lunes 31 de octubre de 2011

PALABRAS DE ALIENTO


El sufrimiento de Kisagotami

  En tiempos de Buda, murió el único hijo de una mujer llamada Kisgotami.
  Incapaz de soporta siquiera la idea de no volver a verlo, la mujer dejó el cadáver de su hijo en la cama y durante muchos días lloró y lloró implorando a los dioses que le permitieran morir a su vez.
  Como no encontraba consuelo, empezó a correr de una persona a otra en busca de una medicina que le ayudara a seguir viviendo sin su hijo o, de lo contrario, a morir como él.
  Le dijeron que Buda la tenía:
Kisagotami fue a ver a buda, le rindió homenaje y le preguntó:
-¿Puedes preparar una medicina que me sane este dolor o me mate para no sentirlo?
-Conozco esa medicina-contestó Buda-, pero para prepararla necesito ciertos ingredientes.
-¿qué ingredientes?-Preguntó la mujer.
-El más importante es una vaso de vino casero- dijo Buda.
-Ya mismo lo traigo- Dijo Kisagotami. Pero antes de que se marchara, Buda añadió:
-Necesito que el vino provenga de un hogar donde no haya muerto ningún niño, cónyuge, padre o sirviente.
  La mujer asintió y, sin perder tiempo, recorrió el pueblo, casa por casa, pidiendo el vino. Sin embargo, en cada casa que visitaba le sucedía lo mismo. Todos estaban dispuestos a regalarle el vino, pero al preguntar si había muerto alguien, ella encontró que todos los hombres habían sido visitados por la muerte. En una vivienda había muerto una hija, en otra un sirviente, en otra un sirviente, en otras el marido o alguno de los padres.
  Kisagotami no pudo hallar un hogar donde no se hubiera experimentado el sufrimiento de la muerte.
  Al darse cuenta de que no estaba sola en su dolor, la madre se desprendió del cuerpo sin vida de su hijo y fue a ver a Buda. Se arrodilló frente a él y le dijo:-Gracias... comprendí.

viernes 28 de octubre de 2011

LA NUEVA HUMANIDAD

EL ORDEN SOCIAL -  CONCLUSION II

  Hay un último aspecto básico y esencial que es preciso destacar para finalizar el desarrollo de esta sección. ¿Qué nos dice la nueva humanidad a todos aquéllos que, admitiendo su venida y transcendencia, intentamos trabajar y luchar por preparar al hombre para afrontarla?
  Ante esto, una única idea viene a nuestra mente: responsabilidad y compromiso espiritual ineludibles. Si realmente comprendemos que estamos en el "final de los tiempos", si nuestras convicciones nos indican que el camino de la evolución está llegando a un punto crítico en nuestro planeta, y que nosotros hemos bajado con una misión concreta y específica en este final de ciclo, no nos queda más remedio que aceptar esa responsabilidad e intentar cumplirla, porque sin duda alguna ella constituye el objetivo principal de nuestra existencia en estos momentos.
  Pensemos pues, qué tremendo error puede existir en nosotros si dentro de la tercera revelación que vendría en el final de los tiempos como dijo Jesús, no solamente hacemos caso omiso de ese tiempo crítico sino que nos atrevernos incluso a rechazar esa responsabilidad.
  El rechazo a este compromiso supone nuestra renuncia a la tercera revelación y lo que ésta significa, y al mismo tiempo nos hace renegar de la obra de aquél que envió el Consolador Prometido. Con esta actitud estamos pues rechazando la obra del Maestro, y esto supone para nuestro espíritu la negación del compromiso preencarnatorio, situación ésta que será para nosotros motivo de remordimiento durante siglos si no logramos cumplir con esta responsabilidad.
  Por ello es lamentable comprobar cómo dentro de la comprensión de este importante compromiso, existen miles de personas y grupos sobre la Tierra, cuyas actuaciones distan mucho de demostrar la veracidad de aquello que dicen comprender, pues simplemente queda para ellos a nivel de conocimiento, sin la puesta en práctica y la entrega total y absoluta hacia una misión de envergadura que ésta conlleva.
  No se puede llevar este mensaje a nuestra humanidad si en nosotros no existe primero el convencimiento interno y la vivencia de que realmente es así. Cuando hemos llegado a este punto, nuestras miras se vuelven más amplias, nuestro horizonte se amplía y se identifica con las metas establecidas por lo Alto, y es entonces cuando nos encontramos dispuestos y preparados para ultimar esta obra según está previsto desde arriba.
  Así pues, la obra del Consolador Prometido, es la obra del Maestro Jesús en este final de los tiempos; todos aquéllos que así lo entiendan y estén convencidos de ello, deben ponerse a trabajar firmemente en este objetivo con el fin de cumplir fielmente lo que se espera de nosotros. De esta forma conseguiremos engrandecer nuestro espíritu con la conquista del amor al prójimo, y al propio tiempo ofreceremos a la humanidad el auténtico mensaje y contenido esencial del espiritismo, cual es la redención del hombre en este final de los tiempos.
A.LL.F.

martes 25 de octubre de 2011

MEDIUMNIDAD



MEDIUMNIDAD NATURAL 

  La mediumnidad no se presenta de igual forma en todos los casos, varia según los condicionantes y circunstancias que presenta él espíritu encarnado. Hay personas que manifiestan cualidades mediúmnicas desde su infancia, las cuales se van desarrollando paulatinamente sin sobresaltos. Hay otros casos en que irrumpe violentamente, causando trastornos y molestias posteriormente. Hay quienes solo sufren pequeños mareos o molestias sin importancia mayor. 

  El tiempo de desarrollo de una mediumnidad también varía en cada caso. Hay quienes sin apercibirse de ello llega un momento en que conocen que tienen una mediumnidad dispuesta para ejercerla y por contra, quienes la tienen en vía de desarrollo largo tiempo y no llega la hora en que concluye este desarrollo para poder ejercerla. Todos estos casos tienen una explicación clara y concreta que podemos definir. 

  Existen tres grandes grupos bien diferenciados dentro de la mediumnidad, que son los siguientes: 

- Mediumnidad natural. 

- Mediumnidad de prueba o voluntaria. 

- Mediumnidad impuesta. 

 Cada una de ellas puede presentar síntomas y características distintos. 

  La mediumnidad natural viene por sí sola. No presenta ningún síntoma brusco o violento. La persona no sufre molestias ni ningún otro tipo de trastorno debido a que es una facultad que este espíritu ya trae consigo como fruto de la evolución que ha conseguido. En muchos casos, estas personas ya de niños comienzan a tener los primeros indicios de dicha mediumnidad, que ya trae desarrollada como parte intengrante de sus características psíquicas y espirituales. No obstante, el protector que viene acompañándole mantendrá cerrada hasta el momento justo dicha mediumnidad, a la cual le dará paso en el momento en que deba comenzar su labor, será entonces cuando comience a trabajar con ella sin necesidad de más preparación anterior. 

  Cabe mencionar también las características que definen a las personas que vienen con este tipo de facultades, pues reúnen una serie de cualidades morales notorias. Son personas que manifiestan una espiritualidad muy por encima de lo normal en nuestra humanidad. En su comportamiento se destacan principalmente por su humildad, sencillez, altruismo y por la gran capacidad de trabajo que desempeñan. No alardean de sus facultades, sino todo lo contrario, prefieren pasar desapercibidos, son capaces de incentivar en muchísimas personas las inquietudes espirituales, orientarlas e impulsarlas hacia grandes realizaciones, creando grandes movimientos espiritualistas de vanguardia. 

  Son en su mayoría personas que tienen un conocimiento directo e intuitivo de muchas materias, que vienen además amparadas por hermanos protectores de gran elevación, sin embargo, no desechan el estudio, sino que gustan de intruirse para una mayor claridad y preparación en pro de realizar su labor lo mejor posible. 

  Devoción hacia su misión son quizás las palabras que mejor definen las características de este tipo de facultades. Esta misión la reciben con agrado pues siempre se hallan en perfectas condiciones morales y materiales y, por tanto, libres de impedimentos y entorpecimientos para llevar a cabo su labor. 

  Como es lógico pensar Jesús, Buda y tantos otros personajes de la historia, unos más conocidos y otros menos, poseían este tipo de facultades naturales, por ello realizaron la obra y los prodigios que todos conocemos y que las grandes multitudes no acertaban a comprender en toda su amplitud. 

  De aquí se deriva que este tipo de personas vengan a realizar misiones especiales, más en beneficio de la humanidad que en el suyo propio. Encaman voluntariamente para ayudar a los demás, son vidas de sacrificio que, como antorchas de luz nos iluminan el camino a seguir con sus ejemplos, sus enseñanzas y con la forma en que ponen en práctica sus facultades espirituales, que son siempre un canal limpio y claro para realizar el contacto con el plano espiritual. 

  Otra de las características de este tipo de facultades lo constituye el hecho de que en torno a ellas encarna un gran número de personas que traen también una misión espiritual a cumplir, y pidieron encarnar cerca del amparo de una facultad natural para servirse de ella como apoyo y ayuda. De este modo estas personas logran encaminarse adecuadamente y salvar los obstáculos que lejos de la ayuda de una facultad natural les sería más difícil de sortear. 

  Como podemos observar las facultades naturales son distintas de los otros dos grandes grupos, que ya veremos en próximos artículos. La ayuda que prestan es invalorable tanto por sus facultades que ponen en servicio de los demás, como por la guía que representan para todos aquellos que vamos en busca de la luz y muchas veces no sabemos donde asirnos. 

F. H. H.

sábado 22 de octubre de 2011

REENCARNACIÓN

CASOS DE REENCARNACIÓN COMPROBADA

   A continuación se narran tan sólo algunos casos de reencarnación que han sido comprobados por personas de diversas ideologías, religiones y creencias. Y todas ellas concuerdan en la veracidad de supervivencia del individuo después del trance llamado muerte, así como de la vuelta a la carne, por seres que habían animado otras personalidades.

  Si bien es verdad que el olvido del pasado es. completamente necesario para no perturbar psíquicamente el desenvolvimiento de la nueva personalidad (como fue ampliamente explicado en el tema Palingenesia, del segundo enfoque), casos hay en los cuales surgen del subconsciente recuerdos nítidos de una vida anterior, como los relatados a continuación.

     Reconocemos que el escepticismo, al igual que los convencionalismos, pesan mucho sobre las mentes humanas; impidiendo a una gran porción de la sociedad de nuestro mundo occidental, el uso de una de las maravillosas facultades de la mente: el raciocinio, en el cual está implícita la capacidad de análisis de cada cual.

    Comenzaremos con el caso de Shanti Devi. Interesante caso surgido en el hogar de una familia de la clase media, en la ciudad de Delhi (India).

    El 11 de diciembre de 1926 nació la niña Shanti Devi, y su desarrollo infantil fue normal hasta los cuatro años que su madre comenzó a notar que la niña parecía desconcertada, manteniéndose apartada de todos y parecía conversar con una persona imaginaria.

   Los padres no le dieron mayor importancia, hasta que la niña comenzó a decir a su madre cosas extrañas, entre las que sostenía que ella había vivido en Mutra (ciudad a unos 100 kms. de Delhi), que su nombre había sido Ludgi Devi, que estaba casada con Kedar Nat Chaubey y que había fallecido de parto en un hospital. A pesar de esto, dejaron pasar el tiempo, en la esperanza de que olvidaría esa aparente manía.

    Pasaba el tiempo y la niña seguía insistiendo con la madre sobre la verdad de lo que decía, y dando nombres de familiares del presunto marido y de los dos primeros hijos. Muy preocupada la madre por la salud mental de la niña, puso al padre de Shanti al corriente de todo, por lo que decidieron llevarla a un médico, quien la interrogó minuciosamente. Después de haberle contado Shanti la extraña historia, el médico dijo a los padres que, si la niña era una enferma mental, resultaba ser un acto extremadamente insólito ya que no presentaba síndromes típicos de la enajenación, por lo que no se atrevía a diagnosticar; limitándose a recomendar al padre que la interrogara de vez en cuando y que anotara las respuestas, y que, si persistía, volviese a consultarle.

    Una tarde, mientras Shanti y su madre preparaban la cena, alguien llamó a la puerta, y Shanti corrió a abrir. Como tardara en volver, la madre preocupada fue a ver, encontrando a Shanti con la mirada fija en el forastero, que estaba parado en las gradas. Entonces, la niña le dijo: ¡Madre, éste es el primo de mi esposo. Vivía también en Mutra, no lejos de nuestra casa! El forastero dijo que, efectivamente vivía en Mutra y que había venido a tratar algunos negocios con el padre de Shanti, pero no recordaba haberla visto antes, aunque dijo que, sí tenía un primo cuya esposa llamada Ludgi había muerto de parto diez años antes.
(continuará)

SEBASTIAN DE ARAUCO

miércoles 19 de octubre de 2011

PÁGINA POÉTICA



COMPRENSIÓN

La comprensión bien entendida 
nos enseña a caminar
con más luz por la vida
y un gran deseo de ayudar.

Los lazos que ella extiende
nos unen en la verdad;
quien siembra buena simiente
sin duda alguna recogerá.

Es grato ver en los hombres
un deseo de amistad,
unos lazos de hermandad
y unos nobles corazones.

La comprensión, si es sentida
con divina devoción,
nos enseña a vivir la vida
con esperanza y tesón.

Que siempre la ilusión
esté de nuestra parte,
ofreciendo compasión
y una mano confortante.

Cuando existe entendimiento
todo funciona mejor,
creándose un sentimiento
y fuertes lazos de unión.

Una palabra de aliento,
una mirada de compasión,
un abrazo de contento,
todo esto es comprensión.

Es un hecho muy noble
ayudar al oprimido,
consolar al desvalido
dar de comer al pobre.

También es muy importante
servir de apoyo constante
a todo aquel caminante
en su lucha edificante.

Mas no debemos olvidar
entender al tierno niño,
brindar nuestro cariño
y enseñarle a caminar.

Al que se halla en el abismo
hacerle reflexionar,
darle fe en si mismo
para su vida cambiar.

Escuchemos el lamento
de unos labios doloridos;
éste es un gran tormento
que sufre sólo el afligido.

Debemos tener comprensión
del hermano y del amigo,
de aquél que nada nos dió,
incluso de nuestro enemigo.

Esto que digo es profundo
y difícil de entender,
pero nada de este mundo
ha de hacerse por placer.

Todo esfuerzo es preciso
es una conquista de Paz,
vivamos el sacrificio
en pos de los demás.


J.A.C.S. 

viernes 14 de octubre de 2011

VALORES HUMANOS



AUTENTICIDAD 

 El conocimiento de uno mismo debe ser la base en la que cimentemos toda nuestra forma de ser: desde los pensamientos hasta las actuaciones. En el sendero del progreso moral, que es la principal estructura del ser humano, es muy importante el desarrollo de la personalidad, llegar a tener las ideas claras acerca de qué es lo que queremos, hasta dónde necesitamos llegar y conocer los medios y el esfuerzo que vamos a tener que emplear. 

 Saber que siempre el mayor obstáculo que vamos a tener que franquear son las propias limitaciones e imperfecciones, es decir aquello que conforma nuestra personalidad. 

 En el fondo todos queremos ser y actuar por nosotros mismos, deseamos gozar de plena libertad, no tener trabas, no temer a nada, no tener nadie a quien rendir cuentas (salvo a la propia conciencia), deseamos en una palabra ser auténticos. 

 Pero chocamos con los inconvenientes, con el enfrentamiento entre lo que queremos y lo que es necesario en ese momento, con los prejuicios, con el temor de mostrarnos tal como somos, y sobre todo, con el gran esfuerzo y nivel de responsabilidad que supone estar equilibrados y tener la suficiente voluntad para que nuestras actuaciones correspondan con toda la propaganda que muy a menudo vertimos a los demás de nosotros mismos, de nuestra forma de pensar, sobre nuestros lemas e ideales. El tiempo y las propias experiencias se encargan de enseñarnos que es más prudente no alardear ni hablar demasiado de uno mismo, sino más bien trabajar con el ejemplo, ya que en muchas ocasiones la práctica diaria traiciona nuestros propios comentarios. 

 Ser auténtico es ser fiel por encima de todo a nuestra verdadera personalidad. Es transmitir una imagen de nuestra forma de ser exacta, que la copia de nuestra vida interior sea el comportamiento, la toma de responsabilidades, las decisiones, etc. 

 No encerrar nada bajo nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes, no ocultar intenciones, ser fieles a la verdad, leales a los amigos, respetar para ser respetado. 

 Antiguamente un hombre daba su palabra de honor y esto era la mayor garantía y confianza que podíamos obtener de él. En la actualidad, tanto se ha desprestigiado el ser humano a sí mismo que ya no existe esa confianza de unos a otros. La duda, el recelo, la desconfianza son ahora la base de las relaciones humanas. 

 No creemos, no confiamos en los demás por la falta de autenticidad que es la nota dominante, ni siquiera confiamos en nosotros, en que vayamos a ser capaces de afrontar los propósitos y compromisos que libremente aceptamos. Cada día son menos los que cumplen sus promesas, que dan su palabra y la mantienen, que en definitiva manifiestan un equilibrio, respeto y seguimiento de los valores humanos y espirituales, que transmiten plena confianza y seguridad de que tal como piensan y hablan, así son sus acciones. 

 "Se puede ser sincero, pero no auténtico. La autenticidad va mucho más allá, tiene mayor profundidad y es de rango superior. Sinceridad es la adecuación entre lo que se piensa o se dice y lo que se dice. Autenticidad es la adecuación entre lo que se piensa, se dice y se hace y lo que se debe hacer". Podemos leer en la obra "Valores Humanos" de Bernabé Tierno. 

 Si queremos que el ser humano recupere su dignidad perdida tenemos que empezar por ahí, primero por conocernos interiormente, con nuestros defectos y virtudes, aceptándolos, y después yendo a la búsqueda de ese equilibrio y coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos. 

 Sentir que somos lo suficientemente capaces y maduros para ir por la vida limpia y claramente, utilizando siempre la vía de la verdad, de la nobleza y la honestidad. No tener miedo a nuestros sentimientos sino estudiarlos, analizarlos y descubrir si responden a nuestros principios e ideales antes de actuar, o por el contrario, provienen de ese lado mezquino y egoísta que aún llevamos dentro y que puede jugarnos una mala pasada. 

 Porque la grandeza del ser humano es descubrirse a sí mismo, examinarse cuidadosamente para saber si está desenvolviéndose por unos cauces de espiritualidad enriqueciéndose de valores, o por el contrario son sus instintos y deseos materiales los que le están ganando la partida. Es muy peligroso satisfacer todos nuestros deseos sin antes saber lo que significan, lo que entrañan en realidad. 

 La grandeza del ser humano es la satisfacción que comporta tener varias cosas entre las que elegir y comprobar después de los resultados que el esfuerzo, el estudio de la situación, de nuestras necesidades y posibilidades, no fue en valde, que supimos razonar, que no cedimos a los primeros impulsos, y que al fin tomamos una buena decisión, que fue nuestra decisión, después de tener en cuenta un sinfín de aspectos y opiniones, pero que supimos obrar correctamente, con delicadeza, con amor, sin perjudicar a nadie. 

 Esto es lo bueno del ser humano, que cuando actúa con esa claridad de ideas, fiel a sus principios e ideales, con respeto hacia todos, le embarga entonces toda la fuerza que lleva consigo la razón, la nobleza y la verdad, a nada teme y es capaz de enfrentarlo todo con plena responsabilidad. 

 Es esta una gran virtud, la autenticidad, hoy día un valor moral en extinción para desconsuelo de todos nosotros. 

F.H.H. 


miércoles 12 de octubre de 2011

RECORDANDO EL PASADO



A UNA GRAN ESCRITORA

  Amalia Domingo Soler, nació en Sevilla el 10 de noviembre de 1835. Es una de las figuras más preclaras del Espiritismo español. A los diez años empezaba a escribir hermosas poesías y que, como dice en sus Memorias: "figurándome que en Madrid tendrían más éxito mis escritos, y al mismo tiempo que el trabajo de la mujer era mejor retribuido que en Sevilla, me trasladé a la Corte donde, en realidad, trabajando vivía mucho mejor que en la capital andaluza. Pero tanto trabajé de día y de noche que mis ojos se negaron a seguir, fijamente horas y horas mirando la labor, y entonces comenzó para mi una serie no interrumpida de sufrimientos y de humillaciones inexplicables." 

  Durante aquel cruento calvario de diecinueve años, llevado con indecible heroísmo, del que la sacó con vista el doctor Hysem, médico homeópata quien, como oculista, hacia curas asombrosas, tuvo la ocasión de oír hablar de espiritismo y hasta quien la leyese algún número de la revista madrileña 'El Criterio'. Desde aquel día, dice en sus Memorias, "no descansé hasta encontrar una familia espiritista que tenia las obras de Allan Kardec; se las pedí prestadas, y muy poquito a poco, y con mucho trabajo empecé a leerlas o, más bien dicho, a estudiarlas." 

  Despertó entonces en ella el afán de tener todas las revistas que se publicaban en España. "Comencé mandando a 'El Criterio' una poesía, y entonces recibí una carta muy atenta del vizconde de Torres Solanot, con un ejemplar de su obra: 'Preliminares del Espiritismo'. 

 "Inmediatamente envié otra poesia al director de 'La Revelación', de Alicante, y me contestó a vuelta de correo, ofreciéndome las columnas de su revista. 

 "Pasaron algunos meses, y estando una noche en la Espiritista española se habló del aniversario de Allan Kardec, y el vicepresidente de la sociedad, don Alejandro Benisia, me miró fijamente, se acercó a mi y apoyando su dedo índice en mi frente se volvió a sus compañeros y les dijo con gravedad: -En la próxima velada que se le guarde un turno a Amalia Domingo, que dentro de esta cabecita hay mucho guardado, que a su tiempo dará abundante fruto. 

 "Aquella noche formó época en mi vida: el 4 de abril de 1874 entré a formar parte en las filas de los propagandistas del Espiritismo; desde aquella noche, cuantas veladas literarias ha celebrado la Espiritista española, en todas ellas ha resonado mi humilde voz; mi pobreza y mi modestísima posición social ya no sirvió de obstáculo para intimar con aquellos hombres eminentes y aquellas mujeres distinguidas. 

 "Fernández Colavida me mandó la colección completa de su revista, las obras de Allan Kardec y una carta cariñosísima. Cuando yo me vi dueña de los libros de Kardec (por los que tanto había suspirado) mi alegría fue inmensa. 

 "Como mis ojos se resentían mucho de aquel abuso de trabajo, me aconsejó mi médico que tomase baños de mar, y como de todas partes me ofrecían o me brindaban los hermanos con sus respectivos hogares para que reposara por algún tiempo de mis fatigas, acepté el de una familia espiritista de Alicante que me envió dinero para el viaje. 

 "Al llegar a Alicante fui muy recibida por todos los espiritistas, encontré lo que yo no podía esperar, pues no creía que en tan poco tiempo pudieran ganarse tantas voluntades. 

 "Don Manuel Ausó, presidente de la Sociedad espiritista alicantina, hombre muy sabio, doctor y catedrático muy respetado y admirado de todos, me sentaba a su lado y decía a sus compañeros: -Si Amalia sigue mis consejos hará mucho bien a los desgraciados y a si misma. Si expiatoria es su existencia, misión hermosa, puede cumplir en medio de sus sufrimientos; en trabajar en la propaganda del Espiritismo está su redención. Yo la envidio, porque irá mucho más lejos que yo. ¡Cuánto puede adelantar si no se detiene! ¡Cuánto puede progresar si comprende su deber! 

 "Yo le escuchaba con el mayor asombro, porque no podía comprender lo que me aguardaba el porvenir. Veía que mis ojos siempre me amenazaban con el tormento más horrible: ¡la ceguera!... Vivir de las dádivas y de la protección de los espiritistas lo rechazaba mi espíritu en absoluto; pues nunca he creído que debía vivirse a la sombra del ideal filosófico o religioso que el hombre defienda. 

 "El ser digno, me decía yo, antes que todo debe ganarse su sustento, y después de atender a las primeras exigencias de la vida terrena, el tiempo sobrante que lo emplee en lo que más grato le sea. Yo soy muy pobre, debo procurar el conservar la poca luz de mis ojos, vivir de ella, y después haré lo demás." 

 Su entrevista al día siguiente con don Luis Llach, presidente de "La Buena Nueva", de Gracia, en cuya casa estaba instalado dicho centro, ofreciéndola una habitación exclusivamente para ella, porque tanto él como su esposa e hijos tenían empeño en que se decidiera a vivir en su compañía. 

 Una tarde, a primeros de mayo de 1871, entró Luis en el cuarto de Amalia, acompañado del editor espiritista don Juan Torrents, diciéndola: -Amalia, Torrents conviene conmigo que hace mucha falta un periódico espiritista, dedicado a la mujer, donde no escriban más que mujeres; y para mediados de este mes saldrá el primer número, así, ya está enterada; escribe el articulo de fondo, habla a tus amigas Matilde Fernández y Cándida Sanz y verás que semanario haréis tan interesante; saldrá los jueves. 

 A sus reparos y objeciones replicó Luis: "ponle el título que te parezca al nuevo periódico. 

- "La Luz del Porvenir". 

- ¿Ves? Ya el título promete. 

- Pero ¿y si lo denuncian? ¿No comprendes que yo no sé dirigir un periódico? Una cosa es colaborar y otra ordenar y escoger los originales. 

- Tú no te inquietes por las denuncias que pueda tener 'La Luz ', tú no tienes más que escribir. Torrents pone la parte material y yo haré la propaganda y proporcionaré suscriptores, con que trato hecho. Ahora no ganarás nada, porque todo serán pérdidas; cuando el periódico cubra gastos entonces Torrents te pagará lo que pueda. 

 "El 22 de mayo salió el primer número de 'La Luz del Porvenir'. Tras algunos años, en mayo de 1884, el editor espiritista don Juan Torrents me cedió la propiedad del periódico 'La Luz del Porvenir' que llevando cinco años de publicación, tenía, puede decirse, su vida asegurada, puesto que cubría gastos; y desde aquella fecha vengo publicando 'La Luz ' sufriendo las consecuencias de ser, como dice el refrán, cabeza de ratón en vez de cola de león. 

 Fernández Colavida, que tan activa parte tuvo en el Congreso Espiritista Internacional celebrado con motivo de la Exposición Universal de 1888, desencarnó el 1 de diciembre del mismo año. 

 "A la hora convenida, dice Amalia, llegué a casa de Fernández, acompañada de Luis, y al saber varias señoras que yo iba al cementerio se unieron al duelo, me acompañaron y me rodearon cuando leí mi poesía ante el cadáver de Fernández. 

 "Los lectores de 'La Luz ' saben muy bien que mi voz fue oída, encontrando eco en muchos espiritistas y que a los dos años de haber dejado la tierra el Kardec español se trasladaron sus restos a la tumba que, en el cementerio libre de Barcelona, guardará siempre las cenizas de Fernández. 

 "Poco me resta que añadir al relato que llevo escrito; he seguido publicando "La Luz del Porvenir", con muchísimos apuros luchando con el imposible del no tener; y a no haber sido por el noble desprendimiento de un espiritista, al que no conozco personalmente, mi pobre 'Luz ' hubiera desaparecido del estadio de la prensa. 

 "Gracias a él, gracias a su generosidad, aún existe ese consuelo de los desgraciados; esa "Luz" que tanto estiman y con tanto afán esperan en las Penitenciarías." 

 El 30 de abril de 1909 desencarnaba también Amalia en Barcelona. 

Extracto del libro resumen del V CONGRESO ESPIRITISTA INTERNACIONAL, celebrado en Barcelona del 1 al 10 de septiembre de 1934. 

viernes 7 de octubre de 2011

LEYES UNIVERSALES



CELOS Y ENVIDIAS

  Continuando con el desarrollo de este programa de autorrealización y divulgación del conocimiento espiritual, hagamos un análisis de estos dos aspectos negativos, cuales son los celos y las envidias, que tanto obstaculizan y retardan el progreso del espíritu, por su incidencia perturbadora en la facultad emocional del alma humana. Incidencia que puede alcanzar proporciones graves, que el celoso y el envidioso desconocen por falta de vigilancia de sus sentimientos y pensamientos. De aquí, la necesidad de dar a conocer algunos aspectos de estas dos taras del alma humana, a fin de que puedan ser identificadas. 

  CELOS.- Comencemos por analizar la acción de los celos. La condición de tendencia o propensión al sentimiento y manifestación de celos está en la psiquis del individuo. Es una tara congénita, cuya raíz está en el egoísmo, y que tantos estragos causa en las relaciones humanas y del hogar. Son una manifestación del amor propio. Tara que, en un grado mayor o menor, trae el ser encarnante, y que puede apreciarse fácilmente desde la infancia, atenuándose o acentuándose según la educación y las circunstancias ambientales. 

  Podríamos clasificar en dos grupos, las diversas manifestaciones de celos: del sexo o pasiones amorosas, y de relaciones sociales. Ambos son la manifestación de sentimientos morbosos, con un deseo de dominio, de posesión, de exclusividad, no controlados por la razón. 

  Cuando una persona deja penetrar ese sentimiento en su alma, su facultad emocional es afectada automáticamente, generando una vibración magnética perturbadora de intensidad variable que turba la razón, esa facultad de la mente que necesario es mantener libre en todo momento. Casos hay de tal intensidad, que rayan en la obsesión y locura momentánea, especialmente los celos relacionados con el sexo, conocidos como celos amorosos o pasionales. 

  En los casos de las relaciones sociales, acontece con harta frecuencia que, un empleado o trabajador en una empresa, se torna celoso por el progreso o mejoramiento de algún compañero, lo cual es causa de trastorno en su vida; porque, ese estado afectivo negativo le mantiene en constante desarmonía mental-emocional, con los consiguientes perjuicios de todo orden. También pueden apreciarse celos y envidias entre estudiantes, profesionales, comerciantes y otras modalidades en las relaciones humanas. 

  Cuando el afectado posee una educación moral superior, puede corregir fácilmente esa tendencia perturbadora, en la cual suelen influir (por ley de atracción) las fuerzas negativas invisibles. La mayor incidencia, es cuando el afectado no posee una buena educación moral y carece de ética; a más de que, como acontece en muchos casos, ignora las leyes que rigen esos fenómenos parapsiquicos o supranormales, y suele caer víctima de una perturbación mental que puede inducirle a cometer acciones indignas, de las cuales suele arrepentirse una vez pasada esa perturbación. 

  Los celos comienzan con una perturbación de algo que afecta al amor propio, vanidad u orgullo. Y una persona dominada por los celos, sea cual sea el origen de los mismos, no razona; porque su mente se turba con la fuerza psíquica de esa pasión enceguece- dora que le impide razonar con acierto, impulsándole a sentimientos, pensamientos y acciones poco dignas, que intoxican su alma; y puede caer en las garras del odio cuando da cabida en sí al resentimiento, que es la puerta de entrada a la mayoría de los casos de odio. 

  Los celos son siempre síntoma de debilidad moral y de gran pobreza afectiva. Con excepción de los casos psicopatológicos de sadismo, la persona celosa intenta, inconscientemente e involuntariamente muchas veces, colmar un gran vacío interior, en el cual suele haber un sentimiento de inferioridad. Y en muchos casos, son una forma de agudo autoritarismo, que puede producir a su vez nuevos desequilibrios, tales como: cavilaciones en diverso modo, obsesiones, así como reacciones emocionales e impulsos agresivos, que son síntomas de desequilibrio ocasionados por el egoísmo posesivo; con todo lo cual, la persona celosa se martiriza a sí misma tontamente y causa daño a otros, motivo de sus celos, y de cuyo daño es responsable. 

  La conducta del celoso varía mucho en cada caso, según el temperamento y la educación. Mientras los tímidos, los introvertidos, y aun personas consideradas buenas y normales, toman una actitud de víctimas, de ofendidos; el egoísta y dominante, se torna acaparador y agresivo, llegando en algunos casos al sadismo, especialmente el hombre bruto; y de acciones ruines. 

  ¡Cuántas horas de tormento causan los temperamentos celosos a sus víctimas y también a sí mismos! Si bien, hay casos en los que la persona celosa pudiera tener fundamento, pero los más, son motivos imaginarios creados por su condición; que es causa de sufrimiento al suponer escenas o motivos que sólo existen en su imaginación. 

(continuará)

SEBASTIAN DE ARAUCO

martes 4 de octubre de 2011

EDITORIAL


  Valorar la necesidad de darnos altruistamente a los demás es relativamente sencillo, pues a poco que nos coloquemos en su lugar se aprecia en toda su amplitud la máxima de Jesús: "Haced por los demás aquello que deseéis se hiciera por vosotros". Sin embargo, es preciso algo más, es necesario comprender este precepto moral en la práctica, en nuestra vida diaria, allá donde nos encontremos. 

  Aquí estriba la principal dificultad: decidirnos interiormente a modificar nuestras viejas costumbres egoístas por unos nuevos hábitos donde sobresalgan por encima de todo, la comprensión y la entrega hacia nuestros semejantes. Los inconvenientes son diversos, los principales enemigos los constituyen nuestras propias conveniencias y gustos personales. El amor propio nos hará justificar muchos de los errores cometidos, acomodándonos a nuestros ancestrales modos de conducta y anulando el paso a esos sentimientos altruistas que luchan por manifestarse fuera de nuestro interior. 

  La razón interna que nos impulsa a llevar a efecto un determinado pensamiento o idea, sigue generalmente el siguiente camino: en primer lugar surge en la mente un pensamiento que valoramos y sopesamos si resulta positivo o no, seguidamente estudiamos la posibilidad de llevarlo a la acción, y la fuerza que va a dar el impulso necesario que precisa esa idea inicial para tomar forma en el mundo exterior es el sentimiento, esto es, la energía que transmite a nuestras ideas la potencia que precisan para convertirse en realidad. 

  Otra característica que hemos de saber apreciar en nuestras propias acciones, es el móvil que nos impulsa a actuar de un modo concreto. Sucede en muchas ocasiones que "las apariencias engañan", y aunque un comportamiento determinado sea a todas luces positivo, quizás albergue las peores y más oscuras intenciones. Por tal razón, hemos de dar mayor importancia a nuestra intencionalidad que a la acción en sí misma, sin olvidar como decía Gandhi que "la pureza de los medios ha de ser igual a la pureza de los fines", sobre todo si no queremos engañarnos a nosotros mismos con hipócritas justificaciones. 

  Por propia afinidad espiritual, cada persona tiende a vibrar en una sintonía concreta de pensamiento, aunque al cabo del día se vea profundamente afectada por una abrumadora cantidad de ideas de la más diversa y dispar naturaleza. Así, nos vemos influenciados por ideas poco positivas, aspecto que es nuestro deber saber erradicar y vencer en un determinado momento y recuperar esa tónica vibratoria de índole positiva que nos caracteriza. 

  Lo más habitual es que seamos nosotros los que por propia iniciativa alimentemos unos pensamientos u otros, dependiendo exclusivamente de nuestra propia voluntad y características espirituales. Un correcto equilibrio entre pensamientos, sentimientos y acciones nos otorgará una paz interior que hasta entonces desconocíamos, recordemos que buena parte del desasosiego interior que en ocasiones sentimos se debe a un desacuerdo entre aquellos pensamientos sentimientos altruistas que el espíritu a través de la conciencia nos transmite, solicitándonos que sean llevados a la práctica, y la postura reacia y acomodaticia que tomamos, haciendo oídos sordos a sus vehementes consejos. 

REDACCIÓN