martes 30 de agosto de 2011

HISTORIA DE LOS CONGRESOS

CONGRESO ESPIRITISTA INTERNACIONAL 
BARCELONA 1934

  Del 1 al 10 de Septiembre de 1.934 se celebró, en el grandioso hall del Palacio de Proyecciones de Barcelona, el V Congreso Espírita Internacional, organizado por la Federación Espiritista Internacional. El Comité Organizador de este Congreso estaba compuesto por los miembros del Directorio de la F.E.E. y un delegado de cada uno de los centros espiritistas de Barcelona, Tarrasa y Sabadell. 

  Es de remarcar el gran número de entidades representadas en este V Congreso, pertenecientes a numerosos países de toda Europa, América del Norte, Centro y Sur, Asia y Africa del Sur. Destacaremos entre todas ellas, la presencia de Humberto Mariotti por parte de la representación argentina, y de Ernesto Bozzano por la de Italia. 

  En cuanto a la organización, el Congreso se dividió en dos secciones: 


SECCION PRIMERA 


PROPAGANDA, ORGANIZACION. ESTUDIO DE LA DOCTRINA, FILOSOFIA Y MORAL. 

a) Problema religioso. Dios. 

b) Existencia del alma y su supervivencia. Problemas del Ser y del Destino. 

c) Evolución progresiva del hombre. Las modalidades posibles. 

d) El Espiritismo como filosofia moral. 

e) El Espiritismo y la vida social. 

f) El Espiritismo y la juventud. 

g) ¿Cómo divulgar el Espiritismo? ¿Qué sistemas de propaganda conviene emplear? 

h) Organización espirita; sugestiones de orden práctico. Estadísticas e informaciones sobre el movimiento espiritista y su organización en los diferentes países. 

i) Las actividades espiritistas bajo el punto de vista de la beneficencia y de la acción cultural y social. 


SECCION SEGUNDA 


ESTUDIOS EXPERIMENTALES. FENOMENOS PSIQUICOS, MEDIUMNIDAD. CIENCIA. 


a) La ciencia y el conocimiento de los fenómenos psicológicos vistos y estudiados a la luz del Espiritismo. 

b) Los fenómenos paranormales en la historia de las religiones y el Espiritismo. 

c) Fenomenología espírita. Nomenclatura y clasificación. 

d) Mediumnidad: los métodos de desarrollo empleados en cada país. 

e) Memorias sobre los hechos más importantes y mejor probados que han tenido lugar a partir del último Congreso Internacional. 

  A manera de conclusión el Congreso acordó recomendar el estudio de los temas propuestos en el programa del mismo, alumbrados a la luz del Espiritismo y llevándolos hasta las últimas consecuencias pues sólo ellas podrán conducirnos a soluciones nuevas racionales y eficaces sobre cuestiones fundamentales de la Vida. Además, el Congreso declaró también que sus conclusiones no constituían una estación de llegadas sino un punto de partida para nuevos estudios sobre el Espiritismo.


domingo 28 de agosto de 2011

LA NUEVA HUMANIDAD

EL ORDEN SOCIAL -VII-



   El escalón evolutivo que habrá pasado nuestro planeta tras el próximo cambio de ciclo, nos permitirá el acercamiento mutuo con otras humanidades de nuestra misma condición e incluso más avanzadas; un acercamiento que ahora nos está prohibido porque nuestra evolución en este planeta es todavía muy baja y podríamos perjudicar a otros mundos. 

 Pero entonces, cuando nuestro planeta esté desarrollando únicamente las facetas de la nueva humanidad, con todo lo que ello conlleva, no existirá peligro alguno en ese acercamiento, no habrá ningún carácter belicoso o colonizador por parte de los habitantes de la Tierra, y por ello el contacto, el intercambio y la ayuda con otras civilizaciones de otros mundos será fluido, constante y dirigido a nuestro progreso y aprendizaje. Iremos a sus mundos como ellos vendrán al nuestro y la total y absoluta confianza favorecerá intercambios de toda índole: culturales, científicos y tecnológicos, sociales y fundamentalmente espirituales. 

  Son aspectos que todavía hoy escapan a nuestra razón porque nos cuesta comprenderlos, pero si reflexionamos un poquito acerca de la creación divina, de la forma como se manifiestan sus leyes y de la importancia de la cadena de la evolución, lo veremos totalmente lógico y comprensible. 

  Podemos poner un ejemplo, una comparación clara que nos ayude a comprenderlo: al igual que en el contacto con el mundo espiritual, aquellos seres de mayor elevación se pueden acercar a nosotros y transmitirnos su amor y sus consejos cuando nosotros estamos en buena sintonía espiritual, así mismo ocurrirá con otras humanidades más avanzadas que la nuestra; mientras no alcancemos ese grado de amor suficiente que nos capacite el paso a la nueva humanidad, no nos será permitido ese contacto, pues no estaremos en la sintonía y condiciones espirituales precisas para poder admitirlo y superarlo. 

  Imaginemos por un momento los enormes beneficios que puede reportar para una civilización como la nuestra tener acceso a conocimientos y situaciones de civilizaciones que pueden llevarnos 500, 1.000 ó incluso 10.000 anos de adelanto. Las ventajas que esto puede suponer para nuestro progreso personal y colectivo serán inmejorables y son tan difíciles de entender, aquí y ahora, que por el momento sólo nos atrevemos a mencionarlas sin poder detallar ninguna. 

   Pensemos pues, la extraordinaria oportunidad que se nos ha concedido al venir a la Tierra en estos momentos y facilitarnos el camino para poder merecer un sitio en la nueva humanidad, que está más cerca de lo que muchas veces pensamos, y que en definitiva debemos de intentar llevar ya dentro de nosotros como un mensaje de esperanza de un mundo mejor, que hemos de saber transmitir y ofrecer de corazón a todos nuestros semejantes. 

  Quizás sea ésta una de las misiones a las que nos hemos comprometido antes de encarnar, y si no cumplimos con ella por negligencia o comodidad, será un error importante que recaerá sobre nuestra conciencia y que ineludiblemente hará defraudar la confianza que depositaron en nosotros aquéllos que nos enviaron para realizar este trabajo. 

 Seamos consecuentes con estas ideas que mantenemos, trabajemos con ahinco con nuestros semejantes sin importarnos incomprensiones, intolerancias ni desánimos, porque la gran satisfacción espiritual que podemos conseguir si hacemos las cosas bien, será el haber respondido con éxito a la palabra dada ante nuestro Padre antes de encarnar. Una palabra y un compromiso que nuestro espíritu recuerda incesantemente, ya que supone para él la mayor y más importante responsabilidad que ha adquirido durante muchos siglos de su evolución. 

  Por ello, no defraudemos a quien nos envió ni tampoco a nosotros mismos; cuando estamos en esta empresa es porque tenemos condiciones para llevarla hacia adelante, sino no hubiéramos venido con este compromiso de Paz, de Esperanza y de Equilibrio que hemos de saber ofrecer al mundo, para nacer brotar la luz en las conciencias de los nombres y facilitarles su ascenso evolutivo a través de la comprensión de las leyes divinas.

A.LL.F.

jueves 25 de agosto de 2011

PALABRAS DE ALIENTO


ATREVERSE A VOLAR


Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:

-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.


-Ven – dijo el padre.


Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.

-Ves hijo, este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las alas y volarás...

El hijo dudó.

-¿Y si me caigo?



-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente dijeron:


¿Estás loco? ... ¿Para qué? ....Tu padre está delirando... ¿Qué vas a buscar volando? ....¿Por qué no te dejas de pavadas? ....Y además, ¿quién necesita?

Los más lúcidos también sentían miedo:

¿Será cierto? ... ¿No será peligroso? ... ¿Por qué no empiezas despacio? ....En todo caso, prueba a tirarte desde una escalera. ...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.

Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...

Desplegó sus alas. Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:

-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.

-Hijo mío – dijo el padre – Para volar hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.

Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.

JORGE BUCAY 


martes 23 de agosto de 2011

REENCARNACIÓN

(Viene del número anterior)

INVESTIGACIONES CIENTIFICAS 
Extraído del libro 3 Enfoques sobre la Reencarnación de Sebastián de Arauco



   Bien sabido es que en La India, así como en los demás países del Asia, está generalizada la creencia de la reencarnación, y en los centros culturales está ya admitida como una teoría racional, y como doctrina en las diversas corrientes religiosas de la India y otros países del Asia. 

   Entre los 500 casos comprobados, fue tomado al azar, una ficha que, muy resumida, contiene: 

"CASO DE MEMORIA EXTRASENSORIAL DE GOPAL AGARWAL" 

Sujeto: Gopal. 

Dirección: con Shri S.P. Gupta - F7/.3 Frig- na Nagar, Dili (Isla Timor). 

Edad: 9 años, en el momento de la investigación . 

Persona identificada en la vida precedente: Shri Shaktipal Sharma, expropietario de la firma Suhka Sancharak Company, Madura (India). 

   Detalle: Gopal, hijo de Shri S.P. Gupta, comenzó a recordar acontecimientos de una aparente vida anterior, cuando aún tenía dos y medio años de edad. Según manifiesta, había nacido en una familia acomodada en Madura y que su nombre era Shaktipa.l Sharma. Sostenía que había sido asesinado en 1.948, cuando tenía 3 5 años, ton un tiro de revólver de un hermano más joven, debido a una cuestión de derechos de propiedad sobre una fábrica. 

Verificada la investigación, se comprueba la realidad del incidente, en el año citado. 

   Cuando el pequeño Gopal fue llevado a Madura, por los padres y por los asistentes de la Universidad, se dirigió directamente al negocio que había poseído en su aparente vida anterior y a la casa donde viviera, moviéndose por las sinuosas calles de la ciudad, a pesar de que era la primera vez que el muchacho estaba en la ciudad de Madura. Asimismo, se reconoció en el retrato de Shaktipal, entre muchos rostros en una fotografía de la familia precedente. 

El Dr. Banerjee ratificó las varias declaraciones hechas por el niño Gopal. 

   "No es que yo desee probar la reencarnación -afirma el Dr. Banerjee- estos fenómenos de memoria extrasensorial pueden ser, a veces, casos complejos de telepatía y otros aparentemente inexplicables de autosugestión; pues, todo en parapsicología es experimental, ya que es una ciencia que está comenzando, y espero que pronto lleguemos a descubrimientos sensacionales. Por ello, nuestros investigadores son rigurosos." 

(continuará)

domingo 21 de agosto de 2011

PÁGINA POÉTICA

CAMINO DE REDENCION

Por donde quiera que vayas,
hazte luz del corazón,
palabra del Evangelio,
testimonio del Señor.

Siembra del bien la semilla
sin orgullo ni altivez,
y a los sedientos de amor
deja en tu pecho beber.

Deja fluir de tu alma
el flujo de redención
que hace posible el encuentro 

entre los hombres y Dios. 


La Luz del conocimiento, 
del Amor, el ideal; 
la mesura, la templanza,
la comprensión, la piedad...

Todo el acervo divino
que atesora el corazón
que sabe sufrir y amar
y se encamina hacia Dios.

No apagues de tu sonrisa
el luminoso fanal,
y alegra los corazones
que la Vida hace llorar.

No te arredren del dolor
la angustia y el sufrimiento,
y contra viento y marea
sigue de Dios al encuentro.

De Sus principios divinos
dale al mundo la Verdad,
sin dogmas y sin misterios,
de una forma racional.

Como Cristo nos la ha dado
y Kardec nos la revela:
cristalina, transparente,
plena de luz y belleza.

El mundo la necesita
para curarse del mal
y combatir del dolor
la angustia, la soledad...

Para avanzar hacia Dios
por los caminos del Bien,
del Amor y la Esperanza,
la Caridad y la Fe.


Por donde quiera que vayas,
si eres un hombre cabal,
procura amar y servir,
ser útil a los demás.

Demuestra al mundo que sabes
disculpar y comprender,
que tu corazón palpita
al unísono del Bien.

Es así como se alcanza
del Amor la plenitud
y se camina al encuentro
del Bien Supremo y la Luz.

Es así como el camino
se hace más corto al andar
y el corazón se libera
de las tinieblas y el mal.


JOSE MARTINEZ

martes 16 de agosto de 2011

VALORES HUMANOS

COMPLACER A LOS DEMÁS 

  "Complacer a los demás es hacer camino desde el temor y el egoísmo inicial del ser humano hacia el amor y la plenitud del ser". "Complacer significa acceder uno a lo que otro desea y pueda serle útil y agradable. Se trata de una actitud de servicio, sin pasar factura, para sentir alegría y beneplácito por sus logros, su buena suerte y sus actos más o menos meritorios". 

  Retomo estas frases del psicólogo y psicopedagogo español Bernabé Tierno para abrir esta nueva sección de "Amor, Paz y Caridad", que intentará realzar la importancia de los valores positivos en el ser humano, revalidando ahora más que nunca la urgente necesidad que tenemos de incorporarlos a nuestra vida, en esta sociedad cada vez más carente de concordia, incluso entre hermanos. 

  Complacer a los demás debería ser una meta a alcanzar por todos nosotros. Digo una meta porque todavía no hemos aprendido -y la gran mayoría de nosotros ni siquiera se lo ha propuesto- a ser benevolentes, amables, serviciales con los demás en todos los momentos de nuestra vida; porque en realidad el hecho de complacer a nuestros semejantes no debe ser una meta, sino un objetivo de por vida, algo que siempre debemos tener presente y practicarlo. 

  Esto, dicho así, puede resultar muy fuerte, pero ¿acaso no perseguimos durante toda nuestra vida la propia felicidad? ¿Por qué entonces no podemos volcar todos nuestros intereses también en buscar la felicidad de los demás contribuyendo a ello con nuestra dedicación a su bienestar? Muy sencillo, porque las raíces que más han agarrado en nuestro ser han sido las del egoísmo personal y miramos primero por nuestra sola felicidad individual antes que por la dicha de todos. ¡Qué ciertas son las palabras de Phil Bosmans: "si ya has conseguido tu felicidad, te falta la felicidad de los demás"! 

  La mayor felicidad a la que puede aspirar el ser humano es la de sentirse seguro de sí mismo, es la dicha que produce comprobar que somos dueños de todas nuestras fuerzas, tanto físicas como psicológicas, emocionales o espirituales, en la solidez que sobreviene cuando se establece un perfecto equilibrio con el entorno, en sus relaciones sociales, es decir cuando se siente la vida como una plenitud y con una visión total, desde que empieza el día hasta que acaba, cuando se comprende que vivir es un conjunto de experiencias tremendo y que uno ha de saber responder a todas ellas con entereza, con rectitud, con buen fin. La felicidad es el resultado de un summum de cosas, y no viene por contra por la obtención de algo muy concreto, que es el centro de atención casi exclusivo y que en definitiva es sólo un espejismo. 

  Cuando una persona se plantea la vida así, como una plenitud, cuando se siente y se comprende el vivir diario como toda una amalgama de situaciones, que espera una respuesta de él a cada momento, es entonces consciente de que precisa una serie de valores humanos y espirituales para poder hacer frente a todo ello con la mayor dignidad y honradez, porque si no es así la vida le llevará de un lado a otro con pleno desequilibrio y llenándonos de vacilaciones e incomprensiones. Es aquí cuando se entiende que uno de los mayores retos que tiene el ser humano sea la capacidad que pueda tener de complacencia hacia los demás, ya que ésta es la mayor fuente donde podemos enriquecernos de esos mismos valores que tanto necesita hacer propios. 

  Necesitamos un cambio de actitud, convencernos de que si pensamos antes en los demás que en nosotros mismos, estaremos ayudando a desmembrar de esta sociedad que hemos creado entre todos nosotros la terrible maraña de egoísmo, de falta de respeto, violencia, odio, etc., que parece que ya se ha establecido sin posibilidad de que podamos romperla. Y lo que es más importante, estaremos logrando nuestra transformación desde el egoísmo y el refugio que supone nuestro pequeño mundo, hacia el altruismo y la apertura de nuestro ser a la esfera social. Este estado de fraterno altruismo, que es mejora constante de nuestro comportamiento, es el estado natural y auténtico del ser humano, tal como nos lo muestra la naturaleza que por más que la hemos maltratado, descuidado y violado todas sus leyes aún sigue dándonos ciento por uno. 

  Difícilmente podemos encontrar palabras más sabias y más justas que las contenidas en el primer mandamiento "amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo", palabras que a lo largo de toda la historia han sido rubricadas por todos los grandes avatares de la humanidad bajo el código "haz a los demás lo que quisieres que hagan contigo". Sentencia ésta que condensa la ley del amor, ley que nos está costando mucho asumir, pero que sin duda un día ya no muy lejano se establecerá en una renovada humanidad al haber comprendido el trabajo de perfección que cada individuo tiene que hacer y que no puede dejar esperar por más tiempo. 

  El baremo más fiel que tenemos para comprobar si estamos progresando espiritualmente es precisamente la medida en que estemos dispuestos a complacer a los demás. Veamos de nuevo lo que dice a este respecto Bernabé Tierno en su obra "Valores Humanos": "complacer a los demás, sin esperar ni pretender nada a cambio, es ejercitar la generosidad de la forma más pura y simple, pues al proporcionarles un poco de felicidad con nuestras atenciones, actitud complaciente y buenas maneras, no paramos de enriquecernos a nosotros mismos y de incrementar nuestra propia felicidad". 

  Quien es capaz de poner esto en práctica transmitiendo en su entorno optimismo, confianza, alegría, espontaneidad, quien sabe arrancar una sonrisa de los labios del amigo, quien está dispuesto y abierto a que el compañero pueda dirigirse a él deciéndolepotencialidades que alberga en su parte espiritual y porque sabe que el camino más rápido y más eficaz para conseguirlo es dándose a los demás, despertando su aletargado amor, siendo complaciente por doquier y exigente sólo consigo mismo, sin mirar la paja en el ojo ajeno. 

  Ahora bien, debo aclarar que esta práctica debe realizarse libremente, por propia voluntad, sin más obligación que la más plena expresión del sentimiento de querer ayudar al prójimo favoreciéndole en aquello que le beneficie pero que además no perjudique a nadie, y menos a uno mismo, pues los derechos fundamentales de toda persona deben estar siempre salvaguardados. Otra cosa muy diferenciada es caer en el servilismo de quienes a través de ello buscan terceras cosas, y pierden todo respeto hacia sí mismos, su rumbo, su libertad, y llegan a perder de tal modo su personalidad que hasta olvidan sus más firmes propósitos e ideales. 

F.H.H.

viernes 12 de agosto de 2011

RECORDANDO EL PASADO


PLURALIDAD DE GLOBOS HABITADOS


   La geología nos enseña que la tierra existe desde hace millones de años, y el Espiritismo, que en el orden cronológico de los globos que se mueven en el espacio, y que han surgido sucesivamente en la inmensidad al soplo del poder creador, no ocupa la tierra sino una de las últimas jerarquías. 

   El número de estos globos no puede computarse, y sin consultar aquí, los testimonios de la ciencia, nos bastará tomar, por ejemplo, la impresión que experimenta el hombre al mirar la bóveda celeste. La simple ojeada que se pierde en las profundidades del espacio en que pululan estos puntos luminosos que parecen confundirse en su inconmensurable lejanía; esta ojeada, a simple vista, ¿no desafía por sí sola todos los cálculos que hacerse pudieran? Los granos de arena del mar no bastarían a representar el número de las estrellas que pueblan el cielo, y ni aun podrían servir de punto de comparación a el que tratara de darse cuenta de esta inmensidad. 

   Rechacemos desde luego esa hipótesis pueril, que debió tener origen en la ignorancia de los hombres tanto como en su orgullo; dejemos a un lado la asombrosa pretensión que consiste en decir que la tierra, este punto imperceptible y perdido en el espacio, haya sido, en las miras del Creador, el pivote del universo al derredor del cual debiese gravitar toda la creación. 

  Hoy no es posible admitir que esas miríadas de globos que brillan en el firmamento, que ese maravilloso sistema planetario que comprende por otra parte a la tierra en sus leyes generales, no ha sido, en la economía de la obra divina, más que una simple ornamentación destinada a decorar y embellecer la bóveda celeste. 

   ¿Y qué? ¿Estos astros han sido creados para embellecer la bóveda celeste cuando los rayos luminosos de algunos de entre ellos no han podido todavía, según las posibilidades de la ciencia, atravesar el espacio que les separa de la tierra?, ¿cuando otros empiezan a alborear a nuestros ojos una débil claridad? La razón, y sobre todo los progresos de la ciencia moderna, no pueden tomar por lo serio semejante sistema. 

  Ha llegado para el hombre el momento de levantar su pensamiento por encima de las estrechas percepciones del horizonte terrestre, de ensanchar sus miras desde el momento que su Creador se digna desarrollar en él el sentimiento de su grandeza. 

  Estos globos, inmensos santuarios de vida, obedecen al impulso del desarrollo que les es propio. Separados en el orden cronológico de su formación por incalculables duraciones, forman una cadena eterna y no interrumpida en el cumplimiento de una transformación progresiva y grandiosa, apropiada a las fases de la humanidad universal. El hombre de la tierra como el de los otros mundos, está llamado a seguir estas fases divinas en la marcha de su depuración, a fin de llegar hasta su última etapa; la comunión con la esencia divina. El progreso de la humanidad se verifica de este modo de uno a otro globo, como lo confirman estas palabras de Jesucristo: "Hay muchas moradas en la casa de mi Padre"; y estos globos ofrecen por si mismos una cadena progresiva de perfección y de felicidad. 

   Así es como la humanidad converge hacia la perfección del Ser Supremo. En esta ascensión aparece sucesivamente sobre diferentes astros, según un orden cronológico que corresponde al grado de desarrollo adquirido por cada uno de ellos en la duración de los siglos. 

   El Espiritismo nos inicia, pues, en los secretos del pensamiento divino que ha presidido a la creación, nos hace conocer las transformaciones sucesivas y providenciales que están reservadas al espíritu y que debe recorrer para asociarse a la transformación infinita que rige al universo. El Espiritismo nos enseña, en fin, que el progreso en el ser individual como en el hombre colectivo, es el producto del tiempo y no es jamás espontáneo. 

   Los espíritus nos enseñan que en la jerarquía de la gran familia universal están poco adelantados los habitantes de la tierra; que apenas se hallan desprendidos de las primeras condiciones del germen; que están todavía en el estado de naturaleza primitiva, y por este hecho sometidos a las imperfecciones inherentes a los primeros siglos de la infancia. Difícil es por lo tanto encontrar la felicidad en este medio, que es el de la prueba y de la expiación, y que hace de la tierra, en cuanto al presente, un purgatorio, instrumento de elaboración necesario al desprendimiento para el hombre de su naturaleza bruta. Tal afectación de la morada terrestre no puede constituir un estado normal y permanente, sino al contrario, un estado esencialmente transitorio, subordinado al progreso y a la moralidad de los espíritus llamados a residir en él por medio de la encarnación. 

   Hay todavía ciertos globos, que están y deben estar conforme enseña el Espiritismo, en condiciones inferiores a las de la tierra, pero el mayor número de ellos son, por el contrario, de un orden más elevado de adelanto, de moralidad y de felicidad. En este orden de ideas nos enseñan los espíritus que la tierra está a punto de entrar en una nueva era y de alcanzar una fase mejor y más feliz; éstos son los tiempos predichos por el apóstol San Juan. 

   La obra capital de la creación es la inmortalidad del alma, y la extensión de ésta no tiene por límites sino los globos sin número que se mueven en el espacio. 

   La humanidad universal, nacida de un mismo origen, converge, pues, hacia un mismo fin, forma una sola y misma familia, a la que una simpática y congénita naturaleza debe unir en el conjunto de su transformación. 

   Unicamente en estas consideraciones de un orden tan elevado, y en estas vastas vías, dignas solamente del pensamiento, es donde puede hallarse la justificación de la posibilidad para el hombre de llegar hasta su Creador; él tan ruin y culpable, tan indigno de tanta felicidad y tanta gloria. 

   No puede incontestablemente esperar confundirse en el seno de la esencia divina, sino después de haberse depurado en el laboratorio de existencias sucesivas, de haberse santificado por una progresión recorrida hasta sus últimos límites. 




Extraído del libro "LA RAZON DEL ESPIRITISMO", de MIGUEL BONNAMY, editado en 1.869.

martes 9 de agosto de 2011

LEYES UNIVERSALES

(viene del anterior)
EL AMOR PROPIO (II) 

   El convencimiento íntimo de que todo lo merecemos, nos causa, al no obtenerlo, estados deprimentes y de ansiedad emocional, así como dolores morales que nos llevan a enfocar ese desagrado, esa vibración negativa que germina y crece en nosotros, sobre aquellos que suponemos culpables o causantes de nuestros disgustos o de las situaciones desagradables que debemos sobrellevar. Entonces, nos resentimos y comenzamos a sentir rencor y hasta odio que crece en cada golpe que nos corresponde recibir. 

  Todo eso es originario de nuestro amor propio. ¿Vemos cuán necesario es superar el amor propio? Si logramos superar esa tara podremos vivir felices, aun en nuestro mundo. 

  La superación del amor propio, que denominamos humildad, es el estado más armónico para las vibraciones elevadas. Quien carece de amor propio, quien es esencialmente humilde, vibra armónicamente con el Amor. 

 El amor y la humildad todo lo pueden. Y unido a la fe que el encarnado necesita para poder acercarse a lo Elevado, seremos inconmovibles, seremos invencibles e intocables. Esa es nuestra fuerza y nuestro escudo. Envolvámonos en esa fuerza y resguardémonos con ese escudo. 

 El hombre reconoce, aun contra su voluntad, por acción de su Conciencia espiritual, que obra mal al obrar egoístamente, y por ello ha establecido normas y conceptos con los cuales trata de justificar su errónea forma de proceder. Muchas leyes y preceptos fueron creados por los hombres con el fin de justificar ante la conciencia propia y ante los hombres del futuro, sus actos intensamente egoístas. Así se crearon y establecieron las diferencias entre las razas, entre las castas, diferencias que rigen en todo lo que significa la relación del hombre con el hombre, reconociendo superioridades que favorecen a los menos y perjudican a los más. La vida de relación fue así conformada sobre la base del desamor, del egoísmo, de la ambición y otros muchos aspectos del amor propio, que influyen en la relación humana. 

  Si pensáis en lo que significa la exaltación del patriotismo cuando se trata de impulsar a los hombres a la guerra fratricida, comprenderéis que sólo es la exaltación del amor propio, al que los humanos dan el nombre de patriotismo, para justificar ante la conciencia la orden de matar. 

  En la misma forma, el amor propio colectivo aplicado a sustentar diferentes doctrinas ha llevado hasta la tortura y el exterminio del hombre por el hombre. 

  Y en el aspecto social, el amor propio de ciertos grupos ha sentado premisa de superioridad de una raza sobre otras razas, de castas determinadas sobre otros grupos humanos, señalando destinos y estableciendo límites, para obtener de esa forma, la subyugación y dominio en beneficio exclusivo de los menos. 

  Vemos así como el amor propio ha sido y continúa siendo origen de separación entre los hombres, dificultando su comprensión y creando odios, diferencias consideradas insalvables, y todo lo que ha determinado ese estado caótico en que ahora vive la humanidad. 

  Y la humanidad debe comenzar un nuevo sistema de educación en la generación presente y continuarlo e intensificarlo en las generaciones futuras. 

 Debemos comenzar por eliminar de nosotros mismos y de los niños, el concepto del exagerado amor propio que ahora poseemos. 

 Comenzar por debilitar y luego suprimir en nosotros el amor propio, y tratar de que hagan lo mismo los seres a los cuales nosotros debemos educar. 

  Nuestra responsabilidad hacia la humanidad, comienza en nuestro propio hogar, con nuestros seres familiares, con los seres amigos, con aquellos con quienes compartimos diariamente las tareas (en el trabajo). En todos ellos debemos sembrar con palabras y con hechos. Recordemos en todo momento que, los hermosos conceptos que podamos expresar, sólo surtirán efecto en quienes nos rodean, si nuestras palabras son apoyadas y confirmadas con nuestros hechos. 

(continuará)

SEBASTIAN DE ARAUCO

viernes 5 de agosto de 2011

ARTICULO LIBRE



EVOLUCIÓN Y COYUNTURA ACTUAL

  Uno de los grandes atributos del espíritu que Dios otorga al mismo y que se va conquistando en el transcurso de la evolución es el libre albedrío.
  En los primeros estadios de la evolución, donde la materia es tosca y primitiva, son los espíritus superiores los que dirigen, en la mayoría de los momentos claves de una existencia, las vivencias de los espíritus encarnados, ya que la propia naturaleza poco racional y fundamentalmente instintiva del ser, les impide tener el libre albedrío necesario para dirigir conscientemente sus vidas en pro de una evolución mayor.
  En estas etapas predominan los instintos primarios del ser: la supervivencia. Y se está muy lejos de tener conciencia de uno mismo y de su función como espíritu en evolución.
  Cuando se pasa a los mundos de expiación y prueba, el espíritu va adquiriendo mayor libre albedrío de forma directamente proporcional a sus conquistas evolutivas. A mayor evolución, mayor libre albedrío. También en esto las leyes divinas son sabias y perfectas, pues no existe un patrón absoluto para todos los espíritus, sino que cada cual tiene, como ser individualizado y único, sus propios límites y sus propias responsabilidades y consecuencias derivadas del uso del libre albedrío que posee.
  Si en estos mundos de expiación y prueba se vive en la barbarie del materialismo sin ideales de progreso y mejora espiritual, la ley de causa y efecto actúa, programando las correcciones oportunas en próximas vidas; con repercusiones en las sucesivas existencias sin que el libre albedrío pueda actuar ampliamente. Este pues se encuentra restringido y limitado en determinadas circunstancias, sobre todo cuando el espíritu de baja condición se empeña en el mal y en el egoísmo que sigue practicando.
  Si se le permiten errores, uno tras otro, crímenes atroces, egoísmos y otras faltas de humanidad es para que en el ejercicio de su libertad adquiera las responsabilidades sobre sus actos y de este modo le seguirán vidas y etapas de sufrimiento y de dolor. Existencias desesperadas en las que el espíritu recogerá lo que sembró y el dolor sensibilizará su alma  preparándolo para nuevas oportunidades de progreso; nuevas experiencias en la carne en donde tendrá que demostrar la humildad, la generosidad y la bondad de la que ha carecido hasta el momento si no quiere seguir en la senda del sufrimiento.
  Cuando el espíritu acaba esta etapa inicia una nueva aún dentro de los mundos de expiación y prueba; y esta nueva fase de progreso es el despertar de su consciencia espiritual donde, a través de la sensibilización del dolor y sus primeros pasos de progreso se percata, se da cuenta de que es un ser en evolución y desarrollo y como tal, no puede estancarse o dejarse llevar por la corriente de la vida sino que ha de utilizar su voluntad y libre albedrío en actuar, en conseguir metas que le hagan ser mejor día a día y crecer interiormente como ser pensante y actuante. 
  Se vuelve consciente de que ha de aprovechar sus existencias para progresar espiritualmente, de lo contrario caerá de nuevo en la inacción, preso de sus debilidades y hábitos perniciosos que le generaran nuevas etapas de infelicidad y de dolor en el mundo físico y espiritual.
  Esta es la etapa en que se encuentran muchas personas en todo el planeta, de la tendencia espiritual que sea, sin importar sus conocimientos morales o éticos, simplemente su espíritu les impele a actuar de forma positiva, altruista, con compasión y esfuerzo personal y siempre poniéndose al servicio de una causa de fraternidad, causa superior de ayuda al prójimo de diferentes formas, todas muy válidas y en las que nadie puede arrogarse la verdad absoluta sino la acción del bien desinteresado por el prójimo.
  Esta causa superior puede desarrollarse desde una institución religiosa, política, social, personal, en grupo, etc. Lo verdaderamente importante es que su intención sea auténticamente altruista; sin intereses espurios que la desvirtúen y que sirva para ayudar al prójimo que más lo necesita.
  En esta etapa se encuentran muchos grupos de personas de buena voluntad, que no son mejores ni peores que nadie, pero sí que son conscientes de su realidad espiritual y saben que necesitan del progreso y mejoramiento interno para afianzar su felicidad futura y desterrar de una vez la vuelta atrás, a las vidas de dolor e infelicidad que les tocó sufrir por sus propios errores en el pasado.
  Esta es la coyuntura en la que actualmente se encuentran muchas personas de nobles ideales en todo el planeta. Y es sin duda un momento delicado en la trayectoria y evolución del ser humano, pues supone el punto de inflexión que diferencia al espíritu consciente del inconsciente. Es el momento auténtico de  de la definición y de su gran responsabilidad futura; pues en función de su decisión personal e íntima hacia el esfuerzo y el progreso, el espíritu libre y responsable de sus actos es el que se clasifica para avanzar mucho en poco tiempo en vidas de gran progreso personal. 
  Habrá muchos indecisos en esta etapa pero la coyuntura y los acontecimientos les obligaran a posicionarse en un lado o en otro, en el camino del progreso espiritual o en la senda del conformismo y la comodidad, rechazando el uso de su voluntad hacia el bien por el sacrificio personal que les supone y dilapidando con ello años, o quizás siglos y vidas de buenas intenciones. Es el momento  de tomar partido, es el momento de la verdad para muchos espíritus que han venido a la tierra a esta existencia a aprovechar el tiempo y reforzar con su trabajo  actitud, todos los conocimientos y experiencias de bien que han ido forjando desde hace siglos en vidas anteriores.


  Si nos fijamos en la coyuntura que se vive en nuestro mundo actual no es muy fácil adivinar que el planeta se encuentra en una encrucijada. La tierra experimenta una gran transformación; cambio anunciado a todos los niveles. Nos encontramos inmersos en el cambio de ciclo de un mundo de expiación y prueba a un mundo de regeneración. Esto supone que para los espíritus encarnados en estos momentos en la tierra el momento es todavía más importante.
  El libre albedrío del que disfrutamos en estos momentos es todavía mayor que en etapas anteriores de evolución, pero no lo suficiente como para que el espíritu pueda sustraerse de los compromisos adquiridos antes de encarnar sin sufrir por ello las consecuencias propias de esa renuncia.
  Desde los planos de vida espiritual se esfuerzan en recordar en todo el mundo, a través de multitud de canales y vías de comunicación y a millones de personas en el planeta de distintas ideologías, religiones o actitudes de bien, el momento crítico que se vive en la tierra. Y se nos impele a aprovechar esta vida como experiencia única, ya que muy pocas veces se podrá tener la gran oportunidad de progresar tanto en tan poco tiempo.
  Está en nuestra manos el avanzar de forma evidente en una sola vida lo que se necesitaría de varias existencias en otros momentos, para ello hemos de ser conscientes de la realidad que vivimos, de la necesidad del progreso y sacrificio personal de nuestros egoísmos para cumplir así el compromiso adquirido antes de encarnar.
  Todo nuestro libre albedrío en próximas y futuras vidas vendrá condicionado por la posibilidad de haber aprovechado o no la oportunidad que se nos ha brindado en esta; porque, como hemos explicado, esta no es una vida más: es la existencia principal que delimitará al espíritu consciente, enfocado y dirigido al rumbo de su felicidad futura, del espíritu fracasado que no haya sido capaz de aprovechar esta oportunidad que Dios le ha brindado y en la que otros hubieran podido ocupar su lugar avanzando en la senda del bien.
  Reflexionemos pues sobre esto, pues no hay más que mirar a nuestro alrededor para comprobar la evidencia de los cambios que se vienen produciendo desde hace años en el planeta y que últimamente están acelerándose de forma exponencial respecto a año anteriores. Esto refuerza la importancia del momento que vivimos y de esta singular oportunidad que se nos ha brindado.
  Un momento de cambio profundo, cambio interno que se manifiesta de forma externa con actitudes de insatisfacción, rebeldía y crisis del egoísta sistema imperante. 
  Lo estamos viendo, los artífices del cambio son los jóvenes, y ellos, con su fuerza posibilitarán los inicios de la profunda transformación que se avecina; y en contra de lo que muchos pronostican, el cambio tendrá su conclusión en planteamientos de justicia social, planteamientos éticos alejados totalmente de otros de orden político-socioeconómico egoístas y discriminatorios que ahora imperan y que desaparecerán aunque pretenda perpetuarse para satisfacer el egoísmo de unos pocos.
   Nadie puede y nada va a poder impedir la transformación que se avecina, porque no está orquestada y dirigida por ningún poder humano; antes al contrario, obedece al inexorable proceso evolutivo del planeta que, cumplido el tiempo de una etapa evolutiva ha de pasar a una nueva para permitir un nuevo orden social y personal más justo, más solidario y menos egoísta, donde por encima de todo prime la fraternidad y la consecución de objetivos de progreso ético-moral para todos los habitantes de este planeta.
Grupo Villena
19 de julio de 2011

martes 2 de agosto de 2011

EDITORIAL


   Las actuales circunstancias que rodean al hombre de nuestros días tienden a facilitarle sobremanera su estancia en la tierra, cada día son más las comodidades que se pueden adquirir y disfrutar, y paradójicamente una gran parte de nuestra sociedad considera este hecho como un fin, más que como un medio para obtener otra serie de objetivos más elevados y transcendentes. 

   Podemos apreciar así que, generalmente, se lucha sin descanso por ganar puestos y aptitudes que nos permitan conseguir con más facilidad esas facetas materiales que tanto se valoran, y poder satisfacer así nuestros gustos e intereses materiales, sin reparar que muchas de esas supuestas necesidades son totalmente superfluas y nos las creamos nosotros mismos en un afán de posesión y consumismo, en la creencia de que así alcanzaremos mayor felicidad. 

   Olvidamos que nuestra envoltura corporal alberga algo más que materia, pasamos por alto que nuestro espíritu necesita evolucionar y que nuestros valores espirituales piden a gritos que se les preste algo de atención y comencemos a fomentarlos en nuestras relaciones y trato humano. 

  Vamos perdiendo, paulatinamente, nuestro precioso tiempo en una lucha por la supremacía egoísta y material que raya en lo absurdo, preferimos dedicar nuestras horas en adquirir mayor disposición económica y satisfacer nuestros caprichos antes que en conceder algo más de atención a nuestros hijos, familia y amistades. Somos partidarios de malgastar nuestros días en forjarnos una imagen de ostentación y superioridad ficticia antes que en cultivar nuestra personalidad, los valores culturales, volitivos y morales que poseemos. 

   Ese circulo vicioso en el que muchos se hallan inmersos nos puede mantener ignorantes del verdadero motivo de nuestra existencia aquí en la tierra, olvidando los aspectos positivos que encierra la vida y a los cuales todos estamos llamados a descubrir e incentivar para bien, tanto propio como ajeno. 

  Somos dueños de nuestro propio destino, responsables de nuestras acciones y libres para actuar y decidir, por tanto, no debemos dejarnos llevar por los condicionamientos exteriores. Comportarnos sin pensar ni tomar nuestras propias decisiones puede suponernos graves errores, siempre resulta más positivo hacer uso del propio análisis y reflexión procurando ser equitativos y justos, hasta con nosotros mismos. 

   El día de mañana, cuando dejemos la existencia, nos enfrentaremos cara a cara con nuestra propia conciencia, aquella a la que a menudo prestamos tan escasa atención, y entonces sabremos hasta qué punto hemos aprovechado el tiempo en vida, sopesaremos los errores cometidos y también las facultades morales que hayamos engrandecido. 

   De ahí la enorme importancia de concienciarnos de qué objetivos deberíamos perseguir en la tierra, sirviéndonos de todo lo que nos rodea, no olvidemos que ser altruista significa, por encima de todo, brindarse a los demás, rompiendo esquemas de trabajo que nos hagan aislarnos de la sociedad, esto es: colaborar estrechamente con la misma en todas aquellas realizaciones culturales o sociales que se promuevan, ofreciendo así un vivo ejemplo de comportamiento espiritual. 

REDACCIÓN