativos, que retardan nuestro progreso y evolución.


SEBASTIAN DE ARAUCO