viernes, 10 de mayo de 2013

VALORES HUMANOS

SOLIDARIDAD


  Solidaridad: “Característica de la sociabilidad que indina al hom­bre a sentirse unido a sus semejan­tes y a la cooperación con ellos”. Así de concisamente se expresa el diccionario de la lengua española sobre el significado de esta pala­bra. 

  Estamos remarcando en estos últimos meses valores todos ellos unidos en un mismo tronco común, pues la caridad, la espe­ranza, el altruismo y ahora la so­lidaridad, son cualidades morales que encuentran su raíz en el más puro y sensible amor. Qué duda cabe de que cuando hablamos de estos temas tan afines lo que ha­cemos en realidad es hablar de amor, pues éste es tan amplio que no se podría abarcar si no fuera atacándolo en cada una de sus numerosas formas y matices. 


  La solidaridad es una de las formas más propicias para dar desarrollo al amor generoso que es dar, ayudar, comprometerse por otros y con otros. Es por tanto una de las formas en que demostramos, o mejor diré, tene­mos la oportunidad de demostrar nuestro altruismo, que estamos a salvo del egoísmo frío, aislante, calculador y cruel que nos hace insensibles y ciegos al dolor y a las necesidades ajenas. 

  Ser solidario es prueba de amistad, con la cual nos acerca­mos para ofrecemos y volcamos en la solución de un problema o necesidad, que en principio no nos afecta, pero moralmente, por amistad y compañerismo lo hace­mos nuestro y nos sentimos estimulados a colaborar en la medida de nuestras fuerzas, asis­tiendo a nuestro amigo en la for­ma que podamos, con nuestro ánimo, con el apoyo, cubriendo la necesidad concreta de ese mo­mento, etc. 

  La solidaridad reviste al ser humano de un sentimiento de com­promiso hacia sus semejantes que le lleva a unirse a ellos haciendo un frente común, lo cual conlleva la multiplicación de la fuerza, puesto que lo que una persona sola jamás podría lograr, puede alcanzarse entre dos o más perso­nas uniendo sus fuerzas y hacien­do que el interés de uno sea el interés de todos. 

  Así en nuestro siglo se conso­lidaron movimientos solidarios al­canzando este valor nuevas pers­pectivas, a nivel social, creándose infinidad de asociaciones e insti­tuciones, sindicatos, partidos, etc., todos hada el mismo fin, todos a una, siendo a partir de entonces la solidaridad una fórmula común para lograr y reivindicar derechos.

 Pero en el terreno espiritual la solidaridad no precisa de dichos movimientos, ya que debe ser motivada por un sentimiento ver­dadero, personal e individual, de ayuda altruista a un semejante, sin el cual no se puede llevar a efecto; y además debe ser noble, sin es­conder ni perseguir otra motivación u objetivos. 

  Ser solidarios es reconocer moralmente que podemos y debe­mos ayudar, sumándonos en una empresa común en favor de al­guien, y este sentimiento abre la puerta de la generosidad y del corazón, para no tener en cuenta otras razones que la de brindar­nos caritativamente a aquél que está atravesando una situación penosa, dificultades, mala fortu­na, etc., etc. 

  Sentirse unido a sus semejan­tes y colaborar con ellos; ésta es la interpretación justa y sencilla, es la clave, es la razón y el sentido de la solidaridad, y es que cuando un grupo de personas trabajan uni­dos, compartiendo esfuerzos, sa­crificios y dificultades, pueden comprobar que algo superior les mantiene, llenando su vida de contenido y de alicientes los cuales les propician a luchar con ma­yor entusiasmo y dinamismo, sin pensar siquiera en lo costoso de la empresa a lograr, ya que el calor humano, la amistad que van ga­nando, la capacidad de renuncia a sí mismos, los detalles que surgen entre ellos y la justicia de la labor que están realizando es lo que les llama y anima a seguir.

  Otro aspecto de la solidaridad es el de unirse a una persona que está trabajando arduamente en una causa, porque se ve que sus fuer­zas son muy escasas, entonces viendo el empeño que ésta pone, se suma a ella, no dejándola sola porque podría sucumbir o incluso no poder realizar aquello que para ella tiene tanto significado.

  Lo contrario, abandonar a su suerte a una persona, dejarla lu­char sola sobre algo vital para ella, hacer campaña negativa, con­traria a ese esfuerzo, cuando se le podría ayudar, no es sólo insolidaridad, es además frialdad y falta de caridad.

  Compromiso, comprensión, corazón, y caridad son el sinóni­mo de solidaridad. Yo uno mis esfuerzos contigo para conseguir algo justo y bueno, algo que tú sólo no puedes lograr.

  Si soy solidario contigo te hago ver que me importas, y es la forma de demostrar que estamos en el mundo para algo más que pensar en nosotros, estamos para lavar los errores del ayer, eliminando deudas, superando pruebas, las cuales nos llegan según nuestro nivel evolutivo, pues al igual que no nos envía el Padre ningún su­frimiento que no podamos sobre ­llevar, las pruebas son también acordes al nivel evolutivo, a los conocimientos que vamos adqui­riendo y a la misión que hemos traído, esta es la forma de que sepamos aprovechar los conoci­mientos y niveles que vamos al­canzando, pues de que nos servi­rían los conocimientos y el pro­greso si después no lo podemos demostrar.


F.H.H.


Amigos son los que en las prosperidades acuden al ser llamados y en las adversidades sin serlo.

DEMETRIO