martes 29 de junio de 2010

CONGRESO NACIONAL DE ESPIRITISMO 1981

PLURALIDAD DE MUNDOS


     En el mundo que nos encontramos, todos somos conscientes de que tanto en los aspectos morales como materiales, se tiende a una superación; con el tiempo van cambiando las ideas por otras más adecuadas a nuestro entendimiento, y así poco a poco se va evolucionando.


     Gracias a esta evolución la ciencia, día a día, va encontrando respuesta a muchas de las preguntas, que hace tiempo eran imposibles de solucionar, por no encontrarle una explicación lógica.


     En estos tiempos de adelanto científico, son muchos los enigmas en los que la ciencia debe pararse a analizar, el por qué y para qué y dar una respuesta a toda esa gente, que en estos momentos se preocupa por aquello que es extraño para ella.


     En la actualidad, nuestra ciencia, se enfrenta con un hecho insólito, que durante muchos años se está manifestando por todo el planeta. Este suceso le viene preocupando pues:


  1)No encuentran una explicación lógica a toda una serie de manifestaciones.
     2) No se sabe de dónde provienen.
     3) No se conoce la finalidad de este fenómeno.


   Nos referimos a los hechos de Avistamientos, Signos en el Cielo, Objetos Volantes no Identificados, etc., que se han ido sucediendo a lo largo de la historia y que en la actualidad se presentan con mayor frecuencia.


    Muchas naciones coinciden en que este fenómeno se manifiesta, y de que es una realidad su presencia. Son objetos extraños, que sobrevuelan el espacio y desafían las leyes de la naturaleza conocidas por la ciencia, Es en este aspecto, donde los gobiernos quedan sorprendidos, motivo por el cual mucha gente se interesa por el tema, buscando una respuesta lógica y que les pueda satisfacer. 


     ¿Son signos, luces, aparatos voladores?


   De todos es sabido, que gracias al adelanto que la ciencia ha conseguido, son muchos los descubrimientos que se han hecho y que han reportado a nuestra humanidad un modo de vida más racional.


    Lo que está constatando la ciencia, ya fue expuesto por Allan Kardec cuando interpretaba la frase de Jesús: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas”. La casa es el Universo; las diferentes moradas son los mundos que configuran el espacio infinito y que ofrecen a los encarnados estancias apropiadas, con arreglo a su adelanto evolutivo. (Evangelio según el Espiritismo).


    ¿Podía Allan Kardec intuir lo que iba a ocurrir a la humanidad en estos tiempos? Posiblemente sí y es por ello que se atrevió, ya en el siglo pasado, a atestiguar que en los diferentes mundos hay hermanos encarnados en diversos niveles evolutivos.


     Es por esto que hacemos una llamada: ¿Puede tener relación lo que a la gente le ha dado por llamar OVNI y Extraterrestres, con todo lo que a este respecto dijo Allan Kardec? ¿Puede ser que en los momentos actuales, los signos extraños procedan de alguno de esos planetas?


   El hecho de que puedan venir desde otros planetas al nuestro, demuestra su adelanto técnico; y como todos sabemos ya por la doctrina espirita, la Divina Providencia sólo permite alcanzar altas cotas de desarrollo científico, cuando éste va acompañado de un elevado grado moral, que posibilita hacer un debido uso de la ciencia que se posee. ¿Por qué no podrían ser estos seres provenientes de un mundo de regeneración?


     Admitiendo por un momento, que puedan ser hermanos provenientes de estos mundos, con un mayor adelanto moral; ¿Qué objetivo tendría su visita, cuando todos sabemos que por las leyes que rigen el universo, ninguna humanidad puede interferir la evolución espiritual de otra?

    Siguiendo con esta hipótesis, si se trata de hermanos superiores, técnica y moralmente, deben ser conocedores de las leyes que rigen la evolución material y moral de los planetas que constituyen el Universo; ¿Qué necesidad tendrían entonces de venir a un mundo menos evolucionado, a no ser la de ayudar a esa humanidad en momentos de crisis?


     La existencia del fenómeno, ha sido aceptada ya por la ciencia; y en cuanto a las hipótesis mencionadas, ¿por qué no cabría una relación con la siguiente profecía de Joel?: "Y en el final de los tiempos signos extraños aparecerán en el cielo y la tierra”.


El que tenga oídos para oír que oiga.


F. M.
GRUPO VILLENA


sábado 26 de junio de 2010

CONFERENCIAS

    Conferencia del Dr. Raúl Texeira, que lleva por titulo: "La mediumnidad ante la ciencia". Impartida en la ciudad de Villena el día 13 de septiembre de 1999.


lunes 21 de junio de 2010

PALABRAS DE ALIENTO


EL BAMBU JAPONÉS 
    No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego.También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita sea! Hay algo muy curioso que sucede con el bambú y que lo transforma en no apto para impacientes:

     Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

    Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
     Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30metros!

     ¿Tardó sólo seis semanas crecer?
     No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

    Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

   Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

    Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

     Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
     De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.

     En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

    Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

     El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.

     Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.

     Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

     Tiempo… Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos…

     Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi… nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué…
   Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés…

     ¿Para qué?

    Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación.

    Si no consigues lo que anhelas, no desesperes…
    quizá solo estés echando raíces….





miércoles 16 de junio de 2010

REENCARNACIÓN


PROCESO EVOLUTIVO DEL ESPÍRITU

Demostrado está ya y aceptado por la ciencia oficial, que la vida es energía. La energía, es fuerza productora de movimiento, que es acción. Mas, para que la acción sea positiva, debe ser bien dirigida.

La «chispa» espiritual o entelequia, desarrollada por la lucha a través de las formas inferiores, engrandecida y alcanzada ya la etapa humana, recibe la denominación de Espíritu —el Ego— que, en las múltiples manifestaciones de vida ha ido adquiriendo las experiencias y fuerzas, y desarrollando parte de las facultades recibidas de la Divinidad Creadora. Por ello, su cenitismo y capacidad energética es mayor, creciendo más y más con el ejercicio de sus facultades en la lucha de cada vida. Lucha salvaje en sus comienzos; mejorando a medida de su progreso, de su ascensión en la escala evolutiva, hasta alcanzar esa fase sublime de la sabiduría y el amor, en la cual la lucha se convierte en felicidad.

Al igual que el grano de semilla vuelve a la tierra para convertirse en planta fructífera; así también el Ego, para adquirir sabiduría, amor y poder, encarna en los mundos físicos tantas veces como sea necesario, hasta alcanzar la meta, cual es la perfección; cumpliendo así con los designios de la Sabiduría Cósmica. Pero, ¡cuánto retardamos los humanos la llegada a esa meta, al apartarnos del camino recto cegados por las ilusiones que, cual espejismos, se presentan en el camino de cada una de las vidas humanas, así como por las pasiones que nos inducen a cometer errores causantes de dolor!

El proceso evolutivo del Espíritu, es ascensión hacia la meta; PERFECCIÓN (sabiduría, fortaleza, pureza y amor), y se efectúa en los dos planos: físico y suprafísico.

En el plano físico, adquiriendo experiencias y conocimientos en cada vida, cada vez más amplios, que le llevarán a la sabiduría, desarrollando la facultad intelectiva en el estudio, aprendizaje y solución de los problemas en cada vida; desarrollando, asimismo, la facultad volitiva en la lucha y superación de obstáculos de toda índole, que en cada existencia humana se le presentan, en concordancia a su capacidad. Además, la purificación del alma y desarrollo de la facultad sensorial, por medio de la práctica voluntaria del amor fraterno o vidas de dolor. Porque, mientras el ser humano no haya adquirido la bondad, mientras no haya sensibilizado su alma y vibre en amor, estará atado a la cadena de las reencarnaciones en los mundos atrasados.

Durante cada una de las vidas humanas, múltiples son las oportunidades que se presentan de practicar el bien, de ayudar en una forma u otra a nuestros semejantes, de poner en práctica el amor fraterno, de cumplir con la ley divina de: «ama a tu prójimo como te amas a ti mismo», que significa: haz por él lo que tú, en su caso, querrías que se hiciere por ti.

Nadie puede excusarse de no haberlo hecho por falta de oportunidades, porque la vida ofrece oportunidades mil de poner en práctica esta norma de conducta, base de una convivencia armónica en las relaciones humanas, a la vez que de mayor progreso espiritual.

Nuestro mundo, al igual que todos los mundos que hayan alcanzado su madurez, es una escuela de aprendizaje para el Espíritu, en diferentes grados. Y, así como en los colegios no se pasa a un grado superior sin haber aprobado el anterior; asimismo, en la escuela de la vida, para tener derecho a vivir en mundos superiores que ofrecen al Espíritu nuevos campos del saber y una vida libre de sufrimientos, y por ende más feliz; es imprecindible superar todas las imperfecciones y pruebas, así como adquirir las experiencias que el mundo actual —el nuestro, por ejemplo— pueda ofrecer.

SEBASTIAN DE ARAUCO

jueves 10 de junio de 2010

PÁGINA POÉTICA

Camino de sombras

Del camino de la Vida,
la andadura es dolorosa
cuando de Dios y del Bien
no se camine a la sombra.

Todo es negrura de abismo,
de angustia y de soledad
cuando del alma nos falta
el sostén espiritual.

El hombre se hace culpable,
se degrada y embrutece,
porque a los goces del alma
los de la carne prefiere.

Siempre voraz e insaciable
de las más bajas pasiones,
se convierte en un harapo
del vicio sin horizontes.

Camina sin ver del Cielo
la límpida claridad,
el cristal de la Esperanza
donde su ser remansar.

Todo es negrura en su pecho,
todo es noche en su dolor,
porque la Luz de lo Alto
no le alumbra el corazón.

Masa de carne insensible
a la voz del Más Allá,
del mal y la negación
se convierte en pedestal.

Y su paso por la Vida
es de amargo sufrimiento,
al vivir aprisionado
de la ignorancia en el seno.

Este camino de sombras
yo también he recorrido,
antes de que me alumbrase
la luz del Espiritismo.

Hoy, que sé de la experiencia,
el amargo sinsabor,
quisiera llegar del hombre,
con amor, al corazón.

Decirle: ¡Hermano!... detente,
retrocede en tu camino
de sombras y negación,
que te conduce al abismo.

Ven al seno de la Luz,
al cenáculo del Bien,
del Amor y la Esperanza,
al encuentro de Kardec.

Dios te espera en sus regazos,
y en ellos podrás ser libre
de las sombras y el dolor
en que prisionero vives.

Reparar de tu pasado
negativo los errores,
devolviendo bien por mal,
alumbrando corazones...

Pero el hombre se resiste
a la Verdad todavía,
y sumido en las tinieblas
de la ignorancia camina.

¿Será largo su camino?
¿Será larga su andadura?
Serán mientras que él lo quiera
y no cambie de conducta.

No por eso dejaré
de persistir en mi intento
de llevarle con amor
de la Verdad al encuentro.

Pues sólo por el Amor
puede el hombre reaccionar,
y en su camino de sombras
emprender la marcha atrás.


José Martínez Fernández

Extraído de su obra “Paso a Paso”


domingo 6 de junio de 2010

RECORDANDO EL PASADO

¡ EL FARO DE LOS SIGLOS !

Desde que los primeros pobladores de la Tierra se refugiaron en las profundidades de los bosques vírgenes y en las lóbregas cavernas escondidas en los senos de las montañas; desde que la raza humana, cumpliendo la divina ley de la reproducción, fue formando numerosas familias y los niños alegraron los bosques con sus gritos y los gérmenes de la vida universal fueron llenando los campos y se formaron los aduares, las tribus y los hombres comenzaron a disputarse los primeros frutos y a trazar las primeras líneas divisorias de las futuras ciudades, desde aquellos tiempos remotísimos, comenzaron a comunicarse los muertos con los vivos. ¿De qué modo?, ¿de qué manera?, ¡quién sabe! Pero es lo cierto que hubo profetas, adivinos, augures, magos, sibilas, seres superiores a la generalidad de los hombres, cuyos mandatos eran obedecidos fielmente y eran, puede decirse, los guías de aquellas multitudes que sentían ya la imperiosa e imprescindible necesidad de tener quien los guiara en el tormentoso mar de la vida.

Pasaron los siglos, los hombres se fueron posesionando del vasto territorio de este mundo, las ambiciones levantaron su cabeza de águila, la lucha por la existencia se fue haciendo cada vez más empeñada y más cruel, se despertaron todas las innobles pasiones convirtiendo la Tierra en una verdadera casa de fieras donde vencían los más fuertes, los más sanguinarios, los más crueles, y no bastando ya las predicaciones de los profetas y de los oráculos, fueron viniendo sucesivamente los Enviados, los Mesías, los Elegidos, los seres verdaderamente superiores para encauzar los desbordados ríos de todas las concupiscencias, de todos los atropellos, de todas la crueldades imperantes en una sociedad donde aún no sabía apreciarse el valor de las virtudes, de los altruismos, de los sacrificios; era el caos con todos sus horrores. Pero en medio de aquel desorden, en medio de tan encontradas y diversas pasiones, no faltaba algún "inspirado", algún "iniciado" en el ocultismo del más allá, que reuniese en torno suyo a varios hombres de humilde condición; Íes hablaban de un mundo mejor donde las almas renacían de nuevo y desde su nueva morada protegían a sus deudos para que éstos, a su vez, practicando todas las virtudes, fueran merecedores de llegar a la "tierra de promisión" a gozar lo que no habían gozado en este destierro.

Las guerras ensangrentaron la superficie de la Tierra, las ciudades más florecientes fueron pasto de las llamas; pero en medio de todas las hecatombes siempre resonaron las voces proféticas de los guías de la humanidad.

La sombra de todas las monstruosidades ocultaba los rayos del sol; pero brillaba siempre el "faro de los siglos"; la comunicación de los "muertos" con los "vivos" jamás se vio interrumpida; el Espiritismo ejercía su acción moralizadora en todas las esferas sociales, unas veces envuelto en el mayor misterio, aterrando sus manifestaciones a la masa indocta del pueblo que no podía explicarse lo que ante sí se desarrollaba, y otras veces se juntaban en apretado haz hombres eminentes, y los sabios se esparcían por la Tierra fundando escuelas filosóficas, llenando el mundo con los resplandores de su ciencia, divulgando secretos ante sus numerosos discípulos, los cuales miraban todos a un punto, a la cumbre de una montaña elevadísima donde brillaba un faro alimentado por una substancia divina, un faro cuyos luminosos resplandores nunca palidecieron, porque el "faro de los siglos" tiene un torrero inmortal.

¿Cuándo brilló por vez primera? ¿Cuándo su vivísima claridad dominó las tinieblas terrestres? ¿Cuándo los primeros muertos se comunicaron con los vivos?

¡Nadie puede precisar la fecha! No hay números suficientes para formar la suma de los siglos que han transcurrido desde que la raza humana se enseñoreó y se posesionó de la Tierra; pero sí estamos plenamente convencidos de que cuando el sol brilló en Oriente, "el faro de los siglos" ya compartía con él su soberanía, puesto que los hombres siempre han estado sujetos a la ley de transformación.

Se han ido sucediendo las civilizaciones; lo que ayer era misterioso e inadmisible, hoy se acepta como la manifestación más sencilla y más natural de la eterna vida del espíritu.

Hoy estamos al habla, como dicen los marinos, con nuestra gran familia del espacio; hoy los sabios se confiesan vencidos y dicen, a pesar suyo, que el Espiritismo es una gran verdad.

¿Se puede negar que brilla el sol? No. Pues de la misma manera no puede negarse que los muertos hablan con los vivos.

"El faro de los siglos" brilla en la cumbre más alta de las montañas del infinito. Su luz eterna no morirá jamás, y cuando llegue el momento en que la Tierra, cumpliendo las eternas leyes, quede reducida a un montón de ruinas, sobre sus piedras heladas irradiará aún la luz del faro eterno guardando las cenizas de las humanidades que un día vivieron protegidas por "el faro de los siglos", faro eterno cuya luz jamás se extinguirá, porque el torrero que se cuida de ella ¡es Dios mismo!

Sí, ¡el Espiritismo es el faro de los siglos! ¡Bendita sea su inextinguible luz! ¡Benditas sean las comunicaciones de los muertos, pues ellas son la VIDA de los vivos!

AMALIA DOMINGO SOLER





martes 1 de junio de 2010

LEYES UNIVERSALES

VICIOS SOCIALES



El Tabaco. Motivos de este hábito dañino y algunas de sus consecuencias.

Alcoholismo y estupefacientes. Consecuencias sociales y espirituales de éstos.



Al igual que en todos los tiempos, cuando el ser humano alcanza cierto grado de desarrollo económico, tiende a buscar la felicidad en los placeres, con lo cual cae en la trampa de los hábitos viciosos. Y el vicio es un error de cálculo en la búsqueda de la felicidad. Es un espejismo que atrae, pero que sólo atrapa a los débiles, y a los que se dejan llevar por el deseo, ejerciendo luego dominio sobre ellos. Bien sabido es ya que los vicios se pagan con pérdida de salud y de fortuna y se recuerdan con arrepentimiento.


Da pena ver a tanta gente camino del suicidio involuntario, conducida lentamente por los vicios. Porque, los vicios, tal como los conocemos hoy, son contrarios a las leyes naturales. Nuestro organismo solo exige la satisfacción de sus necesidades naturales, que son muy pocas y fáciles de satisfacer. Pero, cuando dejamos arraigar en nosotros hábitos viciosos, tales como las bebidas alcohólicas, el fumar, el sensualismo, el juego, los estupefacientes, etc., llamados deleites y goces; esos hábitos arraigan en la psiquis y llegan a exigir violentamente la satisfacción de los mismos.


Quien no tiene el vicio de las drogas, por ejemplo, no tan sólo no las desea, sino que tampoco piensa en ellas. Quien no tiene el hábito vicioso de tomar vinos y licores, no los apetece ni el cuerpo se los pide; aunque sí, por medio de esa sensación de sed le pide agua para atender al normal funcionamiento del organismo. Quien no tiene el hábito de fumar, el cuerpo no le pide la satisfacción de esa artificiosa necesidad; pero, en cambio le pide aire puro para oxigenar la sangre y limpiarla de los desgastes y desechos de la asimilación orgánica. Quien no sea esclavo del hábito de las golosinas de confitería, no siente la menor necesidad de ellas, en cambio, el cuerpo le pide imperiosamente alimento que lo mantenga, y al satisfacer esa necesidad señalada por la sensación de hambre, queda satisfecho.


Comencemos con un breve análisis del vicio que aparenta ser el más inofensivo: el hábito de fumar. El tabaco, base de ese hábito, es uno de los tantos enemigos del hombre y más aun de la mujer; enemigo que estos protegen y cuidan con esmero. Mejor dicho, la planta que produce la hoja del tabaco, no es enemiga de nadie; pues, como todo en la creación, ha de tener un objeto útil, como las aplicaciones que comienza a descubrir la medicina homeopática (detalle aparte al final de esta lección).


El tabaco, tal como se usa actualmente en el fumar, es un veneno. Si bien es verdad que el organismo moviliza los recursos necesarios para contrarrestar la acción tóxica de la nicotina y otros alcaloides dañinos contenidos en el tabaco, mediante la producción de antitoxinas defensivas, no es menos verdad que siempre queda en el organismo un residuo considerable. Para que tengáis una idea de su toxicidad, no tenéis más que probar haciendo que un adolescente fume un cigarrillo entero, y veréis que al terminar sentirá mareos y malestar. Análisis de laboratorio se han hecho de los sudores fríos que han seguido a esa condición, a ese ensayo, revelando tener varias substancias tóxicas peligrosas, que el organismo en su defensa expulsó por el sudor.

Además del alquitrán residual del cigarrillo que va acumulándose en las paredes de los bronquios y los bronquiolos y alvéolos pulmonares, la cantidad de nicotina y ácido prúsico que recibe cualquier fumador moderado, es suficiente para causar la muerte a una persona abstemia si es ingerida en una sola vez. Y 50 mg. de nicotina pueden matar a cualquier fumador moderado, si le son inyectados en una sola vez; sin embargo, un fumador muy viciado soporta hasta 100 mg. en el transcurso del día, sin consecuencias mortales. Y esto es debido al intenso trabajo que efectúa el organismo en permanente proceso de desintoxicación, carga ésta onerosa que requiere energías que el organismo ha de tomar de su economía. De aquí que, el fumador inveterado tenga debilitadas las defensas y menores reservas para resistir cualquier invasión microbiana y atender a otras necesidades orgánicas.


La mayoría de los cardíacos no resisten el tabaco. Los hepáticos, cuyo hígado funciona con dificultad hasta para filtrar substancias inofensivas, son otras tantas víctimas de la acción insidiosa del tabaco. Pues, el tabaco con su contenido de nicotina, ácido prúsico, amonia, extractos azoados, ácido málico, ácido tánico, etc., sobrecarga ese órgano ya enfermo, agravando la salud. Amén de otros trastornos como son irritaciones bronquiales, pulmonares y estomacales. Además, la inhalación de cierta cantidad de gas venenoso en forma de monóxido de carbono. Son muchos los casos de dispepsia por la ingestión de la saliva contaminada, la cual afecta la secreción de los jugos gástricos y enzimas, tan necesarios para una buena asimilación. Y algo bien curioso, es el hecho comprobado del poco paladar de los fumadores, debido a que la nicotina atrofia la sensibilidad de las papilas del paladar.


Las mujeres son las más sensibles a las toxinas del tabaco y afecta a sus órganos de reproducción. Entre otros males, les congestiona la garganta enronqueciendo la voz (voz masculina), lo cual le resta feminidad. A fuerza de sufrir los efectos constrictivos del tabaco sobre los vasos sanguíneos, la mujer que fuma pierde prematuramente el frescor del rostro y el brillo de los ojos (la conjuntiva se empaña). El cutis se marchita y arruga prematuramente, porque, afecta a las células de los tejidos, lo que hace que las arrugas comiencen antes de tiempo.


Otro de los enemigos del hombre, causante de muchas desdichas humanas, es el alcohol, especialmente en los hogares de la gente de menor cultura. No el alcohol propiamente, que tiene muchas aplicaciones útiles; sino el uso y abuso de las bebidas alcohólicas, que está tomando incremento en la clase trabajadora y siendo ya causa de muchos males, como la delincuencia, accidentes personales y de automóvil, y otros muchos que mantienen las cárceles llenas de infelices que directa o indirectamente hasta allí el alcohol los ha llevado.


No vamos a analizar los diversos aspectos de este vicio degradante, por demás conocido por vosotros, ni las consecuencias humanas, ya que resultaría muy extensa esta exposición. Pero sí, es necesario traer a vuestro conocimiento algo que es ignorado y que es causa principal de tanto vicio, especialmente alcohólico.


Como conocéis ya, todo ser humano al desencarnar, lleva consigo sus gustos, tendencias, sentimientos y vicios; pues, la muerte del cuerpo orgánico no destruye los deseos, ya que estos no son físicos sino psíquicos.


Después de la muerte física, cuando el vicioso se encuentra sin cuerpo carnal que le facilita el acceso a los medios de satisfacción del vicio, en este caso la bebida, su deseo se intensifica. Y aquellos que desencarnan víctimas de este vicio, al comienzo se desesperan al no poder saciar ese deseo. Y sufren angustias mayores que la privación en la vida de la carne, ya que ésta es un atenuante. Y en el caso del vicioso alcohólico, no puede elevarse y va a los lugares donde acostumbraba a beber, e intenta tomar el vaso de vino o licor de los que están tomando, lo que es causa de desesperación al no poder conseguirlo. Entonces, se acerca a los que están bebiendo y hace esfuerzos por absorber el olor que, aunque no le sacia le alivia un poco, ya que en los vapores del alcohol va contenida la parte etérica del alcohol. Y cuando el alcohol pasa a la sangre, comienza la volatización hasta alcanzar la forma etéreo astral que esos viciosos desencarnados succionan por el aura del bebedor. Prácticamente, es una acción de vampirismo, ya que además succionan la vitalidad de la víctima. Y en los casos de borrachos habituales, la obsesión llega a anular la voluntad del bebedor.


Si pudiéseis apreciar las escenas grotescas en los bares y locales donde expenden las bebidas alcohólicas, os asustarían, os causaría horror ver como entidades elementales desencarnadas, viciosas, se aglomeran y precipitan sobre los bebedores succionando y tratando de absorber los vapores del alcohol. Generalmente se apegan a una persona de voluntad débil a quien inducen (obsesionan) a beber, empujándolo (mentalmente) hacia bares, tascas, etc..


En toda clase de vicios acontece lo mismo. El individuo que ha comenzado en alguna de las modalidades viciosas, es asediado por desencarnados viciosos que tratan de inducirlo al vicio; y esos seres viciosos desencarnados se valen de todos los medios posibles para conseguir sus fines. Como están ociosos le siguen por todas partes para conocer sus puntos débiles. En el caso del bebedor, provocan con frecuencia disgustos en el hogar a fin de llevarlo a la bebida.


Pero esto no quiere decir que toda persona que tome un vaso de vino en las comidas vaya a caer víctima de esos obsesos. Recordad que, en todo, prima la ley de afinidad. Suele acontecer más frecuentemente en las personas de voluntad débil; pero no así en las de voluntad fuerte, capaces de resistir fácilmente las tentaciones. Mucho podríamos extendernos en este tema de los vicios sociales. Pero, recomendamos que, si no queréis caer víctimas de esos vicios repugnantes, si no queréis caer víctimas de esa clase de obsesos más repugnantes todavía, apartaos de las bebidas alcohólicas y de los lugares frecuentados por viciosos.


Tened presente que, cada vez que cedáis a los impulsos de un mal hábito, tales como el alcohol, tabaco, juego y otros, perderéis vuestra libertad, el don más preciado para el ser humano. Y si permitís que algún vicio os domine, os convertiréis en esclavos de ese vicio y con ello retrasaríais vuestra evolución.


Debido a que a nuestras conferencias asisten jóvenes y adolescentes, dado que en el momento actual una parte de la juventud y adolescencia está cayendo víctima de los estupefacientes, necesario es hacer algunas reflexiones sobre este tema.


Por desventura, existen ciertos individuos, irresponsables de baja ralea que, en su afán de lucro, no vacilan en valerse de medios ruines y criminales como son la propagación del uso de ciertas substancias o drogas alucinógenas que están penetrando ya hasta en los escolares.


El camino de perdición es muy seductor para la juventud. Oye embelesadores cantos de sirena que embargan sus sentidos. El dios del placer subyuga al joven y a la joven con su mágico hechizo, y le embriaga y extravía con los incentivos de placeres paradisíacos que excitan su imaginación. y solo un conocimiento de las consecuencias puede librarles de la caída, cuando circunstancias desafortunadas colocan ante él o ella, la oportunidad de “probar”. Y otros, ya mayorcitos, en su vida vacía ¡pobres criaturas! van buscando atolondradamente nuevos placeres, para caer en las garras del vicio o vicios degradantes y del dolor.


Los estupefacientes más comunes son: morfina, cocaína, opio, marihuana, hachis, grifa y otras drogas narcóticas que traficantes sin escrúpulos presentan en cigarrillos, caramelos y dosis inyectables, etc. Estos y otros estupefacientes, conocidos también como drogas narcóticas, comienzan produciendo una excitación en las células cerebrales y nerviosas, y con su parte etérica también en la psiquis, produciendo una euforia alucinatoria que transporta a sus víctimas a un “paraíso” artificial momentáneo, de corta duración, sumiendo luego al toxicómano en un estado de depresión de indecible tortura y desesperación, al desaparecer la acción de la droga.


Y a poco de su uso, quien haya caído en esa trampa, tiene que ir aumentando la dosis,pues la anterior ya no le hace el efecto deseado. Y el estado depresivo sigue en aumento, por lo que el toxicómano se desespera y todo lo sacrifica por la obtención de la droga que le saque de ese estado terrible de tortura. Ya no busca el placer como en el comienzo, busca salir de ese estado de tortura psicofísica, de alucinaciones horribles que, cual fantasma, le persiguen. Y en su tormento, busca desesperadamente la droga que le libere. Y en esa angustia, van pasando días y días, hasta que la obtención de la droga se le hace más difícil, y para cuyo objeto no vacila en valerse del robo, etc.; y entonces trata de huir de sí mismo, porque la vida ya no le ofrece sino sufrimiento, y comienzan a pensar en el suicidio como puerta de escape, que muchas veces ejecutan, pero las más de las veces les falta valor; y solo las clínicas especializadas pueden rehabilitarles.


La causa de la caída en el vicio de los estupefacientes está en la ignorancia, porque quien los conozca jamás caerá en el error. Y la puerta de entrada es, generalmente, la ociosidad perturbadora, carentes de un objetivo de vida y que falto de un ideal, cedieron a las insinuaciones de malas compañías. Y el remedio está en la educación, al comienzo de la adolescencia, exponiendo con claridad, el peligro a que conducen esos y otros vicios ocultos, a fin de que, cuando algún descarriado le hable de ellos, el adolescente esté ya en guardia y pueda dominar la curiosidad, evitando la caída.


Todo hábito vicioso es contrario a las leyes naturales, e impedimento de progreso espiritual (objeto único de las vidas humanas); y es un lastre que mantiene a las almas viciadas apegadas al plano físico al desencarnar y en las secciones tenebrosas del astral inferior o mundo psíquico de las almas.


SEBASTIAN DE ARAUCO