viernes 30 de septiembre de 2011

PALABRAS DE ALIENTO



EL CAPULLO Y LA MARIPOSA

   Un hombre encontró un capullo y lo llevó a casa, para observar como emergía la mariposa del capullo. Un día algo pequeño apareció, el hombre se sentó y observó por algunas horas como la mariposa luchaba forzando su cuerpo a través de la pequeña abertura del capullo.

   Parecía que no había ningún progreso. Era como si la mariposa no pudiera salir. Estaba atascada. El hombre en su bondad decidió ayudar a la mariposa. Tomó unas tijeras y cortó lo que faltaba para que saliera el pequeño cuerpo de la mariposa. Y así fue, la mariposa salió fácilmente.

   Pero su cuerpo era pequeño y retorcido, y sus alas estaban arrugadas. El hombre continuó observándola en espera de que en cualquier momento la mariposa estirara las alas. Paro nada pasaba. De hecho la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose en su retorcido cuerpo, sin poder volar.

   Lo que el hombre no entendió, a pesar de que lo hizo movido por su corazón y urgencia, es que el pequeño capullo y la lucha requerida para salir del pequeño agujero era la manera en que Dios inyectaba fluidos desde su cuerpo hacia las alas, de manera que se fortaleciera, para alistarla para volar y tomar la libertad. Libertad y vuelo sólo vendrían después de la lucha.

   Privando a la mariposa de la lucha, el hombre la privó de su salud y libertad.

  Algunas veces luchas y aflicciones, son exactamente lo que necesitamos en nuestras vidas. Si Dios nos permite ir por nuestra vida sin obstáculos podría lisiarnos de por vida. No seríamos tan fuertes como lo hemos sido hasta ahora.

Anónimo




miércoles 28 de septiembre de 2011

ARTICULO LIBRE


NO JUZGUEIS Y NO SEREIS JUZGADOS

  Una de las costumbres que tenemos más arraigadas los humanos es, sin duda, la de juzgar a los demás. Este hecho, comporta varias situaciones que observadas desde un punto de vista estrictamente material apenas tienen importancia; ahora bien, lo mismo, analizado desde una perspectiva espiritual puede tener hondas repercusiones para el que juzga y para el juzgado. 

  Cuando vamos comprendiendo un poco la grandeza del Universo, nos percatamos del hecho de que apenas somos algo muy pequeño dentro del contexto espiritual universal. Esta circunstancia nos tiene que facultar, en primer lugar, para adquirir un mayor grado de humildad, y en segundo término, para darnos cuenta de que por no ser casi nada, no podemos tampoco juzgar a la ligera las actuaciones de los demás. Sin embargo, esto no debe privarnos del análisis y el comentario de ciertas situaciones que a veces es preciso aclarar con alguna persona en cuestión. Pero cuando nos veamos obligados a comentar algo de esta forma, sepamos hacerlo de la manera más delicada posible, siempre intentando corregir y nunca tratando de humillar. De esa manera, habremos conseguido echar una mano a esa persona, que sin duda, no ve donde se está equivocando, pero que gracias a nuestra actuación comprensiva, se le pueden aclarar ciertas ideas a fin de que se percate de su error. 

  Al juzgar a otra persona, corremos el riesgo de que nuestro juicio sea equivocado, lo que daría o podría dar lugar a falsas interpretaciones sobre el estado real de esa persona. Este hecho no sólo dañaría su imagen, sino que podría ser un obstáculo en su relación normal con los demás. 

  Comprendiendo un poco más las leyes espirituales, nos vamos dando cuenta de que nuestras actuaciones, tanto positivas como negativas, recaen tarde o temprano sobre nosotros, lo cual debe darnos pie a no juzgar ni criticar a nadie si no queremos que hagan lo mismo con nosotros. 

  Al mismo tiempo que juzgamos, estamos en la mayoría de los casos, exigiendo de esa persona más de lo que realmente nosotros estamos dispuestos a dar; esto nos debe hacer reflexionar y actuar con cautela siempre que oigamos algún comentario o crítica destructiva, a la vez que debemos tener siempre presente que cada persona somos un mundo y que si alguien hace esto o aquello, antes de admitir un juicio tenemos que estar totalmente informados acerca de lo que ella ha hecho verdaderamente, porqué lo ha hecho y cómo lo ha hecho. 

  Y por último, no debemos de olvidar que al hablar de una tercera persona es mucho mejor emplear palabras de comprensión y cariño hacia ella, que no tolerar o participar de comentarios destructivos acerca de la misma; de esta manera, volveremos a estar de nuevo en concordancia con la suprema ley universal, la ley de la tolerancia y de la comprensión, la ley del Amor. 

A.LL.F. 

* * 

Se identifica al verdadero buscador de la Verdad, no por la acumulación de conocimientos que posee, ni tampoco por su alta comprensión intelectual y filosófica, sino más bien se caracteriza por el conocimiento profundo que tiene de sí mismo y por su comprensión moral hacia las necesidades y problemas ajenos.

lunes 26 de septiembre de 2011

LA NUEVA HUMANIDAD

EL ORDEN SOCIAL CONCLUSIÓN

  A través de siete meses hemos ido desarrollando en esta sección los puntos más significativos y de carácter general en los que creemos se basará la humanidad del mañana. Todo ello está basado, por supuesto, en un análisis razonado y consecuente sobre la evolución espiritual del hombre y sobre las características especiales que reviste un cambio de ciclo y un mundo de regeneración. 

  Hemos querido que todo ello pudiera servir como un auténtico mensaje de esperanza para todos aquéllos que todavía hoy dudan de la existencia de ese mundo que está por venir, y que representará un importante avance para nuestra humanidad. 

  No sólo nos ofrece un mensaje de esperanza para el que se encuentra en la duda, sino que al mismo tiempo el mensaje que lleva consigo la nueva humanidad es una promesa de consuelo para los afligidos y los que sufren, pues gracias al mismo renuevan las fuerzas que pueden estar al borde de agotarse y ofrecen su sacrificio a lo Alto, con la esperanza auténtica de que ese esfuerzo les sirva de progreso y acceso al mundo que se avecina.Pero la nueva humanidad, tiene también muchas cosas que decir para todos aquéllos que, ignorantes de su venida, caminan deambulando por el mundo sin la conciencia clara de una vida superior, una inmortalidad del alma y un progreso del espíritu humano. 

  La nueva humanidad, el orden social que vendrá a la Tierra próximamente ratifica, aclara y pone de manifiesto palpable y claramente el sentido de la evolución, constata la ley de Causa y Efecto y prueba de forma irrefutable la reencarnación. 

  Este hecho puede abrir las mentes de muchos hombres para predisponerles firmemente a un cambio de mentalidad sobre la vida material, de tal forma que estén en las debidas condiciones cuando llegue el momento de poder afrontar los acontecimientos que hayan de presentárseles, y que sepan superarlos convencidos de una realidad superior que vela por ellos y les ofrece en cada momento de su Vida lo que realmente necesitan para su progreso, aunque no estén con capacidad de comprender lo que les sucede realmente.La nueva humanidad ofrece también su mensaje a los que se creen poseedores de la única Verdad, inmutable y eterna. Y a éstos les dice que no hay nada definitivo en absoluto que nosotros podarnos comprender como tal aquí y ahora, en este nivel de evolución; por el contrario, estamos en condiciones de realizar parte de esa Verdad Una que Dios manda a la Tierra en función de nuestras necesidades y de nuestra capacidad de comprensión, pero no somos quienes para constreñir a Dios, a sus leyes justas y perfectas, y a la ciencia, dogma o religión; porque al igual que el Universo es infinito e infinitas son las humanidades que lo pueblan, todo lo que de lo Alto llega al hombre está parcialmente reducido en función al grado espiritual que poseemos. Así pues, no caigamos en el fanatismo de admitir como única verdad nuestros principios y de rechazar los de los demás hombres. Hemos de guardar absoluto respeto y comprensión por todas las creencias y necesidades espirituales del hombre actual. 

  Pues muy poco sabemos acerca de los designios divinos y nuestra limitada inteligencia escasamente puede comprender su magnitud y su inmenso Amor. Tengamos siempre presente que en estos momentos podemos tener a nuestro alcance aquel grado máximo de verdad que nos es permitido comprender, pero que conforme vayamos avanzando en el progreso y la evolución, nos daremos cuenta de la cantidad de horizontes sin límites que todavía quedan por explorar y los millones de mundos que se presentan ante nuestros ojos para aprender de ellos e ir progresando en el Amor y la Sabiduría. 

  Por último, podemos decir que la nueva humanidad ofrece un mensaje a todos los hombres que en estos momentos habitamos la Tierra: unos no lo admitirán libre y voluntariamente, mientras que otros lo harán forzados por los acontecimientos del cambio de ciclo, e incluso habrá quienes no querrán admitir el nuevo cambio que viene a la Tierra. Todos, unos y otros, habremos de dar cuenta en su momento de nuestra reacción y nuestra forma de actuar ante este importante y transcendental paso en nuestra evolución. 

A.LL.F. 

  En el mundo no existen varias verdades diferentes. La Verdad es única y la misma en todos los tiempos y lugares. 

ANONIMO

viernes 23 de septiembre de 2011

MEDIUMNIDAD



¿QUE ES LA MEDIUMNIDAD?

   Muchas son en nuestros días las personas en las que aflora el factor mediúmnico, y muy al contrario de lo que se podría esperar desde que se codificó el espiritismo hasta nuestros días, el tiempo corre a su favor siendo cada día mayor el número de personas en las que despierta esta sensibilidad psíquica. En razón de ello, y dado el enorme interés existente y la gran necesidad que se tiene hoy en día en la sociedad de tener claro lo que es la mediumnidad, damos comienzo a esta nueva sección que tratará este tema en profundidad. 

  Mediumnidad es la facultad que nos capacita para entrar en contacto con el mundo espiritual, siendo varias las especialidades en que se manifiesta, haciendo Allan Kardec las siguientes y principales divisiones: mediumnidad de efectos físicos, sensitivos e impresionables, auditivos, parlantes, videntes, sonámbulos, curanderos, pneumatógrafos y psicógrafos. 

  Para hacérnoslo más comprensible podemos imaginar que la mediumnidad es una especie de "vía" que canaliza el otro plano de existencia, esa otra dimensión que es el mundo originario y natural del espíritu humano. Médium es por tanto toda aquella persona que está capacitada para servir de puente canalizador o intermediario entre el mundo material y el espiritual. 

  La razón de ser del médium no es otra que la de realizar lo mejor posible esa canalización, es decir, transmitir lo más fiel y perfectamente posible aquello que recibe del plano espiritual. Para esto es preciso tener ese canal bien limpio de intenciones propias, afán de protagonismo, egoísmo, etc., porque si tan sólo somos un canal, nuestra misión consiste en no enturbiar, deformar, añadir o quitar nada del objeto que persiguen desde el plano espiritual, puesto que de ese modo tomaría parte en la transmisión y ésta no seria ni fiel ni perfecta. 

  De aquí que lejos de erigirse el médium en protagonista de su mediumnidad, ha de convertirse en un humilde trabajador cumpliendo, lo más digna y honestamente posible, con la misión que ha traído. Misión para la cual no ha venido solo, sino que viene acompañado de sus guías y protectores del mundo espiritual, formando parte de un gran engranaje en donde todos son colaboradores y trabajadores en busca del bien común y del progreso. 

  Por lo tanto, un sentimiento de responsabilidad es el que debe acompañar al médium ya que forma parte de un equipo donde él es la parte visible, pero donde detrás suyo hay mucho más, y ese algo que está detrás, que es positivo y verdadero, que le inspira y le ampara, ha de reflejarlo con su comportamiento. Esto lo llevan a cabo aquellos médiums que estando ya comprendidos en la doctrina espirita, y convencidos de la ecuanimidad y la perfección con que actúan en el mundo espiritual, convencidos por sí mismos de la existencia de ese mundo superior, se hacen sin que nadie se lo imponga, portavoces con su ejemplo de esa vida que está más allá de la fugaz existencia terrena. 

  Para éstos, la mediumnidad tiene una transcendencia ética y moral. Porque nadie mejor que ellos conocen en verdad que somos seres eternos, que no morimos junto con nuestro cuerpo, sino que sobrevivimos a la muerte. Entonces el médium comprende que si bien ha de servir como intermediario entre los dos planos, tiene también que actuar, por pura lógica, de acuerdo a la experiencia que él directamente vive y que le hace comprender que somos seres en evolución constante, una evolución de los valores intrínsecos del ser humano, de aquellos atributos que conforman nuestra personalidad y que llevamos consigo, como parte de nosotros mismos, más allá de la transitoria existencia humana. 

  Al mismo tiempo, comprende también que ha de ayudar a que el resto de la humanidad comprenda esa gran verdad: La Inmortalidad, como continuidad de la vida en ascendente evolución, siendo esto lo más difícil de admitir por la sociedad, y esto ha de hacerlo con su ejemplo como persona y como médium. Porque si sólo se comporta como médium y no realiza esta labor dando a conocer que él sólo es un intermediario de otros planos de vida, no ofrece una oportunidad de oro para hacer reflexionar a todas aquéllos que recurren a su mediumnidad. Sin embargo, si no se atribuye ningún mérito para si, realiza su labor altruistamente y además ofrece un buen ejemplo como persona, estará contribuyendo al despertar de la inquietud espiritual en muchas personas, y esto, hemos de comprender que es mucho más importante que quizás el objeto o motivo del hecho en cuestión por el cual buscaron la ayuda de un médium. 

  Esta es pues, una gran faceta para los médiums, saber comportarse como personas que son, y como médiums a la hora del intercambio. Sin embargo, muchos médiums no han sabido delimitar esa postura, no se quitan el letrero y el "oficio" de médium y, ni cumplen bien como personas ni como médiums, no ofreciendo la ayuda que deben como médium, ni el ejemplo como personas, sino todo lo contrario, dan un ejemplo de fanatismo porque extreman el ejercicio de su mediumnidad que utilizan para explotarla. 

F. H.H.

miércoles 21 de septiembre de 2011

REENCARNACIÓN

  

INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS 
Extraído del libro 3 Enfoques sobre la Reencarnación De Sebastián de Arauco 

OTRO ASPECTO DE INVESTIGACIÓN.- Hay una tercera modalidad de investigación, generalmente utilizada con el objeto de ayuda a los padres de criaturas rebeldes, psicopatías congénitas, etc. 

   Para esto, es necesario valerse de un sensitivo o médium (persona con la facultad de percepción extra- sensorial -PES- desarrollada) que, en estado de hipnosis y dirigida por un experto, pueda atraer al guía espiritual de la criatura en cuestión, el que a su vez, puede facilitar la manifestación de la Mente espiritual (no mente del psicosoma o alma encarnada en el niño), del Espíritu encarnado en el niño, ya que es en la Mente espiritual, en el Espíritu, donde reside el subconsciente. 

  Y por la investigación posterior de los datos recibidos, se comprueba la veracidad de los mismos. 

  A continuación citaremos un caso publicado en "Diario Sao Paulo" (Brasil), en fecha de 5 de julio 1.964, extractado. 

   Padres de un niño muy rebelde y autoritario, quienes tenían serios problemas en su educación. Presentado el caso ante un grupo de investigadores (no académicos) en la ciudad de Sao Paulo, éstos procedieron a la investigación, con el fin de poder ayudar a los padres del niño que se mostraban muy preocupados con este problema. 

  Valiéndose del sensitivo, el Dr. Urbano de Axis Xavier, médico residente en la cercana ciudad de Marilia, esperaron a que el niño durmiese y se provocó la hipnosis o trance en el sensitivo. Mediante una concentración mental del grupo, el director invocó al espíritu-guía de la criatura, presentándole el problema; respondiendo éste, que iba a hacer que el espíritu del niño se manifestase en su personalidad anterior. A poco, el medium recibía el espíritu de un militar, oficial alemán en la primera guerra europea. Explicó que estaba reencarnado para corregirse, precisamente, de ese autoritarismo, de la rebeldía a los principios religiosos y de la falta de respeto a toda criatura humana. 

  "Para una comprobación científica, mayores datos serían necesarios, tales como: fechas, lugar, relaciones sociales y militares, nombres, etc.; y la comprobación de los mismos. Pero, como el único interés de los padres de la criatura era conocer la causa de esa conducta infantil para su orientación educacional, éstos se consideraron satisfechos; por lo que no se prosiguió la investigación." 

  "Referimos este caso -continúa diciendo el relator- porque participamos personalmente en él y podemos testificar su veracidad; así como de otros muchos que este grupo investiga, en su labor de colaboración a la solución de muchos problemas humanos." 

  Citamos este caso, tan sólo para que el lector conozca otra de las modalidades de investigación a través del subconsciente, ya que esta modalidad está siendo utilizada con bastante frecuencia en otros países donde han superado el complejo de los prejuicios, y como ayuda fraternal en la búsqueda del origen de muchas psicopatías congénitas.

SEBASTIAN DE ARAUCO

domingo 18 de septiembre de 2011

PÁGINA POÉTICA



ALOCUCIÓN

Si te sientes hermano de los hombres, 
si confías de Dios en el Amor, 
rasga de las tinieblas el capuz 
y combate del mal la imperfección. 

Sumérgete del Bien en la ambrosía 
y hazte un rayo de luz de la Esperanza, 
para los corazones que en las tinieblas 
caminan al encuentro del mañana. 

Haz un alto en la senda del dolor 
y detente a pensar en los demás. 
¡Son tantos los que sufren más que tú...! 
los que no ven la luz en el Más Allá. 

Afírmate, hermano, en el deber, 
desenfunda la espada del Amor 
y combate del mal la iniquidad, 
abriendo a los demás el corazón. 

Pon a Dios al alcance de los hombres 
por medio del Amor y la Verdad, 
por el conocimiento y la Virtud, 
por la superación espiritual. 

El mundo necesita de esfuerzo 
para regenerarse y ser feliz, 
para no despeñarse en el abismo 
y ver con confianza el porvenir. 

De sus aguas revueltas clarifica 
el río turbulento, arrollador, 
con la luz del glorioso Espiritismo, 
del Bien y del Amor irradiación. 

El hombre está sediento de agua pura, 
el hombre está sediento de verdad, 
y es preciso acercar hasta sus labios 
del maestro Kardec el manantial. 

Hacerle comprender que Dios existe, 
que todo está con El en relación; 
que el alma no se extingue con la muerte 
y vibra eternamente en el Amor. 

Su visión de la Vida es inmediata, 
no alcanza a comprender su magnitud, 
y todo en su camino es confusión 
porque del Más Allá no ve la luz. 

Los dogmas le han turbado la razón, 
no ha dejado de pensar ni discernir, 
y se aparta del Bien y la Esperanza, 
buscando en los placeres ser feliz. 

Del dolor se resiste al correctivo, 
no combate del mal la iniquidad, 
y se deja llevar por la corriente 
de un mundo corrompido y sin moral. 

A Dios no sabe hallar en parte alguna, 
necesita palpar para creer, 
y ciego de pasión va por la vida, 
desprovisto de Amor, de Luz y Fe. 

Por eso es necesario, imprescindible, 
al hombre devolverle la razón 
y hacerle comprender que es inmortal, 
una “chispa” divina del Creador. 

JOSE MARTINEZ

martes 13 de septiembre de 2011

VALORES HUMANOS



LA AMISTAD 

   Los pilares en que se sostiene la amistad son la sinceridad, la generosidad, el afecto, el perdón y el trato diario que sostienen las personas y que hace que se pase de ser tan sólo conocidos a que esa incipiente amistad vaya creciendo y enriqueciéndose de nuevos matices. No es igual la amistad de aquellos que se ven muy de tarde en tarde que la de quienes se tratan cotidianamente. 

   La primera es el fruto de la fidelidad de contactos que se tuvieron en el pasado, en momentos de identificación recíproca y que por afinidad perdura sobre los años, pero que naturalmente, a falta de un contacto asiduo, puede y así lo es generalmente, estancarse. Pero sólo del trato diario puede decirse que parte la auténtica amistad, más real y verdadera, porque ésta está expuesta a innumerables pruebas que surgen expontáneamente, y que dan lugar a que un buen amigo demuestre que efectivamente lo es.Debemos reconocer que ser amigo de un día es muy fácil, porque sabemos que al día siguiente no lo vamos a ver. Lo auténticamente lleno de mérito y de valor es la amistad que perdura día tras día, enriqueciéndose con el paso del tiempo de nuevos y más profundos sentimientos de respeto, de comprensión, de afecto mutuo y de interés por aquello que el amigo necesita en los momentos importantes de su vida. La verdadera amistad se mide por el grado de sinceridad y de afecto que recíprocamente se experimenta y se comparte. La base sustancial de la amistad es compartir. 

   Así reza un anónimo: "Un amigo es con quien te atreves a ser tu mismo ... con él te sientes como un prisionero que acaba de ser declarado inocente ... él comprende esas contradicciones que hay en tu naturaleza que lleva a otros a juzgarte mal ... tú puedes llorar con él, reir con él, rezar con él". 

   A un amigo, a nadie en general, se le debe pedir más de lo que uno mismo está dispuesto a dar. Luego tenemos amigos en la misma medida de amistad que nosotros ofrecemos, y lo que no es menos importante, la calidad de nuestros amigos estará en relación a la calidad de mi comportamiento con ellos. 

   Si mi conducta no responde a una transparencia de sentimientos, se forjarán una idea de mí pensando que oculto cierta maliciosidad o pillería y no se fiarán, ya que en buena lógica dudarán pensando que me guardo una carta bajo la manga. Si soy mentiroso, no podré ser amigo de personas honradas, que actúen siempre fieles a la verdad, las cuales no tardarán en encasillarme y sólo confiarán en mí hasta cierto punto, pero no más. Si soy egoísta sólo tendré lugar junto a los avaros, etc. 

   Estos planteamientos nos deben llevar a serias reflexiones si de verdad deseamos tener auténticos amigos. Si queremos estar respaldados, si deseamos estar apoyados en momentos de crisis, si nos gustaría que alguien enjugara nuestro llanto cuando la tristeza y el dolor nos cercan, antes tenemos que haberlo hecho nosotros. Para tener amigos, antes hay que haberlo sido. No podemos esperar a tener amigos caídos del cielo, tenemos que ganárnolos con nuestras obras. Quién no tiene amigos, por pura lógica no es amigo de nadie. 

  Si no te atreves a ser tú mismo estás jugando con el engaño. Podemos engañar, aparentar, disfrazarnos un día, dos, tres, pero llega un momento en que se nos va conociendo poco a poco como somos, y entonces o dejamos de ser necios, pedimos perdón y rectificamos, o la puerta de la amistad se nos va cerrando sin que podamos evitarlo. 

   Esto desde un punto de vista humano, pero hay más, porque si bien a los hombres se les puede engañar, a Dios no. Y a veces engañamos a los hombres, pero sólo hasta que Dios quiere, porque Dios en su sabiduría, si lo estima necesario "estira de la manta" y se ve todo lo que hay debajo de ella, y llega el momento en que se descubren nuestras verdaderas intenciones, aquellas que estábamos encubriendo suciamente. 

   Más vale no tener amigos, que traicionarlos. Cuando alguien que has considerado un amigo comprendes que te ha engañado y te ha vuelto la espalda, es algo que duele mucho, dudo que haya dolor moral mayor que éste, podrá haberlo igual pero mayor quizás no. 

  Esto no hay que pasarlo por alto, para ser amigo hay que ser veraz, hay que jugar limpio, sin dobleces, puede que el mayor apoyo que sostenga a una fuerte amistad sea la sinceridad, si no somos sinceros con un amigo, con quién vamos a serlo. Tiene que llegar un momento en el que sintamos la necesidad y la capacidad para vaciarnos con él y contarle nuestras preocupaciones interiores, no ya los problemas materiales, sino lo que sucede en nuestro interior, las malas pasadas que nos juegan nuestros defectos, el sentimentalismo, los más íntimos sentimientos, aquello que nos atormente y que a nadie más se lo podemos contar. Esto ocurrirá sólo cuando esa amistad haya alcanzado cotas elevadas de confianza. 

   Ser sincero, no obstante, no significa tener que contarle todo a las amistades, porque siempre habrán cosas que sean tan íntimas y tan personales, que deben ser guardadas y no reveladas porque podrían perjudicar más que beneficiar, pero al margen de esto es bueno con los amigos sincerarse y comentar las dudas, los problemas, etc., es una terapia mejor que ninguna otra para sentirse desahogado, para encontrar soluciones fáciles, y para comprobar que no somos tan malos. 

   Hay muchas clases de amigos, pero un buen amigo no se hace en un día ni en dos. Como todos sabemos un amigo no es con quien te vas de fiesta y te diviertes, esa es una escala baja de amistad, pero no pasa de ahí. El verdadero amigo dice Shakespeare: "Te socorrerá en la necesidad, llorará si te entristeces, no podrá dormir si tu velas y compartirá contigo las penas del corazón".

   Sin embargo,- hay amigos que se alegran si algo no te ha salido bien, que si pueden te ponen una zancadilla, ¿eso es un amigo? Verdad que no. Pues miremos primero en nuestro interior, hagamos un examen de conciencia y veamos si estamos tranquilos, si antes hemos jugado así también, y seamos los primeros en dar el paso, en ceder, en perdonar, en ofrecer lo mejor de nuestros sentimientos antes que a nadie a nuestros seres cercanos, que son los amigos, porque quien más cerca está de nosotros es a la vez quien más nos necesita y quien más espera de nosotros, y sin embargo esto no lo valoramos, pero hemos de empezar por ahí, porque si no hacemos esto lo demás de poco nos sirve. 

   La amistad es un ejercicio constante, que exige de nosotros altas dosis de sensibilidad y dedicación, antes de querer tener amigos, hay que aprender a serlo, es necesario que nos enseñemos a meternos un poquito en la piel de los demás para preocuparnos por lo que ellos sienten, conocer al ver su estado de ánimo como se encuentran, si han tenido algún problema, algún disgusto, y obrar con delicadeza y sencillez y con el calor que le trasmita todo nuestro afecto para ayudarlo a salir de esa situación. 

F.H.H.

viernes 9 de septiembre de 2011

RECORDANDO EL PASADO

NO PONGÁIS LA LÁMPARA DEBAJO DEL CELEMÍN

  Cuando una verdad, surge, cuando una luz viene a iluminarnos en las tinieblas, es necesario no apagarla, ni tampoco ocultarla, a los ojos de los demás, sino que debe procurarse darle toda su intensidad, a fin que sus rayos vengan a iluminar seres que como nosotros la necesitan. 

  Las palabras de Jesús, "es menester no dejar la luz debajo del celemín", significan que la verdad que se posee debe propagarse, extenderse por todo, hacer partícipes a los demás del progreso que uno ha alcanzado, sembrar aun en terreno árido que con el tiempo, la misma semilla ejercerá su influencia benéfica sobre él y le hará apto para producir. La verdad no es patrimonio de pueblos o seres determinados, pertenece a la humanidad toda y es deber de los que la poseen, hacerla comprender a los demás, llevar la luz allí donde reina la oscuridad, la razón donde domina el error. 

  Grandes son las luchas que deben sostenerse para hacer triunfar la verdad y cuanto más grandes y sublimes son los principios que se quieren implantar mayores son los obstáculos que tienen que vencer, mas la misma grandeza de las ideas que se quieren propagar dan valor y energía para triunfar de esos obstáculos. 

  La humanidad debe progresar, el hombre mismo es el que ha de labrar su progreso, e iría contra su mismo adelanto si al recibir la luz, si al conocer alguna verdad, tratara el egoísta de recoger él solo los frutos que ésta va a producir. 

  Es cierto que el hombre desconfía siempre de las nuevas ideas, mas con la fuerza que da la verdad, se podrá destruir lentamente las oposiciones y barreras que siempre encuentra toda innovación. Jesús, en medio de un pueblo ignorante, planteó sus sublimes principios y él y sus apóstoles, venciendo toda clase de obstáculos y teniendo que luchar con dificultades miles, propagaron su hermosa moral. Se podrá objetar que en muchos casos Jesús oculta el sentido de sus palabras bajo el velo de la alegoría que no puede ser comprendida por todos. 

  El explica esto diciendo a sus apóstoles: Les hablo por parábolas, porque no están en estado de comprender ciertas cosas; ven, miran, oyen y no comprenden; decírselo todo sería inútil en este momento; pero a vosotros os lo digo, porque os es dado comprender estos misterios. Obraba pues con el pueblo como se hace con los niños, cuyas ideas no están aún desarrolladas. El hombre, como ya he dicho, debe conquistar él mismo por su trabajo y esfuerzo el progreso. Jesús, en sus parábolas, deja sembrada la semilla, es a la humanidad a quien le corresponde hacerla germinar, es decir interpretar las verdades comprendidas en esas parábolas. 

  Toda enseñanza debe ser proporcionada a la inteligencia de aquél a quien se dirige, y si Jesús no iluminó muchos puntos, es porque las personas a quienes se dirigía no estaban en condiciones de comprenderlos. Mas lo que la prudencia aconseja callar momentáneamente debe descubrirse más o menos tarde, porque llegados a cierto grado de desarrollo, los hombres buscan ellos mismos la luz, la oscuridad les pesa. Habiéndoles dado Dios la inteligencia para comprender y guiarse en las cosas del mundo quieren razonar su fe, entonces es cuando no se debe poner la antorcha debajo del celemín, porque sin la luz de la razón la fe se debilita. 

 En su sabia previsión, la Providencia sólo revela las verdades gradualmente, las descubre siempre que la humanidad está en disposición de recibirlas; pero los hombres que están en posesión de estas verdades, la mayor parte de las veces las ocultan con el objeto de dominar, y ponen así la luz debajo del celemín. 

  Es de notar que Jesús no se expresaba en parábolas sino respecto a las partes hasta cierto punto abstractas de su doctrina; pero habiendo hecho de la caridad hacia el prójimo y de la humildad, la condición expresa de salvación, lo que dijo concerniente a esto, es perfectamente claro, explícito y sin ambigüedad. Así debió ser, porque es la regla de conducta, regla que todo el mundo debía comprender para poderlo practicar; es lo esencial para la multitud ignorante, a la que se limitaba decir: Esto es lo que debéis hacer para alcanzar el reino de los cielos. 

  Sobre los demás puntos sólo desarrollaba su pensamiento a sus discípulos, siendo éstos más adelantados, moral e intelectualmente. Sin embargo, aun con sus apóstoles, dejó en la vaguedad muchos puntos cuya completa inteligencia estaba reservada para tiempos ulteriores. Estos son los puntos que han dado lugar a interpretaciones tan diversas, hasta que la ciencia por un lado y el Espiritismo por otro, han venido a revelar nuevas leyes de la naturaleza, que han hecho comprender su verdadero sentido.El Espiritismo viene hoy a poner en claro una porción de puntos oscuros; sin embargo, no lo hace inconsiderablemente: los espíritus proceden en sus instrucciones con una admirable prudencia; sólo sucesiva y gradualmente, han abordado las diferentes partes conocidas de la doctrina, y del mismo modo serán reveladas las otras a medida que llegue el tiempo de sacarlas de la oscuridad. 

  Si la hubiesen presentado completa desde un principio, sólo hubiera asustado hasta a los que no estaban preparados y esto hubiera sido un obstáculo para su propagación. Si, pues, los espíritus no lo dicen aún todo ostensiblemente, no es porque haya en la doctrina misterios reservados para los privilegiados, ni que pongan la antorcha debajo del celemín, sino porque cada cosa debe venir en tiempo oportuno; dejan que una idea madure y se propague antes de presentar otra, y a los acontecimientos que preparen la aceptación. 

  El momento ha llegado para los espiritistas de demostrar que son verdaderos discípulos de Cristo, y esparcir la verdad. Es necesario armarse de valor para afrontar todos los peligros y hacer germinar la semilla sembrada por el que dijo: "Amaos los unos a los otros". 

  En esta época de crisis moral y renovación social, cuando parece que el materialismo cunde por todas partes y hace millares de víctimas, es que tras las tumbas se levantan los muertos y vienen a confirmar las palabras de Cristo. 

  La hora ha sonado, marchemos a la lucha, con la frente levantada y sostenidos por el valor que da la verdad y la fe, despleguemos el estandarte del Espiritismo; no temamos el ridículo ni la mofa y propaguemos la verdad, asentemos el edificio que queremos construir sobre el pedestal inconmovible llamado: Moral y Espiritualidad. 

MARIA BALECH 

Artículo extractado de la revista "LA LUZ DEL PORVENIR", editada el 12 de diciembre de 1.895.

martes 6 de septiembre de 2011

LEYES UNIVERSALES

EL AMOR PROPIO 

  Si comenzamos a ejercitarnos en debilitar en nosotros el amor propio hasta superarlo plenamente, veremos como nuestra vida familiar, nuestra vida de relación irá cambiando sensiblemente. Cambiará, porque nos veremos libres de muchos dolores, nos veremos libres de muchas dificultades e incomprensiones que tienen su origen en el amor propio. 

  Eliminando el amor propio que nos ciega, veremos con más claridad las necesidades espirituales de los seres que se nos acerquen; y además, no nos sentiremos heridos ni disminuidos, sean cual fueren las circunstancias que deberemos atravesar. Este ejercicio espiritual que debemos comenzar a hacer, debemos practicarlo cada vez con más intensidad. La humildad de espíritu nos ayudará en esa relación que necesitamos. La humildad nos facilitará, no solamente el avance en nuestro sendero espiritual, sino también el contacto con las Grandes Fuerzas espirituales. 

  Ya Sabemos que Jesús ama intensamente a los humildes de corazón. Y cuanto más humildes nos sintamos, más cerca estaremos de los elevados, más fácilmente recibiremos sus fuerzas y también más rápidamente progresaremos espiritualmente. 

  Necesario es que todos y cada uno de nosotros nos esforcemos en llevar a la práctica en la vida diaria, los conocimientos de elevada moral que estamos recibiendo. Debemos asimilar y practicar los conceptos contenidos en estas enseñanzas y difundirlos lo más posible; no tan sólo con nuestras palabras, sino también con nuestros hechos. 

  Difundamos los conceptos de moral que vamos aprendiendo en las enseñanzas que estamos recibiendo; pero, apoyemos nuestras palabras con hechos que demuestren a quienes nos escuchen, a quienes nos miren, que hablamos con conocimiento de causa; y que, además de las necesidades humanas, hay otras necesidades espirituales que todos los seres traemos al encarnar. 

  Y la humanidad irá transformándose, irá sutilizándose el alma humana; y la sutilización positiva del alma humana, significará la mejora de los sentimientos humanos. Entonces, en la Tierra comenzará a reinar la felicidad. Y vosotros que trabajáis para obtener ese fin, habréis avanzado en vuestro camino de progreso espiritual. 

 Y termina este mensaje diciendo: Necesaria es la armonía entre todos nosotros, una armonía conformada por el amor verdadero y por la humildad de cada uno. Una armonía que nos una, conformando una vibración, una sola vibración capaz de atraer de lo Elevado, lo que de lo Elevado deseamos enviaros. 

  Debemos meditar sobre estos argumentos, que de lo Superior, de los Planos de Luz, nos llegan para contribuir a un más rápido progreso espiritual y evolución.

Sebastian de Arauco



viernes 2 de septiembre de 2011

EDITORIAL


   Cuando nos planteamos la posibilidad de aplicar en nuestra vida diaria los conceptos espirituales que vamos conociendo, o que como ideales propios ya mantenemos, surgen, inevitablemente, las dificultades al comprobar que hemos de adecuar los mismos al ambiente en el cual nos desenvolvemos, a las necesidades y perspectivas actuales que nuestro mundo de hoy día plantea. 

   El ser humano de nuestros días con conocimientos espirituales de su porqué y para qué en la vida, consciente de su realidad como espíritu que transciende más allá de la materia y de la responsabilidad para con sus semejantes, no puede ni debe estancarse en el tiempo, anquilosar sus conocimientos enclaustrándolos en el ayer, ha de renovarse y poner en orden sus objetivos sin que por ello pierdan en absoluto su trasfondo espiritual. 

   A veces, todavía hoy día, se piensa que espiritualidad es sinónimo de misticismo, de aislamiento de la sociedad, y eso no es así, al contrario, mantener hoy día unas ideas de índole espiritual supone una gran responsabilidad por cuanto de nuestro modo de enfocarlas, y sobre todo de transmitirlas, depende que otras personas puedan respetarnos y, por qué no, admitir como válidos esos conceptos ideológicos. 

  Esa idea entraña que nuestra preparación no ha de ser exclusivamente teórica o filosófica encaminándola a la divulgación, en ocasiones tediosa o incomprensible para muchos de nuestros semejantes, sino que hemos de saber aplicar en nuestra vida diaria esas mismas ideas que defendemos dialécticamente, de una forma viva y real, perfectamente palpable y visible en nuestro comportamiento, como prueba más que irrefutable de que vivimos, sentimos, pensamos, realizamos, y sobre todo compartimos, aquellos ideales altruistas que se profesan, relegando a un segundo lugar nuestros gustos y egoísmos particulares. 

  La pregunta que a cada instante debemos de formularnos es la siguiente: ¿estoy haciendo todo lo que puedo por los que me rodean o más bien estoy anteponiendo mi comodidad conformándome con aparentar ser altruista y no serlo? 

  ¿Qué significa ser altruista? Podemos creer que consiste en renunciar a parte de nuestro bienestar económico por los demás; hasta cierto punto si, pero eso solamente seria un aspecto de ese altruismo, porque significa algo más, quiere decir ofrecimiento y entrega, pero no solamente de aspectos externos sino de nuestros sentimientos más positivos, aquellos que nos incentivan a compartir, a colocarnos en el lugar del prójimo cuando atraviesa dificultades, a comprenderle, valorarle y sobre todo a respetarle en su total integridad. 

  El aspecto del trato humano y de la convivencia fraternal ha de ser fomentado con mayor hincapié por todo aquel que desee vivir conforme a lo que piensa, es preciso pasar la prueba de la práctica para que se conviertan en reales los principios espirituales que mantenemos, es el reto de la renovación el que hoy hemos de aceptar para saber valorar qué es lo más necesario y aplicarlo. 

REDACCIÓN